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jueves, 11 de julio de 2013

HELADOS DE TARTA DE QUESO Y FRAMBUESA


Nada mejor para estos calores (por fin) que un helado fresquito. Y si es casero y riquísimo como este que hoy os traigo, mejor que mejor.

Hace un par de años ya que me compré la heladera, con las típicas dudas de si la iba a utilizar o no... y la verdad es que la utilizo un montón.
En verano siempre está la cubeta en el congelador, porque nunca se sabe cuando va a surgir la necesidad imperiosísima de hacer un heladito.

Al principio iba con mucho miedo, mirando recetas y recetas por internet para no meter la pata. Pero una vez le perdí el miedo, y comprendí que lo único que hace es congelar, me lancé y ya no hay quien me pare.
Hago mezclas a ojo, o a veces simplemente unos yogures griegos de esos con frutas en la base, queda un helado bastante aceptable, sobre todo si lo tomamos al momento.

Aquí os dejo los 4 helados que he publicado hasta ahora, 3 de ellos con heladera y uno de antes de tenerla. No hay excusa para no hacerlo.

 
He utilizado frambuesas de mi propia cosecha, el año pasado como estaban recién plantadas dieron muy poquitas (y se las comieron casi todas los pajarillos cabrones), pero este año están dando un montón, y además enormes.

Para los helados suelo utilizar unos moldes de silicona tipo magnum, pero esta vez como dupliqué cantidades rellené también estos de push pops (o lo que sean) que me regaló Patt. Tienen un tamaño ideal y además son perfectos para niños: no se manchan y si quieren comer sólo la mitad se puede guardar el resto para otro momento.
Además al ser de plástico son reutilizables, están genial.

Esta receta la he hecho un montón de veces ya, y nos gusta mucho como queda. Esta vez le añadí un poco de leche para hacerlos más ligeros, pero no os lo recomiendo, quedan con una textura un poco menos cremosa. ¡De pecar, pecar a gusto!

Ingredientes:
Para la salsa de frambuesa:
- 100g de frambuesas
- 50g de azúcar

Para el helado
- 400 ml de nata líquida para montar
- 100 ml de leche entera (os recomiendo no ponérsela)
- 240g de queso crema (tipo Philadelphia)
- 4 cucharadas soperas de azúcar invertido
- una pizca de vainilla en pasta (opcional)

- 3 galletas Digestive.
- unas frambuesas enteras

Empezaremos haciendo la salsa de frambuesa:
En un cazo, ponemos las frambuesas enteras con el azúcar, y llevamos al fuego.
Aplastamos con un tenedor para que se rompan y suelten su zumo, y dejamos que hierva lentamente unos 10 minutos.

Pasado este tiempo, trituramos con la batidora y colamos para eliminar las semillas.
Es importante eliminar sólo las semillas, sin perder nada de pulpa. Así que a apretarlas bien, hasta que no suelten ni una gotita de zumo.
Yo suelo colarlas en un colador metálico pequeñito, y remuevo y aplasto con una cuchara hasta que no sale nada más.

Volvemos al fuego, y dejamos hervir otros 5 minutos aproximadamente.

Reservamos.

Si queremos podemos utilizar en vez de esta salsa mermelada de cualquier fruta, queda muy bien también.


El helado no puede ser más sencillo:
En una jarra ponemos la nata, el queso, el azúcar invertido (receta aquí),  y si le ponemos, la leche y la vainilla.

Trituramos con la batidora, hasta que no quede ningún grumo de queso.

Ponemos la cubeta en la heladera, le damos al interruptor y vertemos con cuidado por la boca de la tapa.

A los helados como este que llevan tropezones no se los pongo hasta el momento final, porque a veces se pegan a las paredes de la heladera y las paletas al girar se enganchan un pelín.

Dejamos hasta que el helado esté listo, en este caso como es bastante cantidad tarda sobre media hora.

Una vez esté bien cremoso, añadimos las galletas desmenuzadas y mezclamos para que se repartan por todo el helado.

Si no tenemos heladera, una vez hayamos hecho la mezcla con la batidora, añadimos las galletas y lo metemos en un tupper o un recipiente melálico y lo guardamos en el congelador.
Cada media hora más o menos, lo sacaremos y lo removeremos bien, para evitar que se formen cristales de hielo.
Repetiremos hasta que nos cuesta moverlo, el helado ya estará hecho.


