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viernes, 31 de octubre de 2014

"PIDE" TURCO

 
Otra receta de pan internacional de la mano de Bake the World, tienen una mano especial para escoger las recetas estas chicas.

Este mes viajamos virtualmente a Turquía, y elaboramos un pide turco (o pide turca, lo he visto escrito de las dos formas).

Es una especie de pizza alargada, supersabrosa, que nos ha encantado en casa.
Lo mejor es que cuando lo probamos dijimos: sabe a turco. Y es que es cierto, aunque por el aspecto puedas pensar que se parece a la pizza que todos conocemos (y amamos), la mezcla de ingredientes y especias lo hace totalmente diferente, muy sorprendente desde primer mordisco.
 
Generalmente se hace con carne picada (a mano o a máquina) de oveja, cordero o ternera. Yo no como cordero (ni oveja, aunque nunca se me había dado el caso de tener que rechazarla), así que estaba claro: la mía iba a ser de ternera.
Eso sí, utilicé queso rallado de oveja, para que le aportase ese regustillo tan especial que tiene al pide.
 
 
Para hacerlo he seguido la receta de Hands in dough, un blog que os recomiendo visitar (está en castellano, no os dejéis engañar por su nombre). Una pena que no haya entradas desde 2012, aunque si lo visitáis os daréis cuenta de que es por un buen motivo.
 
De todas las recetas que vi esta era de las más sencillas, con ingredientes que todos tenemos en la despensa, y con un resultado impresionante.
¡Nos los acabamos en un visto y no visto!
 
Ingredientes:
Para la masa:
- 100 ml de agua
- una cucharada pequeña de aceite de oliva
- una cucharada sopera de yogur natural
- 225 g de harina de trigo de fuerza
- 6 gramos de sal
- medio sobre de levadura de panadería o 1/2 cubito si es fresca
- una pizca de azúcar
 
Para el relleno:
- aceite de oliva
- 1/2 cebolla
- pimiento rojo y verde al gusto
- un tomate pequeño
- sal
- 250 g de carne picada
- especias al gusto (le puse comino, cúrcuma y pasta harissa)
- queso viejo de oveja (rallado)
 
- opcional, si queréis que pique: cayena, especias o pasta harissa 
- opcional: mozzarella, para darle cremosidad
 
Para estirar la masa: harina de trigo, semolina o sémola de trigo.
 
 
Empezaremos preparando la masa, para que mientras leve podamos preparar con calma el guiso de relleno.
 
Yo como siempre hice la masa en la panificadora, sin más que poner todos los ingredientes en la cubeta en el orden en que os los pongo y escoger el programa masa.
 
Si tenéis que hacerlo a mano, como siempre os digo, después de mezclar todos los ingredientes no os olvidéis de un buen amasado, ya que es muy importante para el desarrollo de la masa.
Muchas veces al hacer la receta a mano es necesario añadir más harina para poder amasar, ya que si no se pega muchísimo al principio a las manos. Os recomiendo añadir la mínima posible, ya que si no luego se notará en el resultado final. 3 de paciencia por una de harina. ;)
 
Mientras dejamos que nuestra masa leve (hora y media o 2 horas), vamos preparando el relleno.
 
 
En un recipiente al fuego (yo lo hice en una sartén, pero puede ser un cazo, una olla, o lo que queramos) ponemos un poco de aceite de oliva a calentar.
 
Podemos poner directamente las verduras crudas en el pide, pero a mi personalmente me gusta que estén blanditas, así que las añadí al relleno ya cocinadas.
 
Añadimos la cebolla y los pimientos picados a nuestro gusto. A mi me gustan finos, pero puede ser como más os gusten.
Pasado como un minuto, añadimos el tomate pelado y picado en trozos. Acabará desapareciendo casi del todo.
 
Damos unas vueltas, que haga chup chup, y cuando empiecen a ablandarse las verduras añadimos la carne picada.
 
Añadimos entonces también las especias y por último la sal, siempre menos cantidad de la que le solamos poner cuando no hay especias.
Es mejor quedarnos cortos y rectificar, que pasarnos y que quede demasiado fuerte.
 
