miércoles, 15 de mayo de 2013

GALLETAS DE MANTEQUILLA DE CACAHUETE


¡Galletitas! Y más fáciles no pueden ser, así que no hay excusa para no hacerlas.

Desde que vi la receta de Pam en Directo al Paladar (receta aquí), supe que tenía que hacerlas. Y cuanto antes mejor, así que ese mismo día me puse manos a la obra.
Me encantan las recetas que nos ofrece Pam, tanto en su web Uno de Dos  como en Directo al Paladar, web en la que colabora junto a otros grandes blogueros.

Son recetas "de verdad", sin florituras y siempre con resultado excelente.

Además tengo la suerte de conocerla personalmente, y os puedo asegurar que es super cercana y simpática. ¡Un joyita de chica, vamos!


Venga, y después de hacerle la pelota un poco a mi querida Pam, toca hacérsela a las galletas.

Tenía desde hacía tiempo un bote de mantequilla de cacahuete abandonado en la alacena. Lo había comprado para tomarlo a la americana, untada sobre rebanadas de pan, pero cuando la probé me llevé un super chasco. 
Será una cosa de esas que si comes desde pequeño te gusta, a mi desde luego no me conquistó.

Así que cuando vi las galletas, vi la oportunidad de darle un buen uso.

Las galletas quedan genial, con una textura crujiente y un poco pegajosa a la vez que me encantó.
Y de sabor muy buenas, muy buenas. Con un ligero sabor a cacahuete pero muy suave.

Con las cantidades que os pongo salen unas 18-20 galletas.

Ingredientes:
- 90g de mantequilla de cacahuete
- 110g de mantequilla (normal)
- 320g de azúcar
- 3 huevos M
- 250g de harina de repostería
- 10g de levadura química (tipo Royal)
- chips de chocolate, conguitos, m&m's...






La preparación es muy sencilla, se hace en un momentito y si tenéis niños cerca podéis pasar un buen rato con ellos preparando estas ricas galletas.

Empezaremos precalentando el horno a 170ºC.

Es importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente, para que me mezclen fácilmente.

En un bol amplio batimos la mantequilla de cacahuete y la normal con el azúcar, hasta formar una crema suave.

Añadimos los huevos, y mezclamos.  Yo suelo añadirlos ya batidos, me resulta más fácil mezclarlos luego.

Por último, la harina tamizada y la levadura química, removiendo hasta que estén perfectamente integrados todos los ingredientes.


Podemos ponerles los tropezones que queramos: chips de chocolate, cacahuetes picados,...
Yo a la mitad de la masa le puse unos conguitos picados , y a la otra mitad unos m&m's, quedan super chulas con tanto colorido.

Os recomiendo dejar unos trocitos para decorar al final.

Hacemos bolas y las vamos poniendo sobre la bandeja del horno fría.
Aplastamos un poquito con la mano o una cuchara, y le ponemos los trozos que habíamos reservado.
Los conguitos quedan un poco chuchurríos, me gustaron más los m&m's.

Los aplastaremos un poco otra vez,  para asegurarnos de que se incustan bien en la masa de la galleta.


Horneamos unos 15 minutos, vigilando a partir de los 10 para que no se pasen demasiado.  Tienen que dorarse pero no en exceso.

Dejamos que enfríen unos 5 minutos sobre la bandeja, para que no se deformen al moverlas.

Pasado este tiempo, con cuidado las ponemos sobre una rejilla hasta que enfríen del todo (por supuesto si no nos podemos contener las podemos probar aún tibias, es inevitable).


Y así de fácil tenemos unas galletas caseras deliciosas, perfectas para merendar con un vaso de leche o como a mi más me gustan, con un té calentito...¡mmmm!

A mi personalmente las galletas me gustan más pasados un día o dos de reposo en un recipiente bien cerrado, la textura gana un montón.

Y lo que me queda claro es que gracias a esta receta no se va a estropear el resto de mantequilla de cacahuete, pienso repetirla y repetirla hasta que se acabe.
Y luego, por supuesto, comprar otro bote. ;-)


lunes, 29 de abril de 2013

PAN DE PERRITO: #MEGAPERRITOS


Si hace unos días inauguraba el mes de abril con los aritos de cebolla, hoy quiero clausurarlo con este delicioso pan de perrito que los acompañaba.

