domingo, 4 de julio de 2010

VASITOS DE CREMA Y FRESAS

Hace ya algo más de un mes que tengo esta receta pendiente de ser publicada, y quería hacerlo antes de que se acabe la temporada de fresas.
Aunque ya ha pasado el boom de las fresas, en algunos sitios pueden aún conseguirse, y sobre todo en el norte la cosecha casera está en plena producción, ¡así que aquí os la dejo!

En realidad estos vasitos los hice como un aprovechamiento.
Cuando hice la tarta de cumpleaños de mi padre (el serrucho y el tronco en fondant, podéis verla aquí), me sobró bastante bizcocho del tallado, así que decidí hacer estos vasitos para darle uso...y qué buen uso!

Puede hacerse también con magdalenas desmigadas, puede estar bien para cuando se quedan un poco secas, con la crema y las frutas vuelven a hidratarse.

Estos vasitos los hice antes que la tarta de chocolate del cumpleblog en la que usaba estas mismas cúpulas de chocolate, ya os contaba en esa entrada que iba a publicarlos.

La receta es muy breve, porque como es de aprovechamiento, os voy a remitir a las recetas donde están los ingredientes originales, la publico más que nada como una idea para decorar los vasitos de postre, a los que muchos somos aficcionados.

Ingredientes:
- Una plancha de bizcocho (usé este)

- Crema pastelera (os recomiendo esta, está buenísima, y con una textura perfecta para este postre)

- Fresas, azúcar

- Mermelada de fresa

- Chocolate fondant para decorar


Empezamos cortando los círculos del bizcocho del tamaño del vaso (si es desmigado no hace falta, claro) .
Si queréis hacerlo exacto, os recomiendo poner el vaso sobre el bizcocho, y cortar por el borde con un cuchillo bien afilado.

Necesitaremos dos discos por cada vasito.

Ponemos el primero en el fondo del vaso, y por encima unas cucharadas de crema pastelera (puede ser también yogurt, nata montada, natillas, otro tipo de crema o lo que queramos).

Sobre la crema, ponemos unas fresas picadas bien pequeñitas y que habremos puesto a macerar con azúcar, para que suelten todo su jugo.

Sobre las fresas, un par de cucharadas de mermelada de fresa (la mermelada no es imprescindible, pero como justo la había hecho esos días, se la puse).

Ponemos entonces el otro disco de bizchocho. Yo los puse sin empapar en almíbar ni nada, porque tanto la crema como las fresas son bastante húmedas, si lo hacemos con unas horas de antelación queda perfecto.
Si vamos a consumirlo al momento (o casi), os recomiendo mojarlo un poquito.

Sobre el bizcocho, ponemos unos montoncitos de fresas con azúcar... y ya está casi listo!

Lo metemos en la nevera, y procedemos a hacer las decoraciones.
Para hacer estas cúpulas necesitaremos 3 cosas básicas: chocolate fondant, unos globos de esos pequeñitos de rellenar con agua y un biberón o un cucurucho de papel para el chocolate.

Ya expliqué en esta tarta cómo hacer estas decoraciones, pero por si acaso vuelvo a ponéroslo, es muy sencillo.

Ponemos 2/3 del chocolate a fundir al baño maría. Cuando esté derretido, retiramos del fuego, y sacamos el recipiente donde está el chocolate del agua.
Es súper importante que en ningún momento el chocolate entre en contacto con el agua, que no caiga ni una gotita, porque se vuelve grumoso y sería inservible para este tipo de decoraciones.
Añadimos el tercio de chocolate restante, y removemos hasta que se derrita por completo.
Si es en tableta, cortaremos unos trozos no demasiado grandes, para que se deshaga más rápidamente.
No sabría deciros la cantidad que usé, más o menos 25 gr por cúpula, aunque me sobró alguno.

Inflamos los globos hasta que encajen de tamaño en los vasitos que vayamos a utilizar, para que quede lo más ajustado posible.

Ponemos el chocolate en un biberón de cocina o si no tenemos en un cucurucho que podemos hacer con medio folio mismamente, y empezamos a hacer líneas de chocolate sobre el globo.

Estas líneas no deben de ser demasiado finas, para que la cúpula resista cuando no tenga el globo "debajo".
Hacemos que estas líneas se crucen en varios puntos, cuantos más mejor, para que sea más resistente.
Tambien os recomiendo no dejar "agujeros" demasiado grandes, para que no se rompa fácilmente.
Podemos hacer cada cúpula distinta, haciendo gajos, rejas, telarañas,... ¡lo que se nos ocurra!
Ponemos a secar el chocolate poniendo el globo sobre un vaso estrecho, con cuidado de que unos no se toquen con otros, para que no se queden pegados.