En cuanto esté lista la apagamos, ya que como luego va a ir al horno corremos el riesgo de que esté  demasiado seca.
De hecho lo mejor es dejarla un poquito cruda, para darle el remate final en el horno.
 
Reservamos
 
 
Cuando la masa esté a punto, bien levada, desgasificamos y nos preparamos para formar el pide.
 
Yo la estiré con una mezcla de harina, semolina y sémola de trigo, que me encanta como queda sobre todo en los bordes de las masas.
 
Directamente sobre el papel de horno en el que luego la horneé, para poder moverlo sin que se deforme. Viendo vídeos en YouTube se ve que los expertos la hacen sobre una mesa y luego lo pasan al horno simplemente cogiéndola con las manos y estirando... Por lo que pudiese pasar, ni se me ocurrió probarlo.
 
Podemos hacer los pides del tamaño que queramos, individuales o para compartir.
Yo dividí la masa en dos partes, aunque en tres tampoco hubiese quedado mal.
 
Bien, pues con las manos o con un rodillo (os recomiendo con el rodillo, para que quede más homogénea) estiramos la masa de forma ovalada.
Extendemos el guiso de carne sobre la superficie, dejando un borde de unos 2-3 centímetros.
 
Doblamos los bordes sobre los laterales y formamos los "cuernos" de los extremos, dándole su forma característica de canoa.
 
Para rematarla sólo nos queda  rallar un poco de queso de oveja (o al gusto) por encima.
 
Yo le puse también un poquito de mozzarella, pero sólo 1/4 de bola para cada pide. Le queda muy bien, sin aportar mucho sabor sí que aporta cremosidad.
 
 
Sin más la llevamos al horno bien precalentado, a unos 220ºC. Los hice sobre la piedra de hornear, aún llevando el papel de horno por medio quedan genial.
 
Cuando veamos que están hechos las sacamos del horno... cortamos en porciones... y a disfrutarlos!
 
Como os decía al principio sabe "a turco", si os gusta la comida turca tenéis que probar esta receta.
 
Sin duda es una alternativa estupenda a la pizza, más ligera (depende de la cantidad de ingredientes que le pongamos, claro) y muy sabrosa.
 
 
El primer pide lo hice siguiendo la receta original, pero al segundo le puse menos guiso de carne, añadí más queso rallado (mezcla de 3 quesos especial gratinar) y unas tiritas de bacon (nada ortodoxo, cierto)... y estaba también de muerte.
 
Este se parecía más a una pizza tradicional. No sabría decir cual está mejor, los dos nos gustaron mucho.
 
Sin duda lo repetiremos, porque tanto la masa como el relleno nos encantó. Os animo a probarlo y contarme qué os parece, a ver si os gusta tanto como a nosotros.
 

martes, 29 de abril de 2014

PIZZA DE QUESO DE CABRA Y CEBOLLA


Por fin puedo volver a la propuesta mensual de Bake The World! Y lo estaba deseando, además la vuelta es con una de mis platos favoritos, la pizza.
Desde que tengo el horno nuevo lo único que he hecho en él ha sido pizza... ¡mirad si me gusta o no!

Como ya había publicado otras pizzas (boloñesa, de chorizo picante,  y estas variadas), decidí hacer una que últimamente se ve bastante en las pizzerías y que está muy buena.

Es un pizza sin ningún misterio, pero muy original, un poco diferente a las pizzas que solemos tomar (al menos yo).
Además lleva muy pocos ingredientes, perfecta para la gente a la que no le gustan muy cargadas pero sí sabrosas.

Podemos utilizar cualquier tipo de queso que tenga "presencia" (yo le puse rulo de cabra) y cebolla o cebolleta (en este caso caramelizada, pero podemos ponerla cruda cortada muy fina).

Ingredientes:
Para la masa:
- 135 ml de agua
- 275g de harina de trigo de fuerza
- 6g de sal fina
- 1/2 sobre de levadura de panadería

Para la cebolla caramelizada:
- 1 cebolla dulce
- un chorrito de aceite de oliva
- una pizca de sal
- una pizca de azúcar (opcional)
- reducción de vinagre de módena (opcional)

Además:
- salsa de tomate
- queso de cabra (rulo)
- mozzarella rallada

Empezaremos haciendo la masa, con un par de horas de antelación para que repose y leve.

