sábado, 5 de febrero de 2011

CORAZÓN DE... ¡GALLETA!


Hola, corazones! ;-) Otra de galletas! Me encanta hacer galletas, creo que se nota!

Tenía estas fotos en una carpetilla esperando a que llegase el mes de febrero para ver la luz desde hace unos meses. 
Nunca celebramos el día de los enamorados (la verdad es que no celebramos casi nada, ahora que lo pienso.) Lo nuestro es celebrarlo todos los días y darnos pequeños homenajes como estas galletas "amorosas" cualquier día del año.

Estas las hice en noviembre, con unos restos de masa de un experimento que hice para halloween (al final de la entrada os pongo una fotito).

Creo que es ya la tercera o cuarta vez que publico la misma receta de galletas, pero es que me encanta esta masa.
Es muy fácil de trabajar, está buenísima, y además las galletas se conservan perfectamente un montón de días.

Cuando me vi con los restos de masa de estos 3 colores, enseguida me acordé de las galletas de San Valentín de Gabriela Clavo y Canela. Es una verdadera artista, os recomiendo una visita a su blog.

Las suyas son un poco más elaboradas, pero yo como tenía poquita masa (sólo hice estas galletas que salen en las fotos), las hice muy sencillitas.
¡Ideales para alguien que nunca ha hecho galletas  y quiere iniciarse en este mundillo!

Ingredientes:
Para las galletas:
- 225 gr de mantequilla
- 220 gr de azúcar
- 1 huevo grande
- media cucharadita de sal
- 450 gr de harina de repostería
- alguna esencia (almendra, vainilla, limón,...) (opcional)

Para la glasa:
- 1 clara de huevo
- 200 gr de azúcar glas
- una pizquita de cremor tártaro (opcional)

En un bol ponemos la mantequilla (que estará a temperatura ambiente) y el azúcar y mezclamos hasta conseguir una textura esponjosa y fluída.

Puede hacerse "a mano o a máquina", yo esta vez lo hice con la batidora de varillas.

Añadimos el huevo batido y la esencia (si le ponemos, a mi me gustan con esencia de limón), y seguimos mezclando hasta que estén perfectamente integrados.

Añadimos la harina y la sal tamizadas, y removemos bien. Al principio se puede hacer con una cuchara, luego os aconsejo directamente mezclar con las manos, ya que la masa queda bastante dura.

Para hacer la masa de 3 colores como en este caso, cuando está lista la dividimos en 3 partes: a una de ellas le ponemos cacao en polvo, a otra colorante en gel de color rojo, y la tercera la dejamos tal cual está.

Hacemos una bola con cada masa, la envolvemos en papel film para que no se seque y la metemos en la nevera una horita (o más, sin problema).

Pasado este tiempo, extendemos la masa y la cortamos con un cortapastas, un vaso, a cuchillo...como prefiramos, van a estar muy ricas igualmente!
 
Yo las estiro siempre con el rodillo apoyado en dos piezas de madera iguales, para que queden todas iguales de altura y bien lisas.
 
En este caso fui estirando las masas y cortándolas con cortapastas redondos, cuadrados y de corazones de distintos tamaños.
 

Para hacer galletas de dos colores, tenemos dos opciones: una es cortar una galleta de un color, y luego hacer una galleta más pequeña de otro color y simplemente ponerla sobre la grande antes de hornearla (por ejemplo, la del corazón rojo sobre la galleta cuadrada de cacao).
 
La otra es cortar una galleta, y con un cortador más pequeño, quitarle un trozo. Podemos hacer una galleta exactamente igual de otro color y rellenar el hueco, o simplemente dejarlo tal cual, quedan también muy originales.
 
Es importante hornearlas sobre una chapa o la bandeja del horno, y no sobre la rejilla (aunque sea con silpat), porque siempre quedan un poco marcadas.
Las metemos al horno precalentado a 180º, unos 10 minutos. En cuanto se empiecen a dorar los bordes, podemos sacarlas.

Las ponemos a enfriar en una rejilla.

Si decidimos decorarlas con glasa, es importante que enfríen bien antes de empezar.


Para hacer la glasa necesitaremos dos ingredientes básicos: clara de huevo (mejor si es pasteurizada, las venden en Mercadona o Alcampo) y azúcar glas.

También podemos añadir una pizquita de cremor tártaro, si tenemos, pero no es indispensable.