La salsa de frambuesa suelo ponerla en una manga deshechable, cortando sólo la puntita, para que salga un hilo fino. Así es muy fácil de manejar.
Podemos utilizar un biberón de salsear, o si no simplemente una cucharilla.

¡Y a rellenar los moldes!  Podemos poner unos hilos de salsa el la base, o empezar con la crema de queso, como prefiramos.

Luego alternaremos en tandas la crema con la salsa, para hacer veteados.
Si removemos un poco con un palillo haremos remolinos de frambuesa. Y si queremos, añadimos unos trozos más de galleta, que le quedan genial.

Esta vez además del experimento fallido de la leche le añadí unos trozos de frambuesa: quedan muy ricos, pero con textura de hielo, así que si no os gusta este tipo de textura no los añadáis.

Una vez tengamos los moldes completos, los metemos en el congelador al menos un par de horas, para que el helado adquiera consistencia.
El tiempo dependerá de la forma y material del molde, los magnum se hicieron en la mitad de tiempo que el resto.


Con estas cantidades me salieron 4 magnums, 3 de los de émbolo, y 3 vasitos pequeños de papel, a modo de tarrinas.

¡Y ya tenemos nuestros helados listos para disfrutarlos! Si os gusta la tarta de queso fría este helado os va a encantar, sabe tal cual (lleva los mismos ingredientes, así que no es de extrañar ;) )

Creo que de los que he hecho hasta ahora es mi favorito. Desde luego, es el más repetido.
Ya me contaréis si lo hacéis. ¡Un saludo!



sábado, 22 de septiembre de 2012

HELADO DE FRAMBUESA


Un heladito rico para despedir al verano... ¡vuelve pronto, amigo! Te echaremos de menos.

Esta es una receta que he probado con varias frutas y sale con todas genial, hoy os la presento con frambuesas.
La receta original la vi en el blog de Patt, ella lo hizo de fresa con trocitos de brownie de chocolate... podéis ver su receta pinchando aquí, es impresionante. ¡Como mínimo!

No hace falta tener heladera para hacer helados en casa, aunque la verdad ayuda bastante, tanto por comodidad como en el resultado obtenido. Sobre todo en un helado tan sencillo de hacer como este, si tenemos heladera es un verdadero y delicioso paseo.

Esta vez puse parte del helado en unos moldes de silicona con forma de magnum, me encanta como quedan y son super vistosos.
Aunque tampoco le hago ascos a una bolita en un cucurucho o una tulipa, ¡no nos engañemos!

Ingredientes:
- 300 gramos de frambuesas
- 300 ml de nata para montar
- 200 ml de leche (le puse entera)
- 150 g de azúcar (mejor glas)
- 2 cucharadas de azúcar invertido (receta aquí)

Para acompañar:
- chocolate con leche
- tulipas/cucuruchos
-...



La receta no puede ser más sencilla: simplemente tenemos que triturar todos los ingredientes. Así, sin más, los ponemos juntos en un bol y trituramos con la batidora.

Yo a los helados en los que no se utiliza ningún ingrediente caliente suelo ponerle azúcar glas, ya que se disuelve muy fácilmente y luego no se nota en la mezcla.
Si no tenemos, podemos utilizar azúcar normal y calentar un poco la lechepara disolverlo en ella.

En mi caso las frambuesas eran congeladas, me encanta congelar frutas de temporada para luego poder disfrutarlas "a destiempo" en recetas como esta.  ¡Hasta parece que saben mucho mejor!
Estos helados se pueden hacer tanto con fruta fresca como congelada, quedan genial sea como sea.

Es importante que cuando metamos la mezcla en la heladera esté bien fría, así que si los ingredientes no estaban fríos la metemos al menos un par de horas en el frigo.

Bien, pues una vez que tengamos los ingredientes triturados, bien mezclados y fríos, los vertemos en la heladera, durante 20-30 minutos, hasta que haya mantecado.

Cuando el helado esté listo, lo sacamos y lo ponemos en los moldes de silicona o en cualquier tupper o recipiente que pueda ir al congelador. ¡O nos lo comemos directamente, claro!