Yo la suelo hacer en la panificadora, no puede ser más sencillo:  en la cubeta ponemos el agua, encima la harina, la sal y la levadura de panadería.

Podemos poner el programa masa (con varios amasados y levados), o si preferimos, el de masa para pasta.
Yo pongo este último, que dura 15 minutos. Cuando acaba dejo reposar la masa unos 10 minutos y vuelvo a poner el mismo programa, en total son 30 minutos de amasado.
Una vez que acaba, dejo la masa en la cubeta sin abrir la panificadora, para que no se pierda nada del calor del motor.
En hora y media de reposo está perfecta, pero como siempre hay que vigilarla, que si hace calor estará antes.

Para hacerla a mano, en un bol o sobre una superfice lisa pondremos la harina. Espolvoreamos la sal y la levadura, y en el centro hacemos un huequecillo y añadimos el agua.
Vamos mezclando poco a poco hasta que quede una masa homogénea, y luego amasamos durante unos 8-10 minutos.
Hacemos una bola, tapamos con un paño y dejamos reposar unas dos horas.

Tanto si la hacemos a máquina como a mano, las cantidades son aproximadas, ya que podemos necesitar un poco más de harina o de agua, dependiendo de la humedad de la primera.


Mientras reposa la masa, haremos la cebolla caramelizada.

Yo utilicé cebollas dulces de Fuentes, son las que más me gustan para caramelizar, ya que son muy suaves.
Pelamos y picamos la cebolla. Podemos darle la forma que queramos, yo la parto a la mitad y luego hago medias lunas (como medio aro).

En un cazo ponemos un chorrito de aceite (no hace falta ni que cubra el fondo) y lo calentamos a temperatura media.
Añadimos la cebolla , la sal, y damos unas vueltas para que se rehogue. Tenemos que evitar que la cebolla se dore, simplemente queremos que lentamente se caramelicen su azúcar.

Mantenemos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que estén blandas. Poco a poco veremos como se va volviendo melosa, muy suave.

Podemos dejarla tal cual, pero a mi personalmente me gusta ponerle una pizca de azúcar (como media cucharadita de postre) y un chorrito de reducción de vinagre de módena. Le dan un toque agridulce buenísimo.

Cuando esté a nuestro gusto, apagamos el fuego y reservamos. Según sea la cebolla tardará más o menos, en este caso tardó sobre 50 minutos.


Una vez esté la masa levada, podemos empezar a hacer nuestra pizza.

Yo en este caso repartí la masa para dos individuales, y una la hice con chorizo de pamplona picante y bacon, que es de las que más triunfa en casa.

Como ya os había comentado en alguna ocasión, yo tengo una "piedra" para pizza, una de las mejores compras que he hecho.
El entrecomillado es porque no es realmente una piedra, es cerámica. Pero funciona genial, si os gusta la pizza os animo a compraros una, la diferencia es más que notable.

Estiramos la masa a mano o con un rodillo. Si queréis dejarla bastante fina, como en este caso, es más fácil hacerlo con un rodillo sobre una superficie enharinada.

Un ingrediente que me encanta para estirar la masa en vez de utilizar harina es la semolina... queda perfecta, como las de pizzería, con un crujiente perfecto.

Como os decía estiramos la masa a nuestro gusto, y tenemos dos opciones: o montar la pizza y luego trasladarla a la piedra (lo ideal pero algo difícil) o sacarla piedra cuando esté bien caliente, poner la masa y montar la pizza muy rápidamente, que es como yo lo suelo hacer, para que no pierda calor la piedra.

Si la hacemos en una bandeja de horno, método tradicional: montamos la pizza y luego la metemos en el horno.

Es importante que la piedra esté muy caliente, yo la caliento en la rejilla en la guía más alta del horno al grill a 270ºC, al menos 15 minutos (porque es fina, si fuese una piedra "de verdad" sería al menos una hora).

En este caso le he pueso un poco de salsa de tomate casera, unos trozos de rulo de cabra, un puñado de mozzarella rallada y por último la cebolla caramelizada
.