Batimos ligeramente la clara, añadimos la punta de una cucharilla de cremor tártaro y vamos echando poco a poco el azúcar glas, removiendo continuamente y viendo como va espesando poco a poco.
Yo esto lo hice a mano, pero puede hacerse con batidora de varillas.

Para decorar estas galletas necesitaremos una textura de glasa densa, casi como una pasta dentífrica.
Una vez está lista la glasa, la separamos en diferentes cuencos y añadimos los colorantes (utilicé en gel) para conseguir los colores que queramos.


Ponemos la glasa en biberones de cocina o en mangas con boquilla.... y a  decorar!

Es súper entretenido decorarlas, sobre todo si vais improvisando en cada una, para que no se haga demasiado repetitivo (aunque en este caso las decoré todas con puntitos, que me encanta como quedan).

Ahora que veo las fotos se me ocurre que decoradas con chocolate blanco o con leche seguro que también están muy buenas, tengo que probar para la siguiente vez.

Y por último os dejo una foto de las galletas para las que hice la masa de estos colores: un lindo gatito en una noche estrellada de luna llena.
Me encantó este dibujo, que pena que sólo le sacase un par de fotos. Habrá que repetirlas, ¿no?

viernes, 28 de enero de 2011

HOJALDRE CASERO

Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Enero nos invita a preparar todo un clásico de la gastronomía francesa, Masa de Hojaldre.

Tarde o temprano iba a tener que enfrentarme a la masa de hojaldre casera... y el combate fue el domingo pasado!

Bueno, la vedad es que exagero un poco, no fue un combate en sí mismo, pero yo me preparé para él como si fuese a vida o muerte. De hecho, hice sólo media receta de la original que nos ponían, por si no era capaz de dominar la masa.

Tengo que decir que al final se portó muy bien, supongo que sería porque ese día hacía bastante frío.

Creo que además de tener un hijo, plantar un árbol, y escribir un libro, todo el mundo alguna vez en su vida debería tener que hacer hojaldre casero... una experiencia única!

Como no tenía ninguna receta demasa de hojaldre, seguí la que nos facilitaron desde Whole Kitchen, que es la de Pierre Hermé.

La verdad es que me pareció que llevaba demasiada mantequilla,cuando la repita le pondré menos, quizás un 30% menos.
Sobre todo lo noté en el horneado, se hacían unos pequeños charcos de mantequilla alrededor de las cañas.

Eso sí, de sabor buenísimo, cuando estaba caliente (no pude evitar probarlo, claro!jijiji) estaba un poco grasiento, pero pasadas un par de horas, estaba delicioso.
Incluso al día siguiente, estaba tenial, muy crujiente y sabroso.

Vamos con la explicación, que no me quiero extender más.

Hice algunas fotos del paso a paso, espero que os sirvan si os animáis a hacer masa de hojaldre casera.

Ingredientes:
- una pizca de sal

- 200 ml de agua fría
- 125 gr de harina de trigo (normal)
- 75 gr de harina de trigo (fuerza)
- 250gr de mantequilla a temperatura ambiente.





Empezaremos poniendo en un bol el agua fría y la sal, removiendo para que esta última se disuelva.

Fundimos 40 gr de los 250 gramos que utilizaremos en total.

En otro bol (o sobre la encimera, si preferimos), ponemos los dos tipos de harina, y añadimos el agua salada y la mantequilla fundida.

Amasamos bien y hacemos una bolita con la masa. Envolvemos en un film, y la guardamos en la nevera un par de horas.
Pasado este tiempo, sacamos la bola,  le hacemos un corte en forma de X, y estiramos la masa para que quede en forma de cruz.
Es importante dejar la parte central de la cruz más gruesa.

Os aconsejo enharinar un poco la superficie de trabajo, lo justo para que la masa no se pegue.
Ponemos el resto de la mantequilla sobre esta parte central, y solapamos la masa para "encerrarla".

Con el rodillo aplastamos con cuidado el "ladrillo", y lo estiramos hasta que sea una lámina. Lo ideal es que quede lo más rectangular posible, para que el doblado sea perfecto.

Si se sale la mantequilla en algún punto (ocurre muy fácilmente), espolvoreamos una pizca de harina para sellarla.
Doblamos esta lámina en 3, como si cerrásemos un tríptico de papel. Acabamos de dar la primera vuelta.

