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miércoles, 6 de junio de 2012

CARACOLAS SALADAS


Mientras escribo estas letras me estoy dando unos latigazos... ¡y es que no es para menos!
Resulta que cuando publiqué las caracolas de canela hace casi dos años (receta aquí, ahora mismo la corrijo) estaba mal la cantidad de harina. Pero muy mal. Muy muy mal!

Varias personas me dejásteis algún comentario diciéndome que la masa quedaba muy líquida, el último esta misma semana, así que decidí volver a hacer la masa a ver qué pasaba.

Me gustaría pediros perdón, siempre que hago las recetas y necesito más harina o más líquido lo apunto y luego lo publico en el post, pero esta vez no sé qué pasó que no lo hice.
Es imposible que con las cantidades que puse saliese una masa manejable, así que claramente el fallo fue mío por no corregir las cantidades de la receta original. Así que lo dicho: perdón, espero que no vuelva a pasar... y si os dáis cuenta de algo, por favor, avisadme!

Esta vez hice el relleno salado (como sabéis me encanta el contraste de masa dulce con relleno salado), quedan unas caracolitas perfectas para desayunar o la merienda.

Sin más, y siguiendo con los latigazos (tandas de 5 entre cada párrafo) vamos ya con la receta.

Ingredientes:
- 260 ml de leche entera
- 1 sobre de levadura de panadero (o un cubito si usáis fresca)
- 550 g de harina de trigo (normal)
- 150 g de azúcar
- 1 huevo L
- una pizca de sal
- 80 g de mantequilla (pomada)

Para el relleno (a vuestra elección):
- queso en lonchas
- queso cheddar en lonchas
- jamón cocido
- piña en rodajas
- aceitunas negras
- orégano


Empezamos calentando ligeramente la leche (sólo tibia), y le añadimos la levadura para que se vaya hidratando. Removemos un poco para que se moje completamente.

En un bol tamizamos la harina, y añadimos el azúcar y la pizca de sal.

Añadimos la mezcla de leche y levadura, y también  el huevo ligeramoente batido.

Mezclamos con una cuchara o una espátula hasta que todos los ingredientes se integren, y luego pasamos la masa a la encimera y amasamos unos 10 minutos.
Si tenéis un reloj os recomiendo cronometrarlo, cuando parece que llevas ya el tiempo completo sólo han pasado 3 ó 4 minutos
.

Pasados estos 10 minutos, añadimos la mantequilla (en pomada, bien blandita) y amasamos otros 10-15 minutos.
Al principio es un poco engorroso, pero en cuanto la masa absorbe la mantequilla vuelve a ser una masa manejable y agradecida.

Ponemos la masa en un bol y la tapamos con un film. Dejamos que leve unas dos horas, hasta que doble su volumen.


Si preferimos hacer la masa con la panificadora, es todavía más sencillo:
Ponemos en este orden: la leche, el huevo, la sal, la harina, el azúcar y por último la levadura.
Escogemos el programa masa, y que tiene 2 amasados y 2 levados.

Para seguir fielmente la receta, debemos añadir la mantequilla entre el primer y el segundo amasado (así hará uno sin ella y otro con).
Si no queremos estar atentos, la ponemos al principio con el resto de ingredientes y nos olvidamos.

Cuando el programa haya acabado, seguimos con la receta.


Pasadas estas dos horas, extendemos la masa formando un rectángulo.  El mío tendría unos 40x30 cm aproximadamente.
Intentaremos que quede toda la masa con el mismo espesor, para que las caracolas queden bien parejas.
Si vemos que la masa está un poco pegajosa espolvorearemos la encimera con harina para extenderla, pero a mi en este caso no me hizo falta.

Cubrimos con lo que más nos guste, en este caso yo le puse primero el queso en lonchas, luego el jamón cocido, la piña y las aceitunas picadas finamente, el orégano y por último el queso cheddar (también en lonchas).

Enrollamos la masa como si fuese un brazo de gitano, en una dirección o en la otra según queramos las caracolas más o menos grandes.
No debemos apretar mucho el rollo, ya que luego la masa crecerá bastante y necesita espacio.

