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lunes, 29 de octubre de 2012

BIZCOBOLAS JACK SKELETON


Ohhhhh! Siiiiii! Lo sé! Son preciosas! Al menos a mi me encantan. Esta es una entrada de esas que estás deseando publicar, en la que las fotos te queman en la carpeta del ordenador... y es que estoy encantada con el resultado.

Dudé bastante de si hacer algo especial para Halloween, y al final ganó el sí. Cualquier ocasión es buena para repostear, está claro.


Una vez decidido el sí, la cuestión era qué hacer. Mi primera opción era hacer bizcobolas. Me encanta hacerlas, y además están buenísimas. No se les puede pedir más.
Luego la balanza poco a poco iba girando hacia las galletas, quedan super vistosas y también están muy buenas.
Al final ya me apetecía hasta hacer una tarta monstruíllo semi-asquerosa... me encantan esos momentos de "lechera total" en los que empiezas a pensar qué vas a hacer, empezando por algo relativamente sencillo,  y al final ya te ves con un apartamento en Torrevieja.

Decidí no salirme de la la idea original y hacer unas bizcobolas "con traje" (en este caso literalmente) , dan un poquito más de trabajo pero quedan muy muy bien.


Como me encanta todo lo que huela a Tim Burton decidí hacer unas bizcobolas de Jack Skeleton, el protagonista de Pesadilla antes de Navidad, peli que no es suya pero sí lleva su sello muy marcado.

Voy a publicar un montón de fotos, no sé por cuales decidirme, así que al final un porrón. Son todas muy parecidas, pero es que me gustan tanto que no sé cuales descartar.
Espero no aburriros, yo las miro y las remiro y me siguen encandilando.

Aquí os dejo también las otras bizcobolas que publiqué anteriormente, por si les queréis echar un ojo. O  pinchando en la etiqueta bizcobolas del lateral derecho,  por supuesto. Como ya publiqué varias no voy a enrollarme tanto como siempre con las indicaciones, no quiero aburriros.

Ingredientes:
- migas de bizcocho
- queso crema
- colorante rojo (opcional)
- chocolate de cobertura-candy melts blancos
- glasa negra
- fondant negro
- palitos de piruleta largos






Empezaremos desmigando el bizcocho. Podemos hacer uno especialmente para preparar las bizcobolas,  o aprovechar cualquier resto que tengamos en casa.
Yo  hice unas magdalenas con la receta de los cupcakes de Primrose Bakery, podéis encontrar la receta en internet muy fácilmente si queréis hacer estos.

Desmigamos el bizcocho, y le añadimos queso crema (tipo philadelphia) hasta conseguir una masa manejable, que al hacer las bolitas aguanten las forma pero que no queden muy duras y pastosas. Es importante que queden bonitas, pero sobre todo ricas.


Yo como el bizcocho era normal y quería que la masa quedase de color rojo, añadí unas gotas de colorante en gel, me resulta más cómodo añadirlo en este punto que antes de hornearlo.
Así podemos decidir exactamente como quedará, sin tener que cruzar los dedos durante el horneado.

La cantidad de queso crema no es siempre la misma: dependerá de lo graso y compacto que sea el bizcocho. Yo voy probando hasta que veo que queda a mi gusto, os recomiendo hacerlo así.


Una vez tengamos la masa de las bizcobolas lista, hacemos bolitas lo más iguales posibles. En este caso eran de 19 gramos, aunque para mi gusto son un poco grandes. Aceptables, pero grandes.

Fundimos una pequeña parte de cobertura de chocolate (yo lo compré en Gijón en Mrs Sophie, me gusta más tanto en la forma de trabajarlo como en el sabor que los candy melts)  y vamos fijando cada bolita en un palito. Lo hay de varios colores, y el blanco como podéis ver es blanco nuclear.

Los palitos que utilicé son de plástico de 21 cm. Suelo utilizarlos de plástico porque aunque son muy lisos y a veces no es fácil fijar las bolitas, los de papel tienden a mancharse con la grasilla del chocolate, y no me gusta nada como quedan, me da mucha rabia que se ensucien.

