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domingo, 23 de diciembre de 2012

BARQUITAS DE ANCHOA Y AGUACATE


Hace unos días los chicos de Conservas Juanjo contactaron conmigo para ofrecerme el envío de uno de sus productos a cambio de luego realizar y publicar una receta utilizándolo.
La verdad es que suelo rechazar estos ofrecimientos, pero cuando visité su web me conquistó totalmente, así que acepté la propuesta y en unos días llegó un mensajero con este paquete.


Cuando lo abrí  y vi lo bien que venía presentado enseguida pensé: como se esmeren tanto con las anchoas y el bonito como con esta campaña, van a estar impresionantes.

Y efectivamente, en cuanto abrí la lata, me di cuenta de que así era.
Aparte de la buena pinta que tenían, me sorprendió el aroma: perfecto. No muy fuerte y que olía "como tenía que oler". Seguro que entendéis lo que quiero decir, hay veces que abres una lata y te dan gasas de cualquier cosa menos de comerte su relleno.


¡Cómo se nota cuando se trata la materia prima con cariño! Además de escoger por supuesto siempre la de mejor calidad, y sólo en los meses en los que está más sabrosa.
Anchoas sobadas a mano, en aceite de oliva, con color uniforme y sin espinas... un 10.
Os recomiendo echar un ojo a su web, placer cantábrico , si como a mi os encantan las buenas anchoas y el buen bonito, os encantará.

Dudé bastante sobre qué receta hacer. No quería cocinar las anchoas, para que no perdiesen ninguna de sus cualidades, así que despues de dudar y dudar me decidí por algo muy sencillo pero muy rico: una ensalada.

Pocos ingredientes, pero que combinan genial y hacen esta ensalada un primer plato perfecto en un día especial (o hacen de un día normal un día especial).

Ingredientes:
- 1 aguacate
- 1 tomate
- 8 langostinos
- 4 anchoas del cantábrico
- salsa rosa
- aceitunas negras








La receta no puede ser más sencilla:

Pelamos el tomate, despepitamos, y  picamos la carne en cubos pequeños.

Picamos también los langostinos (que habremos cocido previamente), y los mezclamos con el tomate.
Reservaremos uno o dos para decorar, si queremos.

Picamos también dos de las anchoas, y las añadimos a la mezcla anterior.

Por último abrimos a la mitad el aguacate. Para despepitarlo, clavamos un poco la parte central de la hoja del cuchillo (como si fuesemos a picar leña), giramos... y tachaaaannnn: aguacate despepitado y perfecto.

Con una cuchara vaciamos la carne del aguacate, la picamos y mezclamos con el resto de la ensalada.
Lo haremos con cuidado, ya que las pieles vacías nos pueden valer para presentar la ensalada, queda super vistosa y original.


Añadimos un poco de salsa rosa (o una vinagreta ligera también puede quedarle muy bien), mezclamos, y rellenamos las barquitas de aguacate.

Como os habréis dado cuenta no le he puesto sal, con el sabor de la anchoa es más que suficiente, queda perfecta.

Decoramos con un langostino (o medio, como yo), una anchoa, y una aceituna negra.

El aguacate le aporta mucha cremosidad y frescura a la ensalada, que contrasta con el sabor profundo de la anchoa.


Siempre que abro una lata o un tarro de anchoas tengo que hacer unos pinchitos como estos con queso de arzúa-ulloa, es como más nos gustan.
En Galicia es muy común comerlo así, en los aperitivos de  las fiestas patronales no suele faltar un platito de queso con anchoas, al menos en mi familia, nos encantan.
La suavidad y cremosidad del queso contrastan con la sabrosa carne de la anchoa... un matrimonio perfecto.  De los de "para toda la vida"


Aprovecho esta última foto para desearos unas felices Navidades a los que las celebréis, que paséis unas fiestas "redondas". 
Y a los que no, pues a disfrutar de los días festivos, ¡que siempre vienen bien!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EMPANADA DE MAÍZ Y BERBERECHOS-EMPANADA DE MILLO E CROQUES

¡Una de mis comidas favoritas! Es la primera vez que hago empanada en casa, y como no le tengo miedo a los retos,  me decidí a hacerla de maíz.¡De perdidos... al río!

Me encanta tanto la de harina de trigo como la de maíz, y con cualquier relleno: carne, bacalao con pasas, pulpo, vieiras, calamares, parrochas, berberechos, bonito, chorizo, lomo y pimientos... con lo que sea.