Cortamos rodajas de unos 3 cm y las vamos poniendo sobre una bandeja de horno, separadas ya que como os decía aumentan bastante.
A mi me salieron 13 caracolas medianas, y las repartí en 3 bandejas tanto para el levado como para el horno.

Las cubrimos con un film para que no se sequen y las dejamos reposar una hora.


Las hornearemos a 180º (como siempre, el horno precalentado) hasta que veamos que están doraditas.
Podemos pincelarlas con huevo o leche antes de meterlas al horno, yo en este caso no lo hice.

Se pasan bastante rápido, unos 10-15 minutos, aunque depende mucho del horno y de la humedad del relleno.

Como siempre, el olorcillo es indescriptible... ¡no hay mejor ambientador!

Si os gustan las masas levadas os recomiendo probar esta, es muy fácil de manejar (ejem, si la receta es la correcta) y está super super buena. Ahora sí: ¡de 10!

Estas caracolas admiten perfectamente la congelación, luego las descongelamos con un golpe de microondas y quedan genial.

Ahora mismito me voy corriendo a corregir la otra receta... y otra vez os pido que me perdonéis... que esta es la buena! 

martes, 21 de febrero de 2012

PETIT CHOUX SALADOS


¡Que vivan los 80! No me digáis que estos cisnes no son de lo más ochentero que puede haber... ¡me encantan estas horteradas!
Seguro que El Comidista estaría de acuerdo conmigo en que son "comida viejuna". Viejuna sí, pero muy graciosa.

Y tenéis suerte de que no me diese cuenta e hiciese los dos cisnes mirando hacia el mismo lado... porque si no... ¡besito de cisne al canto!

Esta masa es la receta de Paco Torreblanca, ya os la había puesto en la tarta Saint Honoré.
Algunos me comentásteis que os había quedado la masa un poco líquida, así que volví a hacerlos para comprobar si la receta estaba bien o me había equivocado al calcular las proporciones.

Este vez rellené unos cuantos con mezclas saladas (ideales como aperitivos o para una merienda-cena, nunca fallan), y el resto los congelé sin rellenar, para ir sacando cuando tengamos un antojito.

Ingredientes:
- 125 ml de leche entera
- 125 gr de mantequilla
- 5 gr de azúcar
- 3 gr de sal
- 125gr de harina de trigo
- 5 huevos (M)

Para el relleno:
- queso crema (de untar)
- fiambre
- verduras
- frutas
- queso
- frutos secos
- encurtidos ...

Comenzaremos poniendo un cazo al fuego con los 125 ml de leche, los 125 gr de mantequilla, los 5 de azúcar y los 3 de sal.
Aunque eran para rellenar de mezclas saladas, decidí ponerle igualmente el azúcar, que siempre le da "un toque", y ayuda a que queden un poco más dorados.

Mientras se calienta vamos tamizando la harina para airearla y descartar posibles impurezas.

Cuando la mezcla de leche hierva, la retiramos del fuego y vamos incorporando la harina y mezclando con una cuchara de madera, hasta acabarla toda.
En muchas recetas pone que hay que echarla de golpe, toda a la vez, pero en el libro de donde copié esta receta lo ponía así, y así lo hice.

Ahora viene un paso fundamental: el secado de la pasta.
Debemos volver a poner al fuego el cazo, y remover contínuamente hasta que la masa se seque y se despegue de los bordes del cazo, como cuando hacemos croquetas.

En la entrada de la tarta os ponía que sobre un minuto, pero esta vez he tardado un rato más en hacerlo, yo diría que al menos 5.
Depende del tamaño del fuego donde lo hagamos y del recipiente, además de de la cantidad de masa que preparemos.

Retiramos del fuego y vertemos la masa en un bol o plato hondo, dejándola reposar hasta que esté tibia.


Cuando haya bajado de temperatura, vamos añadiendo los huevos uno a uno,  y mezclando con una cuchara o espátula de madera.
Es importante que un huevo esté totalmente incorporado a la masa antes de poner el otro.

Cuando empiezas a hacerlo parece imposible que esa mata admita más líquido... pero sí, los huevos van desapareciendo uno tras otro y la masa mejora con cada uno de ellos.