Para fijarlas intruduciremos el palito limpio en la bizcobola. Retiramos, lo mojamos en el chocolate fundido, y lo volvemos a introducir en el agujero.
Vamos haciendo y reservando hasta que estén todos, y se haya secado bien el chocolate.


Una vez estén bien sujetos, fundimos más chocolate (más vale que sobre que no que falte) en un recipiente al baño maría o en el microondas. Yo suelo hacerlo en el microondas, me resulta muy cómodo.

Vamos introduciendo cada bizcobola en el chocolate, y al retirar damos unos pequeños golpes en el canto del recipiente para eliminar el exceso de chocolate.

Las dejamos secar (lo hacen enseguida, en cuanto acabemos las últimas ya podemos empezar a decorar las primeras).
Según las voy sacando las voy pinchando en un trozo de porexpán en el que tengo ya los agujeros hechos (está más que reutilizado),  para que no se toquen con nada y queden las bolitas lo más perfectas posible.


En principio había pensado en hacer las caras con rotulador comestible, pero cuando probé casi cuando el pánico, resulta que sobre el chocolate quedaba fatal.
Supongo que será por la grasa que tiene, no había forma de haer nada decente.

Así que al final tuve que hacer un poco de glasa (ni glasa es realmente, simplemente mezclé azúcar glas con una pizca de agua y colorante negro hasta que tuviese la textura adecuada) para hacer las bocas y los agujeros de las fosas nasales.
Podemos hacer las bocas con diferentes expresiones,  para que no queden todas iguales.
Cuando estaban secas, con un palito eliminé la glasa de las fosas, y así quedó el chocolate teñido, me gustó el resultado.
Para la glasa utilicé la boquilla número 2 de Wilton.


Cuando las decoraciones en glasa estén secas, hacemos unas bolitas con fondant negro y las aplastamos contra la bizcobola con las yemas de los dedos, dándoles forma hasta que queden como nos gusten. Por suerte no pasa nada si no quedan bien a la primera, podemos retirarlas y volver a intentarlo.
No hubiese estado mal poner un trozo de film entre el fondant y mi dedo, además de por ser más higiénico, para que no se notasen las huellas dactilares... ¡que en algunas hasta se podía sacar una huella parcial y todo!

En la peli las cuencas son perfectamente redondas e iguales de tamaño, pero las primeras las hice de esa forma y no me gustaba como quedaban, así que al final hice una reinterpretación.
Licencia del repostero.


Las bizcobolas están listas, ya sólo nos queda el atrezzo.
Imprimimos unos "cuerpos" de Jack con la medida ideal (esto es importante hacerlo una vez estén las cabezas listas, yo hice primero la parte de los cuerpos y luego tuve que repetirlos).
Los imprimí en cartulina, os recomiendo hacerlo así, son más fáciles de recortar y luego mantienen mejor el tipo.
En papel fotográfico seguro que quedarían perfectos, pero ya me parece demasiado lujo para ser desechables.

Los pegamos al palito con un poco de cinta adhesiva... ¡y admiramos nuestra obra!


Para decorar el "stand" cartulina (como siempre) al fondo, unas tiras de papel de seda, y un poco de falsa tela de araña (estoy por ponerla por toda la casa, me encanta tirar y tirar y ver como crece).
Esta vez tuve ayuda, estaba en casa nuestra amiga CrisL pasando unos días y me echó una mano... ¡gracias!


Como os decía al principio estoy contentísima con el resultado final de estas bizcobolas. No es que estén perfectas, ni estén muy trabajadas, pero me encantan. Creo que estos días mido unos centímetros más y todo (que no vienen mal).

 Como simpre, para rematar la foto del mordisco. Cerebro sangriento... ¡pero muy apetitoso!

Ya me diréis qué os parecen, gracias a los que hayáis aguantado el rollo y llegado hasta aquí.



lunes, 18 de junio de 2012

BIZCOBOLAS: CUPCAKES DE CHOCO-FRAMBUESA


¡Como me gustan las bizcobolas! Redondas, cuadradas, con palito, sin palito, en inglés, en castellano...  como sea!
Son geniales como aprovechamiento de algún resto de bizcocho que se quede un poco duro, o como en este caso de unas magdalenas que congelé un día que había hecho demasiadas.