Las pizzas finas es recomendable no cargarlas demasiado, ya que si no la masa se humedece y se rompe.

Si queréis que os queden los bordes alveolados, dejad al menos 3-4 cm sin ingredientes en todo el contorno (si no con el peso de los mismos no se forman).
Siempre que hago una pienso: hoy la dejo con mucho borde... ¡y luego se me olvida!. Es que me ciego a echar ingredientes, no tengo remedio.

Dependiendo de lo fina que sea y de lo caliente que esté el horno tardará más o menos en hacerse, en este caso fueron unos 8-9 minutos.
Suelo poner calor abajo (con la piedra abajo del todo) y grill.


Y ya sólo nos queda disfrutarla... está impresionante. O más.

Aunque llevé bastante los ingredientes al borde, donde menos cayeron se formaron unos pequeños alveolos, me encanta cuando quedan bien.

Tenía unas hojitas de rúcula para acompañar, pero con la prisa de que no se enfriase demasiado al hacer las fotos y poder comerla calentita se me pasó ponérselas... seguro que le quedaría genial.

Si es que por eso no hay más recetas saladas en este blog... no puedo con la comida fría.

Pues nada, aquí os dejo esta estupenda pizza, seguro que muchos ya la conocéis pero no la habéis hecho en casa, os animo a hacerla y comprobar lo bien que queda.


viernes, 27 de diciembre de 2013

STOLLEN


¡Nueva propuesta de bake the world! El mes pasado no pude hacer a tiempo la propuesta, pero este me aseguré de no fallar a la cita de los compis panarras.

Nos propusieron hacer un stollen, un pan dulce alemán típico de estas fechas. Es un pan muy aromático, perfecto para un desayuno especial o una merienda de lujo.

Antes de hacerlo al ver las fotos en libros y blogs me lo imaginaba parecido al panettone, ya que los "tropezones" son muy parecidos, pero este es mucho más compacto, más "pan, pan".

Puede rellenarse con una crema de almendras, un rulo de mazapán, o incluso sin nada, estoy segura de que está perfecto de cualquiera de las tres formas.


Yo utilicé la receta de Pam de Uno de Dos, y nos gustó mucho. Y eso que en el horneado se salió toda la crema de almendras y sólo quedaron unos pequeños restos en el interior.
Pero tranquilos,  por supuesto que no se iba a perder nada, nos la comimos así tal cual, como si fuesen unas pastas de almendra amorfas.


Ingredientes:
Para la crema de almendras:
- 42g de mantequilla
- 42g de azúcar
- 42g de almendra molida
- 8g de harina de trigo
- 1 huevo pequeño
- 1 cucharadita de ron

Para la masa de stollen:
- 375g de harina de fuerza
- 8g de levadura fresca (o 1/4 de sobre de seca)
- 170ml de leche entera
- 70g de mantequilla
- 20 g de azúcar
- 4g de sal
- 2 huevos

Tropezones:
- 60g de uvas pasas sin pepitas
- 35g de cerezas escarchadas
- 65g de naranjas escarchadas
- 1 pizca de canela
- ron para remojarlas

Para decorar:
- azúcar glas, fruta escarchada, estrellas de anís,...

Empezaremos picando las cerezas y las naranjas confitadas y las ponemos junto a las uvas pasas a remojo en una copita de ron. Lo ideal es dejarlas toda la noche, para que se hidraten bien.

Para hacer la crema de almendras, batiremos la mantequilla con el azúcar hasta formar una pasta cremosa.
Es importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, si no es imposible hacer esta mezcla.

Añadimos las almendras molidas y la harina y mezclamos bien.

Por último, el huevo batido y una cucharadita de ron en el que hemos remojado las frutas escarchadas, hasta conseguir una crema ligera. Reservamos.

Yo creo que me pasé de líquido y la dejé demasiado ligera... porque como os decía antes en el horneado decidió que no le gustaba estar atrapada en el interior de la masa, que le gustaba más explorar el exterior.


