Mostrando entradas con la etiqueta bollería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bollería. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de marzo de 2013

GOFRES (II)

 
Hoy día 25 de marzo celebramos (y digo bien, celebramos, nada de se celebra ni ná: celebramos) el #diadelgofre . 
 
Llegué muy al límite de tiempo, así que este ha sido el desayuno de hoy. No soy muy fan de comer cosas tan dulces al desayuno, pero con lo que me gustan no podía fallar en un día como este y no publicar unos gofres.
 
Carmen (pinchando aquí os llevará a su blog, con enlaces a un montón de gofres tanto dulces como salados de todos los que celebramos este día) es la organizadora del "evento", e incluso hizo este logo tan chulo.
 
Si me leéis hoy, aún estáis a tiempo de celebrarlo con unos buenos gofres para la merienda o cena, no hay mejor forma de acabar un lunes.
 

Hace un par de años publiqué esta receta de gofres , desde entonces he probado varias pero he de reconocer que ninguna ni se acerca. Esos son espectaculares.
 
Pues lo mismo pasa con la que hoy os traigo: están muy buenos, son muy rápidos de hacer, pero la verdad es que se parecen más a unas tortitas con forma de gofre que a un gofre auténtico. 

La receta es de este libro, el que mas utilizo últimamente.

Ingredientes:
- 175g de harina de trigo normal
- 1 cucharadita de levadura en polvo (tipo Royal)
- 2 cucharadas de azúcar blanquilla
- 300ml de leche entera
- 75g de mantequilla derretida
- 2 huevos grandes
- vainilla (opcional)

Para acompañar:
- nata montada
- fruta fresca
- salsa de caramelo salado
- ...
 

 La preparación es super sencilla:  en un cuenco ponemos la harina, la levadura y el azúcar.
 
Hacemos un hueco en el centro y vertemos la leche, la mantequilla derretida (ya enfriada), las yemas de los huevos y si le ponemos, la vainilla.
 
Mezclamos " a mano o a máquina", y reservamos.
 
En un bol aparte, muy limpio y seco, montamos las claras de los huevos.  Os recomiendo que estén a temperatura ambiente, para que suban con más facilidad.
Podemos ponerles también una pizca de sal.
 
Incorporamos las claras a la mezcla anterior, con cuidado para que no se bajen.
 
Nuestra masa está lista.
 
 
Esta receta según pone en las instrucciones del libro es para hacer en moldes y al horno, así que la masa queda bastante líquida.
Yo como los iba a hacer en gofrera, añadí un par de cucharadas colmadas de harina más, y aún así que me quedé corta, estaba demasiado líquida.
 
Vertemos con cuidado la masa en la gofrera caliente o los moldes que utilicemos, y esperamos un 2-3 minutos hasta que estén listos.
El tiempo puede variar bastante dependiendo de la gofrera que utilicemos, o de si los hacemos o no en ella, así que lo mejor es ir vigilándolos de vez en cuando.

Para que no se ablanden, los ponemos en un plato, sin amontonarlos, sólo de 1 en 1,  hasta que los tengamos todos listos.
Yo de hecho suelo ponerlos de dos en dos en vertical apoyados uno contra otro, como una tienda de campaña, para que no se ablanden con el vapor de agua y se queden chuchurríos.
 
 
Esta vez los tomé con nata montada, rodajas de plátano y salsa de caramelo salada, pero van genial con cualquier cosa.

La salsa de caramelo salada la hago así: en un cazo al fuego pongo un par de cucharadas de azúcar blanquilla.
Cuando se forma un caramelo clarito, añado unos 100 ml de nata para montar (ojo con las burbujas), y remuevo hasta que se mezclan completamente.
Luego una pizca de sal, y dejo reducir unos 2 mintutos.

Cuando está caliente es bastante líquida, pero luego espesa hasta quedar con una textura parecida a la crema de chocolate.
 
 
Como veis, estos gofres son mucho más rápidos de preparar que los anteriores que había publicado.
No llevan azúcar perlado (se nota, la verdad), y como la levadura es química en vez de de panadero, no necesitan tiempo de reposo.
 
Lo que más eché de menos es el toque crujiente que le da el azúcar perlado, tengo que probar a hacer esta receta añadiento un par de cucharadas, seguro que queda más lograda.
 
Pero aún así están muy muy buenos, y el hecho de poder hacerlos sin tener que planificarnos es un punto a favor importante.
¿Que tenemos un antojo terrible de comer gofres de repente? Esta receta.
¿Que notamos que en 4 horas vamos a tener un antojo terrible de gofres? La anterior.
Lo veo claro.

Un saludo, y feliz #diadelgofre.
 