Estas con palito (también conocidas como cake pops) son muy cómodas, perfectas para los meses de calor, ya que no hace falta que nos lavemos los brazos hasta los codos después de comer una. Vaaale,  nos chupemos los brazos hasta los codos.
He de reconocer que se los puse porque hacía unos días que había comprado estos de plástico de colores y estaba deseando estrenarlos... son taaan bonitos!

Podemos hacerlas con cualquier tipo de bizcocho, simplemente variaremos la proporción de queso crema para ligarlo.

Sin más vamos con la receta:

Ingredientes:
- bizcocho o magdalenas desmigados (las mías eran 8 magdalenas pequeñitas)
- queso crema (sólo necesité una cucharada)
- chocolate de cobertura 70%
- chocolate blanco
- lacasitos, decoraciones de chocolate, sprinkles,...

- palitos de plástico o de papel
- mini cápsulas para magalenas (como molde)




Empezaremos desmigando el bizcocho.
Como os decía, podemos aprovechar algún resto de bizcocho que tengamos o preparar el que más nos guste para hacerlas.
Las magdalenas que yo utilicé eran con aroma de frambuesa y colorante rosa (cómo no). Hacía tiempo que no se veía algo rosa por este blog... ¡y ya lo echaba de menos!

Añadimos el queso crema a las migas de bizcocho.
Según sea el bizcocho más o menos graso y más o menos compacto, necesitaremos variar la cantidad de queso crema a añadir (la textura del queso también influye en la mezcla, como es normal).
En principio la receta básica lleva la mitad de peso de queso crema que de bizcocho desmigado... aunque en este caso utilicé bastante menos.
Eran 130 gramos de magdalenas y le puse 30 de queso crema... muy alejados de los 65 que en principio harían falta, así que hay que ir tanteando hasta dar con la textura perfecta.

Debemos poder hacer bolas que mantengan la forma pero no se agrieten. Una vez la masa esté en este punto, reservamos en la nevera.


Mientras coge cuerpo, podemos empezar con las cápsulas de chocolate.

Fundimos en el microondas o al baño maría chocolate blanco. Puede ser de cobertura o de tableta normal, en este caso era de tableta y quedó muy bien.
Si lo hacemos al baño maría es muy importante que no le entre nada de agua, ya que estropearía el chocolate y lo volvería grumoso e inmanejable.

Vertemos una cucharada de postre colmada de chocolate fundido en una mini cápsula de magdalena (eran de papel blancas, de las normales) y con cuidado vamos extendiéndolo por las paredes de la misma.
También podemos ir poniendo capas finas, para un molde grande es más efectivo, pero para estos tan pequeños se puede hacer de una vez directamente, no hace falta dar varias capas.

Cuando las hayamos bañado todas las metemos en la nevera o en el congelador hasta que están totalmente solidificadas.
En cuanto lo estén,  podemos sacar el papel. Con cuidado iremos retirando la cápsula. Con cuidado pero cuanto más rápido mejor, ya que con el calor de las manos como no lo hemos templado el chocolate vuelve a fundirse bastante rápido.

Volvemos a meterlas en la nevera y reservamos.


Sacamos la masa de las bizcobolas y le damos forma.
La masa que yo tenía pesaba 160 gramos, así que hice 8 bolitas de 20 gramos. Para mi es el tamaño ideal, ni demasiado grandes ni muy chiquitillas.

Volvemos a meterlas en la nevera hasta que las utilicemos.

El día que las hice hacía bastante calor... si fuese en invierno no haría falta tanto mete-saca neveril.

Sacamos las cápsulas de chocolate blanco y  con un palito les hacemos un agujero, para que luego encaje perfectamente..
En la foto del paso a paso se ve, vale más una imagen que mil palabras!

Ponemos la cápsula en su sitio, y le ponemos una gota de chocolate blanco.
Luego pinchamos una bizcobola, así las tres partes se quedarán perfectamente pegadas.

Hacemos lo mismo con todas, y comprobamos que al darles la vuelta se aguantan y la bola no se cae.
Si está un poco suelta, metemos un rato en la nevera hasta que el chocolate se solidifique.

