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jueves, 29 de octubre de 2015

DEDOS DE BRUJA

Un añito que lleva esperando esta receta a ser publicada... y por fin ha llegado su día! Estas galletas las hice el año pasado en un ataque de última hora halloweenero, así que decidí no publicarlas y esperar a este año, para hacerlo con un poco más de tiempo.
Como siempre, casi me pilla el toro...jijiji!
 
Están más que vistas, pero la verdad es que me gustó tanto como quedaron que decidí compartirlas, siempre habrá alguien que no las conozca o se anime a hacerlas al ver lo sencillas que son.
 
 
La receta la misma que (casi) siempre utilizo para las galletas decoradas, es super fácil de hacer y queda genial. No se le puede pedir más.
 
Con una masa estupenda, unos minutos para decorar, unas almendras enteras y un poco de mermelada de fresa... obtendremos unos dedos de bruja verdaderamente grimosos.
 
Ingredientes:
Para la masa:
- 225 g de mantequilla
- 220 g de azúcar
- 1 huevo grande
- media cucharadita de sal
- 450 g de harina de repostería
- cacao puro
- esencia al gusto (yo pasta de vainilla y lima)
- colorante verde (opcional)
 
Para decorar:
- almendras enteras
- mermelada de fresa
 
 
En un bol ponemos la mantequilla (pomada) y el azúcar y mezclamos hasta conseguir una textura esponjosa. Puede ser con un tenedor o unas varillas, como prefiramos.
 
Añadimos el huevo batido, y seguimos mezclando.
 
Agregamos la harina y la sal tamizadas, y seguimos mezclando hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados y nuestra masa base esté lista.
 
Una vez tengamos la masa "base", la dividiremos en 3 partes iguales. Esto por supuesto es opcional, podemos hacer todos los dedos iguales, cada uno como más le guste.
 
En mi caso una parte la aromaticé con pasta de vainilla (los blancos), otra con aceite de lima (los dedos verdes) y la tercera parte con una cucharada de cacao puro.
Cuando añado cacao a las galletas suelo añadir también un poco de leche, nada, una cucharadita de postre, para compensar la textura y que quede similar a la masa original.
 
Los dedos verdes los teñí con colorante verde, no es un color muy apetecible pero es perfecto para esta ocasión.
 
Envolvemos cada masa en film y la guardamos en la nevera al menos una hora, para que sea fácil manejarla luego.
 
 
Dar forma a las galletas es muy sencillo: hacemos unos cilindros de masa, yo los hice algo más grandes que un dedo humano, pero cada uno como prefiera.
 
Ponemos nuestros dedos índice y corazón formando una V, y hacemos rodar cada cilindro presionando levemente para marcar las galletas. ¡Esto empieza a parecerse mucho a un dedo!
 
Con un palillo marcamos las arruguitas de los nudillos.
 
Por último, pegamos la almendra con mermelada de fresa (vale cualquier mermelada, mejor si es rosa, pero nadie puede asegurar que la sangre de las brujas sea rosa y no amarilla... ;-)  y bañamos el otro extremo de la galleta también en mermelada, para simular la sangre del corte del dedo.
 
Metemos nuestros dedos otra hora en la nevera, para que luego mantengan bien la forma al hornearlas.
 
 
Precalentamos el horno a 180ºC, y horneamos sobre la bandeja de horno y papel sulfurizado hasta que estén listas. Suelen ser unos 12-14 minutos, pero como siempre depende del horno y del tamaño de las galletas. ¡Y de como os gusten, claro!
 
Las movemos con cuidado para que enfríen en una rejilla, para que queden perfectas de textura.
 
Dejamos enfriar... y tenemos nuestras galletas listas! Son bastante grimosas, cierto, pero están suuuuper buenas.
 
Mi sobrina fue capaz de comerse ni la parte del corte ni la de la uña, le daba tanta grima que sólo podía con la parte central de los dedos. jijiijjiji
 
 
Si tenéis unas bolsitas tan cucas como estas (muchas gracias como siempre, Patt) quedan perfectas para regalar.
Y si no, en unas transparentes muy bien también. O sin bolsa, ¡quedan bien sea como sea!
 
Y lo más importante, como siempre, están buenísimas. La parte de la uña es inmejorable... ¡aunque no lo parezca! jijijiji!
 