 

miércoles, 6 de junio de 2012

CARACOLAS SALADAS


Mientras escribo estas letras me estoy dando unos latigazos... ¡y es que no es para menos!
Resulta que cuando publiqué las caracolas de canela hace casi dos años (receta aquí, ahora mismo la corrijo) estaba mal la cantidad de harina. Pero muy mal. Muy muy mal!

Varias personas me dejásteis algún comentario diciéndome que la masa quedaba muy líquida, el último esta misma semana, así que decidí volver a hacer la masa a ver qué pasaba.

Me gustaría pediros perdón, siempre que hago las recetas y necesito más harina o más líquido lo apunto y luego lo publico en el post, pero esta vez no sé qué pasó que no lo hice.
Es imposible que con las cantidades que puse saliese una masa manejable, así que claramente el fallo fue mío por no corregir las cantidades de la receta original. Así que lo dicho: perdón, espero que no vuelva a pasar... y si os dáis cuenta de algo, por favor, avisadme!

Esta vez hice el relleno salado (como sabéis me encanta el contraste de masa dulce con relleno salado), quedan unas caracolitas perfectas para desayunar o la merienda.

Sin más, y siguiendo con los latigazos (tandas de 5 entre cada párrafo) vamos ya con la receta.

Ingredientes:
- 260 ml de leche entera
- 1 sobre de levadura de panadero (o un cubito si usáis fresca)
- 550 g de harina de trigo (normal)
- 150 g de azúcar
- 1 huevo L
- una pizca de sal
- 80 g de mantequilla (pomada)

Para el relleno (a vuestra elección):
- queso en lonchas
- queso cheddar en lonchas
- jamón cocido
- piña en rodajas
- aceitunas negras
- orégano


Empezamos calentando ligeramente la leche (sólo tibia), y le añadimos la levadura para que se vaya hidratando. Removemos un poco para que se moje completamente.

En un bol tamizamos la harina, y añadimos el azúcar y la pizca de sal.

Añadimos la mezcla de leche y levadura, y también  el huevo ligeramoente batido.

Mezclamos con una cuchara o una espátula hasta que todos los ingredientes se integren, y luego pasamos la masa a la encimera y amasamos unos 10 minutos.
Si tenéis un reloj os recomiendo cronometrarlo, cuando parece que llevas ya el tiempo completo sólo han pasado 3 ó 4 minutos
.

Pasados estos 10 minutos, añadimos la mantequilla (en pomada, bien blandita) y amasamos otros 10-15 minutos.
Al principio es un poco engorroso, pero en cuanto la masa absorbe la mantequilla vuelve a ser una masa manejable y agradecida.

Ponemos la masa en un bol y la tapamos con un film. Dejamos que leve unas dos horas, hasta que doble su volumen.


Si preferimos hacer la masa con la panificadora, es todavía más sencillo:
Ponemos en este orden: la leche, el huevo, la sal, la harina, el azúcar y por último la levadura.
Escogemos el programa masa, y que tiene 2 amasados y 2 levados.

Para seguir fielmente la receta, debemos añadir la mantequilla entre el primer y el segundo amasado (así hará uno sin ella y otro con).
Si no queremos estar atentos, la ponemos al principio con el resto de ingredientes y nos olvidamos.

Cuando el programa haya acabado, seguimos con la receta.


Pasadas estas dos horas, extendemos la masa formando un rectángulo.  El mío tendría unos 40x30 cm aproximadamente.
Intentaremos que quede toda la masa con el mismo espesor, para que las caracolas queden bien parejas.
Si vemos que la masa está un poco pegajosa espolvorearemos la encimera con harina para extenderla, pero a mi en este caso no me hizo falta.

Cubrimos con lo que más nos guste, en este caso yo le puse primero el queso en lonchas, luego el jamón cocido, la piña y las aceitunas picadas finamente, el orégano y por último el queso cheddar (también en lonchas).

Enrollamos la masa como si fuese un brazo de gitano, en una dirección o en la otra según queramos las caracolas más o menos grandes.
No debemos apretar mucho el rollo, ya que luego la masa crecerá bastante y necesita espacio.

Cortamos rodajas de unos 3 cm y las vamos poniendo sobre una bandeja de horno, separadas ya que como os decía aumentan bastante.
A mi me salieron 13 caracolas medianas, y las repartí en 3 bandejas tanto para el levado como para el horno.

Las cubrimos con un film para que no se sequen y las dejamos reposar una hora.


Las hornearemos a 180º (como siempre, el horno precalentado) hasta que veamos que están doraditas.
Podemos pincelarlas con huevo o leche antes de meterlas al horno, yo en este caso no lo hice.

Se pasan bastante rápido, unos 10-15 minutos, aunque depende mucho del horno y de la humedad del relleno.

Como siempre, el olorcillo es indescriptible... ¡no hay mejor ambientador!

