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viernes, 26 de diciembre de 2014

TARTA DE CHOCOLATE Y TURRÓN

 
¡Última receta de este año de sequía blogueril! Y publicada con urgencia, para que si alguien necesita estos días una tarta navideña, fácil de hacer, y sobre todo muy rica, la tenga a tiempo.
 
La receta es muy sencilla, es una variación de la tarta 3 chocolates, pero con un toqué más navideño, ya que lleva una capa de turrón de Jijona. ¡Del blando, para entendernos!
 
La había hecho ya hace un par de años, y como gustó bastante decidimos que iba a ser uno de los postres navideños a repetir. De las recetas que se quedan en casa, vamos.
 
Yo la he hecho de chocolate con leche y turrón, pero podemos poner las capas que queramos y de los ingredientes que más nos gusten.
 
El molde mide 28 centímetros, creo que es un buen tamaño para la cantidad de tarta que sale. Si queréis que quede más alta, podéis utilizar un molde más pequeño (22-24 cm)
 
Ingredientes:
Para la base:
- 1 rulo de galletas maría tostadas
- 100 g de mantequilla
 
Para la capa de chocolate:
- 325 ml de leche entera
- 325 ml de nata para montar
- 225 g de chocolate con leche (utilicé Lindt)
- 50 g de azúcar
- 1+ 1/2 sobre de cuajada
 
Para la capa de turrón:
- 325 ml de leche entera
- 325 ml de nata para montar
- 225 g de turrón de Jijona
- 1+ 1/2 sobre de cuajada
 
Para decorar:
- chocolate fundido
 
Empezaremos haciendo la base de la tarta.
Trituramos las galletas (a mi me gustan muy molidas, pero si preferís podéis dejarlas con "tropezones".
Fundimos la mantequilla, y la mezclamos muy bien con las galletas.
 
Ponemos sobre la base del molde que vamos a utilizar (yo utilicé un aro de repostería, así que directamente sobre la bandeja), repartimos por toda la superficie y aplastamos con un rodillo especial, una cuchara o directamente con la mano.
 
Metemos en la nevera para que coja "cuerpo" mientras preparamos la tarta.
 
Medimos la leche y separamos una parte en una taza, en la que disolveremos el sobre y medio de cuajada.
 
El resto de la leche lo ponemos a calentar con la nata. Cuando la mezcla empiece a hervir, bajamos el fuego y añadimos el chocolate cortado en trozos pequeños y el azúcar.
 
Removemos continuamente, para que el chocolate no se pegue y se queme en el fondo.
 
 
Cuando esté disuelto completamente, añadimos la leche con la cuajada. Os recomiendo pasar la mezcla por un colador, ya que a veces queda algún grumo y son muy molestos.
 
Subimos el fuego y removemos hasta que vuelva a hervir, retiramos del fuego unos segundos y luego volvemos a poner el cazo sobre el fuego, siguiendo las instrucciones de la cuajada.
Enseguida vemos como empieza a espesar, y retiramos del fuego definitivamente.
 
Removemos un poco más para que baje la temperatura, y vertemos sobre la base de galleta.  Yo suelo poner una cuchara con la parte cóncava hacia arriba al verterla, para que el líquido no caiga muy fuerte sobre la base de galletas y la levante.
 
Reservamos en un lugar fresco o en la nevera, para que mientras preparamos la siguiente capa solidifique lo necesario.
 
 
La capa de turrón la haremos de forma muy parecida:
 
Medimos la leche y separamos una parte en una taza, con la que mezclaremos la cuajada, asegurándonos de que están bien mezcladas.
 
El resto de la leche lo ponemos a calentar con la nata de montar.
 
Cuando empieza a hervir, añadimos el turrón y batimos con una batidora. 
La verdad, no sé si se podría mezclar ya desde el principio, pero por si se pegaba al cazo, yo lo mezclé al final, para que no estuviese mucho tiempo al fuego.
 
Cuando empiece a hervir de nuevo, añadimos la mezcla de leche y cuajada. Removemos hasta que vuelva a burbujear, retiramos del fuego unos segundos (yo no paro de remover, no sé si es necesario o no) y luego volvemos a poner al fuego.
Empezará a espesar, y cuando vuelva a hervir, lo retiramos del fuego definitivamente.
 
Si la capa de chocolate está lo suficientemente cuajada como para aguantar el peso de la de turrón sin mezclarse, vertemos esta última sobre la primera (misma operación con la cuchara, para que no caiga con fuerza sobre el chocolate, hay peligro de que se mezclen)
 
Normalmente suelo hacer unas marcas con un tenedor sobre la parte superior de cada capa antes de añadir la siguiente, para que se peguen mejor y una no deslice sobra la otra, pero esta vez con las prisas se me pasó y quedó muy bien, no hubo ningún problema de estabilidad.
 