 

miércoles, 15 de mayo de 2013

GALLETAS DE MANTEQUILLA DE CACAHUETE


¡Galletitas! Y más fáciles no pueden ser, así que no hay excusa para no hacerlas.

Desde que vi la receta de Pam en Directo al Paladar (receta aquí), supe que tenía que hacerlas. Y cuanto antes mejor, así que ese mismo día me puse manos a la obra.
Me encantan las recetas que nos ofrece Pam, tanto en su web Uno de Dos  como en Directo al Paladar, web en la que colabora junto a otros grandes blogueros.

Son recetas "de verdad", sin florituras y siempre con resultado excelente.

Además tengo la suerte de conocerla personalmente, y os puedo asegurar que es super cercana y simpática. ¡Un joyita de chica, vamos!


Venga, y después de hacerle la pelota un poco a mi querida Pam, toca hacérsela a las galletas.

Tenía desde hacía tiempo un bote de mantequilla de cacahuete abandonado en la alacena. Lo había comprado para tomarlo a la americana, untada sobre rebanadas de pan, pero cuando la probé me llevé un super chasco. 
Será una cosa de esas que si comes desde pequeño te gusta, a mi desde luego no me conquistó.

Así que cuando vi las galletas, vi la oportunidad de darle un buen uso.

Las galletas quedan genial, con una textura crujiente y un poco pegajosa a la vez que me encantó.
Y de sabor muy buenas, muy buenas. Con un ligero sabor a cacahuete pero muy suave.

Con las cantidades que os pongo salen unas 18-20 galletas.

Ingredientes:
- 90g de mantequilla de cacahuete
- 110g de mantequilla (normal)
- 320g de azúcar
- 3 huevos M
- 250g de harina de repostería
- 10g de levadura química (tipo Royal)
- chips de chocolate, conguitos, m&m's...






La preparación es muy sencilla, se hace en un momentito y si tenéis niños cerca podéis pasar un buen rato con ellos preparando estas ricas galletas.

Empezaremos precalentando el horno a 170ºC.

Es importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente, para que me mezclen fácilmente.

En un bol amplio batimos la mantequilla de cacahuete y la normal con el azúcar, hasta formar una crema suave.

Añadimos los huevos, y mezclamos.  Yo suelo añadirlos ya batidos, me resulta más fácil mezclarlos luego.

Por último, la harina tamizada y la levadura química, removiendo hasta que estén perfectamente integrados todos los ingredientes.


Podemos ponerles los tropezones que queramos: chips de chocolate, cacahuetes picados,...
Yo a la mitad de la masa le puse unos conguitos picados , y a la otra mitad unos m&m's, quedan super chulas con tanto colorido.

Os recomiendo dejar unos trocitos para decorar al final.

Hacemos bolas y las vamos poniendo sobre la bandeja del horno fría.
Aplastamos un poquito con la mano o una cuchara, y le ponemos los trozos que habíamos reservado.
Los conguitos quedan un poco chuchurríos, me gustaron más los m&m's.

Los aplastaremos un poco otra vez,  para asegurarnos de que se incustan bien en la masa de la galleta.


Horneamos unos 15 minutos, vigilando a partir de los 10 para que no se pasen demasiado.  Tienen que dorarse pero no en exceso.

Dejamos que enfríen unos 5 minutos sobre la bandeja, para que no se deformen al moverlas.

Pasado este tiempo, con cuidado las ponemos sobre una rejilla hasta que enfríen del todo (por supuesto si no nos podemos contener las podemos probar aún tibias, es inevitable).


Y así de fácil tenemos unas galletas caseras deliciosas, perfectas para merendar con un vaso de leche o como a mi más me gustan, con un té calentito...¡mmmm!

A mi personalmente las galletas me gustan más pasados un día o dos de reposo en un recipiente bien cerrado, la textura gana un montón.

Y lo que me queda claro es que gracias a esta receta no se va a estropear el resto de mantequilla de cacahuete, pienso repetirla y repetirla hasta que se acabe.
Y luego, por supuesto, comprar otro bote. ;-)


domingo, 31 de marzo de 2013

GALLETAS NIDO DE PASCUA


Después de una época de aletargamiento blogueril y horno apagado, parece que poco a poco voy retomando el ritmo.