Buscando por la red recetas de pan de perrito me di cuenta de que suele tratarse de un pan de leche normal. Y como tengo mi favorito entre los favoritos, enseguida decidí hacer el pan de leche de Dan Lepard (o pan Pepito, como nos gusta llamarle)
No sé si lo conocéis, es una pasada. Yo lo hago de vez en cuando en molde de pan, y está buenísimo. De hecho desde que lo probamos no compramos pan de molde, si tenemos antojo de sandwiches hago este 100% natural y muchísimo más rico.
Lo parto en rebanadas y lo congelo, luego para los desayunos voy sacando y directamente al tostador, queda perfecto.

Tengo que agradecerle el descubrimiento a María José, maestra panadera y amiga (de ahí lo de pan Pepito), aquí os dejo su pan, no puede ser más sencillo de hacer.
Perfecto para principiantes. Y para veteranos.


Lo de #megaperritos es porque aunque en las fotos no lo parezcan eran enormes. De hecho no están puestos sobre un plato, sino sobre una fuente. 

Unos 30 cm de bollo y casi los mismos de salchicha. Que por cierto, las compré en Makro en frasco de cristal y estaban super buenas, pena que no me acuerde de la marca. Cuando vuelva espero reconocerlas, porque son de las que hay que repetir.

Ingredientes:
- 250g de harina floja (de repostería)
- 250g de harina de fuerza
- 1 sobre de levadura de panadero en polvo (o un cubito de la fresca)
- 1 cucharada de azúcar
-  8-10g de sal
- 350ml de leche entera
- 25g de mantequilla derretida (y un poco más para pincelar)







Cuando hago esta receta como pan de molde, sigo siempre las indicaciones de MJosé para hacerlo a mano, pero esta vez como estaba un poco más vaga de lo normal, decidí probar la receta en la panificadora y quedó muy bien.
He de reconocer que no tan bien como a mano, pero el levado fue diferente, cosa que influye en el resultado final.

De todas formas más que aceptable, que da un pan blandito pero consistente, no se rompe aunque se humedezca y es muy tierno.



En la panificadora lo hice como siempre: primero puse los ingredientes líquidos: la leche y la mantequilla derretida.

Luego añadí la harina, el azúcar, la levadura de panadero y la sal.

Un par de programas de masa para pasta (amasa 15 minutos cada vez, dejé reposar la masa unos 10 minutos entre programa y programa), y luego la dejé levando una hora más o menos, sin abrir la tapa, para aprovechar el calor del motor de la panificadora.

Pasada esta hora, saqué la masa con cuidado y la dividí en 4 partes iguales.
Quería bollos grandes, pero es que quedaron gigantes. Demasiado grandes, así que para la próxima lo dividiré en 6, y aún así no serán nada pequeños.


Enharinando un poco la encimera, a cada parte le di forma de rectángulo alargado que luego doblé  en tres (para que quedase todavía más largo y estrecho), para darle la forma a los bollos.
Podéis hacerlo como soláis, a mi este método me gusta mucho, la miga queda muy bien con los plegados.

Los puse sobre un papel de hornear en la bandeja del horno, los cubrí con un paño y a esperar otra hora de levado.
Pondremos la parte tersa hacia arriba (es decir, el borde de la masa hacia abajo).

Pasado este tiempo, habrán crecido ya bastante.

Introducimos en el horno precalentado a 210ºC unos 5 minutos, y luego bajamos el calor a 180ºC.  Vemos como siguen creciendo, ahí fue cuando me di cuenta de que me había pasado tres pueblos con el tamaño.
Pero más vale que sobre que que falte, ¿no? Caballo grande...

Dependiendo del tamaño de los bollos y del horno tardarán más o menos, estos míos tardaron unos 20 minutos en total.
Mi horno sólo tiene calor abajo y grill, así que los puse sólo con calor abajo y en el último momento un golpe de grill para que cogiesen colorcito.

 
Cuando los saquemos del horno, los pincelaremos rápidamente con mantequilla derretida.  Esto hace que la corteza quede blandita y brillante, además de muy sabrosa.

Los dejamos enfriar sobre una rejilla, teniendo la precaución de no manipularlos demasiado cuando están aún calientes.
En cuanto estén tibios, ya podemos disfrutarlos.

