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lunes, 7 de mayo de 2012

TARTA DE GOMINOLAS II (con paso a paso)


¡Otra tarta de gominolas! Esta vez con el prometido paso a paso... ¡espero que llegue a tiempo para todas las comuniones y cumpleaños que se avecinan, que sé que son muchos!

En la otra tarta de gominolas que publiqué (aquí la tenéis, es muy parecida a esta) me quedé con ganas de hacerlo, ya que a algunos os surgieron dudas de cómo "hornear" vuestra propia tarta. 
Está claro que en casos como este vale más una imagen que mil palabras.

Aprovechando que iba a hacer esta tarta para el bautizo de mi "sobrino" Manu, hice algunas fotos para el paso a paso.
Es muy básico, pero es que las tartas de gominolas es lo que tienen... una vez que ves más o menos como se hacen, no necesitas nada más para hacer las tuyas.

Necesitaremos:
- unas planchas o bases de porexpán
- papel para forrarlas
- palillos o pinchos para fijar las gominolas
- gominolas a porrón
- un dedal
- paciencia (imprescindible)

Y cuando digo paciencia, digo que es mejor no hacerlo con prisa... pero es un trabajo muy sencillo, que además podemos dividir en varios días en nuestros ratos libres.
Yo suelo hacerlas por las noches, mientras veo la tele un rato. Como el trabajo es muy mecánico, podemos dividir nuestra atención en hacer varias cosas a la vez.


Si compramos/reutilizamos una plancha de porexpán (poliestireno extruído, para más señas), empezaremos cortando los discos que vayamos a utilizar.

Yo escojo platos y cuencos de diferentes tamaños, marco con un rotulador y luego los corto con un cutter. Esto para mi sin duda es lo peor de hacer las tartas, las bolitas de porexpán empiezan a pegarse a todo... ¡viva la electricidad estática!

Podéis encontrar planchas en almacenes de construcción, pero os recomiendo antes visitar esta web ( Porexcut, también tiene facebook), creo que para las siguientes tartas compraré las bases.  Me ahorro lo más engorroso, están a muy buen precio, y hay infinidad de formas y tamaños.

Si hacemos la tarta con discos circulares, podemos aprovechar las esquinas que nos van quedando, uniéndolas con palillos y luego cortándolas con la forma que prefiramos.
En este caso yo había hecho 4 discos, pero luego al hacer la tarta me "pidió" otro piso, así que uní unos restos para hacer el último... ¡no se puede desperdiciar nada!

Si pincháis en las fotos las podéis ver más grandes
.

Una vez tengamos los discos listos, los forramos con papel. Os aconsejo utilizar uno que no sea demasiado duro, ya que hay un montón de palillos que clavar... y a la larga se nota la diferencia.
Creo que con las bases compradas no hará falta forrarlas, yo lo hago más que nada para que no caigan bolitas entre las gominolas.

Para fijar unos discos a otros, pinchamos 3 o 4 palillos en la más grande, y clavamos encima la siguiente, con cuidado para que al apretar los palillos no salgan hacia arriba y nos lastimen.

Así con todas las que vayamos a utilizar, aunque luego si vemos que le queremos poner otro piso, siempre podemos hacerlo.


Para fijar las gominolas yo utilizo palillos de los que tienen sólo una pica y el otro extremo torneado.
Los planos son demasiado blandos, y con los redondos de dos puntas (al menos por mi experiencia) es más fácil que las gominolas se caigan una vez fijadas.  
Estos de un sólo lado también tienen un inconveniente: a veces al clavar se rompen justo por la parte torneada, y hay que sacar la gominola, buscar la parte rota de madera, quitarla, y decidir si volvemos a poner la gominola en su sitio o directamente nos la comemos. Suele ser la segunda opción.
No pasa muy a menudo, así que yo sigo utilizando estos. Se nota muy fácilmente si se rompe, no os preocupéis.
Además, con la fuerza que se hace para clavarlas, si no se rompen en este momento, creo que ya no se rompen nunca. 

Como os decía en la lista de ingredientes, hay unos pinchos de plástico de colores que también se pueden utilizar, sobre todo si hay niños de por medio. Creo que normalmente se compran en mercadona, por si os sirve de referencia.

Es importante ser bastante organizado para ir pinchando las gominolas. Yo suelo abrir las bolsas y poner las gominolas en distintos cuencos o platos, para ver bien todas las que tengo y escoger la que necesite en cada momento.