Estas galletas las he hecho esta mañana, pero no quería que se quedasen hasta el año que viene en el tintero, como me pasa con alguna receta de fechas concretas.
Así que aquí están, sin reposar ni nada os las presento.

Por supuesto pueden hacerse en cualquier fecha, aunque encontrar los huevitos será difícil fuera de temporada.


Un día por la noche hablando con Patt, mi aliada pensadora y proveedora de miles de cosas chulísimas (¡gracias!) le comenté que tenía ganas de hacer unas galletas con forma de nido, y ponerle encima los huevitos que me había mandado, que estaban recién llegados.

Al día siguiente el primer blog que visito es el de Cris, Kanela y Limón... y tacháaaaan... galletas nido de chocolate!
Echadles un ojo si aún no los habéis visto, no son muy parecidos (a excepción de por los huevitos que son iguales), pero me pareció muy curioso, no es la primera vez que nos lee el pensamiento y se nos adelanta... ¡se ve que la conexión pontevedresa funciona!

La receta es la misma que utilizo para las galletas con pistola, la primera receta que publiqué en el blog (tengo que volver a publicarla, menudas fotos), sustituyendo la almendra molida por harina de trigo.

Ingredientes:
- 1 huevo L
- 120g de azúcar glas
- 125g de mantequilla (tª ambiente)
- 300g de harina de trigo
- una pizca de sal
- vainilla (opcional)

Para decorar:
- canela en polvo
- regalices-gominolas verdes
- huevos de chocolate









La preparación de la masa es muy sencilla.

En un bol batimos el huevo con el azúcar glas.

Añadimos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente, y mezclamos bien.

Por último, añadimos la harina de trigo tamizada, la pizca de sal, y si le ponemos, la vainilla (o el aroma que prefiramos).

Mezclamos bien, hasta que integremos por completo la harina.  Yo lo hago con un tenedor, es lo que más me gusta usar para las recetas de galletas.

Hacemos una bola o un rulo con la masa, la envolvemos en film de cocina, y la metemos en la nevera al menos una hora.


Para dar forma a los nidos, como no tenía ningunos moldes que se adaptasen, hice unos con papel de aluminio.

Tienen que tener forma de media esfera, para que luego sea fácil retirarlos del interior de la galleta.

Con la pistola para galletas, formé las tiras de masa. Cuanto más finas sean, mejor quedarán los nidos.
Si no tenemos podemos hacerlo como Cris con un prensaajos (me encanta como quedan, super finas), o incluso a mano, armándonos de paciencia.

Hice varios modelos de nido, pero el que más me gusta como quedó es el más sencillo, simplemente enrollando tiras en espiral desde la base hasta la parte más alta, así que es el que os pongo.
A veces nos complicamos para nada. Está claro que menos es más.

Podemos espolvorearlos con canela o cacao, si les queremos dar un aspecto más natural. Yo les puse canela y les queda muy bien.


Una vez tengamos formados todos los nidos, los guardamos en la nevera otra hora para que al hornearlos aguanten bien la forma.
Posiblemente (ahora que lo estoy escribiendo me doy cuenta) no haga falta el primer reposo, con este último creo que será suficiente.

Pasado este tiempo, precalentamos el horno a unos 180ºC, y cuando esté a punto introducimos los nidos.
En unos 15 minutos están, pero si vemos que se doran antes es que ya están listos.

Los retiramos del horno y los dejamos enfriar completamente antes de manipularlos, ya que la masa al estar caliente está aún blanda.


Cuando hayan enfriado, podemos retirar con cuidado el papel de aluminio.
Yo me ayudé de unas pinzas, cogiendo un trozo de papel y retorciéndolo para que se separase de la pared de galleta.  Haciéndolo 3-4 veces en cada nido, alrededor del borde, conseguimos sacar el papel limpiamente sin estropear la galleta.

Como mi horno sólo tiene calor abajo, quedaron bastante tostadas en la base (que luego pasa a ser la parte superior), así que los espolvoreé con un poco de azúcar glas, pero si os quedan bien no hace falta que lo hagáis.


Quedaron tan reales que en alguno de los nidos, como en el que se ve al fondo, incluso puso un huevo un cuco. ;-)

Para hacer la cama de los huevitos puse unos trozos de regaliz y lenguas de gato verdes, para que no desapareciesen en el fondo del nido.

Finalmente, coronando, los huevos de chocolate.

