viernes, 31 de octubre de 2014

"PIDE" TURCO

 
Otra receta de pan internacional de la mano de Bake the World, tienen una mano especial para escoger las recetas estas chicas.

Este mes viajamos virtualmente a Turquía, y elaboramos un pide turco (o pide turca, lo he visto escrito de las dos formas).

Es una especie de pizza alargada, supersabrosa, que nos ha encantado en casa.
Lo mejor es que cuando lo probamos dijimos: sabe a turco. Y es que es cierto, aunque por el aspecto puedas pensar que se parece a la pizza que todos conocemos (y amamos), la mezcla de ingredientes y especias lo hace totalmente diferente, muy sorprendente desde primer mordisco.
 
Generalmente se hace con carne picada (a mano o a máquina) de oveja, cordero o ternera. Yo no como cordero (ni oveja, aunque nunca se me había dado el caso de tener que rechazarla), así que estaba claro: la mía iba a ser de ternera.
Eso sí, utilicé queso rallado de oveja, para que le aportase ese regustillo tan especial que tiene al pide.
 
 
Para hacerlo he seguido la receta de Hands in dough, un blog que os recomiendo visitar (está en castellano, no os dejéis engañar por su nombre). Una pena que no haya entradas desde 2012, aunque si lo visitáis os daréis cuenta de que es por un buen motivo.
 
De todas las recetas que vi esta era de las más sencillas, con ingredientes que todos tenemos en la despensa, y con un resultado impresionante.
¡Nos los acabamos en un visto y no visto!
 
Ingredientes:
Para la masa:
- 100 ml de agua
- una cucharada pequeña de aceite de oliva
- una cucharada sopera de yogur natural
- 225 g de harina de trigo de fuerza
- 6 gramos de sal
- medio sobre de levadura de panadería o 1/2 cubito si es fresca
- una pizca de azúcar
 
Para el relleno:
- aceite de oliva
- 1/2 cebolla
- pimiento rojo y verde al gusto
- un tomate pequeño
- sal
- 250 g de carne picada
- especias al gusto (le puse comino, cúrcuma y pasta harissa)
- queso viejo de oveja (rallado)
 
- opcional, si queréis que pique: cayena, especias o pasta harissa 
- opcional: mozzarella, para darle cremosidad
 
Para estirar la masa: harina de trigo, semolina o sémola de trigo.
 
 
Empezaremos preparando la masa, para que mientras leve podamos preparar con calma el guiso de relleno.
 
Yo como siempre hice la masa en la panificadora, sin más que poner todos los ingredientes en la cubeta en el orden en que os los pongo y escoger el programa masa.
 
Si tenéis que hacerlo a mano, como siempre os digo, después de mezclar todos los ingredientes no os olvidéis de un buen amasado, ya que es muy importante para el desarrollo de la masa.
Muchas veces al hacer la receta a mano es necesario añadir más harina para poder amasar, ya que si no se pega muchísimo al principio a las manos. Os recomiendo añadir la mínima posible, ya que si no luego se notará en el resultado final. 3 de paciencia por una de harina. ;)
 
Mientras dejamos que nuestra masa leve (hora y media o 2 horas), vamos preparando el relleno.
 
 
En un recipiente al fuego (yo lo hice en una sartén, pero puede ser un cazo, una olla, o lo que queramos) ponemos un poco de aceite de oliva a calentar.
 
Podemos poner directamente las verduras crudas en el pide, pero a mi personalmente me gusta que estén blanditas, así que las añadí al relleno ya cocinadas.
 
Añadimos la cebolla y los pimientos picados a nuestro gusto. A mi me gustan finos, pero puede ser como más os gusten.
Pasado como un minuto, añadimos el tomate pelado y picado en trozos. Acabará desapareciendo casi del todo.
 
Damos unas vueltas, que haga chup chup, y cuando empiecen a ablandarse las verduras añadimos la carne picada.
 
Añadimos entonces también las especias y por último la sal, siempre menos cantidad de la que le solamos poner cuando no hay especias.
Es mejor quedarnos cortos y rectificar, que pasarnos y que quede demasiado fuerte.
 
En cuanto esté lista la apagamos, ya que como luego va a ir al horno corremos el riesgo de que esté  demasiado seca.
De hecho lo mejor es dejarla un poquito cruda, para darle el remate final en el horno.
 