Otra cosa a tener en cuenta es la elección de los colores. Debemos escoger unos colores que combinen bien (o al menos no se maten) entre ellos.


Os digo como hago yo para pincharlas: cojo la gominola con una mano, y con la otra le clavo el palillo por la parte torneada.
Luego la sitúo en su sitio, y con un dedo con dedal empujo hasta que se clave en el porexpán. Muy importante lo del dedal, si sólo vamos a pinchar unas cuantas no hace falta, pero en cuanto llevamos un rato pinchando incluso podemos llegar a hacernos herida.

Vamos pinchando por hileras, dando vueltas y más vueltas hasta que  tengamos toooooda la tarta cubierta.
Personalmente me gustan bastante cargadas, que no se vea el papel que recubre las bases.

Pare rematar y darle altura, esta vez no puse palotes, sino que coloqué unos tanzanitos bordeando los chupa-chups, y unos palos de brocheta con corazones de nube bañados en chocolate rosa... ¡cómo me gustan estos corazones!

Los chupa chups también los clavo con un palillo, pero pinchando primero en le porexpán y luego clavando el palo del chupa a modo de vaina.

Si os gustan las manualidades y tenéis alguna celebración a la vista os recomiendo animaros a hacer una de estas, son muy entretenidas y sin duda muy llamativas. ¡No fallan nunca!
Además no hay problema si sobran gominolas... seguro que hay un montón de candidados para repartirlas y llevárselas a casa. ;-)

jueves, 19 de enero de 2012

TARTA SAN MARCOS

 Por fin me voy a poder sacar esta espinita... hace ya casi 3 años (aún no había ni proyecto de blog) le prometí a mi amiga Marta que le iba a hacer este paso a paso... ¡y aquí está! ¡Por fin! Ya no tienes excusa... ¡y sin soplete, además!

El día de su cumpleaños intentó hacer una tarta sorpresa para su costi, pero no salió del todo bien. Por no dar más detalles, digamos que "no salió".
He de decir que esta es una tarta laboriosa, incluso para los que estamos acostumbrados a hacer repostería a menudo, así que tiene todo mi respeto por haberlo intentado con tan pocos medios.

El otro día cuando le dije que este año por fin iba a hacer su paso a paso, sus palabras fueron: "no des nada por sabido".
Por tanto, queridos amigos, preparaos, que hoy el enrollamiento va a ser máximo.

Tengo que decir que el único cachivache de cocina que tiene es una batidora de cuchillas, así que está hecha sólo con ese electrodoméstico.
Sin varillas eléctricas, sin soplete, sin tamiz, sin lira... no os podéis imaginar lo que sufrí viéndolos tan quietecitos en sus estantes sin poder usarlos.
Bueno, miento, tampoco tiene báscula, pero me niego a hacer este bizcocho sin báscula, así que si no tenéis podéis hacer el clásico de yogur, para el que no la necesitamos. (una receta aquí, por ejemplo). El resto de cosas sí se podrían hacer a ojo, creo yo. Aunque para que queden perfectas, siempre pesando.

Vamos ya con la receta, que es larga y las horas escasas. Creo que es la misma que le había pasado a ella en aquella ocasión, la de Auro.

Estas cantidades son para un molde de 16 cm de diámetro, bastante pequeño, así que si queréis una tarta normal duplicad cantidades.

Ingredientes:
Para el bizcocho:
- 2 huevos
- 75 gr de azúcar
- 125 gr de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
- 50 ml de leche
- 50 ml de aceite de girasol
- una pizca de sal

Para el almíbar:
- 50 ml de agua
- 50 ml de ron
- 50 gr de azúcar

Para la crema de yema:
- 75 ml de agua
- 125 gr de azúcar
- 1 cucharadita de maizena
- 1 cucharada sopera de leche
- 2 huevos
- 1 cucharada sopera de zumo de limón
- 15 gr de mantequilla

Para la nata montada/trufa:
- 400 ml de nata para montar
- 2 cucharadas soperas de azúcar
- 3 cucharaditas de cacao en polvo

Para decorar:
- almendra laminada, en granillo, entera...
- caramelo
- azúcar moreno
- alguna fruta (physalis, por ejemplo)
- hilos de chocolate...


Empezaremos haciendo el bizcocho, como casi siempre.
Es importante que los ingredientes estén a temperatura ambiente, sobre todo los huevos, para que las claras se monten bien.

Abrimos los huevos y separamos las claras de las yemas.