En Galicia es muy normal preparar el relleno en casa y llevarlo al horno-panadería. Lo dejas allí bien tempranito y te despreocupas: ellos ponen la masa, montan la empanada y la hornean, así que nos evitamos amasar, montarla, vigilar el horno, y sobre todo, de limpiar luego... todo son ventajas. Basta con ir a buscarla un rato antes de comer y punto. Y todo por un módico precio, oiga!
Aunque la verdad es que para mi la principal es que suelen quedan perfectas, muy muy ricas.

La receta de la masa es del blog La cocina de mi abuelo, tiene un montón de recetas buenísimas. No la hice exactamente igual, aunque varié muy poquito las cantidades.
Estos días podéis "robar" un montón de ideas para hacer con calabaza, tiene muchas recetas distintas para usarla.

Ingredientes:
Para la masa:
- 400 gr de harina de maíz amarilla (no vale precocida, ni refinada, simplemente es maíz molido)
- 100 gr de harina de centeno
- 50 gr de harina de trigo
- 6 gr de levadura fresca de panadería
- 350 gr de agua caliente
- sal
Para el relleno:
- 1 kg de berberechos
- un diente de ajo
- una cebolla grande
- pimiento rojo
- un trozo de tomate maduro
- sal
- vino blanco
- colorante alimentario

Empezaremos preparando el relleno:
Lo primero será abrir los berberechos al vapor (con un poquito de vino blanco quedan perfectos). Yo casi me desespero al hacerlo, tenían muchísima arena dentro, así que tuve que abrirlos al vapor y luego ir uno limpiándolos hasta que no quedase ni rastro.
Reservamos.

Para esta empanada utilicé un kilo, pero os recomiendo utilizar algunos más, al menos kilo y medio. De sabor quedó muy rica, pero un poco escasa de berberechos.

De hecho creo que para la próxima vez probaré a comprar esos congelados sin concha que se venden a granel, puede que sea un buen apaño. Desde luego mucho más cómodo, tenía que haberle sacado una foto a la "playa" que se quedó en el bol al acabar de limpiarlos.

Ponemos a calentar un buen chorro de aceite de oliva en una olla o sartén, y mientras tanto pelamos el diente de ajo y la cebolla.

Picamos la cebolla (vale también con picadora, nos ahorramos trabajo y alguna que otra lágrima). El tamaño dependerá de como nos guste, yo cuando hago este tipo de guisos suelo cortarla en 4 y luego cortar láminas finitas, como haciendo lunas.

Cuando el aceite esté caliente rallamos el ajo (podemos picarlo muy finalmente, si preferimos), y añadimos enseguida la cebolla, para que no se dore. Tiene que ir confitándose poco a poco, sin dorarse.

Damos unas vueltas, y mientras empieza a pasarse picamos el pimiento (tanto la cantidad como el tamaño también van al gusto, yo no le pongo demasiado y lo pico bastante).

Lo añadimos a la cebolla, y removemos para repartilo bien. 

Por último, añadimos el tomate también picado, y mezclamos con el resto de verduras.
Salamos, añadimos el colorante, y ponemos un chorrito de vino blanco.
Tapamos la olla, y bajamos al fuego, manteniendo un hervor suave y contínuo.

Cuando la cebolla esté tierna (una media hora), añadimos los berberechos, removemos para que se mezclen los sabores, y apagamos el fuego.


Mientras reposa el relleno, vamos preparando la masa.

Calentamos el agua, y deshacemos la levadura en ella. 
Esto implica que no se caliente demasiado el agua, ya que mataríamos la levadura. Mejor templarla, más vale que falte que que sobre, en este caso.

En un bol mezclamos las harinas y la sal, y añadimos el agua con levadura.

Mezclamos bien con una cuchara de madera, no hace falta que sea con las manos.

Hacemos una bola, y dejamos reposar una hora, hasta que la bola se agriete como en la foto (prácticamente no crece).

Podéis pinchar en ella para ver en grande el mini paso a paso.


Cuando esté lista, empezaremos a montar la empanada.

En un molde metálico, de pyrex, una cazuela de barro... ponemos un par de cucharadas de aceite, y vamos cogiendo porciones de la masa, aplastándolos, y poniéndolos unos pegados a otros hasta cubrir el  fondo del molde (podemos ayudarnos con un tenedor para que se peguen unos a otros).
Esta es una masa que no se puede estirar con rodillo, se rompe y se agrieta, por lo que lo hace imposible.

Cuando tengamos el fondo cubierto repartimos sobre él el relleno escurrido.
Reservamos el exceso de líquido, ya que luego lo utilizaremos.

