Y si a esto le sumamos que el otro día abrí una lata de leche evaporada para hacer una salsa que al final no utilicé... tenemos este riquísimo flan!
Es uno de los postres más sencillos de hacer, y de los que siempre triunfan.
De los que podemos hacer el día anterior y están perfectos (incluso mejor que el primer día).Y de los que voy a tardar más en explicar de lo que tardé en hacer (sorry).
Además lleva muy pocos ingredientes (sólo 3), y de los que solemos tener siempre en casa: huevos, leche (en este caso evaporada) y azúcar.
Siempre lo hago con leche entera normal (a veces añadiendo un chorrito de nata líquida), así que se me ocurrió probar con la leche evapordada directamente, que es más cremosa que la leche y más ligera que la nata (copiado directamente de la lata). El resultado muy bueno.
La flanera es de aluminio, con hueco central y tapa también de aluminio.
Aunque tengo moldes individuales para hacer flan al horno, tenía ganas de hacerme con una flanera más grande y con tapa, para utilizarla en la olla exprés.
Ya sé que no es lo tradicional, pero también está muy bueno y se hace mucho más rápido que en el horno... sobre todo en verano con mucho menos calor!
Así que cuando vi esta (igualita que la de mi madre pero más pequeña) no lo dudé: era MI flanera.
Ingredientes:
- 6 cucharadas soperas de azúcar
- 5 gotas de zumo de limón (opcional)
- 1 cucharita de postre de agua
Para el flan:
- 5 huevos enteros (eran caseros, pero serían tamaño L)
- 1 lata de leche evaporada (410 g)
- 3 cucharadas soperas de azúcar normal
Empezaremos haciendo el caramelo para el molde. Es un proceso delicado, así que tenemos que prestar mucha atención a que no se queme y sobre todo a no quemarnos nosotros.
En una sartén al fuego ponemos las 6 cucharadas de azúcar y añadimos el zumo de limón y el agua.
Con el zumo de limón conseguimos que el caramelo quede muy rubio, así que si nos gusta más oscuro le pondremos sólo un poco de agua.
Mezclamos bien los 3 ingredientes con una cuchara de madera (las de metal suelen calentarse mucho y podemos quemarnos en un despiste al cogerla).
Veremos como el azúcar se va fundiendo lentamente y se va formando el caramelo, al principio casi transparente y luego va tomando color.
Vigilamos mientras se va haciendo el caramelo, removiendo a menudo al principio y cuando todo el azúcar se haya derretido del todo, lo haremos constantemente.
Lo dejamos pasar hasta que esté a nuestro gusto, vigilando que no se queme. Como alcanza tanta temperatura, si no tenemos costumbre de hacerlo es mejor dejarlo un poco clarito, pues en unos segundos puede pasar de estar poco hecho a quemado (y habría que tirarlo, se pone súper amargo).
Apagamos el fuego y vertemos rápidamente el caramelo sobre la flanera.
Agarrándola con un paño la vamos tumbando y girando para repartir el caramelo por el fondo y las paredes laterales (hasta donde vayamos a rellenar de mezcla, más o menos).
Reservamos.
Si no queremos hacer el caramelo podemos utilizar caramelo líquido comprado, aunque os recomiendo hacerlo al menos una vez para probar la diferencia.
Una vez hayamos caramelizado el molde nos ponemos con la mezcla para el flan.
En un bol grande mezclamos los huevos con la leche y el azúcar.
Es importante que no se forme mucha espuma, para que el flan quede homogéneo por dentro, así que podemos batirlo con las cuchillas de la batidora, sin levantar el brazo de la mezcla.
Cuando esté bien mezclado, vertemos sobre el molde (oiremos pequeños chasquidos del caramelo cuarteándose).
Si lo hacemos al horno, lo pondremos a 150º al baño maría hasta que esté cuajado.
Es importante que no se forme mucha espuma, para que el flan quede homogéneo por dentro, así que podemos batirlo con las cuchillas de la batidora, sin levantar el brazo de la mezcla.
Cuando esté bien mezclado, vertemos sobre el molde (oiremos pequeños chasquidos del caramelo cuarteándose).
Si lo hacemos al horno, lo pondremos a 150º al baño maría hasta que esté cuajado.
Si como yo lo hacéis en la olla exprés, ponemos la tapa al molde y lo cocemos al baño maría unos 4 minutos si es pequeño como este y 7 si es receta doble. (dependerá mucho del tamaño del flan y de lo rápida que sea la olla).
Apagamos la olla, la retiramos del fuego y dejamos que enfríe unos 15 minutos sin abrirla.
Pasado este tiempo, sacamos la flanera de la olla y dejamos que coja temperatura ambiente sobre la encimera.
En este momento podemos comprobar el punto de cocción, si vemos que está líquido lo pondremos un par de minutos más al fuego.
Luego a la nevera al menos 3 horas para que esté bien fresquito.
Apagamos la olla, la retiramos del fuego y dejamos que enfríe unos 15 minutos sin abrirla.
Pasado este tiempo, sacamos la flanera de la olla y dejamos que coja temperatura ambiente sobre la encimera.
En este momento podemos comprobar el punto de cocción, si vemos que está líquido lo pondremos un par de minutos más al fuego.
Luego a la nevera al menos 3 horas para que esté bien fresquito.
Con una mano en la fuente y la otra sujetando la flanera giramos rápidamente (como si fuese una tortilla) las dos piezas para que el caramelo no se derrame.
La flanera quedará en la parte superior. Tiramos de ella con cuidado... ¡y ahí está nuestro flan casero!
Estos moldes con "pétalos" son muy cómodos a la hora de servir, podemos guiarnos por las marcas para cortar todas las raciones iguales.
Me encanta como queda acompañado de fruta fresca, con unos trocitos de plátano y fresa recién picados y mezclados con el caramelo está de vicio.
También queda genial acompañado con un poco de nata montada.
Aunque la mayoría de las veces lo tomamos solo, no necesita nada más para ser perfecto.