Fundimos chocolate de cobertura (utilicé Lindt 70%) en el microondas o al baño maría. Yo suelo hacerlo al microondas, es mucho más rápido y queda genial.

Vamos sumergiendo las bizcobolas hasta que el chocolate cubra la parte superior, tenemos que "morder" el chocolate blanco.
Así quedará perfecto, sin que se vea por ningún lado el relleno y sea una sorpresa al morder, sobre todo si hacéis un bizcocho tan vistoso como este.

Las fui pinchando en un trozo de porexpán y decorando con virutas de chocolate, lacasitos, bolitas de azúcar... cuantos más colores, mejor!

Como era el día de la final de Roland Garros, hice una para darle suerte a Rafa Nadal... y parece que  funcionó! Parte del mérito es claramente mío.


Dejamos que endurezca a temperatura ambiente o en la nevera. Si las metemos en la nevera el chocolate perderá el brillo, pero a mi me encanta que el chocolate quede bien crujiente... me recuerda al anuncio del helado con el que nos martirizan año tras año al empezar el verano... mmmmm!

El bizcocho de frambuesa (prometo poner pronto la receta, que me ha encantado) combina genial tanto con el chocolate negro como con el blanco... ¡no sabría con cual de los dos quedarme!

Como están completamente encapsuladas en chocolate se conservan perfectamente unos días, aunque os digo desde ya que es imposible que duren más de dos.

Están super buenas, y lo mejor es que las podemos personalizar 100% a nuestro gusto.
Y son taaaaan cuquis. ¡Con esta receta triunfaréis seguro, no se le puede pedir más!

Las fotos "del mordisco" son pree-neverum, por eso se ve que el chocolate está blandurrio. No me pude resistir a sacárselas nada más hacerlas.

viernes, 2 de marzo de 2012

BIZCOBOLAS: OVEJAS


¡Beeeeeee! En cuanto vi estas ovejitas en The Decorated Cookie me quedé prendada... ¡me parecieron super graciosas!

Así que enseguida compré los palitos de pan para las patas y me lancé a hacer este rebaño... en el que no podía faltar una oveja negra.

Son un poco más laboriosas que las anteriores que había publicado (estas y estas), pero con un poco de maña y paciencia podemos conseguir que queden bastante bien.

Con las cantidades que os pongo me salieron 8 ovejas.

Ingredientes:
- 150 g de bizcocho de chocolate
- 75 g de queso crema

Para decorar:
- palitos de pan con sal
- chocolate blanco
- chocolate de cobertura
- coco rallado
- sprinkles para ojos y bocas




La forma de hacerlas es la de siempre: pesamos el bizcocho y lo desmigamos lo máximo posible.
Un método muy efectivo es coger dos trozos de bizcocho y frotarlos uno contra otro... poco a poco se irá deshaciendo sin ningún esfuerzo.

Yo compré un bizcocho pequeño de chocolate, ya que no tenía ningún resto casero y  no me apetecía dedicarle demasiado tiempo a las ovejitas por si no quedaban bien.

He de confesar que cuando empecé a hacerlas no las tenía todas conmigo, pero al final creo que quedaron bastante "cuquis".

Una vez tengamos desmigado el bizcocho, pesamos y apartamos el queso crema (queso de untar), y lo vamos mezclando con las migas de bizcocho poco a poco, sin ponerlo todo a la vez.

Dependiendo del tipo de bizchocho que utilicemos, necesitará más o menos cantidad de queso.

El que yo utilicé estaba muy bueno pero era mucho más graso que uno hecho en casa, así que no me hizo falta utilizar los 75 gramos.
Y menos mal que no se lo puse todo, porque aún así la mezcla quedó bastante blandengue.


En total mi masa pesaba 245 gramos, así que la repartí en 8 porciones de 30 gramos.  (Si, los 5g que sobraron me los comí, como sospecháis).

Luego dividí cada porción en otras dos, de 24 y 6 gramos (aproximadamente, no eran todas exactamente iguales).

Tanto para dar forma al cuerpo como a la cabeza hacemos lo mismo: con las manos formamos una bola y luego la aplastamos un poco.
Los vamos poniendo todos sobre un plato o una bandeja y cuando estén todos listos los metemos al menos una hora en la nevera, para que estén bien firmes.