Si la temperatura es media, sin demasiado calor, podemos conserverlos fuera de la nevera hasta el momento de usarlos, para que estén bien brillantes.

Cuando el chocolate se haya solidificado, podemos proceder a pinchar los globos. Lo mejor es usar un alfiler o un cutter, y hacerlo sin dudar, aunque dá un poco de miedito, la cúpula no debería romperse.

Los globos se quedarán pegados a la cúpula en un punto, pero tirando con un poco de cuidado salen perfectamente, sin romperla.

Si hace calor las conservaremos en la nevera, para que no se derritan (me pasó con una que sobró, la dejé encima de la encimera de la cocina y al volver le había dado un poco el sol y era una masa de chocolate amorfa...jijiji!

Podemos ponerlas ya sobre los vasitos o justo en el momento de servirlas, como prefieramos.

Os recomiendo servir estos vasitos bien fríos, ganan mucho.

Espero que os guste, es un postre muy sencillito pero muy rico y vistoso, ya me contaréis si os animáis a hacerlo!


martes, 29 de junio de 2010

TARTA SAINT HONORÉ

Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de junio nos invita a preparar todo un clásico de la repostería francesa, el Pastel Saint Honoré.

Como os conté en la entrada del risotto, me gustó mucho la primera propuesta salada del CWK. Sin embargo, al ver la dulce, si que me alegré!

Esta es mi tarta favorita. Es la que me suelo tener en mi cumple, siempre comprada, porque me niego a hacerme mi propia tarta de cumpleaños.

Además de alegrarme me asusté un poquito, me parecía demasiado difícil de hacer, pero me alegro de haberla hecho, no me ha quedado del todo bonita pero le doy un 10 de sabor.
Este era el empujoncito que me faltaba para lanzarme con ella, y estoy encantada!
Bienvenida a mi vida, Saint Honoré Casera!

Hay bastantes variaciones sobre esta tarta. Puede ser con crema, crema y nata, crema Chiboust, chocolate, con o sin frutas,... en fin... ¡casi como queramos!
Yo la hice como la que compramos al lado de casa en Vigo: con crema, frutas frescas y nata montada. ¡Me encanta esa combinación, bien fresquita es inmejorable!

Ingredientes:
Para la base:
- una placa de hojaldre

Pasta choux:
- 125 ml leche entera
- 5 gr azúcar
- 3 gr sal
- 125 gr mantequilla
- 125 gr harina de trigo
- 5 huevos

Para la crema pastelera:
- 125 gr azúcar
- 125 ml nata líquida
- 375 ml de leche entera
- 40 gr de almidón de maíz (maicena)
- 4 yemas de huevo
- cáscara de limón para aromatizar

Para el relleno:
-fruta fresca

Para decorar:
- nata montada

Para el caramelo:
- azúcar
- unas gotas de limón

Quizás la cosa más importante a la hora de hacer esta tarta es la organización.
Como en todas las que hay que hacer en varias fases, hay que meditar el orden de las mismas (tiempos de cocción, si necesitan estar frías, tiempos de reposo,...).
En este caso empecé por la crema pastelera. Tanto la crema como la pasta choux es del libro la cocina dulce de Paco Torreblanca, me encanta.
Ponemos en un cazo la mitad del azúcar, la nata, la leche y la cáscara de limón (sólo la parte amarilla), y lo llevamos al fuego. Removemos de vez en cuando para que no se pegue el azúcar.

Cuando empiece a hervir, lo apartamos del fuego y colamos la mezcla.

En otro cazo, mezclamos la maicena, la otra mitad del azúcar y las yemas de huevo.
Llevamos al fuego hasta que hierva, removiendo suave y constantemente. Espesará bastante.

Retiramos del fuego, y añadimos poco a poco y siempre removiendo la primera mezcla (la que lleva leche) a la crema de yemas.

Volvemos a poner al fuego, removiendo en todo momento para que no forme grumos al espesarse. Lo hará bastante rápido, ya que las dos mezclas estaban ya calientes.

La volcamos en un recipiente y le ponemos un film tocando la superficie para que no forme costra.

Cuando enfríe, la metemos en la nevera.

Queda una crema buenísima, muy fina y rica.
No vale para todos los usos, queda un poco líquida, así que hay que tenerlo en cuenta a la hora de usarla.
Si queremos que quede más espesa, le añadiría otros 10 gr de maicena.
Una vez está la crema lista, podemos ponernos con la pasta choux.

Es la primera vez que me enfrento a la pasta choux, y tengo clarísimo que no va a ser la última.
Bueno, miento, hace como 15 años lo intenté cuando mi madre compró la thermomix, pero aquello fue un absoluto fracaso, por eso no volví a intentarlo.