¡Y la tarta está lista, así de fácil y rápido!
 
Esperamos a que pierda un poco de calor, y la metemos en la nevera hasta que vayamos a decorarla y/o comerla.
 
 
Desmoldamos, y si le vamos a poner algo de decoración, es el momento.
 
No tenía nada previsto ni pensado para decorarla, así que tuve que improvisar sobre la marcha: unos copitos de nieve en chocolate fundido,  unos puntitos, mensaje navideño... ¡y ya!
Es lo que tiene dejarlo todo para el último día, que luego te pilla el toro y no hay ya nada que hacer.
 
Se pueden hacer con un cucurucho de papel, una manga pastelera de plástico, o con una boquilla, que es lo que yo hice (boquilla nº 2 de wilton).
 
Los del lateral de la tarta los hice sobre una bandejita plana con un film de cocina, que luego llevé al congelador para poder despegarlos y moverlos a la tarta.
 
Como os decía al principio, si no tenéis nada decidido para estas próximas comilonas os recomiendo probar esta tarta. Es contundente, pero muy muy rica. Sin duda os va a gustar.
 
Es una tarta que gana con el paso de los días, yo os recomiendo al menos hacerla el día antes de disfrutarla. ¡Si son dos, mejor que mejor!
 
¡Ah! Y que esté bien fresquita, que está mucho más buena también.
 
 
Y con esta entrada acaba el 2014... que no ha tenido mucha cantidad de recetas pero sí calidad (ya lo digo yo todo, no tengo abuela, ajajajaj)
 
Felices fiestas, y que empecemos todos el 2015 con muy buen pie.
 
Un abrazo fuerte para todos y muchas gracias por acompañarme otro año más en esta aventura.
 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

PAN DE JAMÓN

 
¡Una semana más nos vamos de viaje "virtual" de la mano de Bake The World! Esta vez a Venezuela, con un pan navideño, pan de jamón.
 
Sin duda por estas latitudes nos parece (o al menos a mi me lo parecía) muy raro como comida típica de Navidad... pero teniendo en cuenta el clima de ese paraíso tiene mucho más sentido.
De hecho cuando lo probamos comentamos en casa que estaba muy bien para llevar a la playa en verano, es muy práctico y puede ser comida única.
 
El relleno más clásico es de jamón, aceitunas rellenas de pimiento y uvas pasas. También se le puede poner un poco de bacon, yo como soy muy fan del bacon le puse también unas lonchas.
 
Para hacerla seguí esta receta de Comedera.com, y no me arrepiento en absoluto. Queda una masa muy tierna y sabrosa, un pelín dulce pero no demasiado... ¡perfecta!
 
Ingredientes:
Para la masa:
- 140 g de agua
- 80 g de leche entera
- 1 huevo
- 400 g de harina de trigo (tuve que añadir una cucharada más)
- 8 g de sal fina
- 20 g de azúcar
- un sobre de levadura de panadero (o una pizquita menos)
- 10 g de mantequilla
 
Para pincelar (almíbar):
- azúcar moreno
- agua
 
Para el relleno:
- 150 g de bacon
- 250 g de jamón cocido
- 75 g de uvas pasas (sin semilla)
- un bote de aceitunas rellenas de pimiento
 
Como supondréis los que os pasáis por aquí a menudo, suelo hacer las masas en la panificadora, y esta vez no iba a ser menos.
 
Simplemente tenemos que poner todos los ingredientes para la masa en el orden que os pongo, y escoger el programa que solamos usar.
 
Yo suelo usar el de masa para pasta, que amasa durante 15 minutos. En este caso puse todos los ingredientes menos la mantequilla, y amasó los 15 minutos.
A los 5 minutos más o menos de empezar, cuando ya están todos los ingredientes bien mezclados suelo abrir la tapa para ver la consistencia de la masa, ya que aunque siempre hagamos la misma receta no siempre queda igual.
Como estaba muy pegajosa, añadí una cucharada colmada de harina.
 
Cuando acabó el programa dejé que reposara unos 10 minutos, añadí la mantequilla cortada en trozos pequeñitos y volví a escoger el mismo programa, otros 15 minutos de amasado.
 
Una vez acaba, os recomiendo no abrir la tapa, para que no se pierda el calor del motor, ya que viene genial para el levado.
 
 
Si hacemos la masa a mano, haremos un volcán con la harina y en el centro iremos poniendo el resto de ingredientes. Mezclamos bien, y luego amasamos durante 8-10 minutos, hasta que la masa esté elástica y manejable.
 