Y vuelta a empezar! Vamos otra vez cogiendo porciones de masa, aplastándolos con las manos, y cerrando la tapa.
Os recomiendo dejarlos bastante finos, a mi me quedó demasiado gruesa en las partes en las que se solapan unos trozos con otros.
Error de novata, de todo se aprende, para la próxima tendré más cuidado.

Pincelamos con el líquido del guiso reservado (abundante, para que no quede seca la empanada, le da mucha "gracia"), y cortamos en porciones para que despues de hornearse sea fácil de repartir y no se rompa.

Metemos al horno precalentado a 180º, unos 35-40 minutos, hasta que esté dorada por arriba, más o menos con el aspecto de las fotos.


Os recomiendo comerla templada o fría, se aprecia mucho más el sabor a marisco que si está muy caliente. Una media hora despues de sacarla del horno está perfecta.

Creo que me voy a lanzar con el tema empanadas, es una de las comidas que siempre le pido a mi madre cuando voy a casa.
Aunque no me salgan tan buenas como las que se llevan a hacer a la panadería, seguro que para amortiguar un poco la morriña sí que valen.

Aquí os dejo una foto del corte, como (casi)siempre.

¡Gracias por visitarme!

lunes, 8 de agosto de 2011

PASTEL VERANIEGO


Aunque podemos disfrutarlas todo el año, es en verano cuando apetecen más estas comidas fresquitas, muy fáciles de preparar y en las que apenas necesitamos encender la cocina... de ahí su nombre.
Me encantan este tipo de pasteles, pongamos lo que pongamos siempre quedan muy bien. Perfecto para un día de esos que no tenemos ganas de cocinar pero sí de comer algo rico.
Entre las capas de pan de molde podemos poner casi cualquier cosa (verduras, pollo, pescado, huevos, frutas,...).

Es ideal para la gente que come fuera de casa, necesita unas horas de reposo, así que podemos prepararlo por la noche y al día siguiente estará perfecto.
Y ya no digamos para ir a comer al campo o a la playa... un bocado rico, distinto, y muy sano.

Os pongo como lo he hecho yo esta vez (no siempre lo hago igual, voy variando según los ingredientes que tenga en la cocina), para 2-3 personas.

Ingredientes:
- 8 rebanandas de pan de molde sin corteza
Para la salsa:
- 4 cucharadas de queso batido desnatado
- 1 cucharada de mayonesa
- 1/2 cucharada de salsa césar
Capa 1:
-  2 huevos grandes cocidos
- 8 langostinos cocidos
- 1 pepinillo
- 1 cucharada de guisantes muy finos
- 1 cucharada de salsa
Capa 2:
- un tomate
- cebolla
- unas hojas de lechuga

Capa 3:
- 1 zanahoria
- 1 lata de bonito
Para decorar:
- aceitunas, pepinillos, huevo, zanahoria,...
Opcional: sal, aceite de oliva, vinagre.

Yo suelo preparar todos los ingredientes y mezclas antes de empezar a montar el pastel, así luego lo hago en un periquete.

Lo primero será preparar la salsa:
En un bol ponemos el queso batido, la mayonesa (puede ser ligera) y la salsa césar. Removemos bien hasta que se mezclen completamente, y si queremos podemos poner unas gotitas de vinagre.

Para preparar la capa 1, picamos los huevos finamente (podemos dejar alguna rodaja para decorar el pastel), y los mezclamos con una cucharada de guisantes cocidos.
Ponemos también un pepinillo picado (me encanta el toque crujiente) y los langostinos picados en rodajas.
Una cucharada de salsa para amalgamarlo todo, y a remover.
Es importante que todo sea bastante pequeño, para que se una bien y haga "masa".

Para preparar la capa 2 lavamos unas hojas de lechuga, y las cortamos en juliana.
Pelamos el tomate, y lo cortamos en rodajas bien finas.
Si nos gusta la cebolla, podemos ponerle unos aritos finos (yo le pongo).

Para la capa 3, pelamos una zanahoria y la rallamos, y le añadimos una lata de bonito en aceite de oliva.
Mezclamos bien, hasta que el bonito se deshaga.

En esta capa suelo ponerle unas gotas de vinagre de vino blanco, para que contraste con la zanahoria dulce. Le da mucha "vida".


Como ya lo tenemos todo listo, podemos empezar con el montaje.
En un molde o un tupper rectangular ponemos una capa de film, teniendo la precaución de cortar bastante, como para poder envolver todo el pastel una vez esté montado.
Ponemos dos rebanadas de pan de molde y las untamos con salsa. Es importatne no poner poca para que no quede muy seco, pero tampoco pasarnos, ya que resbalaría y se desmoronaría al cortarlo.
Ponemos la mezcla de la capa 1, y repartimos por toda la superficie.