En este paso se me ocurre que pueda estar otro posible fallo: que los huevos utilizados sean demasiado grandes, por lo que con 4 sean suficientes.
Tendremos que tantear, supongo que será mejor quedarse cortos que pasarse, así que por si acaso probad a hacerla sólo con 4 huevos.

Cuando tengamos la masa lista, la ponemos en una manga pastelera con boquilla (en este caso utilicé una redonda lisa grande) y hacemos sobre una bandeja con papel de horno las formas que más nos guste: redondas, alargadas... o de cisne ochentero!

Para hacer los cisnes simplemente tenemos que hacer el cuerpo con forma de lágrima, y luego hacer unas "S" con una boquilla más fina, que serán el cuello y la cabeza.

Es importante dejarlos un poco separados, ya que crecen bastante durante la cocción.

Pincelamos con huevo batido los petit choux (a mi con las prisas se me olvidó, y no quedaron mal), y los metemos al horno precalentado a 200ºC durante unos 20 minutos.

Es muy importante no abrir para nada el horno al menos hasta que hayan pasado 12-13 minutos, para que no se bajen.
Una vez estén listos, apagamos el fuego y dejamos que enfríen dentro de él, los cambios bruscos de temperatura también pueden bajarlos.
Podemos entreabrir el horno para que el vapor salga y queden más "secos", así se conservarán mejor.


Como os decía al principio, rellené estos 8 con mezclas saladas y el resto los congelé, aguantan perfectamente unos cuantos días.
Cuando vayamos a utilizarlos, sólo tendremos que sacarlos unos minutos antes (se descongelan enseguida, son casi todo aire) y rellenarlos con lo que más nos guste.

Yo hice estas 4 variedades:
- queso crema, jamón cocido y remolacha cocida bien picada.
- queso crema, queso azul y nueces.
- queso crema, langostinos cocidos, piña y pepinillos picados.
- queso crema, atún en aceite, zanahoria rallada y aceitunas negras.

Preparamos las mezclas, y cuando estén listas abrimos con un cuchillo los petit choux sin llegar a separar la tapa completamente.
Con una cuchara pequeña introducimos el relleno, con más o menos cantidad a nuestro antojo.

Para hacer los cisnes, sí debemos separar la tapa del todo. En el hueco que abrimos pondremos la S para formar el cuello,  rellenaremos y luego pondremos la tapa partida en dos, para hacer las alas.

Como véis, son unos rellenos muy sencillos, que requieren poco más que picar y mezclar.
Los langostinos los hago en el microondas, cuando son para estas cosas, y quedan genial, sin hacer nada de humo y en un minuto están listos.
Y el resto de cosas van directamente de la nevera a la tabla de cortar.

Por supuesto si hacemos rellenos más elaborados estarán mejor, pero con estos tan sencillos están también muy buenos, y son rapidísimos.

Podemos ponerle también distintas bases: mayonesa, guacamole, paté... hay infinidad de combinaciones deliciosas.


Con estas cantidades me salieron  20 petit  choux, aunque alguno (por ejemplo los cisnes) eran un poco grandes a mi parecer.
Si tenéis tiempo, os recomiendo hacerlos más bien pequeños, como para comer en un bocado, dos a lo sumo. Aunque como siempre, a vuestro gusto.

Me encantan rellenos tanto de dulce como de salado... no sabría por cuales decidirme. Un par de cada, ¡y listo!

Cuando hice las fotos ya casi no había luz natural, por eso quedaron bastante apagadas, pero para que os hagáis una idea del resultado creo que pueden valer.

Si probáis la receta y os da problemas avisadme, que si hace falta publico un paso a paso... ¡y con esa excusa vuelvo a hacerlos!

Por último os dejo esta foto de los cisnes nadando hacia su destino... ¡ser cruelmente devorados!
Mua ha ha!

jueves, 24 de noviembre de 2011

TARTA DE MANZANA CON MASA SABLÉ


Whole Kitchen en su propuesta dulce para el mes de noviembre nos invita a preparar una pasta básica de pastelería: pasta sablé.
Se conoce también como sablé bretón y sobre todo como masa quebrada.