Formamos una bola, la tapamos con un paño y la dejamos reposar.
 
A partir de aquí los pasos son comunes.
 
 
Entre hora y media y dos horas después, nuestra masa estará bien levada. Al llevar azúcar sube genial.
 
Desgasificamos la masa, y con ayuda de un rodillo la extendemos con forma cuadrada lo más fina que podamos.
 
Encima ponemos el relleno: bacon (previamente lo pasé por una sartén para quitarle un poco de grasa), jamón cocido, pasas (sin semillas) y aceitunas rellenas de pimiento.
 
No debemos poner relleno hasta el borde, para que la masa se pegue y el relleno no se desparrame. Aunque la verdad es que como no lleva queso ni nada que se funda, tampoco habría problema.
 
Enrollamos el pan, dándole forma de barra. Os aconsejo no apretarlo mucho, ya que tiene que volver a levar y luego vuelve a crecer durante el horneado.
Si lo apretamos, no le dejamos espacio para que leve a sus anchas, y quedará más compacto.
Sometemos las puntas para formar el borde redondeado.
 
 
Lo ponemos sobre la bandeja del horno y tapamos con un paño. Si queremos, podemos hacerle alguna decoración o corte a la masa. Yo estiré tanto la masa que luego con el cuchillo la corté del todo, y se veía el relleno.
 
Queda un pan gigante, ocupaba la diagonal de la bandeja del horno, y no sobraba ni un centímetro por cada lado.
Creo que para la próxima lo voy a repartir en 2 pequeños, para nosotros es más cómodo.
 
Dejamos reposar una hora, para que vuelva a levar.
 
Precalentamos el horno a 220ºC, con calor arriba y abajo. Horneamos durante media hora aproximadamente, hasta que veamos que está dorado por todas partes.
Hay que ser pacientes, ya que en el centro tarda bastante en pasarse. Si vemos que se dora antes de tiempo, lo taparemos con papel de aluminio.
 
Mientras se hornea preparamos un almíbar de azúcar moreno para pincelar nada más salir del horno. Parece que es un punto básico para que sea un pan de jamón "del bueno".
Desde luego le da un brillo y un tono espectacular.
 
 
Esperamos a que enfríe... ¡y nos lanzamos!
He de decir que nosotros no esperamos a que enfriase del todo y lo probamos tibio... y estaba muy bueno. Pero con unas horitas de reposo incluso ganó.
 
Me ha hecho ilusión hacer esta receta, ya que una de mis mejores amigas (de esas de "desde siempre y para siempre") es venezolana. Menos mal que estamos a 400 km y no puede juzgar el pan de jamón! jijijiji! ¡Al menos de momento!
 
¡Va por ti, Betty!
 

viernes, 27 de diciembre de 2013

STOLLEN


¡Nueva propuesta de bake the world! El mes pasado no pude hacer a tiempo la propuesta, pero este me aseguré de no fallar a la cita de los compis panarras.

Nos propusieron hacer un stollen, un pan dulce alemán típico de estas fechas. Es un pan muy aromático, perfecto para un desayuno especial o una merienda de lujo.

Antes de hacerlo al ver las fotos en libros y blogs me lo imaginaba parecido al panettone, ya que los "tropezones" son muy parecidos, pero este es mucho más compacto, más "pan, pan".

Puede rellenarse con una crema de almendras, un rulo de mazapán, o incluso sin nada, estoy segura de que está perfecto de cualquiera de las tres formas.


Yo utilicé la receta de Pam de Uno de Dos, y nos gustó mucho. Y eso que en el horneado se salió toda la crema de almendras y sólo quedaron unos pequeños restos en el interior.
Pero tranquilos,  por supuesto que no se iba a perder nada, nos la comimos así tal cual, como si fuesen unas pastas de almendra amorfas.


Ingredientes:
Para la crema de almendras:
- 42g de mantequilla
- 42g de azúcar
- 42g de almendra molida
- 8g de harina de trigo
- 1 huevo pequeño
- 1 cucharadita de ron

Para la masa de stollen:
- 375g de harina de fuerza
- 8g de levadura fresca (o 1/4 de sobre de seca)
- 170ml de leche entera
- 70g de mantequilla
- 20 g de azúcar
- 4g de sal
- 2 huevos

Tropezones:
- 60g de uvas pasas sin pepitas
- 35g de cerezas escarchadas
- 65g de naranjas escarchadas
- 1 pizca de canela
- ron para remojarlas

Para decorar:
- azúcar glas, fruta escarchada, estrellas de anís,...