Si os gustan las masas levadas os recomiendo probar esta, es muy fácil de manejar (ejem, si la receta es la correcta) y está super super buena. Ahora sí: ¡de 10!

Estas caracolas admiten perfectamente la congelación, luego las descongelamos con un golpe de microondas y quedan genial.

Ahora mismito me voy corriendo a corregir la otra receta... y otra vez os pido que me perdonéis... que esta es la buena! 

miércoles, 8 de febrero de 2012

BRIOCHES CORAZÓN


Había pensado publicar esta receta antes del día 4, pero como siempre... ¡me pilló el toro!
Supongo que muchos os daréis cuenta de por qué antes de ese día en concreto: era el día en que en Lidl ponían a la venta la panificadora. Si, mi adorada panificadora... ¡qué contenta estoy con ella!

Sé que en algunos sitios la ponen el sábado día 11 ,así que no llego tarde al 100%.

Con la panificadora hacer masas como estas es un visto y no visto, simplemente pones los ingredientes y dedicas tu tiempo a lo que prefieras hasta que te avisa de que la masa está lista.
Aunque también me gusta mucho amasar a mano (sigo haciéndolo de vez en cuando), he de reconocer que tenerla es super cómodo.
Además como casi siempre les doy forma a los panes a mano y los hago en el horno, es suficiente para quitarme el "mono" amasador.


Esta receta es muy conocida en la red, yo la copié del blog de María Dolores, Cuinant, un blog que os recomiendo encarecidamente.
Últimamente me tiene loca este erizo de aperitivos, estoy deseando tener una ocasión para hacerlo.
Parece que la receta original de este brioche portugués fue compartida por Maktub, una forera de MR, pero no conozco su blog así que no os puedo poner el enlace, lo siento.

Lo de la forma de corazón es por variar, suelo darle distintas formas siempre que hago brioche, y dado que se acerca el día del amor por excelencia, qué mejor que unos brioches con forma de corazón para desayunar.
O para llevar a nuestros amigos o compañeros de trabajo, cualquier día es bueno para demostrarle nuestro afecto a los que nos rodean.
Hice también unos formados por dos bolitas, especiales para compartir... ¡no me digáis que no es buena idea!

Algunos los rellené de crema pastelera (mi favorita, la que utilizo desde que la descubrí). Pocas cosas hay que me gusten más que la bollería con crema pastelera... y si llevasen una cerecita confitada ya serían lo máximo.

Ingredientes:
Para el brioche:
-  120 ml de leche entera
-  90 gr de mantequilla (tª ambiente)
- 3 huevos (L)
- 500 g de harina de fuerza
- 70 g de azúcar glas
- 1 sobre de levadura de panadería
- 1 pizca de sal

Para pintar:
- huevo

Para la crema pastelera:
Receta aquí

Para hacerlo en panificadora, empezamos como siempre con los ingredientes líquidos.
Ponemos la leche, los huevos, y la mantequilla a temperatura ambiente.

Los huevos los pongo directamente sin batir. Al principio los batía, pero un día probé a no hacerlo y se integran perfectamente desde el principio del amasado.

Sobre los líquidos ponemos la mitad de la harina (aproximadamente), y espolvoreamos el sobre de levadura de panadero.
Si lo hacemos con levadura fresca, pondremos un cubito de 25 gramos. En este caso tendremos que disolverla en la leche tibia antes de ponerla en la panificadora.

Ponemos el resto de la harina sobre la levadura, y por último el azúcar glas y la pizca de sal.

Escogemos el programa masas, y a disfrutar desentendiéndonos totalmente de casi dos horas de controlar amasados y levados.


Para hacer la masa a mano, haremos un volcán con la harina. Os recomiendo hacerlo en un bol grande, es mucho más limpio e igual de cómodo que hacerlo sobre la encimera.
Calentamos ligeramente la leche, y le añadimos la levadura para que se vaya hidratando.

Hacemos un hueco en el centro del volcán, y añadimos primero el azúcar y la sal y luego la leche y los huevos batidos.

Mezclamos ligeramente con un tenedor, y cuando veamos que va cogiendo consistencia de masa, pasamos a amasar con las manos.
Cuando esté bien mezclado, añadimos la mantequilla cortada en trozos pequeños, y la vamos incorporando poco a poco.

Amasamos durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté elástica y manejable.

Ponemos la masa en un bol, la tapamos con un paño, y la dejamos en un lugar cálido hasta que duplique su volumen, al menos 1 hora.


A partir de aquí como siempre los pasos son comunes:

Sacamos la masa de la panificadora (o del bol) y la cortamos en partes iguales. Yo hice los corazones de 90 gramos, y las bolas de 50 gramos cada una, por si os sirve de orientación.

Es posible que necesitemos algo de harina para que no se pegue a la encimera, pero muy poca, es una masa muy manejable y agradecida.