Y lo primero que pensé cuando probé la tarta fue: no vuelvo a comprar la masa quebrada, a partir de ahora la hago siempre.
Es súper sencilla de hacer, simplemente mezclar los ingredientes, y la diferencia tanto en textura como en sabor es abismal.

Además puede hacerse tanto dulce como salada (mirad esta del quiche al que le añadí espinacas, quedó de un color verde precioso).
Esa fue la primera vez que hice masa quebrada, pero al añadirle las espinacas el proceso fue un poco más largo, aunque también bastante sencillo.

Y esta fue la segunda, mucho más rápida y sencilla...¡y dulce, que es lo mío!


Decidí utilizar la masa para una clásica tarta de manzana, una receta que nunca había hecho y que nos sorprendió muy gratamente, tanto por el sabor como por lo fácil que es de hacer.

Desde luego esta tarta es de 10, queda preciosa y super rica. Bien fresquita y acompañada de un té calentito es la merienda perfecta.

Ingredientes:
Para la pasta sablé:
- 250 g de harina de trigo
- 125 g de mantequilla
- 1 huevo
- 1 cucharada de leche fría
- 3 cucharadas de azúcar
- sal fina (una pizca)

Para la crema pastelera:
- 125 ml de nata líquida
- 375 ml de leche entera
- 125 g de azúcar
- 60 gr de harina refinada de maíz (maicena)
- 4 yemas de huevo
- piel de limón (opcional)

Parra "acabar"
- 3 manzanas golden medianas

- gelatina de manzana


Empezaremos haciendo la masa quebrada.

Como os decía, es súper sencilla de hacer. Lo único que debemos tener en cuenta es sacar la mantequilla al menos un par de horas antes de la nevera, para que esté a temperatura ambiente.

En la encimera o en un bol grande (os recomiendo esto último, es mucho más cómodo y limpio) hacemos volcán con la harina.

En el hueco central ponemos el resto de los ingredientes: el azúcar, la sal, el huevo, la leche y la mantequilla a temperatura ambiente.

Con los dedos o con un tenedor empezamos a mezclar los ingredientes. Como acabaremos haciéndolo con las manos, podemos hacerlo así desde el principio.

Simplemente tenemos que mezclarlos hasta que se integren bien, no hay que amasar.
De hecho, cuanto más rápido sea este paso, mucho mejor, sobre todo si como yo sois de "manos calientes".

Hacemos una bola con la masa, la envolvemos el film y la metemos en la nevera un par de horas, para que luego sea más fácil de extender con el rodillo.


Para la crema utilicé la receta de siempre, me encanta como queda. Simplemente varío la cantidad de maicena según lo espesa que quiera la crema y listo... nunca falla.

Ponemos a calentar en un cazo la leche, la nata, y la mitad del azúcar.
Si queremos podemos aromatizarlo con una rama de vainilla, canela, o la piel de algún cítrico. Yo le puse piel de limón, sólo la parte amarilla.
Cuando empiece a humear apagamos el fuego y reservamos.
Si decidimos aromatizarla, la colaremos antes de utilizarla, para eliminar cualquier rastro sólido.

En otro cazo mezclamos la maicena con la otra mitad del azúcar y las yemas. Las llevamos a punto de ebullición, removiendo siempre constante pero suavemente.

Añadimos la mezcla de leche, nata y azúcar (la más líquida) a la segunda (la crema de yemas). Lo haremos muy poco a poco y sin parar de remover, este puede ser el punto más delicado.

Volvemos a ponerlo todo al fuego, removiendo constantemente para evitar que se pegue.
Espesa enseguida, sobre todo si hacéis esta cantidad (es media receta).

Apagamos el fuego y reservamos. Si no la vamos a utilizar inmediatamente, cubriremos la superficie con film para que no se forme costra.


Una vez tengamos la masa y la crema hechas, podemos montar la tarta:

Extendemos con el rodillo la masa sobre una superficie enharinada.

Con cuidado la llevamos al molde y con las manos la vamos adaptando a la base y los laterales, sobre todo si utilizáis un molde con ondas.

Cuando tengamos la base de masa quebrada lista, la cubrimos con la crema pastelera, alisándola lo máximo posible.

