miércoles, 15 de junio de 2011

HELADO DE FRESA Y PLÁTANO


Como muchos sabréis, este lunes la cadena de supermercados alemananes que empieza por Li y acaba por dl ;-)  puso a la venta una heladera sin compresor a muy buen precio. De ahí que publique esta receta tan rápido, por si alguien se anima y quiere ir a por ella antes de que se agoten.

En principio esta receta no la había pensado para publicarla, pero es que el resultado me ha gustado tanto que he querido compartirla cuanto antes. De hecho, las fotos las hice en medio minuto para subir alguna a facebook, ya que ayer quedé en publicar hoy alguna y la receta de este helado, por eso están tan "peladas". No es que yo suela adornar mucho ni la escena ni lo que quiero fotografiar, pero unas hojitas de menta le hubiesen venido muy bien.

Mi única duda  antes de comprarla era si la cubeta cabría en nuestro mini congelador, pero como podéis comprobar cabe perfectamente, es muy compacta. Va a tener allí un hueco todo el verano, sin duda va a ser la más fresquita de la casa.


El año pasado publiqué un helado de mora, y me quedé totalmente enamorada de los helados caseros. Fue el primero (y  hasta este momento el único) que hice, pero seguro que este verano me desquito!
Lo hice con el método manual de sacar cada media hora y remover, pero que una maquinita lo haga por ti es mucho más cómodo... y sobre todo rápido, no tenemos que estar pendientes durante horas para remover el helado.
Y el resultado es mucho mejor, queda con más aire, más "montado".

Pues bien, como os decía, el lunes compré la heladera. Metí la cubeta las 24 horas de rigor en el congelador, y ayer martes hice el primer helado. El resultado no podría haber sido mejor.

La receta fue improvisada, estos días atrás estuve leyendo un montón en internet, así que más o menos sabía como tenían que ser las mezclas.
Está mal que yo lo diga, pero quedó genial.

Ingredientes:
- 175 gr de fresas trituradas
- 175 gr de plátano triturado
- 100 gr de queso batido 0%m.g.
- 20 gr de azúcar invertido*
- 60 gr de azúcar normal
- 200 ml de nata para montar
- unas gotas de chocolate blanco

Para el azúcar invertido:
- 300 ml de agua mineral
- 700 gr de azúcar
- sobres para gaseosa (el tigre, hacendado,...)

Empezaremos haciendo el azúcar invertido.  Se conserva un montón de meses una vez hecho, así que podemos hacer bastante y tenerlo siempre hecho.
Con estas cantidades a mi me salieron dos frascos de cristal medianos, sobre un litro.

El azúcar invertido se utiliza bastante en repostería, en el caso de los helados para que no cristalicen al congelarse.

Los sobres de gaseosa vienen de dos en dos, uno es de bicarbonato y el otro de ácido tartárico (si es de mercadona, lleva también málico).

Necesitaremos utilizar un termómetro para medir la temperatura, ya que hay que controlarla. (yo tengo uno de ikea muy baratito y va genial).

Ponemos un cazo con el agua mineral (no vale de grifo) al fuego.

Cuando alcance los 50ºC, añadimos el azúcar. Removemos.

En cuanto suba a 80ºC, añadimos un sobre y medio de bicarbonato (si es de mercadona, sobre blanco) y removemos unos segundos.

Apagamos el fuego, y cuando baje hasta 65ºC,  echamos dos sobres de ácido (los del papel morado) y mezclamos bien.

Empezará a burbujear y subir un montón, casi doblando volúmen.  En cuanto pasa un minuto, las burbujas desaparecen y el azúcar invertido está listo.

Lo dejamos enfriar, y lo guardamos en grascos de cristal o una botella. No hace falta conservarlo en la nevera.

Lo más"compliacado" ya está hecho!


Ahora vamos con la masa del helado.

Lavamos la fruta (el plátano mejor lo pelamos), y la trituramos con una batidora. Si nos molestan las pepitas de la fresa colamos el resultado.

Añadimos el queso batido (yo lo utilicé 0% materia grasa, pero puede ser normal) y mezclamos.

Añadimos el azúcar invertido, y removemos para repartirlo bien.