Reservamos
 
 
Cuando la masa esté a punto, bien levada, desgasificamos y nos preparamos para formar el pide.
 
Yo la estiré con una mezcla de harina, semolina y sémola de trigo, que me encanta como queda sobre todo en los bordes de las masas.
 
Directamente sobre el papel de horno en el que luego la horneé, para poder moverlo sin que se deforme. Viendo vídeos en YouTube se ve que los expertos la hacen sobre una mesa y luego lo pasan al horno simplemente cogiéndola con las manos y estirando... Por lo que pudiese pasar, ni se me ocurrió probarlo.
 
Podemos hacer los pides del tamaño que queramos, individuales o para compartir.
Yo dividí la masa en dos partes, aunque en tres tampoco hubiese quedado mal.
 
Bien, pues con las manos o con un rodillo (os recomiendo con el rodillo, para que quede más homogénea) estiramos la masa de forma ovalada.
Extendemos el guiso de carne sobre la superficie, dejando un borde de unos 2-3 centímetros.
 
Doblamos los bordes sobre los laterales y formamos los "cuernos" de los extremos, dándole su forma característica de canoa.
 
Para rematarla sólo nos queda  rallar un poco de queso de oveja (o al gusto) por encima.
 
Yo le puse también un poquito de mozzarella, pero sólo 1/4 de bola para cada pide. Le queda muy bien, sin aportar mucho sabor sí que aporta cremosidad.
 
 
Sin más la llevamos al horno bien precalentado, a unos 220ºC. Los hice sobre la piedra de hornear, aún llevando el papel de horno por medio quedan genial.
 
Cuando veamos que están hechos las sacamos del horno... cortamos en porciones... y a disfrutarlos!
 
Como os decía al principio sabe "a turco", si os gusta la comida turca tenéis que probar esta receta.
 
Sin duda es una alternativa estupenda a la pizza, más ligera (depende de la cantidad de ingredientes que le pongamos, claro) y muy sabrosa.
 
 
El primer pide lo hice siguiendo la receta original, pero al segundo le puse menos guiso de carne, añadí más queso rallado (mezcla de 3 quesos especial gratinar) y unas tiritas de bacon (nada ortodoxo, cierto)... y estaba también de muerte.
 
Este se parecía más a una pizza tradicional. No sabría decir cual está mejor, los dos nos gustaron mucho.
 
Sin duda lo repetiremos, porque tanto la masa como el relleno nos encantó. Os animo a probarlo y contarme qué os parece, a ver si os gusta tanto como a nosotros.
 

martes, 14 de octubre de 2014

VASITOS DE CERVEZA NEGRA


Esta es una receta que no sé por qué no había publicado antes, ya que la he hecho unas cuantas veces y nos encanta.

La receta es de Nigella y la compartió hace ya unos años food and cook. Como os decía la hago a menudo y no falla.

Además está de plena actualidad, últimamente no hacen más que aparecer "trampantojos" culinarios por todas partes.
Y es que si hacemos esta tarta en versión original (bien en estos vasitos o en jarras pequeñas de cerveza)  queda muy parecida a una cerveza negra con su capa de blanca y densa espuma.


Normalmente suelen hacerse con cerveza Guinness (de hecho es conocida como tarta Guinness), pero se puede hacer perfectamente con cualquier otra cerveza negra (esta era Mahou, si no recuerdo mal).

Pero no pongáis cara de disgusto si no sois fans de la cerveza negra... yo no bebo ni cerveza rubia y esta tarta me encanta, no sabe para nada a cerveza. O al menos yo no lo noto. ;)

Está compuesta por dos partes: un bizcocho denso, con un intenso sabor a chocolate, que imita a la cerveza, y una estupenda crema de queso, la "espuma" que suaviza a la perfección la base de chocolate.

Se puede hacer en un molde normal o en individuales, como prefirais. Las dos versiones son muy vistosas e igual de ricas.

Ingredientes:
Para el bizcocho de chocolate:
- 250 g. de cerveza negra
- 250 g. de mantequilla
- 75 g. de cacao en polvo
- 400 g. de azúcar
- 250 g. de harina de trigo
- 2,5 cucharaditas de bicarbonato
- 140 ml de nata para montar
- 2 huevos L
- una pizca de vainilla (opcional)
- colorante negro (opcional)

Para el frosting:
- 300 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
- 150 g. de azúcar glas
- 360 g. de nata para montar

Empezaremos poniendo la cerveza en un cazo a calentar lentamente, sin que llegue a hervir.
Cuando esté caliente, añadimos la mantequilla cortada en trozos pequeños y removemos constantemente, hasta que se funda por completo.
Retiramos del fuego y reservamos. Esta mezcla huele de maravilla, con un montón de matices.