Para hacer las formas de corazón, hacemos una bola redonda. Con un cuchillo bien afilado, hacemos un corte desde el centro hasta el exterior. Quedará parecido a un comecocos.

Redondeamos un poco los bordes recién cortados,  estirando un poco y metiéndolos debajo de la masa, como cuando metemos las sábanas debajo del colchón.
Tenemos que hacer "las alas" bastante separadas, luego al crecer se juntan bastante.

Vamos poniendo cada corazón recién formado sobre la bandeja del horno, dejando suficiente separación entre ellos para que no se toquen al levar y luego al hornearlos.

Para hacer los bollos con forma de 8, simplemente hacemos unas bolas con la masa y las ponemos también sobre la bandeja del horno, pero a unos 2-3 cm, para que al levar se toquen y se unan.


Dejamos las masas en un lugar cálido (yo estos días que hace tanto frío caliento el horno unos minutos a 50ºC , apago, y  meto ahí las bandejas, va  muy bien). Las dejamos sobre una hora, hasta que dupliquen volumen.

Cuando estén bien levados (si el día está frío necesitarán más tiempo, o incluso toda la noche en la nevera), los pincelamos con huevo batido.
Podemos ponerles alguna decoración como almendra en grano o un poco de azúcar humedecido con unas gotas de anís, combina genial con estas masas dulces levadas.

Los introducimos en el horno precalentado a 180ºC, hasta que veamos que están listos.
El tiempo dependerá del horno, del tamaño de los bollos... pero por si os sirve de referencia, en mi horno y con estos pesos tardaron sobre 15 minutos.
La primera hornada siempre tarda más que las siguientes, así que no os despistéis con el resto.

Una vez estén listos, los sacamos del horno y pasados unos 5 minutos los ponemos a enfriar sobre una rejilla.


Cuando hayan enfriado del todo, podemos abrirlos y rellenarlos con lo que más nos guste: crema pastelera, nata, trufa, mermelada... casi cualquier cosa.

Os voy a dar una mini receta buenísima: abrís un corazón a la mitad.  Lo pasáis por la plancha, y nada más quitarlo ponéis unas onzas de chocolate (yo lindt, me encanta) en el interior. 
Ponéis la tapa, y a esperar un par de minutos.

El chocolate se habrá derretido del todo, queda super cremoso y qué os voy a contar de lo bueno que está. Y eso que yo no soy de chocolate, pero esto es una cochinada deliciosa.


Podemos espolvorearlos con azúcar glas, yo suelo hacerlo. Además de que me parece que quedan preciosos, me encanta morder y mancharme hasta las orejas con el azúcar... mmmm! Un poquito de placer más.

Podemos congelar algunos si queremos, aguantan muy bien el paso por el congelador. Antes de rellenarlos, por supuesto.
Cuando vayamos a comerlos, un golpe "descongelante" de microondas y a disfrutarlos!

Quedan también genial a la plancha con queso crema y mermelada casera... la verdad es que quedan genial con lo que sea. O solos.
Los corazones son muy bonitos, pero la idea de las dos bolitas, que sea un bollo "para compartir" me ha gustado todavía más. Ideal para un desayunoo merienda para dos.


Os dejo finalmente con la foto del corte.
La crema quedó un poco paliducha (y eso que eran huevos caseros), pero siempre queda perfecta de sabor. Nunca, nunca falla.

A los que tengáis la panificadora sin estrenar (seguro que hay varios), os recomiendo estrenarla con esta receta.
Si os da miedo dar forma a  los bollos y hornear de manera tradicional, podéis hacerlo en la panificadora, en el programa de amasado y horneado.

Poco a poco os iréis haciendo con las masas y ya veréis que son nuestras amigas.

martes, 25 de octubre de 2011

BRIOCHE


Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de octubre  nos invita a preparar un bollo clásico francés: un brioche.

Justo unos días antes de que nos enterásemos de que este mes "tocaba" hacer brioche, había visto esta receta en el blog de Eva, Ma Petite Boulangerie.
Ya os he hablado alguna vez de su blog, sin duda uno de los mejores ( si no el mejor) en cuanto a masas se refiere.
Bien, pues como os podréis imaginar, decidí probar esta receta en la que Eva ha trabajado hasta conseguir un resultado magnífico, unos brioches perfectos, super tiernos y esponjosos, con poco contenido graso y sin prefermentos que como bien dice "asustan" a más de uno.
Además tenía en casa un paquete de harina gran fuerza Santa Rita, que es justo la que ella utiliza,  da unos resultados fenomenales para las masas fermentadas.
Si queréis hacer una masa muy esponjosa y tierna (brioches, roscones de reyes, pan de leche,...) os recomiendo probarla, da unos resultados espectaculares. Se nota muchísimo la diferencia.

