¡Qué bonita es mi niña! Cuando acabé esta tarta, no podía dejar de mirarla. Me parece preciosa, ya sé que está mal que yo lo diga, pero es que nunca había hecho una tarta de este estilo, y la verdad es que me ha encantado el resultado.
Más que una tarta he de aclarar que aunque en las fotos no lo parezca es una mini-tarta. El plato sobre el que está es de postre, para que os hagáis una idea (es sólo poco más grande que la taza en la que suelo tomar mi té mañanero).
Es un bizcocho de claras (receta del 1080 de Simone Ortega) relleno y cubierto con buttercream (crema de mantequilla, para entendernos) de fresa (receta de Nieves, de
Catalina y Sacarina).
Mi primera experiencia tanto con los bizcochos de claras como con el buttercream... y como le decía el otro día a una amiga, creo que hemos despertado al monstruo. No digo más.
Ingredientes:

Para el bizcocho:
- 3 claras de huevo
- una pizca de cremor tártaro (opcional)
- 100 gr de azúcar
- 75 gr de harina refinada de maíz (maizena)
- 30 gr de mantequilla
- una pizca de sal
Para el buttercream (hice 3/4 de esta receta):
- 250 gr de mantequilla sin sal
- 450 gr de azúcar glas
- 6 cucharadas de nata líquida
- sirope de fresa
- 4 cucharadas soperas de nesquick de fresa.
- una gota de colorante rosa (opcional)
Como siempre, empezaremos haciendo el bizcocho:
Mientras precalentamos el horno, montamos las claras muy firmes con la pizca de sal y de cremor tártaro. Este último es opcional, si no tenéis no pasa nada, os saldrá bien también.
Es muy importante que las claras estén a temperatura ambiente, si no no quedarán bien firmes.
Vamos incorporando el azúcar y la harina de maíz, alternando una cucharada de cada e integrándola en la masa siempre con movimientos envolventes y muy suaves, para que las claras no se bajen.
Por último, añadimos la mantequilla derretida a temperatura ambiente, mezclándola también con los mismos movimientos.
Untamos el molde donde vayamos a hacer el bizcocho con mantequilla y espolvoreamos con harina.
Vertemos la masa, y la horneamos unos 25 minutos a 180º, como siempre dependerá de la forma y tipo del molde y de vuestro horno.
La tarta tiene un diámetro de 12 cm. Como no tengo un molde tan pequeño, lo que hice fue hacer un bizcocho con 6 claras en un molde rectangular, y luego cortar los 3 discos con un aro de emplatar.
Más o menos utilizamos la mitad del bizcocho, así que con uno de 3 claras para un molde de 12 cm(incluso 14) yo creo que quedará perfecto.
De todas formas casi no sube al hornearlo, es una masa ya muy ligera en crudo, así que podemos escoger el molde adecuado una vez tengamos la masa lista.
Aunque había visto este bizcocho (o similares) en fotos, nunca lo había hecho en casa.
Su sabor distinto a los que llevan los huevos enteros. No mejor ni peor, simplemente distinto.
Queda super curioso, con una textura muy ligera y sobre todo muy muy blanco. ¡Parece tal cual una nube!
Para preparar el buttercream, batimos la mantequilla con la batidora de varillas hasta que doble volúmen y blanquee. Hay que dejarla un buen rato (7-9 minutos a bastante potencia con la varilla con forma de globo, si tenemos batidora tipo kitchen aid... o cutrelidl, como la mía)
Es imprescindible que esté a temperatura ambiente (de hecho yo tuve que calentarla un poco en la posición descongelar del microondas, porque hacía tanto frío que estaba igual que si la acabase de sacar de la nevera).
Poco a poco y sin dejar de batir, vamos añadiendo el resto de ingredientes: azúcar, nata líquida, sirope de fresa (un buen chorretón), el nesquick de fresa (podéis comprarlo
aquí, existe de fresa y de plátano) y si le ponemos, el colorante alimentario.
Nunca había hecho buttercream, y me decidí por esta receta porque tenía miedo de que supiese mucho a mantequilla y no nos gustase.
Esta me ha encantado. No puedo decir que sepa a fresa natural, porque con los ingredientes que lleva es imposible, pero me recordó muchísimo a la nocilla de fresa y a los helados de mini-tarrrina de nata y fresa que comía cuando era pequeña... un sabor totalmente artificial pero muy muy rico.