Para hacer la masa yo utilicé la pani, poniendo los ingredientes como siempre: primero los líquidos y luego los sólidos (excepto la mantequilla).
Un amasado de 15 minutos (programa de masa para pasta), reposo de 10 minutos y luego otra vez el mismo programa, añadiendo esta vez la mantequilla a temperatura ambiente cortada en cubitos.

Mi masa estaba quedando demasiado blanda, así que durante el primer amasado tuve que añadir un par de cucharadas colmadas de harina de fuerza (además de los 375 gramos que os pongo en los ingredientes).
Puede que ese día la báscula me gastase una broma, porque tanto la masa como la crema de almendras no quedaron bien a la primera.

Si utilizáis levadura fresca, os recomiendo deshacerla en la leche antes de empezar a hacer la la masa, para que quede bien repartida.
Yo la verdad es que suelo utilizar seca, después de haber tirado un montón de cubitos decidí que me pasaba definitivamente a la seca, que no se estropea tan fácilmente.

Una vez terminada la masa, la sacamos de la cubeta y hacemos una bola. La dejamos reposar un par de horas tapada con un paño o un trozo de film, hasta que haya crecido. Como no lleva demasiada levadura, no crecerá tanto como otros panes.


Si hacemos la masa a mano, haremos un volcán con la harina. Añadimos la sal y el azúcar, y haciendo un hueco en el centro añadimos los huevos y la leche (mezclada antes con la levadura).

Alrededor del volcán ponemos la mantequilla cortada en cubitos o trozos pequeños, y vamos mezclando de dentro a fuera, hasta que acabemos todos los ingredientes.
Amasamos unos minutos, y hacemos una bola.

Dejamos reposar la masa tapada un par de horas.


Cuando haya crecido, boleamos la masa y formamos un cuadrado con ella.
Escurrimos las frutas confitadas, añadimos una pizca de canela, mezclamos bien, y repartimos esta mezcla sobre la masa.

Doblamos y estiramos varias veces la masa, para que las frutas se vayan repartiendo por toda la masa.
Dejamos reposar otros 30 minutos.

Pasada la media hora, estiramos la masa dándole otra vez forma  cuadrada. Repartimos la crema de almendras por la superficie dejando un borde de unos 3 cm, y doblamos nuestro stollen.
Primero doblamos un poco la parte derecha llevándola hacia la izquierda, y luego hacemos lo mismo con la izquierda, pero llevándola a la derecha. Por supuesto, puede ser al revés.

Como nos dice Pam, podemos dejar le pliegue visto o darle la vuelta para que quede oculto, como prefiramos.

Dejamos reposar otra media hora, y lo horneamos a unos 180ºC hasta que esté dorado.

 
Espolvoreamos con abundante azúcar glas... ¡y ya podemos disfrutarlo!

Como os decía al principio, queda un pan muy aromático y rico... ¡para el año repito seguro! Que los madrugones se encaran con otra alegría si sabes que vas a desayunar unas rebanaditas de rico stollen casero...¡mmmm!

¡Venga, que estáis aún a tiempo de hacerlo estos días! ¡A los hornos!


martes, 29 de octubre de 2013

PAN DE MUERTO


Un mes más participo en la propuesta de Bake the World. Y además con muchas ganas, porque este era un pan dulce que me llamaba muchísimo.

Es un pan típico mexicano, que se prepara para el Día de Difuntos (2 de noviembre, aún llegáis a tiempo).
Toda la estética del Día de los Duertos siempre me ha llamado muchísimo la atención, sobre todo las Catrinas, me encantan.

La receta es de un vídeo de youtube, podéis verlo aquí. Está genial, y podemos ver todo el proceso de principio a fin.
Es muy útil para ver cómo se forman las bandas que atraviesan el pan, los "huesitos".
La bola de arriba simboliza una calavera, por cierto.

Hilmar también nos propone dos recetas, y las dos con una pinta deliciosa, por si les queréis echar un ojo.


He de decir que a mi me quedó bastante regulero. De sabor muy bueno, pero la masa casi no levó en el reposo, aunque sí en el horneado.

Además algunos de los huesitos quedaron bastante churro, pero bueno, para la próxima quedarán mejor.

Con las cantidades que os pongo me salieron 2 panes de muerto como el de la foto.