Untamos otras dos rebanadas de pan de molde, y las ponemos con la salsa hacia la capa 1. Untamos entonces la parte superior, y ponemos la capa 2: tomate, cebolla y lechuga.
Repetimos la operación de poner capa de pan de molde con salsa en las dos caras, y ponemos la capa 3: atún y zanahorias.

Por último untamos las últimas dos rebanadas de pan de molde y las ponemos sobre la mezcla.
Envolvemos con el film y guardamos en la nevera al menos un par de horas.


Una vez haya pasado el tiempo de reposo, lo sacamos de la nevera.
Retiramos la parte superior del film y le damos la vuelta sobre un plato o una bandeja.

Si no nos hemos pasado con la salsa, queda un bloque bastante seguro y compacto.

Si hemos reservado algún ingrediente lo utilizaremos para decorar el pastel, aunque también queda muy bonito sin decorar, como un sandwich gigante.
Yo mezclé una cucharada de ketchup con la salsa que me había sobrado para hacer una salsa rosa, y la puse por la parte de arriba del pastel.
Si os gusta muy salseado, podeís ponerle también por los bordes.

Por encima podemos decorarla como prefiramos: zanahoria, pepinillos, aceitunas, huevo cocido, unas hojitas de menta... sea con lo que sea queda muy bonito.


¡Y ya está listo para probarlo!

Os recomiendo cortarlo con un cuchillo para pan, se corta muy fácilmente.

Si queremos que los trozos se mantengan de pie, deben de ser al menos de un grosor de unos 3cm.
Para servirlos tumbados, pueden ser mucho más finos.
Sea como sea, queda muy bonito y sobre todo riquísimo con muy poco trabajo... no se le puede pedir más a una receta.

Como siempre, la última foto, "la del bocado". 

Os invito a probarlo, nunca falla.


lunes, 18 de julio de 2011

PAELLA DE MAR


Whole kitchen en su Propuesta Salada  para el mes de julio nos invita a preparar un clásico de la cocina española, la Paella.

En casa nos encanta el arroz, cae siempre una vez por semana, así que cuando vi que la propuesta salada de este mes era una paella, me alegré un montón.

Normalmente hago el arroz en una cazuela de barro (con un difusor especial para la vitro), pero como era para compartirlo con vosotros me animé y me compré una paella/paellera esmaltada, de las de toda la vida, pensado que no habría problema gracias al difusor... pero me equivoqué! ajjaja!

Tiene la base de todo menos plana, así que aunque la fui moviendo bastante para que cociese por todas partes, quedó el arroz muy pasado en el centro y un poco duro en los bordes, se nota un montón incluso en las fotos.

Eso sí, estaba muy rico, éstá mal que yo lo diga, pero le  tengo cogido el punto exacto al arroz (salvo en experimentos como este, en los que se me rebela).
Lo dejé un poco más húmedo que en la paella tradicional, me encanta el arroz tirando a caldoso.
Por supuesto podemos ponerle cualquier otro marisco o pescado que nos guste, yo fui tarde a la pescadería y ya casi no quedaba nada de lo que buscaba: le hubiese puesto también unas cigalas y sobre todo unos berberechos, me encantan como le quedan.
Ingredientes:
- 200 gr de arroz (usé especial para paella)
- 750 ml de caldo de pescado y marisco
- 6-8 chipirones o un par de calamares medianos
- 6-8 langostinos
- 6-8 mejillones
- un puñado de almejas
- verduras para el sofrito:
ajo, pimiento rojo, zanahoria, guisantes y tomate.
- azafrán o una pizca de colorante
-sal




Empezaremos haciendo el caldo de pescado y/o marisco. 
Pelamos los cuerpos de los langostinos (si preferimos, les quitamos también las cabezas) y los ponemos en un cazo con un chorrito de aceite bien caliente y un diente de ajo.
Los dejamos pasarse y removemos de vez en cuando, como si fuesen unos langostinos enteros.
Cuando estén totalmente naranjas, agregamos algo de pescado, por ejemplo una cabeza y una espina de merluza, que fue lo que yo le puse.

Ponemos un litro y medio de agua (sobrará caldo), y llevamos a ebullición.

Cuando hierva,  lo bajamos al mínimo y dejamos que cueza al memos media hora.

Abrimos también los mejillones y las almejas (al vapor o con un poquito de agua) en un cazo aparte, ya que muchas veces traen alguna arena dentro de la cocha y así evitamos que vaya al arroz.