En un bol aparte, montamos la nata con el azúcar, y cuando esté firme lo añadimos al puré de frutas y queso, mezclándolo con cuidado para que la nata no se baje.

Llevamos a la nevera tapada con un film unas 4 horas, o 30 minutos al congelador.

Cuando esté bien fría la mezcla, sacamos la cubeta del congelador y la colocamos en la heladera.

La ponemos en marcha, y tenemos que verter la mezcla por el orificio de la tapa. 
Esto se hace para que no se congele muy rápido y luego las aspas "sufran" al arrancar, por si la mezcla se pega mucho a las paredes.  Mi mezcla era demasiado espesa para hacer esto, así que la eché directamente en la cubeta y luego tapé y encendí la heladera, y no tuvo ningún problema.
Si nos movemos rápido, no creo que pase nada.

A los 20 minutos, añadí por el agujero de la tapa unas gotas de chocolate blanco Valor. Para mi gusto son un poco grandes para el helado, para la próxima rallaré un poco de chocolate en vez de añadir las gotas.

En principio si la dejamos 40 minutos tenemos el helado listo para tomar directamente.
Yo lo dejé sólo 30,  y quedó muy bueno, con textura de helado italiano. O como un sunday, por si no habéis probado los italianos. No tengo fotos, lo siento. Como os he dicho, no había pensado publicarlo).


El que nos sobró lo metí en unos tuppers en el congelador, y pasadas 24 horas está como en las fotos. 

Lo saqué del congelador e hice las fotos al momento, no lo dejé reposar ni un minuto, y así quedaron las bolas. Fueron muy fáciles de hacer, y el helado está perfecto, ni rastro de cristales de hielo.

Supongo que si lo dejamos muchos días acabará cristalizándose, como cualquier helado que compremos y tengamos muchos días en el congelador de casa, con demasiado frío para ellos.

En cuanto al sabor, increíble.  Sabía que me iba a gustar (me encanta la mezcla de fresa y plátano), pero es que hay superado totalmente mis espectativas. Y con esos trozos de chocolate blanco de vez en cuando... para morirse de placer, en serio.

Cuando fui a por los sobres de gaseosa vi también estos cucurchos artesanos (vienen en paquetes de 6), que también os recomiendo, el complemento perfecto para nuestro helado casero.

Me prometí no hacer helado más de una vez a la semana... pero creo que voy  a romper la autopromesa... para eso están, no?

A ver quien se resiste a un helado sano y casero un día de verano. Yo no, desde luego.

domingo, 12 de junio de 2011

BIZCOCHO DE ZANAHORIA Y NUEZ


Este bizcocho ha sido todo un descubrimiento, si tengo que aplicarle algún calificativo además de delicioso es el de sorprendente.

Estoy segura de que si le damos a probar a alguien un trozo, no sabría que lleva zanahoria entre sus ingredientes.

Es otra de las recetas que quería hacer desde hace años, siempre me había llamado la atención lo de hacer un bizcocho de zanahoria, y la verdad es que me arrepiento de haber esperado tanto.

Además, también es la primera vez que hago esta cobertura de queso y mantequilla... otro gran gran descubrimiento. Pensaba que iba a quedar muy grasa, por eso era reacia a probar estas coberturas que llevan mantequilla, pero menuda maravilla me estaba perdiendo! Textura y sabor perfectos, sin duda de 10. Creo que ahora se la voy a poner hasta a las lentejas! ;-)


La receta es de María José, paisana mía y "amasadora" infatigable.

Muchos ya conoceréis su blog, Un cachiño doce.  Sólo puedo decir cosas buenas de Pepita en lo personal, y dejaré que su blog hable de su destreza en la cocina.

Siempre comentamos lo mismo cuando una de las dos publicamos una receta: "¡menudas merendas!". Y es que menos mal que vivimos lejos, porque si no las meriendas con las que nos íbamos a homenajear iban a ser "legendarias", como diría Barney Stinson.

Además esta receta es especial para ella, así que le puse mucho empeño en que me saliese bien y estar a la altura.

Me encantan todas sus recetas, tiene una mano especial para las masas levadas... ¡perfectas!
Mirad esta trenza tipo almudévar, es pensar en ella y ponerme a salivar sin remedio. Estoy deseando hacerla desde que la publicó.