Si no tenemos heladera, una vez hayamos triturado todos los ingredientes metemos la mezcla en un recipiente (mejor si es metálico) y lo introducimos en el congelador.
Cada 30-40 minutos revolvemos la mezcla, hasta que esté tan dura como para no poder hacerlo.


Y así de fácil. No puede ser más sencillo hacer un helado en casa.

Me apetecía probar a bañar los helados de palito con chocolate, aunque como veis tengo que perfeccionar la técnica. Me quedó una capa muy gruesa, que estaba muy buena pero hacía el helado demasiado pesado.
Simplemente derretí chocolate con leche (le puse nestlé) en un vaso alto y estrecho, y fui introduciendo los helados uno a uno.
Para la próxima necesito que el chocolate esté más líquido, y hacer este paso más rápidamente, para que la capa sea más fina, pero igual de rica.

Creo que las fotos (aunque algunas están desenfocadas, lo siento) lo dicen todo: es un helado cremoso, blandito, y riquísimo (esto lo digo yo)... ¡del que por cierto, no queda ni rastro!

¡Un saludo, gracias por leerme!


jueves, 2 de agosto de 2012

HELADO DE GIN TONIC


A mí me gusta el pipiripipipiiiii de la botá empiná parapapapaaaaa! Una receta sólo para adultos... ¡está taaaaaan rico!

Esta receta combina dos cosas que me encantan, la ginebra y los helados. 
Busqué por la red algún helado de gin tonic que me convenciese, pero o eran sorbetes o demasiado complicados para los helados que suelo hacer yo,  así que improvisé sobre la marcha y salió este helado, muy rico y perfecto como postre en verano.

Siempre hago helados muy sencillos, que simplemente sea mezclar sus ingredientes y verter en la heladera, así que con este tampoco quise complicarme.

Ingredientes:
- 40 ml de ginebra
- 250 ml de tónica
- 100 g de azúcar glas
- 20 g de azúcar invertido
- 100 g de créme fraiche (también vale nata para montar)
- 3 cubitos de hielo

- piel de lima finamente cortada





Supongo que a los que no soláis hacer helados en casa, os llamará la atención un ingrediente: el azúcar invertido. Es muy sencillo de hacer y se utiliza para que no se formen cristales de hielo en nuestro helado. Por supuesto no es imprescindible para hacer helado, pero sí aconsejable.

Sólo necesitaremos agua, azúcar, y de los sobres gasificantes de mercadona el blanco, el de ácido tartárico. Yo lo hice según las recetas de Sara, experta heladera.

Pondremos en un cazo 1 kg de azúcar, 400 ml de agua y un sobre de 2 gramos de ácido tartárico. Lo mezclamos bien y lo llevamos al fuego, hasta que comience a hervir.
Se habrá formado un almíbar de densidad media.
Apagamos el fuego, y dejamos enfriar. Lo guardamos en botes de cristal para conservarlo, dura hasta un año. (Como sale bastante cantidad, os recomiendo hacer sólo media receta, os durará para un montón de helados).

El azúcar invertido también se utiliza para bollería, sustituyendo un 20% del azúcar normal por invertido. Hace que las masas leven mejor y además se conserven óptimas durante más tiempo.


Yo hice esta cantidad de helado porque era sólo para mi, pero podéis hacer el doble tranquilamente.
En un bol  ponemos los 40 ml de ginebra, los 250 de tónica y los dos azúcares.

Os recomiendo utilizar una ginebra de calidad, cuanto mejor sea la ginebra mejor sabrá el helado... y sobre todo, ¡no sabrá a colonia! Que a veces yo estoy segura de que le ponen nenuco a las copas en vez de ginebra.

Removemos bien, para que se disuelva por completo el azúcar glas y la tónica pierda el gas.

Añadimos la créme fraiche o la nata para montar, y mezclamos bien. Yo tenía un poco de miedo en este paso, no sé por qué me daba la impresión de que se iba a cortar, pero no, se mezcló estupendamente.
Si probamos este preparado nos darán ganas de pasar del helado y directamente bebérnoslo, pero no, hemos de ser fuertes, compañeros. Merecerá la pena.