El caldo que nos queda despues de abrirlos lo añadimos (colándolo con una gasa, o teniendo cuidado de que no caiga ninguna arenita si es que las hay) al caldo de marisco, para no perder ni una gota de sabor.
Este paso no es imprescindible, pero os aconsejo hacerlo, queda igual de bueno y nos evitamos sorpresas desagradables.

Ponemos la paella o la cazuela donde la vayamos a hacer con un chorrito de aceite a calentar hasta esté muy caliente.
Añadimos los langostinos  y los doramos por las dos caras. Retiramos y reservamos.

Doramos despues los chipirones, manteniendo el fuego vivo para que estén en todo momento bien calientes.
Dejamos unos minutos, y añadimos las verduras para el sofrito.
Yo le pongo en este orden, removiendo y esperando como un minuto entre verdura y verdura: pimiento rojo, zanahoria, ajo rallado, guisantes y tomate pelado.

Pongo las verduras picadas bien finitas, pero eso va al gusto, igual que la cantidad.

Podemos ponerle también judías verdes, y si encontramos en nuestra zona, judías blancas. A mi como no me gustan mucho ni unas ni otras, no le puse. Aquí manda la cocinera, como en todas partes!


Cuando las verduras estén blanditas, añadimos los 200 gr de arroz y lo mezclamos todo bien, este es un paso fundamental.
Añadimos unos 600 ml de caldo de pescado, el azafrán y la sal. Luego iremos añadiendo según necesite, yo utilicé en total unos 750 ml.

Es muy importante no remover el arroz, para que quede bien suelto. Si necesitamos por lo que sea hacerlo, moveremos la paella haciendo círculos planos, nunca removeremos con una cuchara o espátula.
Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego para que cueza homogéneamente y no muy fuerte.
Es importante ir controlando bastante a menudo la como evoluciona nuestra paella, para ver si necesita más o menos fuego, un poco de caldo,...
Cuando veamos que casi está lista, colocamos por encima los langostinos, los mejillones y las almejas (a los que les retiramos la concha sobrante), hundiéndolos un poco para que cojan el sabor del caldo.
Un par de minutos más, y la retiramos del  fuego.

Dejamos reposar 5 minutos... y a disfrutarla!


Parece que lo ideal es hacerla al aire libre con leña de naranjo... no quiero ni pensar lo buena que puede estar así, qué maravilla.

De momento yo me conformo con hacerla en la vitro y con la ventana abierta... es lo más parecido que puedo conseguir en casa! ;-)

Este es un plato que la mayoría de la gente que sigue el blog ya ha comido un montón de veces, así que esta vez animo a mis lectores "más lejanos" a probarlo. Estoy segura de que os encantará.

Y si os queda el arroz mejor que a mi, mucho mejor! En fin, mañana será otro día.
Gracias por llegar hasta aquí, me anima mucho ver que aunque no cumplo con mi vida social como bloguera desde hace ya más de dos meses, seguís pasándoos por aquí y dejándome vuestros comentarios.

A finales de esta semana espero que por fin pueda retomar "mi vida".
Cuanto echo de menos mi paseo diario por vuestras cocinas, me encanta el hecho de que sé donde empiezo el recorrido pero nunca donde voy a acabarlo.

domingo, 10 de julio de 2011

ENSALADA TROPICAL


15 días sin publicar nada... ¡récord histórico absoluto!  Durante estas dos semanas han pasado dos cosas importantes para el blog: la primera es que ha cumplido ya 2 años!
Y la segunda es que ayer mismo sobrepasaba las 250000 visitas.

Quiero daros las gracias a todos...a los anónimos y los que dan la cara, los que leen las entradas completas y los que sólo ojean las fotos, los que me visitan casi a diario y los que lo hacen una vez al mes... a todos!

No me quiero extender mucho, todos sabemos que me enrollo como una persiana, pero no quería dejar de comentar estos dos "acontecimientos" con vosotros... ¡mil gracias otra vez!

Además prometo ponerme al día con vuestros blogs, estos dos últimos meses han sido una locura total, pero a partir de la semana que viene espero volver a tener algo de tiempo para mí, y por tanto para vuestros blogs también. Y para la cocina, por supuesto... cuanto me debe de echar de menos!

Espero que si el tiempo acompaña, me permitáis compaginarlo con un poquito de playa. ¡Habrá tiempo para todo!


Y hablando de calor y playa... vamos con la receta!

No hay mucho que decir, la verdad. Es una ensalada dentro de media piña... pero como luce, eh? ;-)  Es que sólo con verla me parece que estoy en un todo incluído caribeño. O casi.