Empezaremos picando las cerezas y las naranjas confitadas y las ponemos junto a las uvas pasas a remojo en una copita de ron. Lo ideal es dejarlas toda la noche, para que se hidraten bien.

Para hacer la crema de almendras, batiremos la mantequilla con el azúcar hasta formar una pasta cremosa.
Es importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, si no es imposible hacer esta mezcla.

Añadimos las almendras molidas y la harina y mezclamos bien.

Por último, el huevo batido y una cucharadita de ron en el que hemos remojado las frutas escarchadas, hasta conseguir una crema ligera. Reservamos.

Yo creo que me pasé de líquido y la dejé demasiado ligera... porque como os decía antes en el horneado decidió que no le gustaba estar atrapada en el interior de la masa, que le gustaba más explorar el exterior.


Para hacer la masa yo utilicé la pani, poniendo los ingredientes como siempre: primero los líquidos y luego los sólidos (excepto la mantequilla).
Un amasado de 15 minutos (programa de masa para pasta), reposo de 10 minutos y luego otra vez el mismo programa, añadiendo esta vez la mantequilla a temperatura ambiente cortada en cubitos.

Mi masa estaba quedando demasiado blanda, así que durante el primer amasado tuve que añadir un par de cucharadas colmadas de harina de fuerza (además de los 375 gramos que os pongo en los ingredientes).
Puede que ese día la báscula me gastase una broma, porque tanto la masa como la crema de almendras no quedaron bien a la primera.

Si utilizáis levadura fresca, os recomiendo deshacerla en la leche antes de empezar a hacer la la masa, para que quede bien repartida.
Yo la verdad es que suelo utilizar seca, después de haber tirado un montón de cubitos decidí que me pasaba definitivamente a la seca, que no se estropea tan fácilmente.

Una vez terminada la masa, la sacamos de la cubeta y hacemos una bola. La dejamos reposar un par de horas tapada con un paño o un trozo de film, hasta que haya crecido. Como no lleva demasiada levadura, no crecerá tanto como otros panes.


Si hacemos la masa a mano, haremos un volcán con la harina. Añadimos la sal y el azúcar, y haciendo un hueco en el centro añadimos los huevos y la leche (mezclada antes con la levadura).

Alrededor del volcán ponemos la mantequilla cortada en cubitos o trozos pequeños, y vamos mezclando de dentro a fuera, hasta que acabemos todos los ingredientes.
Amasamos unos minutos, y hacemos una bola.

Dejamos reposar la masa tapada un par de horas.


Cuando haya crecido, boleamos la masa y formamos un cuadrado con ella.
Escurrimos las frutas confitadas, añadimos una pizca de canela, mezclamos bien, y repartimos esta mezcla sobre la masa.

Doblamos y estiramos varias veces la masa, para que las frutas se vayan repartiendo por toda la masa.
Dejamos reposar otros 30 minutos.

Pasada la media hora, estiramos la masa dándole otra vez forma  cuadrada. Repartimos la crema de almendras por la superficie dejando un borde de unos 3 cm, y doblamos nuestro stollen.
Primero doblamos un poco la parte derecha llevándola hacia la izquierda, y luego hacemos lo mismo con la izquierda, pero llevándola a la derecha. Por supuesto, puede ser al revés.

Como nos dice Pam, podemos dejar le pliegue visto o darle la vuelta para que quede oculto, como prefiramos.

Dejamos reposar otra media hora, y lo horneamos a unos 180ºC hasta que esté dorado.

 
Espolvoreamos con abundante azúcar glas... ¡y ya podemos disfrutarlo!

Como os decía al principio, queda un pan muy aromático y rico... ¡para el año repito seguro! Que los madrugones se encaran con otra alegría si sabes que vas a desayunar unas rebanaditas de rico stollen casero...¡mmmm!

¡Venga, que estáis aún a tiempo de hacerlo estos días! ¡A los hornos!


sábado, 29 de diciembre de 2012

GALLETAS DE NAVIDAD... ¡Y FELIZ 2013!


¡Última entrada del 2012! Y muy breve,  sólo quería enseñaros las últimas galletas que he hecho y desearos un feliz 2013.

Cuando hice la casita de galleta me quedé con mono de decorar galletas, así que unos días después me animé a hacer unas cuantas para regalar.

Utilicé dos masas distintas, no os voy a poner las recetas porque ya las había publicado, así que os pongo los enlaces para no repetirme demasiado.


 
La masa de cacao y especias es la misma que la de la casita de galleta. Como me había sobrado bastante cantidad, la congelé y unos días después la saqué para hacer estas galletas.
Nunca había congelado la masa, pero queda genial, bien envuelta en film y luego en una bolsa hermética... "y aquí no ha pasao ná".