Ingredientes:
- 125 ml de leche entera
- 3-4 huevos
- 550 g de harina de trigo
- 1 sobre de levadura de panadero
- 150 g de azúcar
- 6 g de sal
- 150 g de mantequilla
- ralladura de naranja (opcional)

 Para decorar:
- mantequilla fundida
- azúcar blanco o teñido



Es importante para las recetas de masas levadas que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente, así nos quedará una masa mucho más agradecida.

Como siempre (o casi), he hecho la masa en la panificadora. Es super cómodo y limpio, así que a no ser que me apetezca especialmente amasar, siempre la utilizo.

No puede ser más sencillo: ponemos en la cubeta todos los ingredientes en el orden que os indico, excepto la mantequilla (como siempre, primero líquidos y después sólidos).
En principio según la receta harían falta sólo 500 gramos de harina, pero despues del amasado vi que quedaba demasiado blanda y añadí otros 50.

Escogemos el programa masa para pasta (amasa 15 minutos) y esperamos a que acabe. Dejamos reposar unos 10 minutos, añadimos la mantequilla en trocitos y volvemos a poner el mismo programa.
Al principio parece que nunca se va a mezclar, pero sí, poco a poco se van integrando y va quedando una masa tersa y firme.

Cuando haya acabado, sin abrir la tapa de la panificadora, dejamos que repose un par de horas. Con el calor del motor sube un poco la temperatura del interior, lo que es perfecto para el levado.


Si vamos a hacer la receta a mano, os recomiendo echarle un ojo al vídeo que os puse en la introducción, os lo resumo:
hacemos un volcán con la harina, abriendo un pequeño hueco en la parte central.
Añadimos la leche mezclada con la levadura,  y luego los huevos batidos.
Si le queréis poner ralladura de naranja, os recomiendo ponerla también con los líquidos, para que aromatice más la masa.

Alrededor de la harina ponemos el azúcar, la sal, y por último en el borde del todo la mantequilla cortada en trocitos pequeños.

Poco a poco vamos mezclando, siempre de interior a exterior. Cogiendo pequeños pellizcos de harina y mezclándolos con la parte líquida, hasta llegar lentamente al borde.

Como hemos puesto la mantequilla en el contorno, la tocaremos menos tiempo y no le dará tiempo a coger temperatura y fundirse. Me ha gustado este truquillo de Max, así podemos poner todos los ingredientes desde el principio y no tener que añadir luego la mantequilla cuando tenemos las manos super pringadas, como suele ser en este tipo de recetas.

Una vez están todos los ingredientes integrados, amasamos unos 8-10 minutos, hasta que la masa se vuelva muy manejable.
Al principio puede ser desesperante, pero poco a poco se va volviendo mucho más agradecida.

Hacemos una bola, la ponemos en un bol o una bandeja, y la dejamos reposar un par de horas.


He de decir que mi masa apenas subió. Supuestamente tiene que doblar volumen, pero qué va, aireó un poco pero nada más.

Como veía que aquello no iba a mejorar, me decidí a formar los bollos.

Dividí la masa en dos partes iguales, y a cada una le quité una porción para hacer los huesitos y la calavera.

Hice una bola con la porción grande para formar el pan, y luego la pequeña la dividí en tres (dos más grandes que la otra).
Con las dos grandes, hacemos un rulo de masa, y con los 3 dedos centrales de la mano presionamos y giramos para marcar los huesitos.
Como cuando hacíamos un rulo de pastilina, pero con los dedos abiertos para dejar unas partes más gordas que otras. (Os recomiendo ver el vídeo, queda mucho más claro que con mis explicaciones).

Ponemos los huesitos sobre nuestro pan, y luego hacemos una bolita pequeña para la calavera, que lo coronará.

No es obligatorio poner 4 huesitos (2 tiras), según el tamaño del pan podemos poner más. Siempre en número par, claro.

Una vez tengamos formados nuestros panes, pincelamos con huevo y los llevamos al horno a 180ºC, hasta que estén doraditos.
Cuando los horneé crecieron bastante (menos mal, porque ya pensé que los iba a tener que tirar).