Por un lado, montamos las claras con la mitad del azúcar. Empezamos a batir con unas varillas (manuales, en este caso), y cuando empiecen a formar burbujas y se vuelvan translúcidas, vamos añadiendo el azúcar poco a poco, en forma de lluvia sin dejar de batir para seguir introduciendo aire y que no se bajen.
A las dos vueltas ya me empezó a doler el brazo, qué mal acostumbrados estamos con tanto aparato eléctrico. Increíble.

Como son para el bizcocho no hace falta que estén montadas muy firmemente, aunque cuanto más lo estén mejor será el resultado.


En otro bol batimos los huevos con el azúcar, hasta que formen una crema espumosa amarillo pálido y no quede ningún resto de huevo sin batir.

Añadimos los líquidos (la leche y el aceite) y removemos para que se mezclen.

Mezclamos la levadura y la sal con la harina, y la vamos incorporando poco a poco a la mezcla de yemas.  Quedará una masa bastante espesa.
Podemos aromatizar con alguna esencia o piel de cítrico, yo le puse piel de mandarina rallada.

Con cuidado, vamos poniendo porciones de claras montadas sobre la mezcla de yemas.  Las vamos mezclando siempre suavemente y con movimientos envolventes y de abajo a arriba.
Así hasta que estén todas las claras integradas. Notaremos que la masa del bizcocho es mucho más fluída.

La vertemos sobre un molde enharinado y lo metemos en el horno precalentado a 180º, unos 20-30 minutos. Como siempre dependerá del tamaño del molde, del tipo de horno, de la temperatura de la masa.. de mil factores.


Es importante no abrir el horno (a no ser que se masque la tragedia) en los primeros 20 minutos, y aún así siempre tendremos que hacerlo muy rápidamente.

Cuando al pincharlo con un palillo salga limpio, el bizcocho está listo.

Lo sacamos del horno y lo ponemos a enfriar sobre una rejilla sin sacarlo del molde, ya que al estar caliente es muy frágil.

Aprovecharemos que tenemos el horno encendido para tostar la almendra, si la hemos comprado cruda. Pondremos el horno en posición grill.
Yo suelo hacerlo en papel de aluminio, haciendo una especie de bandeja de bordes altos para poder removerla un poco sin que se salga y se tueste más homogéneamente.

Hay que tener cuidado, tarta un poco en empezar a tostarse, pero en cuanto empieza es casi inmediato.


Mientras se hornea el bizcocho, podemos preparar el almíbar y la crema de yema, que tendrán también que enfriar antes de ser usados.

Para el almíbar ponemos agua, azúcar y ron (o algún otro licor que os guste, el cointreau también va muy bien)  a partes iguales en un cazo al fuego.

Dejaremos que hierva unos 5 minutos a fuego medio, hasta que se vuelva más denso. Tendremos en cuenta que cuando enfría espesa un poco más.
Apagamos y reservamos.

Si lo van a tomar niños, podemos hacer el almíbar sólo con agua y azúcar y cuando lo apaguemos añadir zumo de naranja o mandarina, queda también muy rico. 


Al mismo tiempo podemos hacer la crema de yema (en este caso es de huevo, ya que los lleva enteros, pero le llamaré igualmente de yema).
Parece que son muchas cosas a la vez, pero al almíbar no hay que hacerle ni caso, se hace solo, y al bizcocho con echarle un ojo de vez en cuando es suficiente.
Así aprovechamos el tiempo al máximo, y no se nos hace tan larga la preparación.

En un cazo ponemos el agua, el azúcar y el zumo de limón, y hacemos un almíbar con ellos. Mismo proceso: al fuego, que hierva unos 5 minutos, siempre comprobando que el azúcar esté bien disuelto cuando apaguemos.
Como hay que esperar un rato para usarlo, yo lo que hice fue verterlo en una taza, aclarar el cazo con agua para que enfriase, y seguir con la preparación ya al momento.

En ese mismo cazo batimos muy bien los huevos. Es importante que no queden restos de huevo sin batir, ya que luego los encontraríamos en la crema. (Antes de que preguntes, Marta, por supuesto que podemos usar un cazo diferente).

En un recipiente (vale uno pequeñito) mezclamos la maizena y la leche, aplastando contra el borde con la parte de atrás de una cuchara los pequeños grumos que puedan formarse.
Añadimos esta mezcla a los huevos batidos, y batimos bien.

Poco a poco, en forma de hilo, y siempre removiendo a la vez para que no cuaje por el calor, añadimos también el almíbar.