Añadimos unos cubitos de hielo para rebajar y enfriar la mezcla, y removemos hasta que se disuelvan completamente.
Vertemos enseguida en la heladera, y lo dejamos hasta que esté a nuestro gusto.
Cuando esté listo, añadimos corteza de lima o limón rallada o picada, le da un punto muy interesante.
Es importante hacerlo al final, ya que si lo hacemos al principio se pegará a las paredes de la heladera, y la pala chocará en cada pasada contra los trocitos de piel (lo mismo para las nueces, pepitas de chocolate, ....)

Pasamos nuestro helado a un recipiente con tapa y lo guardamos en el congelador hasta que vayamos a disfrutarlo.

Por supuesto podemos hacerlo sin heladera: una vez tengamos la mezlca lista, la metemos en el congelador en un recipiente con tapa y removemos cada 30-40 minutos hasta que esté totalmente congelado.


Si le tuviese que poner alguna pega a este helado, sería que está demasiado bueno: super refrescante, con el toque cítrico de la lima, de textura intermedia entre helado y sorbete... ¡perfecto!

Tengo que darle las gracias por los conitos a Patt, que en cuanto le comenté que tenía ganas de conseguirlos para hacer cupcakes con forma de helado, me mandó una caja. Patt, tengo ganas de la kitchen aid... XD

Animaos a probarlo, os aseguro que no hay nada como llegar a casa y ponernos una bolita de helado de gin tonic...¡parece que estamos de vacaciones y todo, el verano "trabajador" se lleva mucho mejor!
Después de esta rima tan elaborada, no puedo poner nada más. Acabo en lo más alto.

miércoles, 15 de junio de 2011

HELADO DE FRESA Y PLÁTANO


Como muchos sabréis, este lunes la cadena de supermercados alemananes que empieza por Li y acaba por dl ;-)  puso a la venta una heladera sin compresor a muy buen precio. De ahí que publique esta receta tan rápido, por si alguien se anima y quiere ir a por ella antes de que se agoten.

En principio esta receta no la había pensado para publicarla, pero es que el resultado me ha gustado tanto que he querido compartirla cuanto antes. De hecho, las fotos las hice en medio minuto para subir alguna a facebook, ya que ayer quedé en publicar hoy alguna y la receta de este helado, por eso están tan "peladas". No es que yo suela adornar mucho ni la escena ni lo que quiero fotografiar, pero unas hojitas de menta le hubiesen venido muy bien.

Mi única duda  antes de comprarla era si la cubeta cabría en nuestro mini congelador, pero como podéis comprobar cabe perfectamente, es muy compacta. Va a tener allí un hueco todo el verano, sin duda va a ser la más fresquita de la casa.


El año pasado publiqué un helado de mora, y me quedé totalmente enamorada de los helados caseros. Fue el primero (y  hasta este momento el único) que hice, pero seguro que este verano me desquito!
Lo hice con el método manual de sacar cada media hora y remover, pero que una maquinita lo haga por ti es mucho más cómodo... y sobre todo rápido, no tenemos que estar pendientes durante horas para remover el helado.
Y el resultado es mucho mejor, queda con más aire, más "montado".

Pues bien, como os decía, el lunes compré la heladera. Metí la cubeta las 24 horas de rigor en el congelador, y ayer martes hice el primer helado. El resultado no podría haber sido mejor.

La receta fue improvisada, estos días atrás estuve leyendo un montón en internet, así que más o menos sabía como tenían que ser las mezclas.
Está mal que yo lo diga, pero quedó genial.

Ingredientes:
- 175 gr de fresas trituradas
- 175 gr de plátano triturado
- 100 gr de queso batido 0%m.g.
- 20 gr de azúcar invertido*
- 60 gr de azúcar normal
- 200 ml de nata para montar
- unas gotas de chocolate blanco

Para el azúcar invertido:
- 300 ml de agua mineral
- 700 gr de azúcar
- sobres para gaseosa (el tigre, hacendado,...)

Empezaremos haciendo el azúcar invertido.  Se conserva un montón de meses una vez hecho, así que podemos hacer bastante y tenerlo siempre hecho.
Con estas cantidades a mi me salieron dos frascos de cristal medianos, sobre un litro.

El azúcar invertido se utiliza bastante en repostería, en el caso de los helados para que no cristalicen al congelarse.

Los sobres de gaseosa vienen de dos en dos, uno es de bicarbonato y el otro de ácido tartárico (si es de mercadona, lleva también málico).

