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jueves, 13 de marzo de 2014

BATIDO DE PANTERA ROSA


Tras casi 3 meses... ¡aquí estoy! Han sido unos meses de locura (obras, mudanza, más obras, más mudanza... y así seguimos...). Pero bueno, poco a poco vamos recuperando nuestra vida normal (si es que a vivir sin horno se le puede llamar vida normal), así que por fin me he decidido a hacer y publicar una receta.

¡Y menuda receta! Si como yo sois muy fans de los pastelitos pantera rosa, este es vuestro batido.

Es super rápida y sencilla (puede que sea la receta más breve de todo el blog), pero de las que merece la pena probar.

Hace unos días en ¡Cuánto daño! (una de las páginas que visito diariamente para alegrarme las mañanas), pusieron unas fotos de un paso a paso de un batido de pantera rosa.
En cuanto lo vi se me iluminaron los ojos: batido de pantera rosa... tenía que estar buenísimo. Y creedme, lo está.
Edito para poner el enlace a la publicación de la receta original, que me acaban de dejar en un comentario. Podéis verlo pinchando aquí.


El secreto de que sepa a pantera rosa es que lleva uno triturado. Así conseguimos no que se parezca, sino que tenga un sabor 100% pantera rosa.
Anda que no me habré yo comido pastelitos rosas de estos... y lo que te rondaré, morena.

Modifiqué un poco la receta, pero es muy parecida a la original.

Os pongo como lo hice.

Ingredientes:
- 150 g de fresas o fresones
- 150 ml de leche entera
- 50 g de helado de vainilla
- 1 pastelito pantera rosa

Para la versión más "gamberra":
- unas gotitas de Cointreau
- ginebra al gusto





Como os decía modifiqué un poco la receta original, ya que utilizan yogur griego natural en lugar de helado de vainilla.
Como todos estos pastelitos suelen tener un marcado aroma a vainilla, en un principio iba a utilizar yogur de este sabor, pero en el super no había, así que decidí cambiar a helado.

El procedimiento no puede ser más sencillo:

Lavamos las fresas/fresones y las picamos en trozos grandes.

Añadimos la leche, el helado y el pastelito cortado en trozos.

Por supuesto estas cantidades son las que yo utilicé, pero cada uno puede modificarlas a su gusto.

Trituramos con una batidora (ideal hacerlo con una de vaso, dejan los batidos super finos y con mucho cuerpo)... y ya tenemos nuestro batido listo.
Aunque por supuesto puede ser con una batidora de mano normal, yo lo hice así y quedó di-viiii-no.



Y si queremos hacer una versión para adultos, no hay más que nuestro licor favorito.
Yo le puse unas gotitas de Cointreau y unas gototas de ginebra, pero seguro que con ron blanco queda también genial.

Sin duda este batido puede ser la estrella en una merienda o una noche loca... tenéis que probarlo, si lo hacéis ya me contaréis.



lunes, 14 de octubre de 2013

TARTA DE QUESO, BAILEYS Y CHOCOLATE

 Lo dicho en la anterior entrada... unos meses de sequía, pero aquí estamos de vuelta, y con una tarta más que estupenda para celebrarlo.

Es otra tarta sólo para adultos, con un sabor muy marcado a crema  de whisky y ese lujurioso chocolate brillo espejo... una pasada.

La receta de la cobertura espejo es de Esther, de una de mis webs favoritas: chocolatisimo. Supongo que la conoceréis, pero si no es así tenéis que visitarla sí o sí, es una super crack.
Soy super fan de su web y de su persona, y por supuesto de sus obras de arte comestibles.

Con las cantidades que os pongo me ha salido la tarta de las fotos de 20cm de diámetro, 6 girasoles individuales y (ejem) parte que se derramó por la encimera y la mesa, así que si hacéis sólo una tarta sale bien grande, de unos 2 kilos de peso. 

Ingredientes:
Para la base de galleta:
- medio rulo de galletas maría
- 50g  de mantequilla fundida

Para la crema de queso y licor:
- 600ml de nata para montar
- 400g de queso crema
- 100g de azúcar
- 285ml de crema de whisky
- 200ml de leche
- 2 sobres de cuajada en polvo

Para la cobertura de brillo espejo:
- 130ml de agua
- 200ml de nata para montar
- 170g de azúcar
- 55g de cacao en polvo
- 6g de gelatina en hojas 

Empezaremos preparando la base de galleta: trituramos las galletas (mucho más cómodo si es con una picadora, pero también puede ser a mano) y las mezclamos con la mantequilla fundida.

Las ponemos sobre la base del molde desmoldable o aro que vayamos a utilizar, y aplastamos hasta compactarlas bien.

Reservamos en la nevera.


Para hacer la crema de queso y baileys (vale cualquier marca de crema de whisky, pero de las que he probado esta es la que más me gusta).