Llevamos el cazo al fuego y removemos constantemente, hasta que quede una crema bien espesa.

Retiramos del fuego, y añadimos la mantequilla en dados o láminas. Mezclamos hasta que se disuelva por completo y reservamos hasta el momento de montar la tarta.

Os recomiendo poner un film de cocina en contacto con la crema para que no se forme costra, es un truco que va genial. 


El siguiente (y ya casi último) paso es montar la nata y hacer la trufa.

Cuanta más materia grasa tenga la nata mejor, así que yo esta vez utilicé la de Central Lechera Asturiana, que tiene un 35.1%, y tengo que decir que sí que se nota la diferencia.

Es imprescindible también que esté muy fría, al menos 24 horas en nevera, y si puede ser media horita de congelador también, aunque yo esto último no lo hice.

Lo ponemos en un vaso alto y empezamos a batir. Como os decía, traté de hacer esta tarta lo más parecido a como la podría hacer Marta, así que monté la nata con la batidora de cuchillas.
Empezamos batiendo al mínimo, más o menos un minuto, y siempre abajo y arriba, sin dejar la batidora quieta.
Pasado este tiempo, veremos como empieza a espesar. Es el momento de añadir el azúcar (otra vez en forma de lluvia y sin dejar de batir arriba y abajo) y subir la potencia al máximo.

Batiremos hasta que esté bien firme, teniendo cuidado de no pasarnos y que se convierta en mantequilla.

Retiramos un poco menos de la mitad de la nata montada y le añadimos el cacao en polvo (como medida de urgencia vale colacao, sí), mezclándolo suavemente hasta que se forme la trufa.

Reservamos las dos cosas en la nevera.


Ya sólo nos queda montar y decorar la tarta. Despues de la odisea, esto es lo más sencillo.

Es importante esperar a que tanto el bizcocho como el almíbar y la crema de yema estén a temperatura ambiente, para que quede bien.

Con un cuchillo, partimos el bizcocho en 3 discos más o menos iguales. Yo suelo poner el de abajo un poco más grueso, por si se empapa demasiado que no llegue a romperse, y que la tarta siga siendo fácil de servir.

Un truco para que la tarta quede bien plana por arriba es darle la vuelta al bizcocho antes de cortarlo en discos.
Así, lo que queda en la parte superior es el "culo" del bizcocho, que siempre queda perfectamente liso.
También podemos dejarlo tal cual y cortarle "la barriga", pero es un poco más engorroso.

Ponemos el primer disco sobre el plato donde vayamos a servir la tarta.
Con una cuchara empapamos con almíbar, y encima una capa generosa de nata montada (debemos acordarnos de reservar parte para el lateral de la tarta).

Alisamos con un cuchillo o espátula, y encima ponemos el segundo disco de bizcocho. Calamos con almíbar, y ponemos la capa de trufa.
Si queremos podremos dejar también parte para decorar, yo en este caso no la utilicé.

El tercer disco de bizcocho lo calaremos antes de ponerlo, en la parte que va en contacto con la trufa. Así conseguiremos que esté húmedo pero no tanto como para estropear la decoracion superior.

Lo colocamos sobre la trufa, y encima ponemos la capa de crema de yema, alisándola bien, ya que quedará a la vista.

Hasta este momento es todo (o debería serlo) bastante limpio. Como ahora toca lo más engorroso, os recomiendo poner unos trozos de film o papel de aluminio en los bordes del plato o fuente, para que luego el acabado sea mucho más limpio.

Pues bien, ahora poco a poco vamos cubiendo el lateral de la tarta con nata montada. No debemos escatimar, ya que si no hay nata suficiente las almendras no se pegarán.


Una vez tenemos el borde bien cubierto, despacito y con buena letra vamos pegando la almendra tostada.
Hay varios métodos, a mi el que más me gusta es poniéndola sobre un cuchillo ancho y pegándola sobre la nata como si fuese una espátula. Tiene que ser con un movimiento rápido, si no la almendra se escurre y queda toda en el fondo.
También podemos salpicarla o usar la mano a modo de espátula, como prefiramos.

Una vez esté bien cubierta, retiramos con cuidado los trozos de papel film, para dejar a la vista el impoluto plato.

Generalmente la crema de yema se quema con soplete, pero como a estas alturas todos sabréis, Marta no tiene soplete, así que había que pensar otra cosa.

Mi primera opción era hacer un disco muy fino de caramelo y ponerlo encima de la tarta, pero me pareció demasiado dificultoso y pringoso.
Luego pensé en triturarlo y espolvorearlo sobre la crema... así que se me ocurrió hacer esto, un método mucho más directo.