Además como siempre pasa con las ensaladas, podemos adaptarla a nuestros gustos o a lo que tengamos ese día por casa... nunca nos cansamos de probar recetas nuevas.

Os pongo lo que yo utilicé esta vez.

Ingredientes:
- media piña por persona (sobrará pulpa)
- lechuga
- un huevo por persona
- encurtidos: olivas verdes, negras y cebollitas
- gambones o langostinos cocidos (6-7 por persona)
- aguacate
- medio melocotón

Para la vinagreta: sal, aceite y vinagre.





Claramente lo más difícil de esta receta es cortar la piña a la mitad. Por un momento casi desisto, pero el orgullo de que una piña pudise conmigo pudo más que su rebeldía.

Lo que pasó es que estaba haciéndolo mal... yo empecé a cortar por la parte de las hojas, y luego comprobé que es mucho más fácil empezar por la base y acabar por el copete.

Para la próxima le digo a la frutera que me la corte a la mitad y asunto solucionado.


Vaciamos toda la pulpa, primero con un cuchillo y luego con una cuchara, para no desperdiciar nada de carne.

Ponemos una cama de leguga (en este caso eran brotes de lechuga verde y morada).  Aliñamos.
Yo cuando hago una ensalada, siempre aliño sólo la lechuga (y el tomate, si lleva). El resto de ingredientes los dejo sin aliñar, me gusta mucho como queda así, sin que los sabores se "distraigan".

Ponemos sobre la lechuga unos taquitos de la pulpa de la piña.

A continuación el huevo. Suelo hacerlo en tortilla francesa o revuelto, es mucho más rápido y me gusta más, pero también puede ser cocido.
En este caso lo hice en tortilla francesa, bien pasadita, para que los tacos quedasen bien definidos.


Luego ponemos los encurtidos: olivas verdes rellenas de ancho, olivas negras, y unas cebollitas (son muy suaves y crujientes, me encantan).

Sobre éstos ponemos los gambones, podemos colocarlos haciendo alguna forma o simplemente repartirlos por la superficie.

Por último, unos gajos de aguacate y melocotón, que le dan un toque distinto a esta ensalada.

Para decorar, podemos hacer una mini brocheta con un palillo y colocar unas hojitas de menta, no necesita nada más.


Si lo preferimos la acompañaremos con una salsa rosa ligera, o incluso una salsa de yogur.
A mi me encanta así tal cual, cada bocado es una explosión de sabor, se distinguen perfectamente todos los ingredientes al masticar.

Como os decía, esta ensalada es muy sencilla pero al presentarla dentro de la piel de piña queda muy vistosa, no deja indiferente a nadie.

Prometí ser breve y lo he cumplido... esta debe de ser la entrada más corta del blog! Otra vez batiendo récords! Estoy que me salgo!

Como siempre, última foto de "un bocado"... mirad qué colorido. El sabor, a juego.

Gracias a todos... otra vez!

lunes, 6 de junio de 2011

"PEPINO... Y DISFRUTO"


Pues sí, amigos, hoy cocino y disfruto se transforma en "pepino... y disfruto". 

Como ya sabréis, esta última semana ha surgido en los blogs y webs de cocina un movimiento para apoyar a los productores de frutas, verduras y hortalizas españoles.

Sobre todo se centra en el pepino, ya que es la hortaliza que en estos momenos agoniza.

He querido sumarme a esta iniciativa aportando 2 recetas: canapés de pepino y queso, y tzatziki, una salsa griega cremosa y suave que combina a la perfección con un monton de cosas (yo os propongo 2 opciones de acompañamiento).

La verdad es que hasta ahora sólo comía pepino en ensalada, a mis padres les encanta y cuando vivía con ellos en verano siempre había pepinos en casa, para mi es un sabor muy clásico, de los de toda la vida.

Estas dos recetas que hoy os presento me han encantado, así que a partir de ahora caerán bastante a menudo, ya que son muy rápidas (no nos lleva ni 10 minutos hacer las dos) y fáciles de hacer. Y sobre todo sanas y ricas!

Las dos se pueden preparar con antelación, y son perfectas para una cenita con amigos... ¡si es en una terraza muchísimo mejor!  ¡Como me gusta el verano!

Además lo del pepino da mucho juego... la cantidad de títulos para esta entrada que barajé antes de decidirme!
Los canapés de pepino y queso los vi en entrechiquitines, y me parecieron preciosos, así que no dudé en hacerlos así. Muy sencillos y resultones.