Podemos usar de estos pequeñitos o poner uno más grande, que también queda muy bien.

 
Esta es una receta muy muy sencilla y vistosa, como a mi me gustan.

Lo único que necesitamos es algún tipo de utensilio para conseguir hacer las tiras fácilmente, pero en caso de no tenerlo podemos hacerlas a mano o incluso hacer los nidos con un disco de masa, a modo de cuenco de galleta.

Y lo mejor es que están super buenas, una vez que haces galletas en casa y ves lo fáciles y ricas que son, no vuelves a comprarlas industriales.
Lo peor: que no paras de hacer "viajes" para buscar otra y otra.

La "operación trikini" se suspende hasta nueva orden.


sábado, 23 de marzo de 2013

DECORACIONES (TRANSFERS) DE GLASA


¡Aquí está el post prometido! Desde que vi estos transfers en Mensaje en una Galleta, estaba deseando probar esta técnica de decoración.

Podemos usar estas decoraciones en un montón de cosas: galletas, bizcobolas, sobre una tarta, unas magdalenas (como yo hice), ... ¡sobre cualquier cosa!

Pdemos hacer lo que queramos: letras, números, dibujos,... cualquier forma y color.

Yo en este caso aproveché la glasa que me sobró de hacer unas galletas infantiles, y como los colores me parecían apropiados para decoraciones de pascua y se acercaban esas fechas decidí hacer unos conejitos, flores, huevos, lazos y unas mariposas, que nunca fallan.
Las utilicé para  decorar estas magdalenas de chocolate que os recomiendo probar, están muy muy buenas.

Os dejo aquí la receta de la glasa, con las galletas que publiqué el año pasado por estas fechas,  por si no tenéis ninguna de referencia.

Lo primero que tenemos que decidir es qué dibujos queremos hacer. Podemos inspirarnos en un papel de regalo, alguna ilustración que nos guste o como yo hice, directamente buscar en internet dibujos para colorear en páginas infantiles, hay un montón para descargarse libremente.

Los montamos en un folio y los imprimimos. Os recomiendo no ponerlos tan juntos como yo, algunos eran complicados de dibujar por estar muy cerca de los de al lado.

 
Debemos también tener a mano los sprinkles (fideos, bolitas, purpurinas,...) que queramos utilizar,  y unos palillos o espátulas pequeñitas para alisar la glasa. 
Cuando hacemos este tipo  de decoraciones es importante planificarnos y tener a mano todo lo que necesitemos, para no interrumpir el trabajo. 

Sobre el papel con nuestros dibujos pondremos una lámina de acetato transparente, y ya podemos empezar a divertirnos.
Yo prefiero no fijarlos entre ellos, ya que así puedo ir moviendo los dibujos si es necesario.


Como al decorar cualquier galleta con glasa, empezaremos haciendo el contorno de nuestro dibujo y luego rellenándolo.
Si queremos utilizar dos colores distintos, deberemos esperar un rato para que el contorno esté casi seco antes de rellenarlo, y los colores no se mezclen.

Para hacer los lazos también esperé un rato entre parte y parte, para que quedase el volumen bien marcado de cada zona.


Con un palillo o una espátula alisamos la glasa si hace falta, y luego le ponemos los detalles que queramos.

Unas bolitas de anís para los rabitos pomponosos, fideos para los bigotes, bolitas de diferentes tamaños para los ojos y narices... todo lo que se nos ocurra.

En mi caso como los dibujos eran bastante pequeños y no mezclé colores, hice un montón de piezas en poquísimo tiempo, me sorprendió bastante.


Para hacer las mariposas deberemos hacer cada ala por separado, y luego dejarlas secar al menos 24 horas.
Cuando estén bien secas, las despegamos del acetato (es muy sencillo, simplemente doblamos un poco el acetato y ya vemos como se separan)

Doblamos un trozo de acetato con el ángulo que queramos, y lo ponemos en algún sitio para que no se caiga, por ejemplo sobre un libro abierto.

Hacemos unas bolitas para el cuerpo de nuestra mariposa, y con cuidado pegamos las alas.
Son bastante frágiles al ser tan finas, así que hay que hacerlo suavemente.


Las decoraciones tardan unas 24 horas en secar, pero yo os recomiendo dejarlas al menos 48, sobre todo si vivís en una zona húmeda como yo.