 
La masa de vainilla es la misma que por ejemplo la de estas galletas de pascua, o estas galletas "bordadas" (que por cierto, tengo muchas ganas de repetir).
Utilicé esa receta pero añadiendo vainilla en pasta, me encanta como queda tanto en galletas como en bizcochos. Sin duda fue el descubrimiento repostero del año.
La glasa la podéis ver en cualquiera de estas dos recetas.


 
Como os decía, estas galletas las hice para regalar. Quería tener un detalle especial con alguna gente que veo casi a diario, y que con pequeños gestos hacen que el día a día sea más agradable.

Por ejemplo a Vero, la chica de la fotocopiadora que desde el primer día me llama por mi nombre.
Mi peluquera, que directamente despues de cortarme el pelo como me conoce me dice: "no te peino, ¿verdad?".
Yoli, la charcutera... algún día tengo que poneros una foto de como corta y presenta el fiambre. Se merece una entrada en el blog, sin duda.
El carnicero, Ceferino, que me recibe siempre con una sonrisa o un guiño, y me trata genial (aunque de vez en cuando me trate de usted, punto negativo)
Ana, una de mis compis de step, que siempre está de buen humor y no se pierde una clase.


Hice 6 paquetes, el último aún lo tengo por entregar... al final van a ser más de adorno que para comer, pero la distancia es lo que tiene... en unos días será entregado a su destinatari@.

Me despido sin enrollarme más, simplemente desearos un feliz comienzo del 2013, que sea un año muy dulce para todos. Gracias por estar ahí.


sábado, 15 de diciembre de 2012

CASITA DE GALLETA


¡Lo que ha costado "parir" esta entrada! Hace un tiempo mi amiga patt y yo decidimos hacer una casita de galleta de jengibre cada una y publicarlas el día 15 de diciembre... y aunque casi al límite, ven la luz el día pactado.
Casi al límite la mía, porque la suya podía haberla publicado a las 00:01,  pero yo me hice un poquito la remolona y al final casi me pilla el toro. Menos mal que es de buen corazón y esperó todo el día a que estuviese lista mi entrada para publicarlas a la vez. No quiero ni pensar en las veces que se acordó de mi familia. ;)

De patt no os voy a decir nada que no haya dicho ya, buena bloguera y mejor persona, siempre dispuesta a ayudar y a escuchar.
Además de a llamarte gili cuando hace falta, que siempre viene bien también.

Partimos de los mismos planos (podéis descargároslos para imprimirlos pinchando aquí ), y ya desde el principio sabíamos que las dos iban a ser muy diferentes. Muy diferentes pero las dos preciosas, ya lo digo yo todo.

Os dejo aquí una foto de la suya, podéis verla con más detalle pinchando aquí. Es chulísima, con su porche, ese tejado tan currado y los arbolitos perfectos. ¡Y el felpudo, un detalle de calidad, hace la casa muy acogedora! Me encanta.


 Hacía muchísimo tiempo que tenía que hacer una casa de galleta. Me encantan, siempre que las veo en algún blog se me ilumina la cara, es una de esas cosas por las que siento debilidad. 
Al primer alemán/a al que se le ocurrió hacer una casita de estas tan bonitas habría que dedicarle una calle o una rotonda o algo... ¡porque se la merece!


Es un poco laboriosa, pero si nos organizamos con tiempo y tenemos en cuenta algunas cositas que os comentaré se hace bastante rádido. O en último caso podemos comprar una de esos packs en los que vienen las galletas cortadas y sólo hay que decorarlas y pegarlas. Es muy divertido.


Al hacer la casita mis emociones fueron como una montaña rusa: tan pronto estaba arriba del todo (por ejemplo cuando horneé las galletas y no se deformaron casi nada) como bajaba a lo más profundo (como cuando se me rompió un faldón del tejado porque lo moví cuando aún estaba blando). 
Pues así desde el principio hasta el final, momentos arriba y momentos abajo... por suerte la llegada fue arriba...jijiji.

Estoy bastante orgullosa de mi niña... tanto que no fui capaz de empezarla para sacar alguna foto y enseñárosla.

Ingredientes:
Para la galleta (hice doble ración pero me sobró un montón):
- 225 g de mantequilla
- 220 g de azúcar moreno
- 1 huevo grande
- una pizca de sal
- 430 g de harina de trigo
-  2 cucharaditas de mezcla de especias para galletas
- 2 cucharadas soperas colmadas de cacao en polvo

Para decorar:
-  royal icing sugar (o glasa)
- agua
- esencia al gusto
- colorantes (opcional)
- caramelos, gominolas, azúcar glas,...