Pelamos y descorazonamos las manzanas. Las picamos en gajos muy finos, y los vamos disponiendo sobre la crema pastelera con el dibujo que más nos guste.

Podemos simplemente apoyarlos, o clavarlos un poco, como hice yo, para que la manzana se mezcle con la crema pastelera.

Utilicé manzanas golden porque me gusta que se note entera la manzana una vez cocinada, pero podemos utilizar la variedad que queramos.

Introducimos en el horno precalentado a 180º y lo dejamos unos 35-40 minutos.


Sacamos del horno y dejamos que enfríe sin desmoldarla, ya que mientras están calientes la base es muy frágil y la crema pastelera muy poco consistente.

Yo como os decía en los ingredientes utilicé gelatina de manzana para darle brillo. Viene ya hecha, es muy cómoda.

La encontré por casualidad en una tiendecita pequeña (mínima, de hecho), así que compré bastante y la congelé en tuppers con "raciones individuales".

Ahora cuando la necesito simplemente la descongelo, la caliento un poco en el microondas hasta que se derrite y la utilizo  como una gelatina normal.

Es perfecta para este tipo de tartas, queda tal cual la que le ponen en las pastelerías... ¡o mejor!


Para terminar os dejo con unas fotos "del corte", creo que se parecia bastante bien el resultado: masa crujiente, crema pastelera super suave y manzana fina pero entera.

Muchas gracias por llegar hasta aquí, siempre empiezo a escribir con la intención de no extenderme demasiado, pero luego no hay quien me pare. Intento no dejar "cabos sueltos", pero siempre queda alguno... así que estaré encantada de responder a vuestras dudas, dentro de mis posibilidades.

¡Feliz fin de semana!

viernes, 25 de marzo de 2011

QUICHE "MAR Y MONTE"


Whole kitchen en su propuesta salada para el mes de Marzo nos invita a preparar un clásico de la gastronomía francesa, Quiche.

Me encanta el quiche. Siempre queda perfecto, le pongas lo que le pongas.
Además es muy cómodo, yo creo que con cualquier restillo que tengamos por la nevera, podemos hacer un quiche.

A este no sabía como "bautizarlo", porque lleva demasiados ingredientes como para enumerarlos todos... así que "mar y monte", que vale para casi tó!


Aunque por las recetas saladas puede parecerlo, que sepáis que  no me alimento exclusivamente de espinacas,champiñones, trigueros, langostinos y queso.

No sé cuantas entradas (saladas) llevo ya con estos ingredientes,  posiblemente la mitad del total.  Eso si, me encantan todos ellos por separado y como se combinan (podemos tomar elementos de dos en dos, tres e tres,... y así hasta usarlos todos). Nunca fallan.

Esta es la primera vez que hago la masa quebrada en casa, normalmente la utilizo comprada (me encanta la de Lidl, siempre tengo alguna en el congelador). 
Hacerla era parte de las condiciones del círculo, y la verdad es que me alegro de que fuese así. No sé por qué tenía la idea de que era difícil que quedase bien la casera, pero estaba totalmente equivocada.

Además se me ocurrió añadirle espinacas, y me encantó el resultado. Queda perfecta, muy quebradiza, y se hace en un periquete.

Ingredientes:
Para la masa quebrada con espinacas:
- 275 gr de harina de trigo
- 80 gr de mantequilla
- 70 gr de manteca de cerdo
- 1 huevo XL
- 3 cucharadas de leche
- 100 gr de espinacas cocidas
- 1 cucharadita (de café) de sal

Para el relleno:
- 5 huevos XL
- 200 ml de nata líquida
- 75 gr de queso rallado
- 250 gr de langostinos pelados
- 60 gr de bacon
- 1 manojo de espárragos trigueros
- media bandeja de champiñones frescos
- un buen puñado de rúcula
- sal

Como siempre, empezaremos haciendo la masa ( ¡Imprescindible remangarse!)

En un bol grande (o sobre la encimera) hacemos un volcán con la harina.