Esta vez quedaron mucho mejor.

Estuve leyendo antes de hacerla algún truco para que no se bajasen, que fue lo que me había pasado aquel día.
Parece ser que el truco es no abrir el horno durante los primeros 2/3 de cocción y nunca sacarlos justo después de apagarlos, deben enfriar dentro del horno.
Además podemos dejar la puerta un poco abierta, con una cuchara de palo sujetando la puerta, por ejemplo, para que salga el vapor y queden más sequitos y firmes.

Mezclamos la leche, el azúcar, la sal y la mantequilla en un cazo. La llevamos al fuego, hasta que hierva.

Mientras lo hace tamizamos la harina.

Retiramos del fuego el cazo, y vamos añadiendo la harina poco a poco hasta que quede uniforme.
En algunos sitios pone que hay que poner la harina toda de golpe, pero yo lo hice como dice Paco y quedaron bien, la verdad.

Volvemos a poner la masa al fuego, y removemos con una cuchara de palo. Más o menos será un minuto, para secar la masa, hasta que se despegue del cazo.

Retiramos del fuego, y dejamos que se tibie.

Añadimos entonces los huevos uno a uno, removiendo con la cuchara de madera hasta que se integre antes de incorporar el otro.
Al principio queda un poco resbalosa, pero enseguida los absorbe la masa.
Ponemos la masa en una manga pastelera.

Para hacer la base de la tarta, cortamos la lámina de hojaldre del tamaño que queramos, y hacemos un "reborde" con la manga pastelera con pasta choux.

Con el resto de masa, hacemos los profiteroles sobre un papel de horno o una lámina de silicona, dejando espacio entre ellos, ya que crecen bastante.

Cocemos todo unos 15-20 minutos a 200º.

Como antes puse, es importante no sacarlos del horno bruscamente, hay que esperar a que baje la temperatura para que no pierdan la forma.

La base la saqué cuando estaba lista para meter los profiteroles, y mirad como se bajaron los bordes! ¡No me pasa vuelve a pasar!

¡Lo más difícil de la tarta ya está hecho!
Cuando tanto la crema como los profiteroles estén fríos, procederemos a rellenarlos.

Ponemos la crema en una manga pastelera (mejor con una boquilla fina), y hacemos una pequeña incisión en cada profiterol por la base. Puede hacerse con un cuchillo, por ejemplo.

"Enchufamos" la boquilla, y rellenamos hasta que estén completos.

Cuando los tengamos todos, hacemos un caramelo clarito con azúcar blanca y unas gotitas de zumo de limón, y ponemos unos hilos sobre los profiteroles o los "mojamos" en el caramelo, poniéndolos a secar sobre una superficie a la que no se peguen.
Siempre con mucho cuidado de no quemarnos, es lo más importante.

Si nos sobra algo de caramelo, podemos hacer alguna figura decorativa, o unos hilillos. Yo la mariposa la copié de aquí, tenéis un estupendo paso a paso para hacerla.

Empezaremos entonces a montar la tarta.

Ponemos unas cucharadas de crema pastelera sobre la base de hojaldre con borde de masa choux.

Ponemos todo un borde de profiteroles, si queremos podemos pegarlos con unas gotitas de caramelo.
Picamos unas frutas frescas (le puse: melocoton, piña, kiwi y cerezas deshuesadas), y las ponemos sobre la crema, "dentro" de la corona de profiteroles. Quedan genial las fresas, es una pena que ya no estemos en época.

Cubrimos la fruta con nata montada, y hacemos otra corona de profiteroles. Con el calor que hace hoy, la nata se derretía por momentos, pensé que ni llegaba a las fotos.

Para rematar le puse una cereza, para darle un toque de color.

La llevamos a la nevera (lo ideal es hacerla cuanto más tarde mejor, en la nevera pierde bastante, ya que las masas se ablandan y el caramelo se derrite), hasta que vayamos a consumirla.

Os dejo una fotos del cort, se desmoronaba bastante y no conseguí sacar ninguna decente, pero para que os hagáis una idea de como queda vale. Más o menos se ven las capas.
Cuando saqué las fotos no sé quien estaba más derretida, si la tarta o yo... ¡qué calor!
En esta se puede ver la textura de la crema, muy suave, buenísima. Hacía tiempo que tenía ganas de una receta de crema que quedase tan buena como esta, pasa a ser mi favorita sin duda!

Espero que os guste, como ya os he dicho, es un poco laboriosa... ¡pero merece la pena probarla!

lunes, 21 de junio de 2010

RISOTTO DE VERDURAS

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de junio nos invita a preparar todo un clásico de la comida tradicional italiana, un Risotto de verduras.