Pasado este tiempo, podemos ya separarlas del acetato y utilizarlas para en lo que queramos.

Algunas como los huevitos y las mariposas son bastante delicados, porque son muy calados, pero el resto se pueden manipular sin cuidado.


Es muy parecida a esta técnica de decoración con chocolate, pero queda con más volumen y más colorida, me gustó mucho el restultado.

Y por fin el resultado final, como os decía los puse sobre unas magdalenas con merengue, pero se pueden utilizar casi para cualquier cosa.



viernes, 25 de enero de 2013

SCONES


Whole kitchen en su propuesta para el mes de Enero nos invita a preparar un clásico escocés: scones.

Y de nuevo gran propuesta. La verdad es que gracias a esta "obligación" de preparar un dulce internacional cada mes estoy descubriendo un montón de recetas que se van a quedar conmigo para siempre.

Había visto los scones ya en un montón de blogs, pero como no son especialmente llamativos, nunca los había preparado.
Lo que me estaba perdiendo, todo lo que estos panecillos tienen de normalitos a la vista lo tienen de ricos al paladar.

Esta es otra de esas recetas que confirman mi teoría de que los grandes clásicos nunca fallan. Tanto nacionales como internacionales, siempre triunfan en casa.


Son perfectos para una merienda (se suelen tomar acompañando al té de la tarde), o para un desayuno "de fiesta", como los disfrutamos mi amiguísima Cris y yo.
Hacer un descanso en el trabajo para tomarnos un té con unos scones recien hechos no puede recibir otro nombre que "desayuno de fiesta". Casi se nos saltaban las lágrimas.

La receta es de Joy of Baking, y con las cantidades que os pongo salen unos 12 scones de 6 cm de diámetro.

Ingredientes:
- 260 g de harina de trigo
- 50 g de azúcar blanquilla
- 10 g de levadura química (tipo Royal)
- una pizca de sal
- 75 de mantequilla fría (en cubitos)
- 1 huevo
- 120 ml de nata






Empezaremos encendiendo el horno a 220ºC, para que esté perfecto cuando tengamos listos los scones para hornearlos.

Hacerlos no puede ser más fácil: en un bol mezclamos la harina tamizada, el azúcar, la levadura química y la sal.

Añadimos la mantequilla cortada en cubitos pequeños, y con la punta de los dedos vamos mezclándola bien, hasta conseguir una especie de migas y que no queden trocitos de mantequilla enteros.
Esto es lo único que da algo de trabajo, pero aún así se hacen en un momento.

En un bol aparte, batimos el huevo y añadimos la nata. Mezclamos, y vertemos sobre las migas de harina, azúcar y mantequilla.

Mezclamos hasta que los ingredientes estén bien integrados, pero sin pasarnos, sólo lo justo.


Volcamos en la encimera enharinada, extendemos con las manos (también vale con un rodillo, pero no merece la pena ni mancharlo).
Si vemos que está muy pegajosa, podemos espolvorear e integrar un poco más de harina, yo tuve que hacerlo.

Cor un vaso pequeño o un cortapastas redondo vamos cortando nuestros scones y los ponemos sobre la bandeja del horno.

Suelen ponerse bastante cerca unos de otros, no tocándose pero casi casi. Yo (inexperta) los puse un poco más separados y cuando empezaron a subir me di cuenta del motivo: así matienen mejor la forma, y no se van unos para un lado y otros para otro. Para la próxima los colocaré más juntitos.

Pincelamos cada uno con huevo (para que queden brillantes) o leche (mates), como prefiramos.


Horneamos a fuego fuerte, unos 220ºC, durante aproximadamente 15 minutos.  Si vemos que se doran mucho por la parte superior, taparemos con un papel de aluminio.

Al tacto enseguida se ve si están crudos o ya están cocidos, simplemente presionamos un poco y vemos cómo se mueve el scone.
También lo sabremos por el ruido, si damos unos golpecitos suaves y suena a hueco, es que están listos.

Retiramos del horno y dejamos sobre una rejilla, hasta que enfríen un poco.


Lo ideal es comerlos tibios, así que no podemos despisatarnos mucho:  preparamos el té, los acompañamientos para los scones... ¡y a disfrutarlos!
Quedan crujientes por fuera, pero blanditos y suaves por dentro. Perfectos.