Ponemos la sal, y la mantequilla y la manteca cortadas en cuadraditos. Estas deben de estar a temperatura ambiente, para que  sean fáciles de trabajar.
Lo mezclamos todo con las manos (mejor sólo con los dedos, sin amasar) y tendremos una especia de migas de harina y mantequilla.

Agregamos el huevo, y con los dedos o un tenedor removemos un poco, para romperlo. También podemos poner el huevo ya batido, así nos aseguramos de que quede bien repartido.

Añadimos también las espinacas  trituradas (previamente las habremos cocido y dejado enfriar), y a mezclarlo todo!

Con los dedos vamos mezclando todo como antes, y veremos como la masa se hidrata y queda perfecta. Este vídeo está genial, pinchad aquí. para verlo. Queda clarísimo como hacer la masa quebrada.

Es importante no amasarla, simplemente la trabajamos hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados.  De hecho, cuanto más rápido hagamos la masa mejor, para que no se derrita la grasa.

Hacemos una bola, y la envolvemos en papel film y la guardamos en la nevera una horita (o más, como siempre).

Pasado el tiempo de reposo, enharinamos un poco una superficie lisa y estiramos la masa con un rodillo. Yo la dejé más o menos de medio centímetro, pero es cuestión de gustos.

La ponemos sobre el molde que prefiramos (el mío es de pyrex untado con aceite de oliva) y la colocamos para que se adapte bien a la forma que tenga.

Recortamos el sobrante, y pinchamos con un tenedor para que no se hagan burbujas de aire y la base quede bien lisa.

Ponemos por encima un trozo de papel de horno, y le ponemos algún peso (yo le pongo desde hace años los mismos garbanzos). 
Parece que este método se llama horneado a ciegas, y evita que la masa se encoja y apelmace. Queda genial, merece la pena hacerlo así.

La metemos  en el horno precalentado a 180º, unos 20 minutos (depende del grosor que hayamos dado). No hace falta que se pase del todo, como luego vuelve a ir al horno acabará de cocerse.

Mirad que bien queda: muy quebradiza y de sabor inmejorable.

Mientras tanto, vamos preparando el relleno.

Siempre cocino antes los ingredientes, más que nada para que luego no suelten agua las verduras y se convierta en una sopa más que en un quiche.

En este caso, puse a cocer los espárragos trigueros. El bacon, los langostinos y los champis los hice a la plancha.
Dejé algunos para decorar más grandes, y el resto  los piqué pequeños, para que tocase algo de todo en cada bocado.

En un bol grande batimos los huevos con la sal, y añadimos la nata líquida y el queso. Mezclamos bien. Podemos añadir también si nos gusta un toque de pimienta o nuez  moscada.

Ponemos el resto de ingredientes del relleno (excepto los de la decoración, claro), y mezclamos.

Sacamos la base del horno, y con cuidado retiramos los garbanzos y el papel de hornear. Vertemos el relleno con cuidado (mejor hacerlo con una cuchara) y decoramos con los ingredientes que hayamos dejado (la verdad es que ni hace falta decorarlo, queda perfecto sin nada).

Lo volvemos a meter al horno, hasta que esté cuajado (unos 30-40 minutos).

Este es un plato que se puede perfectamente hacer con antelación, y luego simplemente darle un "golpe" de horno.
Incluso seguro que se puede congelar una vez horneado, pero como nunca lo he hecho, no puedo asegurarlo.

Quedan también genial en moldes pequeñitos, individuales. La verdad es que todo queda bien en individual, a mi al menos me encanta.

Puede comerse caliente, tibio o frío... a mi me encanta tibio, una media hora despues de sacarlo del horno... placer total!

Ya estoy desando hacer el siguiente...¡ prometo que no le pondré ni espinacas ni langostinos!

viernes, 28 de enero de 2011

HOJALDRE CASERO

Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Enero nos invita a preparar todo un clásico de la gastronomía francesa, Masa de Hojaldre.

Tarde o temprano iba a tener que enfrentarme a la masa de hojaldre casera... y el combate fue el domingo pasado!

Bueno, la vedad es que exagero un poco, no fue un combate en sí mismo, pero yo me preparé para él como si fuese a vida o muerte. De hecho, hice sólo media receta de la original que nos ponían, por si no era capaz de dominar la masa.