Ingredientes:
Para el bizcocho:
- 400 gramos de zanahorias peladas
- 180 gr de nueces peladas
- 280 gr de harina de repostería
- 4 huevos medianos
- 300 gr de azúcar moreno (puse normal)
- 100 gr de mantequilla
- canela molida
- 1 sobre de levadura química (tipo Royal)
- 1 cucharadita de bicarbonato (no le puse)

Para la cobertura:
- 200 gr de mantequilla
- 200 gr de queso crema (tipo Philadelphia)
- 3 cucharadas soperas de azúcar glas
- una pizca de azúcar vainillado

Empezaremos por rallar o triturar las zanahorias. Yo las rallé con la parte fina de un rallador, y me gustó el resultado. Incluso puede que para la próxima las ralle más gruesas, para que se noten más entre la masa.
Reservamos.

Con las nueces podemos hacer también lo mismo: o pulverizarlas y que se conviertan casi en harina, o picarlas muy finas, para encontrar algún trocito que otro en el bizcocho. Me encantan los bizcochos con mucha "textura".
Podemos reservarlas así o mezclarlas con las zanahorias, como prefiramos. Luego las incorporaremos a la masa a la vez, así que si no queremos tener tantos "trastos" alrededor mientras cocinamos las mezclaremos en este momento.

En  un bol mezclamos la harina, la levadura química, el bicarbonato (yo no le puse porque no tenía, pero ahroa ya lo tengo bien guardadito para cuando repita la receta) y la canela.
Pepita recomienda dos  cucharadas de postre de canela, pero yo le puse bastante menos, poco más de media. Así que ya sabéis... ¡canela al gusto!
Reservamos.

En un bol grande batimos los huevos hasta que espumeen.

Añadimos el azúcar, y seguimos batiendo.  La receta original lleva azúcar moreno, que le da al bizcocho un tono más bonito (pero tampoco tenía, para la próxima a ver si me planifico mejor... ;-)

Derretimos la mantequilla sin que llegue a hervir al fuego o en el microondas, y la añadimos a la mezcla de huevos y azúcar. Mezclamos bien.

Agregamos la mezcla de harina poco a poco, y removemos hasta que se integre.

Por último, añadimos las zahahorias y las nueces y mezclamos hasta que se separtan por toda la masa.

Untamos con mantequilla y enharinamos el molde que vayamos a utilizar. Yo utilicé uno desmontable de 25cm, por si os sirve de referencia.

Vertemos la masa, y la metemos en el horno precalentado a 180ºC.  En mi horno tardó unos 40 minutos.

Cuando esté listo, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.


Una vez esté frío, podemos preparar la cobertura.
Para hacerla, tendremos que haber sacado un rato antes la mantequilla de la nevera, para que esté en punto pomada (no puede estar líquida).

La mezclamos con el queso crema y el azúcar glas, y  con unas varillas mezclamos hasta que la crema sea totalmente homogénea.

Cubrimos el bizcocho con ella (o incluso podemos partirlo en dos discos y poner la mitad de la crema en medio y la otra mitad en la parte superior).

Se puede comer directamente, o meterlo unas horas en la nevera. El bizcocho se vuelve más húmedo y la cobertura queda más "firme"... ¡delicioso!

En serio, si nunca habéis probado un bizcocho de este tipo os recomiendo probarlo. Muy distinto a todos los que había "catado" hasta ahora.

Y mirad qué corte, espectacular. Se ven las nueces, la zanahoria...mmm!.
 

lunes, 6 de junio de 2011

"PEPINO... Y DISFRUTO"


Pues sí, amigos, hoy cocino y disfruto se transforma en "pepino... y disfruto". 

Como ya sabréis, esta última semana ha surgido en los blogs y webs de cocina un movimiento para apoyar a los productores de frutas, verduras y hortalizas españoles.

Sobre todo se centra en el pepino, ya que es la hortaliza que en estos momenos agoniza.

He querido sumarme a esta iniciativa aportando 2 recetas: canapés de pepino y queso, y tzatziki, una salsa griega cremosa y suave que combina a la perfección con un monton de cosas (yo os propongo 2 opciones de acompañamiento).

