Hola, corazones! ;-) Otra de galletas! Me encanta hacer galletas, creo que se nota!
Tenía estas fotos en una carpetilla esperando a que llegase el mes de febrero para ver la luz desde hace unos meses.
Nunca celebramos el día de los enamorados (la verdad es que no celebramos casi nada, ahora que lo pienso.) Lo nuestro es celebrarlo todos los días y darnos pequeños homenajes como estas galletas "amorosas" cualquier día del año.
Estas las hice en noviembre, con unos restos de masa de un experimento que hice para halloween (al final de la entrada os pongo una fotito).
Creo que es ya la tercera o cuarta vez que publico la misma receta de galletas, pero es que me encanta esta masa.
Es muy fácil de trabajar, está buenísima, y además las galletas se conservan perfectamente un montón de días.
Cuando me vi con los restos de masa de estos 3 colores, enseguida me acordé de las galletas de San Valentín de Gabriela Clavo y Canela. Es una verdadera artista, os recomiendo una visita a su blog.
Las suyas son un poco más elaboradas, pero yo como tenía poquita masa (sólo hice estas galletas que salen en las fotos), las hice muy sencillitas.
¡Ideales para alguien que nunca ha hecho galletas y quiere iniciarse en este mundillo!
Ingredientes:
- 225 gr de mantequilla - 220 gr de azúcar
- 1 huevo grande
- media cucharadita de sal
- 450 gr de harina de repostería
- alguna esencia (almendra, vainilla, limón,...) (opcional)
Para la glasa:
- 1 clara de huevo
- 200 gr de azúcar glas
- una pizquita de cremor tártaro (opcional)
En un bol ponemos la mantequilla (que estará a temperatura ambiente) y el azúcar y mezclamos hasta conseguir una textura esponjosa y fluída.
Puede hacerse "a mano o a máquina", yo esta vez lo hice con la batidora de varillas.
Añadimos el huevo batido y la esencia (si le ponemos, a mi me gustan con esencia de limón), y seguimos mezclando hasta que estén perfectamente integrados.
Añadimos la harina y la sal tamizadas, y removemos bien. Al principio se puede hacer con una cuchara, luego os aconsejo directamente mezclar con las manos, ya que la masa queda bastante dura.
Para hacer la masa de 3 colores como en este caso, cuando está lista la dividimos en 3 partes: a una de ellas le ponemos cacao en polvo, a otra colorante en gel de color rojo, y la tercera la dejamos tal cual está.
Hacemos una bola con cada masa, la envolvemos en papel film para que no se seque y la metemos en la nevera una horita (o más, sin problema).
Pasado este tiempo, extendemos la masa y la cortamos con un cortapastas, un vaso, a cuchillo...como prefiramos, van a estar muy ricas igualmente!
Yo las estiro siempre con el rodillo apoyado en dos piezas de madera iguales, para que queden todas iguales de altura y bien lisas.
En este caso fui estirando las masas y cortándolas con cortapastas redondos, cuadrados y de corazones de distintos tamaños.
Para hacer galletas de dos colores, tenemos dos opciones: una es cortar una galleta de un color, y luego hacer una galleta más pequeña de otro color y simplemente ponerla sobre la grande antes de hornearla (por ejemplo, la del corazón rojo sobre la galleta cuadrada de cacao).
La otra es cortar una galleta, y con un cortador más pequeño, quitarle un trozo. Podemos hacer una galleta exactamente igual de otro color y rellenar el hueco, o simplemente dejarlo tal cual, quedan también muy originales.
Es importante hornearlas sobre una chapa o la bandeja del horno, y no sobre la rejilla (aunque sea con silpat), porque siempre quedan un poco marcadas.
Las metemos al horno precalentado a 180º, unos 10 minutos. En cuanto se empiecen a dorar los bordes, podemos sacarlas.
Las ponemos a enfriar en una rejilla.
Si decidimos decorarlas con glasa, es importante que enfríen bien antes de empezar.
Para hacer la glasa necesitaremos dos ingredientes básicos: clara de huevo (mejor si es pasteurizada, las venden en Mercadona o Alcampo) y azúcar glas.
También podemos añadir una pizquita de cremor tártaro, si tenemos, pero no es indispensable.
Batimos ligeramente la clara, añadimos la punta de una cucharilla de cremor tártaro y vamos echando poco a poco el azúcar glas, removiendo continuamente y viendo como va espesando poco a poco.
Yo esto lo hice a mano, pero puede hacerse con batidora de varillas. Para decorar estas galletas necesitaremos una textura de glasa densa, casi como una pasta dentífrica.
Una vez está lista la glasa, la separamos en diferentes cuencos y añadimos los colorantes (utilicé en gel) para conseguir los colores que queramos.
Ponemos la glasa en biberones de cocina o en mangas con boquilla.... y a decorar!
Ahora que veo las fotos se me ocurre que decoradas con chocolate blanco o con leche seguro que también están muy buenas, tengo que probar para la siguiente vez.
Y por último os dejo una foto de las galletas para las que hice la masa de estos colores: un lindo gatito en una noche estrellada de luna llena.
Me encantó este dibujo, que pena que sólo le sacase un par de fotos. Habrá que repetirlas, ¿no?