Al sacarlos, mientras están aún calientes, pincelamos con mantequilla fundida y espolvoreamos con azúcar, que formará una costra riquísima.
Yo le puse azúcar blanco, pero podemos teñirlo de rojo o rosa, que es muy típico también.


Y en cuanto dejemos reposar un poquito nuestro pan... ¡ya podemos disfrutarlo!

Es un pan dulce muy aromático, muy rico y que se conserva muy bien con el paso de los días.

Tengo que volver a hacerlo, porque aunque de sabor me encantó, de textura no quedó todo lo bien que debiera (es lo que tiene dejar las cosas para el final, no da tiempo a repetir el experimento si no sale bien, jijiji)

¡Un saludo a todos, y a panarrear como locos, que estamos en época de encender el horno!


miércoles, 22 de mayo de 2013

BAGUETTES


Hoy empieza una nueva andadura para el blog... me he unido a Bake the World,  y esta es la primera propuesta que comparto con mis compañeros paneros.
Si os gusta el mundo del pan os animo a uniros, no hace falta tener blog y si algún mes no podemos o no queremos preparar la propuesta, no hay ninguna obligación.
El único requisito es, en caso de tener blog, publicar todos en el mismo momento, ni antes ni después.

Me encanta participar en grupos como este, ya que me obliga a hacer nuevas recetas que de otra forma seguro que no me animaría.


Como en el caso de mi primera propuesta, las baguettes francesas.


Cuando vi en el correo que nos enviaron que tocaba hacerlas, casi cunde el pánico.
Y la verdad es que al final no fue para tanto, he de reconocer, así que no les tengáis miedo si os apetece hacerlas.

Por supuesto tienen muchísimo que mejorar, quedaron bastante torcidas y los cortes fatal, pero el sabor era impresionante.
Sin dudarlo el mejor de los panes que he hecho en casa. Con mucha diferencia.

Entre las recetas que nos enviaron como ayuda me llamó la atención una de panarras.com, y fue por la que me decidí.
Es esta, mirad qué baguettes, impresionantes. ¡Si algún día me sale algo parecido me hago un monumento a mi misma!

Con estas cantidades que os pongo me salieron estas 4, 2 grandes y dos pequeñas.
Os dejo las cantidades de la receta original y las que yo usé.

Ingredientes:
- 400 g de harina de fuerza ( yo necesité una cucharada colmada más)
- 280 ml de agua
- 7,2 g de sal
- 1.4 g de levadura seca de panadería (le puse 2g)










El proceso es largo, pero merece la pena probarlas. Y digo largo y no laborioso, porque aunque son bastantes horas no hay que hacerles demasiado caso.

Tenemos que preparar un prefermento o poolish, que dejaremos toda la noche reposando:
Mezclaremos en un bol 133 gramos de la harina, 133 ml de agua, y una pizquita de levadura.
Removemos con una cuchara, sin más.
Tapamos con un film el bol, teniendo cuidado de que el borde queda bien sellado para que no entre más aire y no se seque la mezcla.

Dejamos reposar unas 12-16 horas. Yo lo tuve 12, pero no le hubiesen venido mal las otras 4, sigue haciendo mucho frío.
Pasado este tiempo, vemos que la mezcla está llena de burbujas y de vida, y eso que lleva poquísima levadura.

Añadimos el resto de harina y de agua, y mezclamos durante unos 3 minutos.
Mi masa quedaba super pegajosa, imposible de manejar, así que tuve que añadir harina poco a poco, al final fue una cucharada colmada más o menos.
Es importante que no nos pasemos con la harina, sólo añadiremos la indispensable para poder trabajar la masa sin desesperarnos.

Cubrimos con un paño y dejamos reposar dentro del bol unos 45 minutos.


Añadimos la sal, mezclándola con la masa dentro del bol.  Dejamos reposar 5 minutos, y hacemos lo mismo con la levadura.

Yo todo esto lo hice a mano, pero podemos hacerlo hasta este punto en amasadora perfectamente.


Ya tenemos todos los ingredientes, ahora podemos empezar con el amasado. Y cómo no, para hacer baguettes, amasado francés.
Nunca lo había intentado, y la verdad es que aunque al principio me costaba, enseguida le cogí el ritmillo y al final iba como la seda.
Os recomiendo este vídeo de La cocina de Babette, lo explica genial.