Ingredientes:
Para los canapés:
- pan de molde
- queso cremoso de untar
- pepino
- unas hojas de menta

Para el tzatziki:
- medio pepino
- 1 yogur griego
- 1/2 diente de ajo pequeño
- unas hojas de menta (opcional)

Para hacer los canapés, empezaremos untando unas rebanadas de pan de molde con el queso de untar. 
Es importante que sea pan de molde, para que esté blandito y contraste con el pepino cruijiente...mmmm!

Lavamos y secamos el pepino, y con un pelapatatas o una mandolina (o a cuchillo, con paciencia) hacemos tiras, más o menos de 1mm de grosor.  Si queréis que os queden estas franjas verdes, no peléis el pepino.

Vamos poniendo las lonchas sobre un trozo de papel de cocina, para que absorva el excedente de agua.

Cuando hayamos loncheado el pepino que vayamos a utilizar,  lo pondremos lámina a lámina sobre el queso.
Podemos hacerlos todos iguales o ir jugando con las tiras, según estemos de inspirados.

Cortamos cada rebanada de pan en dos o en cuatro partes (o incluso con un cortapastas con formas divertidas, quedan preciosos) , y vamos colocando los canapés en la bandeja donde los vayamos a servir.

Sobre algunos podemos poner unas hojitas de menta, o  unas gotas de miel, que le queda genial.

Están súper buenos, no sé si os habréis fijado que los ingleses en las películas toman a veces con el té de las cinco unos sandwiches de pepino... tengo que probarlo, que seguro que me encanta la combinación.

Y si los canapés son fáciles, la salsa tzatziki no se queda atrás.

Empezaremos lavando y rallando el pepino (podemos pelarlo y retirarle las semillas si queremos, pero son tan blanditas que no compensa) y reservándolo en un cuenco o un colador.

En un bol, ponemos el yogur griego y rallamos finamente el medio diente de ajo.  Si queremos que sea muy suave, no le pondremos ajo.

Apretamos con las manos el pepino rallado, para que suelte la mayor cantidad de agua posible (suelta un montón), y lo mezclamos con el yogur.

Si nos gusta la menta picamos unas hojas, y las añadimos también a la salsa... y ya la tenemos lista!

Es muy fresca, perfecta para acompañar una crudité de verduras, y unos colines de pan.

Casa genial también con unos enrollados mediterráneos:
En una tortilla de trigo (de las que se usan para hacer fajitas) , ponemos una cama de lechuga y tomate.

Sobre la cama vegetal ponemos unos trocitos de atún en aceite,  unas olivas negras en rodajas y para "rematar la faena"  unas cucharadas de salsa tzatziki al gusto... buenísimos!

Tengo que decir que a David no le gusta el pepino, (de hecho los canapés no le gustaron demasiado), pero esta salsa sí le gustó.
Es muy suave, estoy segura de que si a alguien que dice que no le gusta el pepino se la damos a probar, no se da cuenta de que lo lleva.

Como os prometí, son dos recetas súper rápidas y ricas!  Me declaro abiertamente fan del pepino!

Y os animo a sumaros a esta iniciativa, tengáis o no blog.  Granito a granito al final se consigue una montaña.

viernes, 25 de marzo de 2011

QUICHE "MAR Y MONTE"


Whole kitchen en su propuesta salada para el mes de Marzo nos invita a preparar un clásico de la gastronomía francesa, Quiche.

Me encanta el quiche. Siempre queda perfecto, le pongas lo que le pongas.
Además es muy cómodo, yo creo que con cualquier restillo que tengamos por la nevera, podemos hacer un quiche.

A este no sabía como "bautizarlo", porque lleva demasiados ingredientes como para enumerarlos todos... así que "mar y monte", que vale para casi tó!


Aunque por las recetas saladas puede parecerlo, que sepáis que  no me alimento exclusivamente de espinacas,champiñones, trigueros, langostinos y queso.

No sé cuantas entradas (saladas) llevo ya con estos ingredientes,  posiblemente la mitad del total.  Eso si, me encantan todos ellos por separado y como se combinan (podemos tomar elementos de dos en dos, tres e tres,... y así hasta usarlos todos). Nunca fallan.

Esta es la primera vez que hago la masa quebrada en casa, normalmente la utilizo comprada (me encanta la de Lidl, siempre tengo alguna en el congelador). 
Hacerla era parte de las condiciones del círculo, y la verdad es que me alegro de que fuese así. No sé por qué tenía la idea de que era difícil que quedase bien la casera, pero estaba totalmente equivocada.

Además se me ocurrió añadirle espinacas, y me encantó el resultado. Queda perfecta, muy quebradiza, y se hace en un periquete.