Ingredientes:
- 2 huevos (usé L)
- 75 ml leche entera
- 10 gr de levadura fresca
- 4 cucharaditas de azúcar
-  300 gr de harina gran fuerza Santa Rita
- 60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de sal
- ralladura de piel de naranja y limón





Yo como casi siempre utilicé mi adorada panificadora, es una maravilla para hacer este tipo de masas.

Si la hacemos en la pani, pondremos los ingredientes en el orden en que están escritos en la lista: primero los líquidos, luego la levadura fresca, y por último los sólidos.

Programa masas, y a disfrutar de casi dos horas hasta que la masa está lista, perfecta para trabajar sin ni siquiera espolvorear harina en la superficie de trabajo.


Para hacerla a mano, en un bol ponemos la harina con la sal y el azúcar haciendo un volcán.

Calentamos ligeramente la leche, y añadimos la levadura para que se deshaga.

Batimos los dos huevos y los vertemos en el centro del volcán, añadiendo seguidamente la mezcla de leche y levadura.

Mezclamos hasta que todos los ingredientes estén integrados, cuando añadiremos la mantequilla cortada a dados y la ralladura de cítricos.

Amasamos hasta que la masa sea elástica, brillante,  y no se pegue a las manos.

Hacemos una bola y la ponemos en un bol, pulverizamos con agua y tapamos con un paño hasta que doble su volumen, al menos una hora.


A partir de este punto, los pasos son comunes.

Cortamos la masa en porciones iguales (yo hice 10 de 55 gr), boleamos y damos la forma que queramos.
Escogí la más sencilla, unos bollitos redondos (o casi redondos, mejor dicho).

Los ponemos sobre la bandeja donde vayamos a hornearlos, y los dejamos reposar  unos 40-45 minutos para que vuelvan a levar.

Pasado este tiempo, pincelamos con mucho cuidado con huevo batido o leche (yo leche), y si queremos podemos espolvorear un poco de azúcar en alguno de los bollitos.

Introducimos en el horno precalentado a 180º, y horneamos unos 15 minutos (depende del tamaño de las piezas), hasta que veamos que están listos.


Como se puede ver en las fotos, mi horno calienta bastante más por un lado que por otro... algunos parece que están recién llegados del caribe.

Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla, lo ideal es tocarlos lo menos posible hasta que estén a temperatura ambiente.

Están buenísimos rellenos tanto de ingredientes dulces como salados (mi relleno favorito: jamón serrano, rúcula y unas gotas de aceite de oliva).
Esta vez como era una propuesta dulce, utilicé queso crema y mermelada casera de moras... buenísimos. Ya lo digo yo todo, como siempre.

¡Miren qué miga, amigos! Y como siempre, el olorcillo en casa espectacular, creo que los vecinos están haciendo una colecta para comprarse un ariete con cabeza de carnero y todo.

lunes, 9 de mayo de 2011

¡GOFRES!


Tengo que confesarlo: amor a primera vista. Cuando vi esta receta en el blog de Julia, Postreadicción,  casi me desmayo.

Fue tal el flechazo que los hice ese mismo día, sin tener gofrera ni nada parecido, directamente a la plancha en una sartén... así que no quiero ver ningún comentario de esos de... "no puedo hacerlos, no tengo gofrera"... XD

Me encantan los gofres, pero lo que no me gusta tanto (manías que tiene una) es comer por la calle, caminando. Ahora ya no tengo excusa para disfrutar de un gofre calentito, crujiente en el exterior pero blandito por dentro... y con ese olor al hacerlo...mmmm.... rico, rico!

El azúcar perlado les da un toque genial, con pequeños trocitos crocantes entre la masa.
De hecho, un día los hice sin él, y no parecían gofres, eran casi como tortitas americanas. La mantequilla les daba mejor sabor, pero la textura era muy parecida.
Merece la pena hacerlo, en 10 minutos tenemos azúcar para 3 recetas de gofres.


Julia prometía que eran tan cual los auténticos, y yo lo corroboro. De hecho, ya los he hecho 2 o 3 veces desde entonces, y siempre con la misma receta, no he probado ninguna otra.

Además, como en el 2010 fui muy muy muy buena, los Reyes Magos me dejaron en casa de mi hermana una gofrera... qué buen regalo!
Tiene 3 planchas intercambiables, así que podemos usarla de sandwichera, gofrera, o como plancha para hacer bocadillos más grandes o incluso verduritas... 3 en 1, no se le puede pedir más!
Baltasar me dijo que la habían conseguido en club cocina, por si os interesa ;-).

Con esta receta salen unos 8 gofres de los cuadrados, más grandes, y 10-12 de los redonditos, mas pequeños. 