Nosotras como veis en las fotos los acompañamos  de nata montada y mermelada de frambuesa, y un earl grey, que me encanta.

Aunque son bastante contundentes, parece que no puedes dejar de comer y comer, están taaan ricos que se hace difícil contenerse.

Si sobran se pueden congelar (parece ser que admiten muy bien el congelado) o guardarlos en un tupper y luego recalentaros un poquito en la tostadora, quedan genial.

Y para rematar como siempre la foto del mordisco. Creo que lo dice todo.


sábado, 29 de diciembre de 2012

GALLETAS DE NAVIDAD... ¡Y FELIZ 2013!


¡Última entrada del 2012! Y muy breve,  sólo quería enseñaros las últimas galletas que he hecho y desearos un feliz 2013.

Cuando hice la casita de galleta me quedé con mono de decorar galletas, así que unos días después me animé a hacer unas cuantas para regalar.

Utilicé dos masas distintas, no os voy a poner las recetas porque ya las había publicado, así que os pongo los enlaces para no repetirme demasiado.


 
La masa de cacao y especias es la misma que la de la casita de galleta. Como me había sobrado bastante cantidad, la congelé y unos días después la saqué para hacer estas galletas.
Nunca había congelado la masa, pero queda genial, bien envuelta en film y luego en una bolsa hermética... "y aquí no ha pasao ná".

 
La masa de vainilla es la misma que por ejemplo la de estas galletas de pascua, o estas galletas "bordadas" (que por cierto, tengo muchas ganas de repetir).
Utilicé esa receta pero añadiendo vainilla en pasta, me encanta como queda tanto en galletas como en bizcochos. Sin duda fue el descubrimiento repostero del año.
La glasa la podéis ver en cualquiera de estas dos recetas.


 
Como os decía, estas galletas las hice para regalar. Quería tener un detalle especial con alguna gente que veo casi a diario, y que con pequeños gestos hacen que el día a día sea más agradable.

Por ejemplo a Vero, la chica de la fotocopiadora que desde el primer día me llama por mi nombre.
Mi peluquera, que directamente despues de cortarme el pelo como me conoce me dice: "no te peino, ¿verdad?".
Yoli, la charcutera... algún día tengo que poneros una foto de como corta y presenta el fiambre. Se merece una entrada en el blog, sin duda.
El carnicero, Ceferino, que me recibe siempre con una sonrisa o un guiño, y me trata genial (aunque de vez en cuando me trate de usted, punto negativo)
Ana, una de mis compis de step, que siempre está de buen humor y no se pierde una clase.


Hice 6 paquetes, el último aún lo tengo por entregar... al final van a ser más de adorno que para comer, pero la distancia es lo que tiene... en unos días será entregado a su destinatari@.

Me despido sin enrollarme más, simplemente desearos un feliz comienzo del 2013, que sea un año muy dulce para todos. Gracias por estar ahí.


sábado, 15 de diciembre de 2012

CASITA DE GALLETA


¡Lo que ha costado "parir" esta entrada! Hace un tiempo mi amiga patt y yo decidimos hacer una casita de galleta de jengibre cada una y publicarlas el día 15 de diciembre... y aunque casi al límite, ven la luz el día pactado.
Casi al límite la mía, porque la suya podía haberla publicado a las 00:01,  pero yo me hice un poquito la remolona y al final casi me pilla el toro. Menos mal que es de buen corazón y esperó todo el día a que estuviese lista mi entrada para publicarlas a la vez. No quiero ni pensar en las veces que se acordó de mi familia. ;)

De patt no os voy a decir nada que no haya dicho ya, buena bloguera y mejor persona, siempre dispuesta a ayudar y a escuchar.
Además de a llamarte gili cuando hace falta, que siempre viene bien también.

Partimos de los mismos planos (podéis descargároslos para imprimirlos pinchando aquí ), y ya desde el principio sabíamos que las dos iban a ser muy diferentes. Muy diferentes pero las dos preciosas, ya lo digo yo todo.

Os dejo aquí una foto de la suya, podéis verla con más detalle pinchando aquí. Es chulísima, con su porche, ese tejado tan currado y los arbolitos perfectos. ¡Y el felpudo, un detalle de calidad, hace la casa muy acogedora! Me encanta.


