Aunque ya ha pasado el boom de las fresas, en algunos sitios pueden aún conseguirse, y sobre todo en el norte la cosecha casera está en plena producción, ¡así que aquí os la dejo!
En realidad estos vasitos los hice como un aprovechamiento.
Cuando hice la tarta de cumpleaños de mi padre (el serrucho y el tronco en fondant, podéis verla aquí), me sobró bastante bizcocho del tallado, así que decidí hacer estos vasitos para darle uso...y qué buen uso!
Puede hacerse también con magdalenas desmigadas, puede estar bien para cuando se quedan un poco secas, con la crema y las frutas vuelven a hidratarse.
Estos vasitos los hice antes que la tarta de chocolate del cumpleblog en la que usaba estas mismas cúpulas de chocolate, ya os contaba en esa entrada que iba a publicarlos.
La receta es muy breve, porque como es de aprovechamiento, os voy a remitir a las recetas donde están los ingredientes originales, la publico más que nada como una idea para decorar los vasitos de postre, a los que muchos somos aficcionados.
Ingredientes:
- Crema pastelera (os recomiendo esta, está buenísima, y con una textura perfecta para este postre)
- Fresas, azúcar
- Mermelada de fresa
- Chocolate fondant para decorar
Empezamos cortando los círculos del bizcocho del tamaño del vaso (si es desmigado no hace falta, claro) .
Si queréis hacerlo exacto, os recomiendo poner el vaso sobre el bizcocho, y cortar por el borde con un cuchillo bien afilado.
Necesitaremos dos discos por cada vasito.
Ponemos el primero en el fondo del vaso, y por encima unas cucharadas de crema pastelera (puede ser también yogurt, nata montada, natillas, otro tipo de crema o lo que queramos).
Sobre la crema, ponemos unas fresas picadas bien pequeñitas y que habremos puesto a macerar con azúcar, para que suelten todo su jugo.
Sobre las fresas, un par de cucharadas de mermelada de fresa (la mermelada no es imprescindible, pero como justo la había hecho esos días, se la puse).
Ponemos entonces el otro disco de bizchocho. Yo los puse sin empapar en almíbar ni nada, porque tanto la crema como las fresas son bastante húmedas, si lo hacemos con unas horas de antelación queda perfecto.
Si vamos a consumirlo al momento (o casi), os recomiendo mojarlo un poquito.
Sobre el bizcocho, ponemos unos montoncitos de fresas con azúcar... y ya está casi listo!
Lo metemos en la nevera, y procedemos a hacer las decoraciones.
Ya expliqué en esta tarta cómo hacer estas decoraciones, pero por si acaso vuelvo a ponéroslo, es muy sencillo.
Ponemos 2/3 del chocolate a fundir al baño maría. Cuando esté derretido, retiramos del fuego, y sacamos el recipiente donde está el chocolate del agua.
Es súper importante que en ningún momento el chocolate entre en contacto con el agua, que no caiga ni una gotita, porque se vuelve grumoso y sería inservible para este tipo de decoraciones.
Añadimos el tercio de chocolate restante, y removemos hasta que se derrita por completo.
Si es en tableta, cortaremos unos trozos no demasiado grandes, para que se deshaga más rápidamente.
No sabría deciros la cantidad que usé, más o menos 25 gr por cúpula, aunque me sobró alguno.
Inflamos los globos hasta que encajen de tamaño en los vasitos que vayamos a utilizar, para que quede lo más ajustado posible.
Ponemos el chocolate en un biberón de cocina o si no tenemos en un cucurucho que podemos hacer con medio folio mismamente, y empezamos a hacer líneas de chocolate sobre el globo.
Estas líneas no deben de ser demasiado finas, para que la cúpula resista cuando no tenga el globo "debajo".
Hacemos que estas líneas se crucen en varios puntos, cuantos más mejor, para que sea más resistente.
Tambien os recomiendo no dejar "agujeros" demasiado grandes, para que no se rompa fácilmente.
Podemos hacer cada cúpula distinta, haciendo gajos, rejas, telarañas,... ¡lo que se nos ocurra!
Si la temperatura es media, sin demasiado calor, podemos conserverlos fuera de la nevera hasta el momento de usarlos, para que estén bien brillantes.
Cuando el chocolate se haya solidificado, podemos proceder a pinchar los globos. Lo mejor es usar un alfiler o un cutter, y hacerlo sin dudar, aunque dá un poco de miedito, la cúpula no debería romperse.
Los globos se quedarán pegados a la cúpula en un punto, pero tirando con un poco de cuidado salen perfectamente, sin romperla.
Si hace calor las conservaremos en la nevera, para que no se derritan (me pasó con una que sobró, la dejé encima de la encimera de la cocina y al volver le había dado un poco el sol y era una masa de chocolate amorfa...jijiji!
Podemos ponerlas ya sobre los vasitos o justo en el momento de servirlas, como prefieramos.
Os recomiendo servir estos vasitos bien fríos, ganan mucho.
Espero que os guste, es un postre muy sencillito pero muy rico y vistoso, ya me contaréis si os animáis a hacerlo!