Necesitaremos utilizar un termómetro para medir la temperatura, ya que hay que controlarla. (yo tengo uno de ikea muy baratito y va genial).

Ponemos un cazo con el agua mineral (no vale de grifo) al fuego.

Cuando alcance los 50ºC, añadimos el azúcar. Removemos.

En cuanto suba a 80ºC, añadimos un sobre y medio de bicarbonato (si es de mercadona, sobre blanco) y removemos unos segundos.

Apagamos el fuego, y cuando baje hasta 65ºC,  echamos dos sobres de ácido (los del papel morado) y mezclamos bien.

Empezará a burbujear y subir un montón, casi doblando volúmen.  En cuanto pasa un minuto, las burbujas desaparecen y el azúcar invertido está listo.

Lo dejamos enfriar, y lo guardamos en grascos de cristal o una botella. No hace falta conservarlo en la nevera.

Lo más"compliacado" ya está hecho!


Ahora vamos con la masa del helado.

Lavamos la fruta (el plátano mejor lo pelamos), y la trituramos con una batidora. Si nos molestan las pepitas de la fresa colamos el resultado.

Añadimos el queso batido (yo lo utilicé 0% materia grasa, pero puede ser normal) y mezclamos.

Añadimos el azúcar invertido, y removemos para repartirlo bien.

En un bol aparte, montamos la nata con el azúcar, y cuando esté firme lo añadimos al puré de frutas y queso, mezclándolo con cuidado para que la nata no se baje.

Llevamos a la nevera tapada con un film unas 4 horas, o 30 minutos al congelador.

Cuando esté bien fría la mezcla, sacamos la cubeta del congelador y la colocamos en la heladera.

La ponemos en marcha, y tenemos que verter la mezcla por el orificio de la tapa. 
Esto se hace para que no se congele muy rápido y luego las aspas "sufran" al arrancar, por si la mezcla se pega mucho a las paredes.  Mi mezcla era demasiado espesa para hacer esto, así que la eché directamente en la cubeta y luego tapé y encendí la heladera, y no tuvo ningún problema.
Si nos movemos rápido, no creo que pase nada.

A los 20 minutos, añadí por el agujero de la tapa unas gotas de chocolate blanco Valor. Para mi gusto son un poco grandes para el helado, para la próxima rallaré un poco de chocolate en vez de añadir las gotas.

En principio si la dejamos 40 minutos tenemos el helado listo para tomar directamente.
Yo lo dejé sólo 30,  y quedó muy bueno, con textura de helado italiano. O como un sunday, por si no habéis probado los italianos. No tengo fotos, lo siento. Como os he dicho, no había pensado publicarlo).


El que nos sobró lo metí en unos tuppers en el congelador, y pasadas 24 horas está como en las fotos. 

Lo saqué del congelador e hice las fotos al momento, no lo dejé reposar ni un minuto, y así quedaron las bolas. Fueron muy fáciles de hacer, y el helado está perfecto, ni rastro de cristales de hielo.

Supongo que si lo dejamos muchos días acabará cristalizándose, como cualquier helado que compremos y tengamos muchos días en el congelador de casa, con demasiado frío para ellos.

En cuanto al sabor, increíble.  Sabía que me iba a gustar (me encanta la mezcla de fresa y plátano), pero es que hay superado totalmente mis espectativas. Y con esos trozos de chocolate blanco de vez en cuando... para morirse de placer, en serio.

Cuando fui a por los sobres de gaseosa vi también estos cucurchos artesanos (vienen en paquetes de 6), que también os recomiendo, el complemento perfecto para nuestro helado casero.

Me prometí no hacer helado más de una vez a la semana... pero creo que voy  a romper la autopromesa... para eso están, no?

A ver quien se resiste a un helado sano y casero un día de verano. Yo no, desde luego.

jueves, 23 de septiembre de 2010

HELADO DE MORA


Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Septiembre nos invita a preparar un Helado Casero.

¿Para qué habré hecho yo esta receta? Va a ser mi perdicioooooooon! Menos mal que ya le decimos adios al verano, porque si no creo que haría helado todos los días. O dos veces al día. Buenísimo.