Una vez haya pasado esa hora, podemos empezar a cortar las patas y los pescuezos.
Esos palitos de pan son muy fáciles de encontrar en cualquier super, nuna me había fijado en ellos pero creo que pueden dar mucho juego para decorar.

Tendremos en cuenta que van un poco clavados en el cuerpo, no debemos dejarlos demasiado cortos.

En un bol derretimos una pequeña cantidad de chocolate blanco (en el microoondas o al baño maría), y  vamos mojando cada pata y clavándolas en el cuerpo de nuestras ovejitas.

Cuando tengamos las 4 patas clavadas, la ponemos "patas parriba" en el plato, ya que volverá a i ra la nevera.

Hacemos lo mismo con los pescuezos y las cabezas, mojando un poco el palito en el chocolate blanco, y clavándolo en la cabeza.

Una vez tengamos este paso completo, veremos como nuestras ovejas van tomando forma, aunque cuerpos y cabezas sigan estando separados.

Volvemos a meterlos en la nevera, al menos otra hora, para que el chocolate se endurezca y fije las extremidades.


Pasada esa otra hora, fundimos otra vez chocolate blanco, esta vez bastante más cantidad, yo utilicé en total casi 2 tabletas de 75 gramos.

Vamos cogiendo los cuerpos con cuidado por las patas, y los sumergimos en el chocolate blanco. Levantamos, dejamos escurrir unos segundos, y les damos la vuelta para apoyarlos ya sobre las patas.

Este es uno de los puntos más delicados, sin las bizcobolas están blandas pueden caerse atravesadas por las patas.

Cuando tengamos la mitad cubiertas de chocolate, las vamos pasando por coco rallado en el mismo orden en el que las hayamos bañado.
Si las rebozamos con el coco justo después de bañarlas en chocolate, se escurrirá  y quedará con formas raras (una de las cosas que aprendí hoy, en algunas se notan las marcas).


Cuando los 4 cuerpos estén listos, haremos las 4 primeras cabezas.
Con cuidado ponemos chocolate en la parte posterior, y la pasamos también por el coco rallado.

Pinchamos cada pescuezo en su correspondiente cuerpo, en la parte de abajo si queremos una oveja paciendo o más arriba si la queremos vigilando a sus vecinas o mirando el paisaje.
Podemos poner un poco más de chocolate blanco rodeando el palito y espolvorear luego con coco para que no se note, así quedarán más seguras las cabezas.

Cuanto estén las 4 primeras listas, seguimos con las otras 4.
Supongo que si trabajamos muy rápido podríamos hacerlas todas del tirón, pero yo me llevo regular con el chocolate y prefiero hacerlas por tandas.

Para hacer la "oveja negra" derretí chocolate de cobertura y lo mezclé con coco, para que tuviese una textura parecida a las blancas.

No debemos de preocuparnos si en las caritas tienen trocitos de coco, luego se quitan muy fácilmente con un pincel.

Volvemos a llevar nuestaras ovejas un rato a la nevera, hasta que los chocolates hayan endurecido.


¡Ya casi está listo nuestro pequeño rebaño!

Como os decía antes, quitamos con un pincel el exceso de coco de la cara (o incluso del cuerpo, si vemos que tiene demasiado).

Ponemos unos sprinkes para hacer los ojos y la boca, y pintamos con un rotulador comestible las pupilas.
Podemos jugar para darles diferentes expresiones a nuestro antojo, algunas quedan muy graciosas.

Me quedaron un poco cabezonas, tanto que algunas no paraban de caerse de morros... qué penita me daban las pobres! Tanta tanta que tuve que rematarlas para que no sufriesen más.
Entendedme, no podía verlas en ese estado.

Mirad, mirad la cara con la que trataban de intimidarme para que las dejase disfrutar un poco más de la vida... ¡se las saben todas!

jueves, 25 de febrero de 2010

BIZCOBOLAS SUPERCHOCOLATE

Hace unos días, me llegó un mail de una chica que se llama Susana diciéndome que había hecho unas bizcobolas, y que no le habían salido del todo bien.