Como os decía hice doble ración de masa para la galleta, pero me sobró un montón, diría que más de la mitad.
Aunque para estas piezas grandes es mejor hacer cantidad y no tener que estar luego uniendo trocitos pequeños, que no quedan igual que en el primer estirado.
Esta receta la modifiqué de la que suelo hacer para las galletas decoradas, simplemente quité un poco de harina y añadí cacao en polvo y mezcla de 6 especias para galletas y bizcochos (lleva canela, cilantro, jengibre, eneldo, clavo y nuez moscada).

 

Hice la masa en una batidora eléctrica con bol, pero se puede hacer perfectamente a mano con unas barillas o un tenedor.
Como es bastante cantidad, os recomiendo si hacéis dos recetas, hacer primero una y luego otra, es mucho más cómodo y menos cansado. Además así podemos confirmar si necesitamos hacer más masa antes de hacer la segunda tanda.

Mezclamos la mantequilla con el azúcar y lo batimos bien. 
Añadimos el huevo (yo lo añado siempre batido), y la pizca de sal. Mezclamos bien.

Por último, tamizamos y agregamos la harina, el cacao, y las especias. Mezclamos bien, hasta que la masa se vuelva homogénea, sin vetas de cacao.

Estiramos la masa con un rodillo y unas guías (es importante que todas las piezas tengan espesor homogéneo, para que luego no haya problemas al pegarlas.

Metemos en la nevera al menos una hora, hasta que la masa esté dura.

Para cortar las piezas utilizaremos los planos recortados, así que si aún no lo hemos hecho ya, imprimiremos y recortaremos todas las piezas que vayamos a utilizar.
Yo lo hice en folios normales, pero seguro que en cartulina es más cómodo.

Bien, una vez que la masa esté fría, la sacamos de la nevera, volvemos a pasar el rodillo con las guías y vamos recortando con un cuchillo bien afilado y mucho cuidado todas las piezas.
Con cortadores pequeños haremos las ventanas, y los huecos que queramos. 

Volvemos a meter un rato en la nevera (es fundamental para que las piezas no se deformen con el horneado).

Precalentamos el horno a 170º, y cuando esté caliente metemos las piezas en una bandeja plana (ojo, no vale sobre la rejilla, se deformaría un montón) y las dejamos unos 20 mintuos. 
Luego sacamos la bandeja del horno, y si hace (falta porque se han deformado al hornear) repasamos con el cuchillo los bordes de las galletas. No las tocaremos más hasta que estén bien frías.

 
Yo como os decía antes cometí el error de moverlas antes de que estuviesen frías del todo, y se me rompió a la mitad un faldón de del tejado. Lo pegué con glasa y casi no se nota, pero para colocarlo en la casa sufrí lo mío.
Si os pasa esto, os recomiento repetir la pieza  y comeros la rota para ahogar las penas.

Una vez tengamos las piezas reposadas, procederemos a decorarlas. Esto se hace en plano, antes de montar la casita, ya que si no sería muy difícil y la glasa se escurriría.

Esta vez utilicé un paquete de royal icing sugar que me envió patt... viene ya mezclado el azúcar glas con la clara de huevo deshidratada, así que sólo tenemos que añadir agua y mezclar.
Además es super fino, utilicé la boquilla 1 de wilton y no se me taponó ni una vez.
Como era la primera vez que lo utilizaba me quedó un poco fluída, para la próxima la haré más compacta, para poder definir mejor los dibujos.

Os dejo aquí la receta de la glasa real por si no conseguís este azúcar,  o preferís hacerla en casa.

Podemos decorar con glasa blanca o coloreada, como más nos guste. Además se le pueden poner chuches, caramelos, más galletas, frutos secos... casi cualquier cosa. Hay muchísimos ejemplos en internet que nos pueden servir de inspiración.

Dejamos secar bien toda la glasa antes de empezar a montar la casita.


 
 
Aquí vino otro de mis bajones emocionales. Como la glasa estaba muy líquida, no había manera de que se pegasen unas piezas a otras. Se me abrió como 4 o 5 veces, casi abro la ventana y la lanzo a la calle. Cuando por fin me serené y me di cuenta de que espesando la glasa pegaría mejor, fue coser  y cantar. ¡Arriba otra vez!

Para pegar las piezas teñí parte de la glasa de marrón, para disimular las uniones. Podemos también buscar el efecto contrario, marcarlas con glasa blanca. Cada uno como  más le guste.

Para aguantar las paredes verticales nos ayudaremos de cosas que tengamos a mano: vasos, tazas, ...