 Hacía muchísimo tiempo que tenía que hacer una casa de galleta. Me encantan, siempre que las veo en algún blog se me ilumina la cara, es una de esas cosas por las que siento debilidad. 
Al primer alemán/a al que se le ocurrió hacer una casita de estas tan bonitas habría que dedicarle una calle o una rotonda o algo... ¡porque se la merece!


Es un poco laboriosa, pero si nos organizamos con tiempo y tenemos en cuenta algunas cositas que os comentaré se hace bastante rádido. O en último caso podemos comprar una de esos packs en los que vienen las galletas cortadas y sólo hay que decorarlas y pegarlas. Es muy divertido.


Al hacer la casita mis emociones fueron como una montaña rusa: tan pronto estaba arriba del todo (por ejemplo cuando horneé las galletas y no se deformaron casi nada) como bajaba a lo más profundo (como cuando se me rompió un faldón del tejado porque lo moví cuando aún estaba blando). 
Pues así desde el principio hasta el final, momentos arriba y momentos abajo... por suerte la llegada fue arriba...jijiji.

Estoy bastante orgullosa de mi niña... tanto que no fui capaz de empezarla para sacar alguna foto y enseñárosla.

Ingredientes:
Para la galleta (hice doble ración pero me sobró un montón):
- 225 g de mantequilla
- 220 g de azúcar moreno
- 1 huevo grande
- una pizca de sal
- 430 g de harina de trigo
-  2 cucharaditas de mezcla de especias para galletas
- 2 cucharadas soperas colmadas de cacao en polvo

Para decorar:
-  royal icing sugar (o glasa)
- agua
- esencia al gusto
- colorantes (opcional)
- caramelos, gominolas, azúcar glas,...

Como os decía hice doble ración de masa para la galleta, pero me sobró un montón, diría que más de la mitad.
Aunque para estas piezas grandes es mejor hacer cantidad y no tener que estar luego uniendo trocitos pequeños, que no quedan igual que en el primer estirado.
Esta receta la modifiqué de la que suelo hacer para las galletas decoradas, simplemente quité un poco de harina y añadí cacao en polvo y mezcla de 6 especias para galletas y bizcochos (lleva canela, cilantro, jengibre, eneldo, clavo y nuez moscada).

 

Hice la masa en una batidora eléctrica con bol, pero se puede hacer perfectamente a mano con unas barillas o un tenedor.
Como es bastante cantidad, os recomiendo si hacéis dos recetas, hacer primero una y luego otra, es mucho más cómodo y menos cansado. Además así podemos confirmar si necesitamos hacer más masa antes de hacer la segunda tanda.

Mezclamos la mantequilla con el azúcar y lo batimos bien. 
Añadimos el huevo (yo lo añado siempre batido), y la pizca de sal. Mezclamos bien.

Por último, tamizamos y agregamos la harina, el cacao, y las especias. Mezclamos bien, hasta que la masa se vuelva homogénea, sin vetas de cacao.

Estiramos la masa con un rodillo y unas guías (es importante que todas las piezas tengan espesor homogéneo, para que luego no haya problemas al pegarlas.

Metemos en la nevera al menos una hora, hasta que la masa esté dura.

Para cortar las piezas utilizaremos los planos recortados, así que si aún no lo hemos hecho ya, imprimiremos y recortaremos todas las piezas que vayamos a utilizar.
Yo lo hice en folios normales, pero seguro que en cartulina es más cómodo.

Bien, una vez que la masa esté fría, la sacamos de la nevera, volvemos a pasar el rodillo con las guías y vamos recortando con un cuchillo bien afilado y mucho cuidado todas las piezas.
Con cortadores pequeños haremos las ventanas, y los huecos que queramos. 

Volvemos a meter un rato en la nevera (es fundamental para que las piezas no se deformen con el horneado).

Precalentamos el horno a 170º, y cuando esté caliente metemos las piezas en una bandeja plana (ojo, no vale sobre la rejilla, se deformaría un montón) y las dejamos unos 20 mintuos. 
Luego sacamos la bandeja del horno, y si hace (falta porque se han deformado al hornear) repasamos con el cuchillo los bordes de las galletas. No las tocaremos más hasta que estén bien frías.

 
Yo como os decía antes cometí el error de moverlas antes de que estuviesen frías del todo, y se me rompió a la mitad un faldón de del tejado. Lo pegué con glasa y casi no se nota, pero para colocarlo en la casa sufrí lo mío.
Si os pasa esto, os recomiento repetir la pieza  y comeros la rota para ahogar las penas.