En un bol tamizamos y mezclamos el cacao, la harina de trigo y el bicarbonato. Añadimos el azúcar y mezclamos bien los 4 ingredientes.

En otro bol batimos los huevos, la nata y la vainilla. Si queremos que la tarta quede negra-negra, deberemos añadir una gotita de colorante negro (ojo, la mezcla queda con un color marrón grisáceo extraño, pero en el horno luego se arregla).
Si no se lo añadimos quedará marrón chocolate, pero al hornear no conseguiremos un negro intenso. 

La verdad es que no suelo añadirle, sólo esta vez para sacarle las fotos, pero lo normal es no ponérselo.

Añadimos la mezcla de cerveza y mantequilla a la otra mezcla líquida, la de huevos, nata y vainilla, removiendo bien.

Finalmente, incorporamos los ingredientes secos, mezcándolo todo. Como la masa queda muy líquida es muy fácil de hacer, sobre todo si nos ayudamos de unas varillas.


Vertemos en un molde grande o en los individuales, e introducimos en el horno precalentado a 180ºC.

Al ser tan líquida la masa tarda bastante, unos 50 minutos en versión familiar y 30 en individual.
Como siempre, cada horno es un mundo, así que lo que no falla es pinchar con un palillo o un cake tester y comprobar que sale limpio.

Una vez está listo, lo dejamos enfriar por completo antes de añadir la cobertura, ya que si aún está caliente lo fundiría y se desparramaría sin solución posible.


Para hacer el frosting (imprescindible hacerlo, complementa al bizcocho a la perfección) mezclaremos el queso crema con el azúcar glas.
Podemos añadir (si somos muy fans, yo lo soy) una pizca de vainilla, le queda genial.

Montamos la nata, y la mezclamos poco a poco con la crema de queso.

Cubrimos la base de chocolate con la cobertura de queso y nata... ¡y a sufrir hasta catarla!


Cuando está recién hecha el bizcocho queda más esponjoso, pero según va pasando el tiempo va asentando y compactando... una delicia de ambas formas.

Si aún no habéis probado esta tarta os animo a hacerlo, otra de esas recetas relación esfuerzo-resultado de las que a mi tanto me gustan.

 
Y si queréis hacerla para una ocasión especial, podéis dejarla así de bonita con un poquito más de trabajo.
 
Esta tarta la hice para el cumple de mi prima Sonia hace ya un par de años, y tuvo mucho éxito.
 
Por dentro son 3 bizcochos de cerveza guinness  (su cumple coincidió con la vendimia y éramos un montón de gente) y a la cobertura le puse aroma de algodón de azúcar y colorantes azul y amarillo para conseguir este color tan "in".

Para el relleno utilicé la misma crema, una fina capa entre bizcocho y bizcocho, para que aguantase el peso total.
 
Con una espátula y una manga ( y algo de paciencia) así quedó el resultado final.
 


viernes, 18 de julio de 2014

BRAZO DE MASCARPONE Y FRESAS



Bizcocho, fresas, nata y mascarpone... no se le puede pedir más a la vida. Bueno, sí, un poco de dulce de leche. mmmmmm. Espectacular.
El postre es muy sencillo, pero de los que a mi me gustan, de los de salir por la puerta grande.

Se llama sólo brazo aunque podría llamarse brazo "albino" de mascarpone y fresas...jajaja! ¡Qué paliducho el amigo! Y es que menuda diferencia de hacer este bizcocho con huevos caseros a con huevos comprados (y cutres, he de reconocer, no quiero meterlos a todos en el mismo saco).

Es la misma receta que utilicé para este tronco de navidad, mirad la diferencia de color.  Eso sí, rico está a rabiar.


Hacía tiempo que no había hecho nada de repostería (estoy muy vaga en la cocina últimamente, esto va por temporadas), pero hoy estaba inspirada y me he animado a hacer un postre especial para el fin de semana.  Que no pasará de hoy, pero  vamos a considerarlo ya fin de semana.