Ingredientes:
Para los gofres:
- 375 gr de harina de fuerza
- 135 gr de leche tibia
- 1 sobre de levadura seca de panadero
- 2 huevos pequeños +1 yema
- una pizca de sal
- una pizca de azúcar vainillado

- 200 gr mantequilla a temperatura ambiente
- 250 gr de azúcar perlado

Para el azúcar perlado:
- 700 gr + 1 cucharada de azúcar
- 230 gr de agua
- 1 clara de huevo 

Para acompañar:
- salsa de chocolate, nata montada, fresas, nueces,...

Empezaremos haciendo el azúcar perlado.  Con esta cantidad de ingredientes nos sobrará bastante, pero se guarda perfectamente en un tupper para la siguiente vez que hagamos gofres, que seguro que es muy pronto.

Ponemos en un cazo grande el agua y los 700 gr de azúcar, removiendo de vez en cuando hasta que alcance punto de bola fuerte, a 126º.

Mientras tanto, vamos montando la clara e incorporando la cucharada de azúcar poco a poco, haciendo un merengue firme.

Cuando el almíbar esté en su punto, lo retiramos del fuego y añadimos el merengue, removiendo rápidamente con una cuchara de madera.
Notaremos que espumea y sube bastante (de ahí que el cazo tenga que ser grande), pero enseguida se baja.
Damos un par de vueltas más, y lo vertemos sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado con mucho cuidado, extendiéndolo para que quede una capa fina.

Lo dejamos enfriar, y luego lo desmenuzaremos en trozos pequeños.

Listo para usarse, aquí lo tenéis.


Para hacer la masa de los gofres, empezaremos hidratando la levadura seca en la leche tibia.
Como siempre os digo, es importante que no esté caliente, sólo tibia, para que no muera la levadura.

Añadimos los huevos batidos, y removemos bien.

Luego ponemos la harina, la pizca de sal y el azúcar vainillado, y mezclamos hasta que todos los ingredientes se integren.

Queda una masa bastante espesa, casi como la de galletas.

La cubrimos con un film y la dejamos reposar una hora alejada de corrientes, mejor si es en un sitio cálido.


Mientras leva, pesaremos la mantequilla y la cortaremos en cubitos pequeños, para que luego sea más fácil incorporarla a la masa (cuando lo hagamos, tiene que estar a temperatura ambiente).

Una vez haya doblado su volumen, añadimos la mantequilla y el azúcar perlado, y removemos hasta que queden bien repartidos en la masa.

¡Ya tenemos la masa lista! Así de fácil.
Aunque está bastante más esponjosa, sigue siendo bastante espesa y difícil de manejar, yo suelo hacerlo con dos cucharas soperas, es como mejor consigo "domarla".


Podemos hacerlos en la gofrera o a modo de tortitas, a la plancha.

Si los hacemos en la gofrera, podemos hacerlos rectangulares o redondos.

Para  hacerlos rectangulares, usaremos más cantidad de masa, extendiéndola por toda la superficie de la placa.

Para los redondos, ponemos una bola de masa en el centro, y al bajar la tapa se aplastará y cogerán la forma.

A veces sueltan un poco de almíbar, que se va a los bordes. Cuando pasa esto, yo lo retiro con un trozo de papel de cocina, para que queden bien crujientes por fuera.
Si no queremos hacerlos todos, podemos congelarla perfectamente. Yo congelo paquetitos con masa para 2 gofres, y así cuando nos apetecen saco uno, esperamos un ratito hasta que se descongele... ¡y a la gofrera!


Los dejamos hacerse hasta que tengan el grado de tostado que prefiramos.

Cuando estén a nuestro gusto, los sacamos con cuidado, y dejamos que enfríen unos segundos, ya que salen muy calientes.

Podemos acompañarlos con nata, fresas, salsa de chocolate, nueces, dulce de leche, ... con cualquier cosa! (De hecho a mi me encantan con un trozo de queso suave cuando están fríos, mmmmm)

Si os gustan los gofres os recomiendo probar esta receta, están de muerte. ¡Palabra de golosa empedernida!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CINNAMON ROLLS (CARACOLAS DE CANELA)

Edito: gracias al sufrimiento de algunos de vosotros que hicísteis la masa y os quedó muy líquida, repetí la receta y efectivamente la cantidad de harina estaba mal. Muy mal.
Ahora mismo lo corrijo, quiero pediros perdón y animaros a repetir la receta (así o en la versión con relleno salado, que acabo de publicaro
aquí)
Otro clásico internacional... y otro acierto! Y es que si con el lemon pie ya sospechaba que si los grandes clásicos lo son por algo, estas espirales no hacen más que confirmármelo.
Me encantan las masas dulces levadas ( y las saladas, para qué nos vamos a engañar), y esta no es ninguna excepción. La verdad es que son muy agradecidas, con unos minutitos de mimo que les dediques, luego te lo devuelven con creces.
Esta es una masa muy esponjosa, muy suavecita, y que combina a la perfección con el sabor intenso de la canela.
Menudo olorcito en la cocina el día que los hice... estuvo "ambientada" un par de días, no os digo más.