Una vez tengamos las piezas reposadas, procederemos a decorarlas. Esto se hace en plano, antes de montar la casita, ya que si no sería muy difícil y la glasa se escurriría.

Esta vez utilicé un paquete de royal icing sugar que me envió patt... viene ya mezclado el azúcar glas con la clara de huevo deshidratada, así que sólo tenemos que añadir agua y mezclar.
Además es super fino, utilicé la boquilla 1 de wilton y no se me taponó ni una vez.
Como era la primera vez que lo utilizaba me quedó un poco fluída, para la próxima la haré más compacta, para poder definir mejor los dibujos.

Os dejo aquí la receta de la glasa real por si no conseguís este azúcar,  o preferís hacerla en casa.

Podemos decorar con glasa blanca o coloreada, como más nos guste. Además se le pueden poner chuches, caramelos, más galletas, frutos secos... casi cualquier cosa. Hay muchísimos ejemplos en internet que nos pueden servir de inspiración.

Dejamos secar bien toda la glasa antes de empezar a montar la casita.


 
 
Aquí vino otro de mis bajones emocionales. Como la glasa estaba muy líquida, no había manera de que se pegasen unas piezas a otras. Se me abrió como 4 o 5 veces, casi abro la ventana y la lanzo a la calle. Cuando por fin me serené y me di cuenta de que espesando la glasa pegaría mejor, fue coser  y cantar. ¡Arriba otra vez!

Para pegar las piezas teñí parte de la glasa de marrón, para disimular las uniones. Podemos también buscar el efecto contrario, marcarlas con glasa blanca. Cada uno como  más le guste.

Para aguantar las paredes verticales nos ayudaremos de cosas que tengamos a mano: vasos, tazas, ...

Dejamos secar las uniones antes de decorar el exterior,  para que no haya peligro de derrumbe si le tocamos sin querer.

Si queremos podemos decorar alguna cosa más en la casa, o retocar algo que se haya estropeado un poco. En mi caso, el tejado partido...jijiij! Un pequeño detallito de nada! Aunque he de decir que en las fotos casi no se nota, y una vez que le puse el azúcar glas por encima, ni fijándose se distingue.

Para decorar el jardín podemos utilizar un montón de cosas: conos de helado para hacer los arbolitos (yo los rocié con espray plateado), caramelos que parecen piedras, más glasa para hacer la nieve, canela o palitos de chocolate para hacer de troncos de madera... a dejar volar la imaginación.

Si queremos darle un efecto nevado, tamizaremos un poco de azúcar glas o coco (queda genial). La estampa no puede ser más bucólica-pastoril.



Y como soy una culo veo culo quiero, yo quería que la mía también se iluminase desde el interior (de ahí las paredes tan caladas), así que le dejé un agujero en la base.
En principio iba a meter una linternita dentro, pero alumbraba muy poco, así que tiré de móvil y de su aplicación linterna... ¡ya puedo decir que me ha servido para algo bajármela!



Los que os paséis por aquí de vez en cuando os habréis dado cuenta al ver la foto que esta iba a a ser una tocho-entrada de las que a mi me gustan... pues os habréis quedado cortos, amigos.
¡16 fotos que os voy a endosar! Ya que publico poco, al menos que sea abundante! jijiji!
Sé que son muchas, pero no sabía por cuales decidirme, así que al final lo dejé "sólo" en 16.



Otro consejo que os doy: montad la casa directamente sobra la base en la que la vayáis a presentar... porque moverla luego es imposible. Al menos para mi lo fue, tuve que desmontarla (mejor dicho, se desmontó ella solita) y volver a montarla en la base final.

Utilicé una base de aislante gris que compré en Leroy Merlín (que viene genial también para las bizcobolas), sobre ella una cartulina verde y luego el celofán con lunares.
Como la casa era tan sobria, había que darle un toque de color para que no fuese demasiado sosita.


 
Y por fin se acaba...  espero que os hayan gustado nuestras casitas. Estoy por llamar a los de quien vive ahí, a ver si se quieren pasar a verla... porque a este paso no nos la comemos en todo el año.
 
A ver quien se atreve a quitarle la sonrisa al inquilino Avelino.