Tengo que decir que al final se portó muy bien, supongo que sería porque ese día hacía bastante frío.

Creo que además de tener un hijo, plantar un árbol, y escribir un libro, todo el mundo alguna vez en su vida debería tener que hacer hojaldre casero... una experiencia única!

Como no tenía ninguna receta demasa de hojaldre, seguí la que nos facilitaron desde Whole Kitchen, que es la de Pierre Hermé.

La verdad es que me pareció que llevaba demasiada mantequilla,cuando la repita le pondré menos, quizás un 30% menos.
Sobre todo lo noté en el horneado, se hacían unos pequeños charcos de mantequilla alrededor de las cañas.

Eso sí, de sabor buenísimo, cuando estaba caliente (no pude evitar probarlo, claro!jijiji) estaba un poco grasiento, pero pasadas un par de horas, estaba delicioso.
Incluso al día siguiente, estaba tenial, muy crujiente y sabroso.

Vamos con la explicación, que no me quiero extender más.

Hice algunas fotos del paso a paso, espero que os sirvan si os animáis a hacer masa de hojaldre casera.

Ingredientes:
- una pizca de sal

- 200 ml de agua fría
- 125 gr de harina de trigo (normal)
- 75 gr de harina de trigo (fuerza)
- 250gr de mantequilla a temperatura ambiente.





Empezaremos poniendo en un bol el agua fría y la sal, removiendo para que esta última se disuelva.

Fundimos 40 gr de los 250 gramos que utilizaremos en total.

En otro bol (o sobre la encimera, si preferimos), ponemos los dos tipos de harina, y añadimos el agua salada y la mantequilla fundida.

Amasamos bien y hacemos una bolita con la masa. Envolvemos en un film, y la guardamos en la nevera un par de horas.
Pasado este tiempo, sacamos la bola,  le hacemos un corte en forma de X, y estiramos la masa para que quede en forma de cruz.
Es importante dejar la parte central de la cruz más gruesa.

Os aconsejo enharinar un poco la superficie de trabajo, lo justo para que la masa no se pegue.
Ponemos el resto de la mantequilla sobre esta parte central, y solapamos la masa para "encerrarla".

Con el rodillo aplastamos con cuidado el "ladrillo", y lo estiramos hasta que sea una lámina. Lo ideal es que quede lo más rectangular posible, para que el doblado sea perfecto.

Si se sale la mantequilla en algún punto (ocurre muy fácilmente), espolvoreamos una pizca de harina para sellarla.
Doblamos esta lámina en 3, como si cerrásemos un tríptico de papel. Acabamos de dar la primera vuelta.

Giramos la masa 90 grados, y volvemos a estirar con el rodillo, hasta formar otra lámina. Esta ya va a tener mucho mejor aspecto que la primera vez, ya veréis como va mejorando vuelta a vuelta.

Doblamos otra vez en 3. Esta es la segunda vuelta.

Envolvemos en film la masa, y la llevamos dos horas a la nevera, para mantener la mantequilla "en su sitio".

Una vez pasen estas dos horas,  la giramos 90º, estiramos con el rodillo y haremos otras dos vueltas, exactamente igual que las dos primeras.
Film, y a la nevera otras dos horas.

Pasadas las dos últimas horas, volvemos a dar otras dos vueltas, que serán la quinta y la sexta. 

Y nuestra masa está lista! Podemos usarla fresca (aguanta sobre una semana bien envuelta en film en la nevera) o congelarla, como prefiramos.

La verdad es que es un trabajo muy poco pesado, se estira (literalmente,jiij) en el tiempo, pero entre vuelta y vuelta podemos dedicarnos a lo que queramos.

Queda una masa buenísima, creo que en las fotos se verán perfectamente las laminitas...mmmm!

Yo la utilicé para hacer unas cañas rellenas de crema pastelera, que nos encantan!
Os dejo aquí la receta de la crema, es la que hago casi siempre.

Las horneé unos 15 minutos a 180º, y al sacarlas del horno las pincelé con mermelada de melocotón, cuando aún estaban calientes.

Una vez estén bien frías, podemos rellenarlas... y disfrutarlas! Rico, rico!