Y como estaba no sólo inspirada, sino super inspirada, lo publico ya hoy mismo... ¡estoy que me salgo!

Con las cantidades que os pongo sale un brazo pequeño, para 4-5 personas. 

Ingredientes:
Para el bizcocho:
- 2 huevos
- 60 g de azúcar glas
- 60 g de harina de trigo
- una pizca de bicarbonato
- una pizca de sal

Para el relleno:
- 125 g de mascarpone
- 200 g de nata para montar
- 40 g de azúcar
- fresas al gusto

Para decorar:
- dulce de leche
- crema de mascarpone
- fresas

Empezaremos haciendo el bizcocho. Con esta cantidad sale uno pequeño (una plancha de 23x33 cm).

Como casi siempre, para el bizcocho tendremos los ingredientes a temperatura ambiente.
Separamos las claras de las yemas, y empezamos a montar las claras con una pizca de sal. Puede hacerse con unas varillas a mano o con varillas eléctricas, que es mucho más cómodo.

Cuando empiecen a burbujear vamos añadiendo el azúcar glas tamizado cucharada a cucharada, hasta que lo hayamos introducido todo y seguimos batiendo hasta formar un merengue firme y que forme picos.

Batimos bien las yemas, y las introducimos poco a poco en el merengue, mezclando suavemente con una lengua de silicona.

Luego vamos añadiendo poco a poco la harina tamizada, que previamente habremos mezclado con una pizca de bicarbonato.

Cuando esté totalmente integrada,  quedará una masa super suave y muy ligera.


Forramos con papel de hornear y vertemos sobre un molde especial para planchas de bizcocho o sobre una bandeja de horno totalmente plana.
Alisamos bien la superficie, para que luego todo el bizcocho tenga el mismo espesor.

Introducimos en el horno precalentado a 180ºC, en unos 5-6 minutos estará listo.

Sacamos del horno, y rápidamente enrollamos el bizcocho sin retirar el papel para que se enfríe así y mantenga la forma curvada.  Reservamos.


Lavamos las fresas y las picamos en trozos pequeños. Añadimos una cucharada de azúcar, removemos bien, y dejamos durante una hora más o menos, para que suelten la mayor cantidad de zumo posible.

Para hacer la crema de mascaspone, empezaremos montando la nata (que esté bien fría).

En un bol aparte mezclamos el mascarpone con el azúcar, y luego añadimos a la nata montada. Mezclamos todo con cuidado para que la nata no se baje.

Con los 40 gramos que os pongo queda una crema no demasiado dulce. A mi particularmente me gusta la nata montada con poco azúcar, así que decidí ponerle poco también a esta crema.
Probadla al hacerla, y si queréis más, añadís más y listo.

Reservamos en el frigorífico, congerá bastante consistencia al enfriarse.


Para montar el brazo empezaremos desenrollando el rulo de bizcocho y quitando el papel de hornear. Sale muy fácilmente, con la humedad prácticamente se cae solo.

Extendemos la crema de mascarpone (ojo, sin llegar al borde, que luego si no al enrollarlo se sale) y por encima ponemos las fresas que habremos escurrido previamente. 

Unos hilillos de dulce de leche seguro que le vienen genial también aquí, se me ocurrió tarde, cuando ya lo había enrollado.

Podemos ponerle también virutas de chocolate, frutos secos picados,... lo que queramos.

Enrollamos con cuidado, y ponemos sobre un plato o una bandeja.

Decoramos como queramos, o simplemente lo dejamos así, queda muy bonito también.

Yo le puse unos hilos de dulce de leche, e hice unos moñitos con un poco de crema de mascarpone que había reservado para hacerlos. Unas fresitas coronando... y tachaaaaaannnn! Postre listo.

Podemos espolvorear con azúcar glas, cacao, cubrir con nata, ganache de chocolate... lo que se nos ocurra, cualquier cosa que hagamos quedará genial.


Sin duda repetiré este postre, se hace en un periquete y está super bueno.

Ahora mientras redactaba se me acaba de ocurrir que si hubiese triturado un plátano en la crema de mascarpone quedaría impresionate. La próxima vez lo haré así.
Que si la fresa me gusta, la fresa mezclada con plátano ya es lo máximo.

Os animo a hacer esta receta, no le tengáis miedo, que es muy sencilla.

¡Un saludo y gracias por visitarme!