En un cazo ponemos la nata, el queso crema (queso de untar tipo philadelphia), el azúcar y la crema de whisky al fuego.
Removemos bien, y si vemos que queda algún grumo de queso, metemos la batidora sin miedo para deshacerlo.

En una taza aparte ponemos los 200ml de leche, y deshacemos los dos sobres de cuajada. Removemos bien, ya que es difícil que se hidrate por completo.


Cuando la mezcla del cazo empiece a hervir, añadimos la leche con cuajada (os recomiendo pasarla por un colador fino por si queda algún grumillo).

Removemos constantemente, hasta que vuelva a hervir. Cuando lo haga, retiramos el cazo del fuego y seguimos removiendo unos segundos.
Volvemos a poner el cazo al fuego, y cuando vuelva a hervir nuestra crema está lista.

Retiramos del fuego, y seguimos removiendo un rato, para que pierda temperatura.

Vertemos sobre la base de galletas, veremos como enseguida empieza a cuajar. Es muchísimo más rápida que si la hacemos con gelatina neutra.

Aquí empezó mi odisea, el aro que estaba usando estaba muy flojo y se abrió un poco... así que la mezcla empezó a derramarse por la base... ¡menudo apuro me llevé!

Pero bueno, al final conseguí salvar casi toda la mezcla y pude hacer un apaño. Para los que luego me decís que os pasan cosas raras, que veáis que nos pasa a todos, por muchas tartas que hayamos hecho en nuestra vida.


Como os decía al principio además de hacer la tarta hice 6 girasoles en molde de silicona. En este caso el procedimiento es al revés, primero ponemos la crema y cuando haya endurecido le ponemos encima las migas de galleta, para que al desmoldar queden perfectas.

Llevamos la tarta (las tartas en este caso) a la nevera, y la dejamos un par de horas hasta que esté completamente firme.

Como tenía miedo de que al ponerle la cobertura por encima se derritiese las congelé, y creo que fue parte de mi segundo error.


 Pero ahora vamos con la receta lujuriosa de chocolate espejo, luego os sigo contando.

 En un cazo ponemos al fuego todos los ingredientes a fuego fuerte excepto las hojas de gelatina, que debemos ponerlas a hidratar en agua fría.

Removemos a menudo para evitar que se pegue al fondo. Cuando empiece a hervir bajamos un poco el fuego, y dejamos que hierva unos 10 minutos. Si tenéis termómetro, hasta que alcance los 103ºC).

Si metemos una cuchara y la miramos por la parte convexa veremos que la cobertura tiene un brillo impresionante, y que casi no gotea por los laterales de la cuchara. Está casi lista.

Apartamos del fuego y dejamos enfriar unos 5 minutos (hasta que baje hasta los 60ºC).
Escurrimos las hojas de gelatina, y las incorporamos una a una removiendo para disolverlas por completo.

Volvemos a dejarla un ratito hasta que esté a unos 30ºC, la temperatura ideal para utilizarla.

Colocamos la tarta sobre la rejilla para bañarla, es la forma más fácil de hacerlo. Yo os recomiendo poner un bol o una bandeja para recoger la cobertura sobrante, poner la rejilla encima y sobre ésta la tarta.
Vertemos directamente la cobertura desde el cazo, dejando que caiga por los laterales y moviendo la rejilla un poquito para eliminar el exceso.


Ahora os contaré mi segundo error: como la tarta estaba congelada, la cobertura en cuando tocaba la tarta se quedaba "clavada" y casi no escurría. Tenía que haber estado un poco más rápida, para la próxima intentaré conseguir un acabado perfecto.

Como quedaba muy irregular, le hice con una cuchara la espiral en la parte superior, de estar mal que pareciese que era intencionadamente ;)
Creo que no hubiese hecho falta congelarla, la textura es mucho más firme que la de una mousse.

Para bañar los girasoles (que también estaban congelados) decidí calentar un poquito la cobertura, para que estuviese mas líquida y escurriese mejor.  Y la verdad es que quedó una capa más fina y mejor distribuida, con mejor aspecto que la de la tarta.

Llevamos a la nevera, la cobertura no perderá nada de brillo y seguirá igual de perfecta. Queda con una textura y un sabor genial, ¡otra de esas recetas que guardo para mi para siempre!


Para decorar no se necesita nada más, el brillo es tan bonito que es más que suficiente.

Como íbamos a cenar a casa de una amiga decidí ponerle unas mini perlitas y purpurina plateada para darle un toque un poco más lujoso. No sé si mejoró o empeoró, pero bueno, a lo hecho pecho.

Si os gusta la crema de whisky tenéis que probar esta tarta, queda impresionante. La combinación de galleta, la crema y la cobertura de chocolate es perfecta.
Por supuesto puede hacerse con cualquier crema (hace tiempo probé una de chocolate y cerezas que seguro que es perfecta para hacer una tarta de este tipo).