En este caso yo los hice para perritos, pero puede hacerse cualquier bocadillo: pollo completo, bacon, vegetal con bonito... con todos ellos tiene que estar prefecto. Es que soy yo muy fan de los bocadillos, no sé si se nota. jiijijji.
Incluso para hacer unas medias noches variadas tiene que quedar genial, y con poquísima materia grasa.


Pronto (espero, ya no puedo prometer nada) publicaré esta misma receta pero con amasado a mano y horneada en molde, si sois paneros os encantará, os lo prometo.

Como siempre os animo a probar este pan, de una forma u otra, está buenísimo sea como sea.

Y por hoy nada más, muchas gracias a los que os pasáis por aquí de vez en cuando, y a los que me dejáis comentarios, os agradezco que me dediquéis un poquito de vuestro tiempo.


lunes, 22 de abril de 2013

ARITOS DE CEBOLLA


Inauguramos el mes de abril con una mini-receta.  Unos crujientes y sabrosos aritos de cebolla, si os gustan los aritos que sirven en las hamburgueserías tenéis que probar estos.

Hasta hace un par de años no era muy fan de los aritos, pero con el reciente boom de las hamburgueserías cuquis y cincuenteras en las que muchas veces las hamburguesas vienen acompañadas de aritos, me aficcioné a ellos y ahora no hay quien me pare.

En este caso los hice para acompañar a unos mega-perritos (el pan será la siguiente receta que publique), pero combinan genial con un montón de cosas, y no sólo las que van entre pan.
Además este rebozado se puede utilizar para cualquier tipo de verdura o incluso pescado, calamares o langostinos, queda como os decía muy crujiente  y nada grasiento.

Ingredientes:
- una cebolla
- cerveza
- harina de trigo
- una pizca de sal
- colorante alimentario (opcional)








La receta es super sencilla, lo único un poco tedioso es freírlos si hacemos mucha cantidad, pero merece la pena el esfuerzo, están super buenos y son 100% caseros.

Empezaremos pelando y cortando en rodajas la cebolla.
Yo suelo utilizar cebollas redondas, para que no haya mucha diferencia de tamaño entre los aros, pero podemos utilizar la que más nos guste.
Suelo usar también cebollas suaves, pero como antes queda a vuestra elección. Las moradas seguro que son perfectas, aunque no quedarán tan doraditos los aros.

Separamos los aros de cada rodaja y los dejamos en remojo en agua fría una media hora.

Pasado este tiempo, los escurrimos y los secamos un poco con un trozo de papel de cocina.


Para hacer el rebozado, en un bol ponemos la cerveza.  Yo pongo media lata cuando los hago, aunque siempre me sobra bastante.  
Cuanto más rica esté la cerveza, mejor estarán los aritos. Aunque tampoco hace falta que sea un botellín de 3 euros, ya me entendéis.

Vamos añadiendo la harina de trigo poco a poco, y removiendo hasta que se forme una papilla densa. No os asustéis, espumea bastante al remover.
La cantidad dependerá de cómo os gusten de cubiertos los aros.  En algún sitio leí que era mitad y mitad de cerveza y harina, pero yo le pongo bastante más harina que cerveza. 
Posiblemente por cada 100 ml de cerveza le ponga 130-140 de harina.
Es una receta para hacer a ojo, no compensa pesar ni medir los ingredientes.  Tiene que quedar lo suficientemente fluída para que sea fácil bañar los aros de cebolla, pero que al sacarlos no se escurra todo el rebozado, que queden bien cubiertos.

Añadimos por último una pizca de sal y colorante alimentario (del mismo que se le pone al arroz), para que queden bien doraditos.
Removemos bien, hasta que se deshaga del todo el colorante (no como en mis fotos, que hay algún puntito sin deshacer, las prisas, que son malísimas).

Los vamos pasando de uno en uno por el rebozado, y friéndolos a fuego medio-alto.  Cuando están bien dorados, los sacamos y los ponemos a escurrir sobre papel de cocina.


Es importante que estén recién hechos, para que los disfrutemos bien crujientes. Hay muchísima diferencia de comerlos así a pasado un rato, cuando ya están un poco chuchurríos.

Como os decía si os gustan los de las hamburgueserías teneís que probar estos, sin dudarlo a mi son los que más me gustan.

Y si es tan bien acompañados como esta vez, con un mega perrito de 25cm y pan casero, mejor que mejor.