Además (como me salieron bastantes) congelé unos cuantos, y luego los fui sacando poco a poco para desayunar o merendar.
Aguantan muy bien el congelado, con un golpe de tostador estaban como recien salidos del horno, crujientes por fuera y blanditos por dentro...mmm!
Estuve mirando bastantes recetas, pero la mayoría tenían las medidas en cups, así que me decidí por esta de thecrazyteaparty, con algunas ligeras variaciones.
Impresionantes, no creo que pruebe otra receta.
Ingredientes:
Para la masa:
- 420  550 gr de harina floja de repostería
- 260 ml de leche entera
- 150 gr de azúcar
- 1 sobre de levadura seca de panadería
- 1 huevo
- 1 pizca de sal
- ralladura de naranja y limón
- 80 gr de mantequilla a temperatura ambiente
Para el relleno:
- 4 cucharadas soperas de canela
- 150 gr de azúcar moreno
Para el glaseado:
- 200 gr de azúcar glas
- 2 cucharadas soperas de zumo de limón
- 2 cucharaditas de leche

Calentamos la leche unos segundos al microondas, hasta que esté tibia.
Le añadimos una cucharada de azúcar y la levadura, removiendo para que se deshagan bien.
En un bol tamizamos la harina , con el azúcar restante y la pizca de sal.
Añadimos la leche, el huevo ligeramente batido y las ralladuras de cítricos.
Amasamos durante unos 10 minutos.
Incorporamos la mantequilla a temperatura ambiente, y amasamos otros 15 minutos.
Queda una masa muy manejable, brillante y nada pegajosa. Perfecta.
La tapamos con un film y la dejamos toda la noche en la nevera, para que fermente. (si tenemos prisa no hace falta tanto tiempo, con un par de horas a temperatura ambiente es suficiente).
Al día siguiente sacamos la masa de la nevera, y la dejamos media hora para que "despierte" .
Boleamos o golpeamos la masa, para desgasificarla, y la extendemos con un rodillo, dejándola con forma rectangular y de más o menos 1 cm de espesor.
Ponemos sobre la masa la canela y el azúcar moreno, repartiéndolos bien. Tiene que quedar bien cubierto, si vemos que quedan zonas claras añadiremos más mezcla.
Enrollamos como un brazo de gitano, y cortamos "rodajas" de unos 2-3 cm de espesor.
Las ponemos sobre una chapa de horno o en un molde (yo hice las dos variantes), y las dejamos reposar un par de horas para que leven.

Crecen bastante, hay que tenerlo en cuenta a la hora de colocarlas.
Las que puse en el molde de cristal al principio no se tocaban, por si os sirve de referencia (la primera foto despues de los ingredientes es antes de hornear, despues del levado).
Pasado ese par de horas (que pueden ser más) horneamos a 180º unos 20-30 minutos, hasta que veamos que están listas (¡en el horno siguen creciendo!).
Las ponemos sobre una rejilla, para que enfríen, y preparamos el glaseado.
Mezclamos los 3 ingredientes en un cuenco y lo pincelamos o vertemos con una cuchara mientras las espirales aún están calientes, para que quede perfecto. Pegajosito, mmmmm! Rico rico! Les da un toque buenísimo.
Podemos tomarlas tibios o una vez que enfríen, como prefiramos.
Como os puse antes yo congelé bastantes, y luego las fui sacando (justo acabé hoy las dos últimas) poco a poco.
Normalmente las meto unos segundos en el micro para descongelarlas, y luego las pongo sobre el tostador para que quede crujientes y calentitas... buf, creo que mañana voy a hacer más!
Además se me están ocurriendo un montón de rellenos más para esta masa tan esponjosa... próximamente en c&d!

sábado, 9 de enero de 2010

ROSCÓN DE REYES

Receta de inauguración de año! Y seguimos con las recetas navideñas !(esta ya es la última, tranquis).

Es el famosísimo y riquísimo roscón de reyes. La receta es de Mafalda, del foro MR. Os dejo aquí el enlace por si lo queréis hacer con thermomix. Le agradezco un montón que haya leído y mezclado tantas recetas, la verdad es que esta es una fórmula maestra.

La receta original lleva manteca, ron y agua de azahar, pero yo utilicé sólo mantequilla, cambié el ron por cointreau y eliminé el agua de azahar, porque al parecer hay gente que dice que le da un saborcillo a colonia.

Salvo cuando se indica lo contrario, todos los ingredientes son a temperatura ambiente.