Como tenía aún un súper muffin de chocolate y nueces (podéis ver la receta pinchando aquí) , pensé en hacer unas con un pequeño paso a paso, y que sus niños Izan y Sara puedan disfrutar de estas maravillas. Espero que ahora salgan perfectas!
Los ingredientes pueden ser variados, como base podemos usar bizcocho, magdalenas, muffins,... y como "aglutinante" podemos usar queso de untar, leche condensada, petit suisse de cualquier sabor,....
Yo las hice así:
Ingredientes:
- un muffin superchocolate (Dan Lepard)
- queso de untar, una cucharada grande
- chocolate de cobertura (utilicé Nestlé)
- chocolate de cobertura blanco (utilicé Valor)

Para adornar: chocolate, fideos de colores o chocolate, figuritas de azúcar, sal maldon,...


Lo primero que tenemos que hacer es desmigar el muffin (era enorme, si son pequeños es mejor hacer más cantidad).

Añadimos queso cremoso (hay que ir viendo, dependerá de la cantidad de bizcocho que utilicemos), y removemos hasta que esté totalmente integrado.
Hacemos bolitas con la masa, y las vamos poniendo en un plato o algún recipiente en el que no se toquen y las podamos meter en la nevera.
Esta vez dejé la masa más durita que la anterior vez que las hice (las pink power, podéis verlas aquí). La verdad es que fueron mucho más fáciles de manejar, e incluso de comer, un poco más compactas pero igual de sabrosas. Pero nada secas, eh?
Una vez están todas las bolitas formadas, las metemos en la nevera, yo las metí una media hora, si es en verano estarán más calientes y habrá que meterlas un ratito más, sobre una hora.
Para bañarlas, fundimos chocolate de cobertura (yo siempre lo hago al baño maría, es más fácil de controlar y nunca se quema).

Como por dentro iban a quedar muy oscuras, pensé en bañarlas de chocolate blanco. No sé si es que el chocolate blanco y yo no nos llevamos bien o qué pasa, pero cuando lo fundí se hizo una pasta con la que era imposible bañar nada de nada.

Añadí un poco de mantequilla y un chorrito de nata, hasta que quedó con consistencia lo suficientemente líquida para bañar las bolitas (aunque estaba demasiado espesa todavía, pero tenía miedo de que luego no se pusiese duro al enfriar)
Con dos cucharas, fui pasando la mitad de las bolitas, y poniéndolas sobre papel de hornear.

La otra mitad de las bizcobolas las bañé con chocolate de cobertura normal, y quedaron mucho mejor. Lo derretí también al baño maría, y pasé una por una, como con la otra cobertura.

Es una pena que al enfriar se les vaya el brillo (habría que templar el chocolate para que no lo perdiese)En cuanto el chocolate se ponga un poco duro, cortamos los bordes sobrantes con un cuchillo. Si esperamos a que esté cuajado del todo luego corremos el riesgo de que estalle y se rompa demasiado.

Decoramos con lo que queramos (pueden ser figuritas de azúcar, hilillos de chocolate, fideos, etc...), y si queremos las ponemos en capsulitas de trufas o magdalenas, para que queden más monas.

La cobertura de chocolate blanco al principio estaba un poco blanda. En cuanto pasaron unas horas mejoró bastante, pero no quedó ni parecida a la de chocolate.

A algunas les puse un poco de sal maldon, el contraste con el chocolate me gusta mucho.

Las fotos las saqué al ratito de hacerlas, en cuando endurecieron, por eso las de cobertura blanca aún no están del todo perfectas... pero no podía esperar!
La cobertura de chocolate queda muy crujiente, además en invierno no hay que meterla en la nevera ni nada, queda perfecta a temperatura ambiente.
Cogemos la que más nos guste... y a disfrutarlas!

miércoles, 5 de agosto de 2009

BIZCOBOLAS PINK POWER!

Esta es una de las recetas que más me ha sorpendido de las que he descubierto navegando por foros de cocina.
Las descubrí en el blog de Morgana , y ella a su vez de Bakerella , las dos hascen unas cosas impresionantes.