Dejamos secar las uniones antes de decorar el exterior,  para que no haya peligro de derrumbe si le tocamos sin querer.

Si queremos podemos decorar alguna cosa más en la casa, o retocar algo que se haya estropeado un poco. En mi caso, el tejado partido...jijiij! Un pequeño detallito de nada! Aunque he de decir que en las fotos casi no se nota, y una vez que le puse el azúcar glas por encima, ni fijándose se distingue.

Para decorar el jardín podemos utilizar un montón de cosas: conos de helado para hacer los arbolitos (yo los rocié con espray plateado), caramelos que parecen piedras, más glasa para hacer la nieve, canela o palitos de chocolate para hacer de troncos de madera... a dejar volar la imaginación.

Si queremos darle un efecto nevado, tamizaremos un poco de azúcar glas o coco (queda genial). La estampa no puede ser más bucólica-pastoril.



Y como soy una culo veo culo quiero, yo quería que la mía también se iluminase desde el interior (de ahí las paredes tan caladas), así que le dejé un agujero en la base.
En principio iba a meter una linternita dentro, pero alumbraba muy poco, así que tiré de móvil y de su aplicación linterna... ¡ya puedo decir que me ha servido para algo bajármela!



Los que os paséis por aquí de vez en cuando os habréis dado cuenta al ver la foto que esta iba a a ser una tocho-entrada de las que a mi me gustan... pues os habréis quedado cortos, amigos.
¡16 fotos que os voy a endosar! Ya que publico poco, al menos que sea abundante! jijiji!
Sé que son muchas, pero no sabía por cuales decidirme, así que al final lo dejé "sólo" en 16.



Otro consejo que os doy: montad la casa directamente sobra la base en la que la vayáis a presentar... porque moverla luego es imposible. Al menos para mi lo fue, tuve que desmontarla (mejor dicho, se desmontó ella solita) y volver a montarla en la base final.

Utilicé una base de aislante gris que compré en Leroy Merlín (que viene genial también para las bizcobolas), sobre ella una cartulina verde y luego el celofán con lunares.
Como la casa era tan sobria, había que darle un toque de color para que no fuese demasiado sosita.


 
Y por fin se acaba...  espero que os hayan gustado nuestras casitas. Estoy por llamar a los de quien vive ahí, a ver si se quieren pasar a verla... porque a este paso no nos la comemos en todo el año.
 
A ver quien se atreve a quitarle la sonrisa al inquilino Avelino.



jueves, 22 de diciembre de 2011

GALLETAS NAVIDEÑAS


¡Pues ya están aquí otra vez las fiestas! Gran "temporada" en el mungo blogueril, puedes pasarte el día entero babeando delante de la pantalla.

Yo como este año (como casi todos últimamente) aún estoy modo navidad-off, creo que esta va a ser la única entrada que publique.
Aunque nunca se sabe, igual me invade de repente el espíritu cocinero-navideño y me pongo a hacer cosas como una loca. ¡Ya iremos viendo!

Estas galletas las hice para sortearlas entre los amigos de facebook que me ayudásteis a ganar el preciosísimo bolso de Aingeru Artesanía que tanto me gusta y que no he apeado desde que ha caído en mi poder.

Como quería tener un detalle con vosotros por haber sido tan pesadita, decidí hacer 5 minilotes de galletas y enviároslas como agradecimiento.


Son unas galletas muy sencillas, una receta básica aromatizada con miel, cacao y mezcla de especias navideñas.
Lo que les da el toque de distinción es el uso de colorantes, con muy poco podemos hacer unas galletas bastante vistosas y alegres.

Además me parece que pueden quedar muy chulas adornando el árbol, a algunas incluso les hice un pequeño agujerito para esto.

Vamos con la receta.

Ingredientes:
Para las galletas:
- 225 gr de mantequilla
- 220 gr de azúcar
- 1 huevo grande
- media cucharadita de sal
- 450 gr de harina de repostería
- 1 cucharada de miel
- cacao en polvo, especias navideñas,

Para decorar:
- glasa, azúcar coloreado, sprinkles,...


En un bol ponemos la mantequilla (que estará a temperatura ambiente) y el azúcar y mezclamos hasta conseguir una textura esponjosa y fluída.

Puede hacerse "a mano o a máquina", aunque si podéis os recomiendo hacerlo a máquina, menuda diferencia.

Añadimos el huevo batido y la cucharada de miel y seguimos mezclando hasta que estén perfectamente integrados.
La miel que yo utilicé es casera, por lo que tiene un montón de sabor, así que si es comprada os recomiendo ponerle un par de cucharadas.
 
Añadimos la harina y la sal tamizadas, y removemos bien.