La verdad es que hasta ahora sólo comía pepino en ensalada, a mis padres les encanta y cuando vivía con ellos en verano siempre había pepinos en casa, para mi es un sabor muy clásico, de los de toda la vida.

Estas dos recetas que hoy os presento me han encantado, así que a partir de ahora caerán bastante a menudo, ya que son muy rápidas (no nos lleva ni 10 minutos hacer las dos) y fáciles de hacer. Y sobre todo sanas y ricas!

Las dos se pueden preparar con antelación, y son perfectas para una cenita con amigos... ¡si es en una terraza muchísimo mejor!  ¡Como me gusta el verano!

Además lo del pepino da mucho juego... la cantidad de títulos para esta entrada que barajé antes de decidirme!
Los canapés de pepino y queso los vi en entrechiquitines, y me parecieron preciosos, así que no dudé en hacerlos así. Muy sencillos y resultones.

Ingredientes:
Para los canapés:
- pan de molde
- queso cremoso de untar
- pepino
- unas hojas de menta

Para el tzatziki:
- medio pepino
- 1 yogur griego
- 1/2 diente de ajo pequeño
- unas hojas de menta (opcional)

Para hacer los canapés, empezaremos untando unas rebanadas de pan de molde con el queso de untar. 
Es importante que sea pan de molde, para que esté blandito y contraste con el pepino cruijiente...mmmm!

Lavamos y secamos el pepino, y con un pelapatatas o una mandolina (o a cuchillo, con paciencia) hacemos tiras, más o menos de 1mm de grosor.  Si queréis que os queden estas franjas verdes, no peléis el pepino.

Vamos poniendo las lonchas sobre un trozo de papel de cocina, para que absorva el excedente de agua.

Cuando hayamos loncheado el pepino que vayamos a utilizar,  lo pondremos lámina a lámina sobre el queso.
Podemos hacerlos todos iguales o ir jugando con las tiras, según estemos de inspirados.

Cortamos cada rebanada de pan en dos o en cuatro partes (o incluso con un cortapastas con formas divertidas, quedan preciosos) , y vamos colocando los canapés en la bandeja donde los vayamos a servir.

Sobre algunos podemos poner unas hojitas de menta, o  unas gotas de miel, que le queda genial.

Están súper buenos, no sé si os habréis fijado que los ingleses en las películas toman a veces con el té de las cinco unos sandwiches de pepino... tengo que probarlo, que seguro que me encanta la combinación.

Y si los canapés son fáciles, la salsa tzatziki no se queda atrás.

Empezaremos lavando y rallando el pepino (podemos pelarlo y retirarle las semillas si queremos, pero son tan blanditas que no compensa) y reservándolo en un cuenco o un colador.

En un bol, ponemos el yogur griego y rallamos finamente el medio diente de ajo.  Si queremos que sea muy suave, no le pondremos ajo.

Apretamos con las manos el pepino rallado, para que suelte la mayor cantidad de agua posible (suelta un montón), y lo mezclamos con el yogur.

Si nos gusta la menta picamos unas hojas, y las añadimos también a la salsa... y ya la tenemos lista!

Es muy fresca, perfecta para acompañar una crudité de verduras, y unos colines de pan.

Casa genial también con unos enrollados mediterráneos:
En una tortilla de trigo (de las que se usan para hacer fajitas) , ponemos una cama de lechuga y tomate.

Sobre la cama vegetal ponemos unos trocitos de atún en aceite,  unas olivas negras en rodajas y para "rematar la faena"  unas cucharadas de salsa tzatziki al gusto... buenísimos!

Tengo que decir que a David no le gusta el pepino, (de hecho los canapés no le gustaron demasiado), pero esta salsa sí le gustó.
Es muy suave, estoy segura de que si a alguien que dice que no le gusta el pepino se la damos a probar, no se da cuenta de que lo lleva.

Como os prometí, son dos recetas súper rápidas y ricas!  Me declaro abiertamente fan del pepino!

Y os animo a sumaros a esta iniciativa, tengáis o no blog.  Granito a granito al final se consigue una montaña.