Como ya os dije otras veces, a mi todo lo que sea rosa, me gusta.
Una vez el bizcocho esté frío, podemos empezar a montarla.
Cortamos el bizcocho en 3 discos de igual grosor.
Podemos también hacer una plancha más grande (esto fue lo que yo hice) y con un aro o cortapastas grande ir cortando círculos, cuadrados, o la forma que más nos guste. Así tendremos una tarta con cualquier forma sin tener el molde.
Para montarla y decorarla, utilicé estas dos cosas de Ikea: este
plato giratorio (versión cutre y barata de un plato giratorio de repostería, pero muy efectivo) y la espátula de este
set de mangas.
El plato lo compré recientemente, pero el otro set lo tengo hace años. Las mangas son muy malas, pero merece la pena comprarlo por la lira (que va genial para cortar bizcochos) y la espátula, para decorar.
Por supuesto, podemos hacer la tarta sin estas dos cosas, simplemente nos facilitan un poco el trabajo.
Sobre el plato giratorio ponemos un tapete de silicona, un salvamantesles de plástico, o algo similar que proteja la madera y a la vez nos permita mover la tarta sin tocarla.
Ponemos una plancha de bizcocho, y cubrimos por encima con buttercream de fresa. Otro bizcocho, y más buttercream. Por último, la tercera capa de bizcocho.
Con la ayuda de una espátula o un cuchillo vamos cubriendo tanto los laterales como la parte superior de la tarta.
Si la "torre" nos ha quedado un poco torcida, este es el momento de retocarla poniendo más cantidad de crema de mantequilla donde haga falta.
Yo dejé parte de la crema para decorar luego con la manga pastera, pero no es imprescindible.
Una vez esté cubierta, es el momento de usar la espátula de ikea... ¡yuju! .Tiene 4 dibujos distintos, pero para empezar os recomiendo utilizar el borde que es liso .
La apoyamos sobre el plato giratorio y la pegamos a nuestra tarta. Si la mantenemos apoyada en el plato siempre nos va a quedar una tarta vertical.
Vamos girando el plato para "tornear" los laterales de la tarta, dando vueltas y vueltas hasta que esté a nuestro gusto. Lleva un buen rato, no os desesperéis.
Alisamos también la parte de arriba con la espátula (aunque si luego la decoramos no haría falta), poniendo especial cuidado en no estropear los bordes.
El secreto para que estas tartas sean tan vistosas creo que es que estén bien "rematadas".
Cuando esté lista, con cuidado tiramos del tapete de silicona hasta acercar la tarta al borde del plato giratorio, ya que es bastente grande.
Levantamos un poquito, y con cuidado cogemos la tarta y la movemos a nuestra fuente, plato de servir o cake stand.
Si la tarta es pequeña como esta, puede hacerse perfectametne con una espátula grande. Si la tarta tiene un tamaño considerable, os recomiendo usar un utensilio especial para hacerlo, o pedir ayuda, para atacar "por varios flancos".
Retocamos la cobertura si se ha dañado en "la mudanza", y con la ayuda de una manga pastelera y una boquilla decoramos con la crema que habíamos reservado.
Utilicé una boquilla como la 2D de wilton, de punta redondeada.
Como hacía tanto frío (¡viva la ola siberiana!), el buttercream se endureció bastante rápido, así que las decoraciones con manga no quedaron del todo bien, estaba demasiado espeso.
Pero bueno, ya lo digo yo todo... quedó muy bonita igualmente.
Aquí están las fotos del corte. Me encanta como combinan el rosa de la crema con el blanco nuclear del bizcocho... ¡parece una tarta de dibujos animados!
Además las texturas también se complementan muy bien: el bizcocho aligera la contundencia de la crema de mantequilla, formando un conjunto equilibrado.
Esta ha sido la primera tarta de este estilo... pero sin duda no será la última. Me ha gustado muchísimo decorarla, y (por si no había quedado suficientemente claro) me encanta el resultado final.
¡Estoy segura de que voy a usar muchísimo mis cutre-utensilios de ikea!
Aquí os dejo este trocito para que la probéis, gracias a los que habéis llegado hasta aquí.