Hace sólo un par de meses que probé el risotto, no sé por qué era algo que no me llamaba nada, pero desde que lo hice me declaro fan totalmente.
Además pueden hacer un montón de variaciones, así que nunca cansa!

Cuando recibí el correo con la primera receta de Whole kitchen y vi que era un risotto de verduras, pensé que no podía haber un mejor comienzo. Una receta perfecta para estrenar el círculo.

Además me gusta mucho su "forma de hacer", te mandan una receta del plato que hay que cocinar cada mes (con cantidades orientativas, ingredientes, técnicas e incluso un poco de historia, que siempre viene bien saber el origen de nuestros platos). Por supuesto puedes hacer cualquier variación, así que cada uno puede adaptarlo a sus gustos, pero partiendo siempre de unos ingredientes comunes.

Puede unirse todo el mundo, tenga o no tenga blog, así que os animo a hacerlo, que sé que hay muchos cocinillas en la sombra!

Os pongo como lo hice yo, no es por presumir, pero estaba de bueno...mmmm!

Ingredientes:
- 140 gr de arroz (70 por persona)
- verduras variadas ( ajo, cebolla, espárragos trigueros, zanahoria, pimiento rojo, guisantes y champiñones)
- caldo de verdura, pollo o pescado (yo utilicé caldo de marisco y pescado, unos 600 ml, pero puede variar)
- aceite de oliva
- vino blanco
- sal
- una pizca de azafrán (opcional)
- 20 gr de mantequilla
- parmesano rallado al gusto
- hierbas aromáticas: albahaca, cebollino,...

Es importante hacer todos los pasos muy "suavemente": fuego suave, el vino hay que ponerlo con un chorrito fino, el caldo debe estar caliente para que no corte el hervor,....


Empezamos picando las verduras, pero sin mezclarlas, para ir incorporándolas según el tiempo de cocción que necesiten.


En una olla o una sartén grande ponemos un chorrito de un buen aceite de oliva al fuego.


Añadimos los ajos picados, y damos unas vueltas.


Añadimos entonces la cebolla, y la dejamos pasarse hasta que empiece a ponerse transparente, removiendo de vez en cuando.

Empezamos a añadir entonces las verduras, como antes puse, las iremos añadiendo según necesiten más o menos tiempo de cocción.
También dependerá del tamaño de los trozos, pero lo normal es cortarlos todos más o menos "parejos".

Yo las añadí en este orden: pimiento, zanahoria, guisantes (aún congelados), trigueros y champiñones.

Las dejamos unos 5 minutitos, removiendo de vez en cuando, para que suelten parte de su líquido y todo el sabor.

Pasado este tiempo, añadimos un chorrito de vino blanco (o tinto, a elección). Seguro que el cava le queda genial, también, probaré para la próxima, puede ser una buena forma de aprovechar las botellas que quedan de Navidad.

Lo dejamos otros minutitos, y añadimos el arroz. Removemos bien, para que el arroz suelte el almidón, pero siempre con delicadeza.

Esto es lo que le dará parte de la cremosidad característica al risotto.

Añadimos entonces parte del caldo, también poco a poco, siempre removiendo y esperando a que el arroz lo absorba antes de añadir el siguiente.

En este punto añado la sal, y esta vez le puse también un poco de azafrán, unas hebritas, para que cogiese algo de color y no quedase muy paliducho en las fotos, pero es totalmente prescindible.

La cantidad de caldo es totalmente orientativa, ya que según el tiempo que revolvamos (lo ideal es revolver todo el tiempo, pero no siempre es posible), la viveza del fuego, el tipo de arroz que usemos o si lo queremos más o menos caldosito variará bastante.

Depende también de estos factores el tiempo de cocinado, pero estará en torno a unos 15 minutos.

Cuando esté a nuestro gusto, añadimos la mantequilla y el queso parmesano rallado (otro gran descubrimiento, el parmesano), y revolvemos (otra vez) para que se reparta y se derrita bien por todo el risotto.

Este último paso le "dará la puntilla", quedará muy meloso y con un aroma espectacular.

Si no encontramos parmesano podemos sustituírlo por cualquier otro queso, pero os recomiendo usar el original.
Aunque en principio pueda parecer un poco caro, una cuña de tamaño normal que podemos comprar por unos 5-6 euros dura un montón de tiempo, ya que normalmente se usa para rallar. De verdad merece la pena probar este queso.

Lo tapamos con un paño de cocina o una tela y lo dejamos reposar un par de minutos.

Como véis yo lo dejé bastante caldosito, nos gusta así el arroz en general, y para el risotto no íbamos a cambiar!

Decoramos con alguna hierba aromática (cebollino, albahaca fresca, ...) y si queremos con más queso rallado... y a disfrutarlo!