Os animo a probarla, si lo hacéis ya me contaréis.


martes, 29 de septiembre de 2009

OS INVITO A UN MARTINI

No estaba segura de si publicar o no esta entrada. Nunca había puesto nada personal en el blog, pero esta noticia es tan importante que creo que sí que merece una mini entrada.

El viernes día 25 defendí el proyecto fin de carrera, y después de años y años estudiando... ¡he acabado la carrera! ¡Estoy contentísima!

Quiero compartir con vosotros (aunque sea virtualmente) esta copita de martini, y daros las gracias a todos los que me apoyasteis y ayudasteis en este largo camino: familia, amigos, compañeros de escuela, de piso, conocidos e incluso desconocidos (no nombro porque me dejaría a muchísima gente atrás, pero el que se dé por aludido que brinde conmigo)

De paso, aprovecho para contaros como me gusta el martini (mi marca favorita): blanco, bien frío, con 3 gotitas de ginebra, rodaja de limón y un par de aceitunas.

Y si encima teneis la suerte como yo de que una amiga os conozca mucho y os regale una copa perfecta para tomarlo como esta, lo disfrutareis incluso más. Se nota la diferencia, os lo aseguro.

¡Brindo por vosotros!

sábado, 27 de junio de 2009

LICOR CAFÉ

Esta es una de las mejores recetas que puedo compartir. Se la dedico a mi amigo Justo, mi discípulo licorero!
En mi casa se hace desde siempre, y nunca falta una botella de licor café en una buena sobremesa.

Es muy sencillo, os animo a probarlo. Quien lo prueba, repite!

Ingredientes:
-4 litros de orujo (mejor si es casero o a granel).
-200 gr de café torrefacto en grano.
-2 kg de azúcar
-1 litro de agua.
-1 cafetera de café torrefacto.


En un recipiente con tapa (que no sea de plástico) ponemos el aguardiente y el café, removemos bien y dejamos reposar durante unos 10 días. Removeremos al menos una vez al día, mejor si son dos.


En casa lo hacemos en una olla grande de acero, como podeis ver.
Hay que taparlo porque se llena la casa de mosquitos, y además huele bastante fuerte.

Pasados estos 10 días, colamos la mezcla. Os recomiendo utilizar un colador de tela, filtran mucho mejor.
Si utilizais uno metálico, mejor ponedle un paño limpio, una gasa o un trozo de algodón, para que no pasen posos.

Ponemos el litro de agua en el mismo recipiente donde estuvo reposando el orujo, todavía con los granos de café, para aprovechar todo lo posible la "sustancia" que pueda quedar. Colamos con el mismo procedimiento que antes, y lo vertemos sobre los 2 kg de azúcar, que estarán en otra olla.



Por supuesto, podemos poner antes el líquido y luego el azúcar, es indiferente.
Llevamos al fuego para hacer un almíbar.
Lo dejamos cocer unos 10 minutos, hasta que esté denso. Hay que tener mucho cuidado, pues puede salirse si no lo vigilamos y removemos.
Apagamos el fuego, y dejamos enfriar hasta que esté a temperatura ambiente (tarda bastante, unas 5-6 horas).


Mientras tanto, hacemos una cafetera de café torrefacto, que le dará más color y sabor a café al licor. Este paso no es obligatorio, pero le da un toque bastante bueno. Dejamos enfriar a temperatura ambiente, también.

Una vez que esté todo a la misma temperatura, mezclamos y….¡el licor está listo!
Dejamos reposar un rato, para que se mezclen bien los sabores, y probamos. Si está demasiado fuerte, podemos hacer un poco más de almíbar, otra cafetera de café o ambas cosas, y añadírselo cuando estén a la misma temperatura, esto parece ser que es importante.
Os recomiendo probarlo frío (con meter un vaso de chupito en el congelador vale), porque “caliente”(a temperatura ambiente) se nota más fuerte que frío.

Embotellamos… ¡y a disfrutar!

Se conserva perfectamente años y años….si conseguís no bebéroslo!
Os aconsejo guardarlo en la nevera o en congelador, aunque ya se sabe, cada uno tiene sus gustos. En el congelador se hacen unos cristalitos de hielo, además de estar un poco más denso …mmmmm…

Se puede aromatizar con naranja o canela (en la maceración), pero os recomiendo hacerlo así, sin nada que enmascare el sabor, es espectacular.

El resultado final depende totalmente del orujo. Si tiene algún regustillo raro, no hagáis licor para aprovecharlo, pues se va a acentuar más.

A mí personalmente con esta receta se me hace un poco fuerte (aunque depende de lo fuerte que sea el orujo, claro).
Cuando lo hago para mi suelo ponerle 2,5 kg de azúcar y 1,5 litros de agua, para que salga más flojito, pero mi madre dice que eso no es licor ni ná! jajaja!

Con unas galletas o unas rosquillas está de vicio!



Os invito a un chupito!