Giramos la masa 90 grados, y volvemos a estirar con el rodillo, hasta formar otra lámina. Esta ya va a tener mucho mejor aspecto que la primera vez, ya veréis como va mejorando vuelta a vuelta.

Doblamos otra vez en 3. Esta es la segunda vuelta.

Envolvemos en film la masa, y la llevamos dos horas a la nevera, para mantener la mantequilla "en su sitio".

Una vez pasen estas dos horas,  la giramos 90º, estiramos con el rodillo y haremos otras dos vueltas, exactamente igual que las dos primeras.
Film, y a la nevera otras dos horas.

Pasadas las dos últimas horas, volvemos a dar otras dos vueltas, que serán la quinta y la sexta. 

Y nuestra masa está lista! Podemos usarla fresca (aguanta sobre una semana bien envuelta en film en la nevera) o congelarla, como prefiramos.

La verdad es que es un trabajo muy poco pesado, se estira (literalmente,jiij) en el tiempo, pero entre vuelta y vuelta podemos dedicarnos a lo que queramos.

Queda una masa buenísima, creo que en las fotos se verán perfectamente las laminitas...mmmm!

Yo la utilicé para hacer unas cañas rellenas de crema pastelera, que nos encantan!
Os dejo aquí la receta de la crema, es la que hago casi siempre.

Las horneé unos 15 minutos a 180º, y al sacarlas del horno las pincelé con mermelada de melocotón, cuando aún estaban calientes.

Una vez estén bien frías, podemos rellenarlas... y disfrutarlas! Rico, rico!

lunes, 24 de enero de 2011

PAN INTEGRAL CON NUECES Y PASAS (panificadora)


No penséis que tengo la panificadora olvidada... sigue teniendo su sitio preferente en la encimera!  Y yo sigo probando panes distintos, todos buenísimos.

Hace ya casi un año que la tengo, y la verdad es que la uso un montón. Es una compra de la que no me he arrepentido para nada.  ¡Cuanto quiero yo a mi pani!

Además no la uso sólo para hacer pan: la masa de pizza queda genial, super esponjosa, las mermeladas buenísimas si tener que revolver ni una sóla vez,... y tengo pendiente hacer  arroz con leche, que seguro que queda genial.

Hoy os traigo un pan integral, si conseguís una buena harina integral (yo la compré en la panadería) os quedará impresionante.

Y como siempre súper fácil de hacer! Poner todos los ingredientes, elegir programa (esto casi es lo más complicado, jiji) y a esperar! 

Ingredientes:
- 350 gr de harina de trigo (fuerza)
- 150 gr de harina integral de trigo
- 360 ml de agua (yo del grifo reposada)
- 2 medidas y media de sal (del medidor de la panificadora)
- 1 sobre de levadura de panadero
- 1 cucharadita de miel (opcional)

- 1 puñado de nueces
- 1 puñado de pasas
La forma de hacerlo no puede ser más fácil: ponemos en la cubeta de la panificadora en este orden: el agua, la sal, la cucharadita de miel, las harinas y la levadura de panadero.
Elegimos el programa de pan integral (en mi caso es el 3, tengo la panificadora del Lidl), peso 750 gr y tueste oscuro.

Este programa tarda en total 3:18 horas,  con 2 amasados y 3 levados.
A descansar, que despues de tanto esfuerzo, bien nos merecemos un ratito de descanso!


Cuando la panificadora emita los pitidos para añadirle los "tropezones", añadimos las nueces picadas y las uvas pasas, y otra vez a lo nuestro.
Esto es a mitad del segundo amasado, más o menos pasada una hora desde que empieza el programa.

Al acabar de amasar y antes de empezar a hornear (en el libro de instrucciones suele poner los tiempos, en este caso son 56 minutos antes de acabar el programa), podemos abrir la tapa de la panificadora, espolvorear con harina si queremos darle un toque rústico, y adornarlo con unas nueces (aunque esto no es imprescindible, por supuesto).
Cuando acabe de hornearse, lo volcamos sobre una rejilla para que enfríe. 

Esperamos a que esté tibio, y ya podemos disfrutarlo!

Este pan queda genial para acompañar tanto platos salados (ensaladas, marisco, pasta, ...) como caprichos dulces (queso con membrillo, chocolate, ....)
A mi sin duda como más me gusta es acompañado de algo salado, con jamón serrano por ejemplo está de vicio.