Esta era otra de las recetas que tenía ganas de hacer, pero el hecho de no tener heladora (otra de esas cosas que si tuviese sitio en el minipiso ya estarían en mi poder) me echaba bastante para atrás.
Pues no, no hace falta tener heladora para hacer un helado casero natural y riquísimo.

En principio iba a hacerlo de plátano con virutas de chocolate y nueces (mmmm), pero como el domingo estuve cogiendo unas moras decidí cambiar de sabor.
No sé como estaría el de plátano, pero este está de 10 (no tengo abuela, es cierto).

Seguí tal cual la receta que nos mandaron de WK, pero con la mitad de ingredientes...craso error, quiero maaaaaaas!
Os la pongo completa

Ingredientes:
- 450 gr de fruta fresca (yo moras)
- 175 gr de azúcar
- 1/2 cucharadita de zumo de limón
- 720 ml de nata líquida
- 240 ml de leche entera
- 4 yemas de huevo
- una pizca de sal






Trituramos la fruta y la mezclamos con 4 cucharas de azúcar y el zumo de limón.

Dejamos reposar la mezcla a temperatura ambiente una hora.

Yo como tenía miedo de que las moras tuviesen demasiadas pepitas, las pasé por un pasapurés poniendo el disco de agujeritos más pequeños. No pasó ni una. Perfecto.

Me di cuenta tarde, pero seguro que queda muy bien si ponemos alguna mora entera en la mezcla, luego el helado será "con tropezones".
¡Para la próxima no se me olvida!

En un cazo ponemos la nata y la leche y mantenemos a fuego medio hasta que empiece a hervir, momento en el cual incorporamos el azúcar restante y la sal.
Removemos hasta que veamos que el azúcar está totalmente disuelto.

Retiramos del fuego y dejamos tibiar.

En un bol/cazo aparte batimos las yemas y vamos añadiendo poco a poco la mezcla anterior, hasta que ambas se integren bien.
Es importante añadir la mezcla a las yemas y no al revés, ya que podrían cuajar con el calor del líquido y se estropearía la preparación.

Llevamos al fuego medio-bajo esta mezcla, removiendo constantemente y con cuidado de que no llegue a hervir, pues las yemas pueden cortarse.

En principio hay que dejarla hasta que espese como unas natillas, pero yo la tuve un buen rato y no llegó a espesar tanto.
Como unas natillas muy sueltas puede ser, pero como unas natillas normales aquello no era. ;-)

Vertemos esta mezcla sobre la fruta y removemos bien hasta que se integren.

La verdad es que está bien que la fruta se añada en el último paso, así podemos hacer helados de diferentes sabores sin pasar más trabajo, simplemente repartiendo la crema al final y mezclando con las frutas que prefiramos.

Ponemos la mezcla de helado en un recipiente/bol y la llevamos a la nevera, un mínimo de 4 horas y un máximo de 2 días.
Yo la puse en la parte más fresca.

Pasado este tiempo, cuando esté ya bien fría, la llevamos al congelador.
Lo ideal es meterla en un recipiente de acero inoxidable, ya que acelera la congelación.

Dejamos que pase una hora, y sacamos y removemos enérgicamente con unas barillas. Habrá empezado a congelarse por los bordes.
Volvemos a llevarla al congelador.

Pasados unos 40 minutos, repetimos la operación, y así hasta 3 ó 4 veces más, hasta que veamos que el helado tiene textura cremosa.

Yo despues del último batido lo cambié a un tupper de plástico para guardarlo ahí, y la verdad es que se nota que en el acero se congela mucho más rápido que en el plástico.

Y ya está, así de fácil!
Para servirlo usé unas cazuelitas de chocolate, y en una puse una bola grande y en la otra bolitas pequeñas que hice con el sacabocados.

Mucho más manejable este último. Creo que voy a tener que comprarme una cuchara para helados mejor, porque al final no conseguí hacer una bola grande decente.

A lo mejor es que tengo que hacer muuuchos helados y practicar y practicar...jijiji!
Desde que hice el helado tardé en probarlo 3 días, hasta hoy. Y menos mal, porque si no yo creo que no me hubiese dado tiempo a sacar ni las fotos, o como mucho la última! (º_º )

Sospecho que no llegará a mañana, puede que ya haya pasado su última noche en el congelador. Vamos a cargárnoslo así, sin últimas voluntades ni nada. ¡Se lo merece por estar demasiado bueno!