Ingredientes:
Para la masa quebrada con espinacas:
- 275 gr de harina de trigo
- 80 gr de mantequilla
- 70 gr de manteca de cerdo
- 1 huevo XL
- 3 cucharadas de leche
- 100 gr de espinacas cocidas
- 1 cucharadita (de café) de sal

Para el relleno:
- 5 huevos XL
- 200 ml de nata líquida
- 75 gr de queso rallado
- 250 gr de langostinos pelados
- 60 gr de bacon
- 1 manojo de espárragos trigueros
- media bandeja de champiñones frescos
- un buen puñado de rúcula
- sal

Como siempre, empezaremos haciendo la masa ( ¡Imprescindible remangarse!)

En un bol grande (o sobre la encimera) hacemos un volcán con la harina.

Ponemos la sal, y la mantequilla y la manteca cortadas en cuadraditos. Estas deben de estar a temperatura ambiente, para que  sean fáciles de trabajar.
Lo mezclamos todo con las manos (mejor sólo con los dedos, sin amasar) y tendremos una especia de migas de harina y mantequilla.

Agregamos el huevo, y con los dedos o un tenedor removemos un poco, para romperlo. También podemos poner el huevo ya batido, así nos aseguramos de que quede bien repartido.

Añadimos también las espinacas  trituradas (previamente las habremos cocido y dejado enfriar), y a mezclarlo todo!

Con los dedos vamos mezclando todo como antes, y veremos como la masa se hidrata y queda perfecta. Este vídeo está genial, pinchad aquí. para verlo. Queda clarísimo como hacer la masa quebrada.

Es importante no amasarla, simplemente la trabajamos hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados.  De hecho, cuanto más rápido hagamos la masa mejor, para que no se derrita la grasa.

Hacemos una bola, y la envolvemos en papel film y la guardamos en la nevera una horita (o más, como siempre).

Pasado el tiempo de reposo, enharinamos un poco una superficie lisa y estiramos la masa con un rodillo. Yo la dejé más o menos de medio centímetro, pero es cuestión de gustos.

La ponemos sobre el molde que prefiramos (el mío es de pyrex untado con aceite de oliva) y la colocamos para que se adapte bien a la forma que tenga.

Recortamos el sobrante, y pinchamos con un tenedor para que no se hagan burbujas de aire y la base quede bien lisa.

Ponemos por encima un trozo de papel de horno, y le ponemos algún peso (yo le pongo desde hace años los mismos garbanzos). 
Parece que este método se llama horneado a ciegas, y evita que la masa se encoja y apelmace. Queda genial, merece la pena hacerlo así.

La metemos  en el horno precalentado a 180º, unos 20 minutos (depende del grosor que hayamos dado). No hace falta que se pase del todo, como luego vuelve a ir al horno acabará de cocerse.

Mirad que bien queda: muy quebradiza y de sabor inmejorable.

Mientras tanto, vamos preparando el relleno.

Siempre cocino antes los ingredientes, más que nada para que luego no suelten agua las verduras y se convierta en una sopa más que en un quiche.

En este caso, puse a cocer los espárragos trigueros. El bacon, los langostinos y los champis los hice a la plancha.
Dejé algunos para decorar más grandes, y el resto  los piqué pequeños, para que tocase algo de todo en cada bocado.

En un bol grande batimos los huevos con la sal, y añadimos la nata líquida y el queso. Mezclamos bien. Podemos añadir también si nos gusta un toque de pimienta o nuez  moscada.

Ponemos el resto de ingredientes del relleno (excepto los de la decoración, claro), y mezclamos.

Sacamos la base del horno, y con cuidado retiramos los garbanzos y el papel de hornear. Vertemos el relleno con cuidado (mejor hacerlo con una cuchara) y decoramos con los ingredientes que hayamos dejado (la verdad es que ni hace falta decorarlo, queda perfecto sin nada).

Lo volvemos a meter al horno, hasta que esté cuajado (unos 30-40 minutos).

Este es un plato que se puede perfectamente hacer con antelación, y luego simplemente darle un "golpe" de horno.
Incluso seguro que se puede congelar una vez horneado, pero como nunca lo he hecho, no puedo asegurarlo.

Quedan también genial en moldes pequeñitos, individuales. La verdad es que todo queda bien en individual, a mi al menos me encanta.

Puede comerse caliente, tibio o frío... a mi me encanta tibio, una media hora despues de sacarlo del horno... placer total!

Ya estoy desando hacer el siguiente...¡ prometo que no le pondré ni espinacas ni langostinos!