Tenía un montón de ganas de probarlas, y aunque no es aconsejable hacerlas en verano por el calor y la humedad (por el chocolate), no me pude aguantar.
Es una receta súper sencilla, que cada uno puede modificar según sus gustos personales.
Además es ideal para hacer con niños o si no somos muy expertos en repostería.

Para hacerlo necesitamos un bizcocho o magdalenas desmigadas (o incluso galletas), algo para ligar y dar sabor (queso crema, licor, leche condensada...) y una cobertura, generalmete chocolate.
Podemos aprovechar unos restos de bizcocho que se hayan quedado secos, no se notará porque se rehidratará
Las hice un poco más "sueltas" que las que vi en otros blogs, porque pensé que quedarían un poco secas (por eso están bastante abolladas), pero no creo que sea necesario, para la próxima vez las hago más duritas. Estas quedaron súper jugosas, aguantaría más migas sin problema.

Pongo las cantidades aproximadas entre paréntesis, porque las hice a ojo, yo creo que lo mejor es fijarse en la textura de las fotos.

Yo utilicé estos ingredientes:
- Magdalenas (unas 6, cuadradas).
- Petit suisse de fresa. (2 uds)
- Queso crema (tipo philadelphia, 1 cucharada).
- Leche condensada ( 1 pizquita).
- Chocolate de cobertura (normal y con leche, unos 175 gr).
- Chocolate blanco (1/3 de tableta).
- Colorantes alimentarios (utilicé rojo y azul).

Primero desmigamos el bizcocho o magdalenas, hasta que quede todo bien homogéneo.

Añadimos en este caso el petit suisse, la leche condensada y el queso crema. Mezclamos muy bien, para que quede todo homogéneo. La masa quedó de un color rosa palo, pero como quería que fuesen de un rosa más vivo, le puse un par de gotas de colorante rojo.

Es recomendable ponerse guantes de látex cuando utilicemos colorantes, también para abrir y cerrar los botecitos, porque es muy fácil mancharse y luego muy difícil quitarlo...podemos quedarnos varios días con los dedos verdes!

Una vez la pasta esté bien mezclada, la metemos en la nevera un par de horas, para que luego sea más fácil moldearla. Esto sobre todo si es en verano, en invierno tal vez no haga falta.
Todo dependerá de la temperatura ambiente.
Hacemos las bolitas (me puse los guantes otra vez por si acaso), y luego volvemos a meter en la nevera mientras fundimos el chocolate de cobertura (utilicé normal y con leche, pero recomiendo usar sólo del normal, queda más "fino" y más duro) al baño maría.

Una vez esté listo, vamos pasando una a una las bolitas, y ponemos en un papel de horno o lámina de silicona, para que no se peguen.
Esto puede ser un poco engorroso, pero con un par de cucharas y un poco de cuidado se hace muy rápidamente.
Una vez enfríen, derretimos el chocolate blanco también al baño maría.
Cuando esté fundido, hacemos un cucurucho de papel, rellenamos con la mitad del chocolate y cortamos una puntita muy fina. Decoramos como más nos guste.

Para conseguir el chocolate malva, añadí dos gotas de colorante rojo y una de azul, y mezclé bien. El chocolate no "se lleva bien" con los líquidos no grasos, así que se formó una especie de pasta súper espesa, que no era capaz ni de remover.
Añadí poco a poco leche condensada para ir deshaciéndola, hasta que me gustó la textura, y luego la puse en otro cucurucho de papel, y a decorar!

Una vez esté bien seco todo el chocolate (las dejé toda la noche), recortamos los bordes de chocolate sobrantes.

Podemos servirlas tal cual o poner en cápsulas de magdalenas, como he hecho yo.
Mirad qué corte tienen! impresionante!
Tengo que decir que esperaba que estuviesen buenas, pero están mejor! Las haré a menudo, porque son muy fáciles y rápidas de preparar, y muy muy muy ricas.
Quedaron parecidas al sabor de los pantera rosa...no digo más!
Edito: acabo de hacer otras bizcobolas con el mismo relleno, estas decoradas sólo con chocolate blanco. Os pongo otras fotos, para que elijáis cuales os gustan más!
Utilicé sólo chocolate de postres del normal, y me gustaron más, es más fácil de manejar, y queda más brillante. Me quedo con esta cobertura.