Ingredientes:
Masa de arranque:
- 50 gr de harina de fuerza
- 1 sobre de levadura seca de panadería (la mía vahiné)
- 100 ml de leche tibia

Masa:
- 450 gr de harina de fuerza
- 100 ml de leche
- 150 gr de mantequilla
- 2 huevos enteros y 2 yemas
- 120 gr de azúcar (usaremos más para decorar)
- 1 cucharadita de miel
- una copita de cointreau
- ralladura de limón y de naranja (sólo la parte con color)
- una cucharadita rasa de sal

Para adornar: 1 huevo para pintar, frutas escarchadas, azúcar con unas gotitas de agua, almendra laminada,...

Arranque: en un bol mezclamos la harina y la levadura, y vamos añadiendo la leche tibia (queda con textura de papilla). Es muy importante que la leche no esté demasiado caliente, podría matar la levadura).

Tapamos con un film en el que hacemos unos agujeritos para que respire, y esperamos a que doble su volúmen. Estará listo en una hora más o menos, pero podemos dejarlo más tiempo si queremos. Yo esto lo hice la noche del día 4, hice la masa el 5 por la mañana y horneé el 5 por la tarde... perfecto como postre de la cena! Y desayuno del día siguiente, claro!

Para hacer la masa, mezclamos primero todos los ingredientes sólidos excepto la mantequilla. Hacemos un volcán en la encimera, y vamos añadiendo la masa de arranque y los ingredientes líquidos hasta que estén todos bien integrados.

Por último, añadimos poco a poco la mantequilla en cuadraditos, y amasamos hasta que la masa la absorba por completo.

Seguimos amasando unos 10 minutos.

Debe quedar una masa suave y un poco pegajosa, pero manejable. Si vemos que necesita más harina, añadimos más muy poquito a poco (yo hice dos veces esta receta, y una vez no necesité mas harina y la otra si, depende del tamaño de los huevos, la cantidad de licor,...).

Hacemos una bola, la ponemos en un bol grandecito (crece bastante), tapamos con film (holgado, para que pueda crecer), abrigamos con unos paños y dejamos que la masa doble su volúmen. Debemos evitar las corrientes de aire (lo ideal es meterlo en el horno para que no haya ningún problema). Cuando haya doblado su volumen, volcamos la masa sobre la encimera un poco enharinada, y amasamos ligeramente o boleamos para que la masa se desgasifique.
Volvemos a hacer una bola, y repetimos lo de ponerla en el bol tapada con film hasta que doble su volúmen.

Supongo que no hará falta que fermente tantas veces, pero cuantas más veces lo hagamos, quedará una masa de mayor calidad.

Cuando haya doblado su volumen, repetimos la operación del desgasificado, y hacemos una bola que ponemos sobre papel de hornear o una lámina de silicona.
La dejamos reposar unos diez minutos, hasta que se relaje un poco.

Pasado este tiempo, hacemos un agujero en el centro de la bola, y vamos dando forma a al roscón. Al ir abriendo tenemos que ir "dirigiendo" a la masa, así que vamos remetiéndola desde la parte exterior y la interior. Cogemos con las dos manos la masa, y enroscamos con las dos hacia el centro. (podría decirse que es como si al cortar el roscón quisiéramos que quedase como una palmerita puesta al revés).
Si no hacemos este paso, la masa quedará más aplastadita, crecerá hacia los lados más que hacia arriba, pero muy rica igualmente.

Pintamos con huevo batido, y metemos en el horno para que crezca por última vez sin ninguna corriente.
Si vemos que hace mucho frío podemos precalentar el horno a 50º, y apagarlo justo antes de meter la masa, para que fermente antes.
Una vez ha crecido (crece bastante, y luego aún más al cocerlo), volvemos a pincelarlo con mucho cuidado, y adornamos como más nos guste.
Yo le puse frutas escarchadas, almendra laminada (cruda) y azúcar humedecido con unas gotitas de cointreau.

Colocamos en el horno un recipiente con agua (yo puse una cazuelita de barro) para que se cueza en un ambiente húmedo.
Metemos al horno precalentado a 180º, y lo dejaremos unos 20-25 minutos, hasta que esté listo. Si vemos que se dora demasiado, lo tapamos con un trozo de papel albal y seguimos con la cocción normal.

Cuando está en el horno dan ganas de abrir la puerta y comerlo directamente, menudo aroma! Huele a navidad en toda la casa!

Una vez frío podemos cortarlo a la mitad y rellenarlo de crema, nata, chocolate,... Nosotros al natural, sin rellenar.

Parece bastante laborioso, y sí que es cierto que hay que darle bastantes vueltas, pero el resultado sin duda merece la pena.

En mi casa (y creo que en algunas más) es tradicional no cortarlo con un cuchillo, sino a mano, para que la miga rompa "por donde quiera". Por supuesto, si lo rellenamos tendremos que cortarlo con un cuchillo...menudo estropicio si no! jajaja!

Espero que os guste!