Whole kitchen en su propuesta salada para el mes de Marzo nos invita a preparar un clásico de la gastronomía francesa, Quiche.
Me encanta el quiche. Siempre queda perfecto, le pongas lo que le pongas.
Además es muy cómodo, yo creo que con cualquier restillo que tengamos por la nevera, podemos hacer un quiche.
Aunque por las recetas saladas puede parecerlo, que sepáis que no me alimento exclusivamente de espinacas,champiñones, trigueros, langostinos y queso.
No sé cuantas entradas (saladas) llevo ya con estos ingredientes, posiblemente la mitad del total. Eso si, me encantan todos ellos por separado y como se combinan (podemos tomar elementos de dos en dos, tres e tres,... y así hasta usarlos todos). Nunca fallan.
Esta es la primera vez que hago la masa quebrada en casa, normalmente la utilizo comprada (me encanta la de Lidl, siempre tengo alguna en el congelador).
Hacerla era parte de las condiciones del círculo, y la verdad es que me alegro de que fuese así. No sé por qué tenía la idea de que era difícil que quedase bien la casera, pero estaba totalmente equivocada.
Además se me ocurrió añadirle espinacas, y me encantó el resultado. Queda perfecta, muy quebradiza, y se hace en un periquete.
Ingredientes:
Ingredientes:
- 275 gr de harina de trigo
- 80 gr de mantequilla
- 70 gr de manteca de cerdo
- 1 huevo XL
- 3 cucharadas de leche
- 100 gr de espinacas cocidas
- 1 cucharadita (de café) de sal
Para el relleno:
- 5 huevos XL
- 200 ml de nata líquida
- 75 gr de queso rallado
- 250 gr de langostinos pelados
- 60 gr de bacon
- 1 manojo de espárragos trigueros
- media bandeja de champiñones frescos
- un buen puñado de rúcula
- sal
Como siempre, empezaremos haciendo la masa ( ¡Imprescindible remangarse!)
En un bol grande (o sobre la encimera) hacemos un volcán con la harina.
Ponemos la sal, y la mantequilla y la manteca cortadas en cuadraditos. Estas deben de estar a temperatura ambiente, para que sean fáciles de trabajar.
Lo mezclamos todo con las manos (mejor sólo con los dedos, sin amasar) y tendremos una especia de migas de harina y mantequilla.
Agregamos el huevo, y con los dedos o un tenedor removemos un poco, para romperlo. También podemos poner el huevo ya batido, así nos aseguramos de que quede bien repartido.
Añadimos también las espinacas trituradas (previamente las habremos cocido y dejado enfriar), y a mezclarlo todo!
Con los dedos vamos mezclando todo como antes, y veremos como la masa se hidrata y queda perfecta. Este vídeo está genial, pinchad aquí. para verlo. Queda clarísimo como hacer la masa quebrada.
Es importante no amasarla, simplemente la trabajamos hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. De hecho, cuanto más rápido hagamos la masa mejor, para que no se derrita la grasa.
Hacemos una bola, y la envolvemos en papel film y la guardamos en la nevera una horita (o más, como siempre).
Pasado el tiempo de reposo, enharinamos un poco una superficie lisa y estiramos la masa con un rodillo. Yo la dejé más o menos de medio centímetro, pero es cuestión de gustos.
La ponemos sobre el molde que prefiramos (el mío es de pyrex untado con aceite de oliva) y la colocamos para que se adapte bien a la forma que tenga.
Recortamos el sobrante, y pinchamos con un tenedor para que no se hagan burbujas de aire y la base quede bien lisa.
Ponemos por encima un trozo de papel de horno, y le ponemos algún peso (yo le pongo desde hace años los mismos garbanzos).
Parece que este método se llama horneado a ciegas, y evita que la masa se encoja y apelmace. Queda genial, merece la pena hacerlo así.
La metemos en el horno precalentado a 180º, unos 20 minutos (depende del grosor que hayamos dado). No hace falta que se pase del todo, como luego vuelve a ir al horno acabará de cocerse.
Mirad que bien queda: muy quebradiza y de sabor inmejorable.
Mientras tanto, vamos preparando el relleno.
Siempre cocino antes los ingredientes, más que nada para que luego no suelten agua las verduras y se convierta en una sopa más que en un quiche.
En este caso, puse a cocer los espárragos trigueros. El bacon, los langostinos y los champis los hice a la plancha.
Dejé algunos para decorar más grandes, y el resto los piqué pequeños, para que tocase algo de todo en cada bocado.
En un bol grande batimos los huevos con la sal, y añadimos la nata líquida y el queso. Mezclamos bien. Podemos añadir también si nos gusta un toque de pimienta o nuez moscada.
Ponemos el resto de ingredientes del relleno (excepto los de la decoración, claro), y mezclamos.
Sacamos la base del horno, y con cuidado retiramos los garbanzos y el papel de hornear. Vertemos el relleno con cuidado (mejor hacerlo con una cuchara) y decoramos con los ingredientes que hayamos dejado (la verdad es que ni hace falta decorarlo, queda perfecto sin nada).
Lo volvemos a meter al horno, hasta que esté cuajado (unos 30-40 minutos).
Este es un plato que se puede perfectamente hacer con antelación, y luego simplemente darle un "golpe" de horno.
Incluso seguro que se puede congelar una vez horneado, pero como nunca lo he hecho, no puedo asegurarlo.
Quedan también genial en moldes pequeñitos, individuales. La verdad es que todo queda bien en individual, a mi al menos me encanta.
Puede comerse caliente, tibio o frío... a mi me encanta tibio, una media hora despues de sacarlo del horno... placer total!
Ya estoy desando hacer el siguiente...¡ prometo que no le pondré ni espinacas ni langostinos!