Para hacer estas galletas dividí la masa en 4 partes iguales: a la primera le puse una cucharada grande de cacao en polvo, a la segunda media cucharadita de postre de especias navideñas, a la tercera colorante en gel rojo y a la última colorante en gel verde.

Hacemos una bola con cada tipo de masa y la estiramos con el rodillo entre dos hojas de papel sulfurizado (de hornear).

Os aconsejo meter estas láminas de masa (sin retirar el papel en ambas caras) en la nevera al menos un par de horas, para que estén perfectas a la hora de cortarlas y hornearlas.

Si como en mi caso hacéis bastante cantidad, es imprescindible hacerlo, ya que si no con el calor del horno en la cocina la masa se vuelve imposible de manejar.


Pasadas estas dos horas, vamos cortando las galletas como más nos gusten.

Al haerlo les di un montón de formas distintas, me encanta probar cosas nuevas cada vez que hago galletas. Y en este caso además de varias las formas varían los colores, así que las combinaciones son casi infinitas.

Algunas las hice con el mismo sistema que estos corazones (son muy chulas y super fáciles), otras eran formas básicas y pequeñitas navideñas (estrellas, arbolitos, flores  y campanas), unas cuantas redondas medianas con una felicitación navideña gracias a la  imprenta para galletas (me encanta, le saco muchísimo partido),  y por último los dos modelos que más me gustaron: unas bolas grandes decoradas con azúcar teñido y unas galletas "encaje", que es la segunda vez que hago y me tienen enamorada.

La forma de hacerlas es muy sencilla, aunque un poco laboriosa. No aptas para gente sin paciencia.

Cortaremos la galleta con la forma que escojamos, y luego haremos los agujeros con la disposión y forma que más nos gusten. Os recomiendo hacerlos de forma simétrica, para que sea más fácil.
Yo utilicé este juego de mini cortadores metálicos que aparecen en la foto, pero si no tenéis podéis hacerlo con pajitas, descorazonadores de manzana, palos de brocheta, ... con cualquier cosa que tengáis por casa.
Los de forma de lágrima son muy fáciles de hacer con una tira de cartulina y un trozo de celo uniendo los dos extremos para darle la forma.

Cada galleta es única, y hay que hacer las perforaciones una a una... cómo disfruto haciéndolas, está claro que hay gente rara por el mundo, eh? ;-)


Las ponemos sobre una bandeja y las volvemos a meter en la nevera hasta el momento de que entren en el horno, es básico para que conserven bien la forma en el horneado.

Las meteremos en el horno precalentado a 170º hasta que los bordes empiecen a ponerse dorados, unos 10 minutos.
Las sacamos y las colocamos sobre una rejilla hasta que estén totalmente frías.

Os recomiendo esperar al menos un par de horas (mejor si es toda la noche) antes de decorarlas, así la galleta ya ha adquirido la consistencia final y hay muchas menos posibilidades de que se rompan al manejarlas.

La decoración es de lo más sencilla: unas van tal cual, sin más decoración que la forma y color de la galleta, a otras les pegué unos sprinkes con una gotita de glasa, y a las últimas les hice una decoración con glasa y azúcar teñido que ya había probado en algunas galletas infantiles y me gusta bastante como queda.

Podemos hacer el azúcar teñido de cualquier color en nuestra propia casa, simplemente tenemos que mezclar un par de cucharadas de azúcar blanquilla (normal) con una gota de colorante en gel o en pasta.
Removeremos bien hasta que esté perfectamente repartido, y pondremos a secar la mezcla sobre un trozo de papel de cocina.
Un día al aire y ya tenemos nuestro azúcar coloreado casero, así de fácil, para usar como más nos guste.

Para esta decoración simplemente tenemos que hacer una forma con glasa o chocolate y espolvorear con azúcar rápidamente por encima. Cuando se haya secado, eliminamos el exceso de azúcar y nuestra forma quedará muy bien definida.


 Para terminar (y como traca final) quiero enseñaros estas preciosísimas fotos que Silvia ( de Mi Dulce Tentación) me envió al recibir sus galletas.
De su web no os voy a decir nada, es archiconocida y perfecta (de hecho cuando vi que unas de las galletas le habían tocado a ella, se me hizo un nudo en la garganta), pero ahora que he tratado un poquito con ella puedo deciros que es una chica estupenda y muy cercana y amable, ha sido un gran descubrimiento. ¡A la altura de sus recetas!
Ya era muy fan de su web, pero ahora lo soy todavía más.

Sin más, y como creo que hasta mediados de enero no voy a publicar nada más, os deseo un muy feliz comienzo de 2012.  ¡Y que dure así todo el año!