Según ponía la receta, tenemos que conseguir que el gluten desarrolle pero no del todo... yo como no tenía ni idea, amasé unos 5 minutos y ahí me planté.


Hacemos una bola con la masa, y la ponemos en el bol untada de aceite por toda la superficie para que no se forme costra. En total tiene que reposar 3 horas, con dos plegados.

Dejamos reposar una hora, la sacamos y hacemos un plegado. Yo para hacerlos hago un cuadrado con la masa, como si fuese un pañuelo, y la doblo en 9 partes, como hace aquí Pam pero en vez de doblar la primera vez a la mitad la doblo en tres.

Dejamos reposar una hora, y hacemos otro plegado.  Veremos que la masa empieza a estar llena de burbujas, debemos manipularla lo mínimo posible y con cuidado, para no romperlas.
Siempre con las  puntas de los dedos, no utilizaremos nunca el rodillo para estirar la masa.

Deberá reposar otra hora, para alcanzar las 3 totales.


Al final será una masa estupenda, con un montón de burbujas de distintos tamaños.

Con cuidado la dividimos en las partes que queramos. Yo como véis hice dos grandes y dos pequeñas, pero podéis hacer 3 grandes.

Para el preformado y formado de la baguette, os dejo también este vídeo de Babette. Siento poner tantos enlaces, pero por mucho que os explique nunca voy a conseguir el mismo nivel de detalle que con los vídeos.
En este caso, un vídeo de YouTube vale más que mil palabras.

Entre el preformado y el formado dejaremos reposar 15 minutos la masa para que se relaje, y una vez estén formadas nuestras baguettes otros 75 minutos antes de meterlas al horno.

No os quejéis, ya os avisé, es una receta larga pero que merece la pena.

Cuando hayan pasado estos 75 minutos, deberemos tener el horno precalentado fuerte, en mi caso al máximo, a 250ºC.

Resulta que cuando me dispuse a  colocarlas sobre la bandeja... no cabían! jajaja! Genial, soy una crack.
Por suerte sí en diagonal, pero de una en una, así que horneé primero una grande y una pequeña y luego las otras dos.
El caso es que una la sobé bastante, con las dudas del cabe-no cabe, y se bajó un montón.
Quedó muy rica y esponjosa, pero no tan redondita como la otra.

Hacemos unos cortes oblícuos con una cuchilla (otra vez error, el cutter no cortaba, así que tuve que hacerlos con el cuchillo del pan) justo antes de hornearlas. Con cuidado de no profundizar demasiado, aunque creo que yo le tenía tanto pánico a este momento que los hice demasiado superficiales.

Metemos rápidamente la bandeja, y pulverizamos agua sobre las paredes laterales del horno, para formar vapor.

Pasados unos 10 minutos, abrimos la puerta un momento para que salga el vapor y bajamos la temperatura a 230ºC hasta que estén listas, más o menos 10-15 minutos más.

Para saber si están, debemos darles la vuelta y golpear la suela. Si suena a hueco, es que nuestras baguettes están en su punto.
Las pondremos a enfriar sobre una rejilla.

Yo soy de pan blanquito, pero podéis dorarlas a vuestro antojo. con un golpe de grill.


Y nuestras baguettes por fin listas para disfrutarlas. Porque estas baguettes no se comen, no, se disfrutan.

Como os decía al principio, sin duda el mejor pan que he hecho hasta ahora.
Los levados largos le dan un sabor perfecto, y el amasado francés y los plegados consiguen unos alveolos estupendos.

Como tienen mucha corteza en relación a la miga no se conservan demasiado bien, así que es mejor que nos las zampemos cuanto antes.
El mismo día del horneado o como mucho al día siguiente.
Aunque con lo buenas que están me extraña que pasen del día de horneado, pero yo por si acaso os aviso. ;-)

Sin duda la repetiré, me ha encantado la receta. Toda una experiencia panarra.

Por último vuelvo a dejaros el enlace de Bake the World, por si os animáis a participar o ver las propuestas de todos los participantes.