Con 3 cucharadas de azúcar y unas gotas de zumo de limón hacemos un caramelo clarito.
Cuando esté listo, lo retiramos del fuego y con una cuchara vamos cogiendo pequeñas cantidades y haciendo hilos sobre la tarta.

Es posible que tengamos que volver a calentarlo en algún momento si se queda muy denso, pero con unos segundos al fuego se soluciona.

Al principio quedarán unos hilos de caramelo duros y bien definidos, pero con el paso de las horas la humedad hará de las suyas (en este caso para bien) y derretirá el caramelo, dándonos aspecto y sabor casi de yema tostada.
Tenéis que creerme, las fotos las saqué nada más montar la tarta, pero luego en la nevera se derritió del todo.

Queda perfecta así tal cual, pero si queremos aprovechar unos physalis churrumidos que tengamos en la nevera desde hace meses... ¡esta es nuestra ocasión!


Bueno, los que hayáis llegado hasta aquí sois mis ídolos... porque ya no me aguanto ni yo! jajajaja!
 Espero no haberme dejado nada atrás, pero por favor si queda alguna duda, ya sabéis, avisadme.

Para rematar recomendaros (si no lo habéis hecho ya) que hagáis esta clásica tarta en casa... está buenísima.

A veces (y yo soy la primera) nos empeñamos en hacer cosas nuevas, y cuando pruebas un postre de estos te das cuenta de que si algo lleva tanto tiempo "entre nosotros" por algo será.
¡Los grandes clásicos nunca fallan, como siempre os digo!

Un saludo para todos, y en especial  un muy feliz cumple a Julio. Este año Marta no tiene disculpa,  exige tu San Marcos en estado sólido.


domingo, 2 de octubre de 2011

DECORACIÓN CON CHOCOLATE (PASO A PASO)


Hoy estrenamos una nueva etiqueta: decoraciones.

Un porcentaje bastante alto de las preguntas que me hacéis son sobre la decoración con chocolate de la tarta Hello Kitty superchocolate, así que aprovechando que iba usar la misma técnica para decorar una tarta tres chocolates (la receta aquí), he hecho este paso a paso para que os quede más claro.

Esta semana los abuelos de David celebraron su 60 aniversario de boda, así que ya que íbamos a hacer un par de tartas, decidimos decorarlas para la ocasión.

Lo primero que tenemos que hacer es decidir el dibujo/texto que queremos hacer. Os recomiendo empezar por algo sencillo, al menos la primera vez.


Yo hice este diseño, muy sencillo y bastante "cuqui" (yo no tengo abuela, se me nota, jijiji).

Podemos también bajarnos un dibujo que nos guste de internet y utilizarlo, eso fue lo que hice en el de hello kitty para mi sobri Claudia.

Si se os da bien la pintura, incluso podéis hacer retratos con chocolate, quedan impresionantes, podéis ver algún ejemplo buscando en la red.

Ingredientes:
- chocolate negro (utilicé nestlé postres)
- chocolate con leche (utilicé nestlé)
- chocolata blanco (utilicé milkybar)

- el dibujo que vayamos a hacer
- una lámina de acetato
- biberones o mangas pasteleras
- boquillas redondas finas (nº 2 y 3 de wilton)






Empezaremos por imprimir nuestro dibujo "en espejo". 
Tenemos varias opciones para hacerlo: si manejamos algún programa de diseño, suele haber la opción de hacer el espejo del objeto con el que estémos trabajando.
Algunas impresoras también tienen la opción imprimir en espejo, mirad si la vuestra lo tiene.
Si no podeís hacerlo de ninguna de las formas anteriores, podéis llevar el dibujo a una fotocopiadora y pedir que os hagan una copia en simétrico o espejo, en casi todas las máquinas hoy en día se puede hacer.

Una vez tenemos nuestro diseño impreso, ponemos encima una lámina de acetato (podemos aprovechar alguna tapa de encuadernación que tengamos por casa) y los fijamos con celo.

Yo suelo trabajar sobre una bandeja de horno (en este caso una placa de hornear galletas), así si necesito mover el trabajo o meterlo un rato en la nevera, no se mueve ni gota. ¡Literalmente!

Fundieremos el chocolate que vayamos a utilizar de primero al baño maría o en el microondas, y lo vertemos en el biberón. Podemos utilizar también una manga pastelera deshechable, si lo preferimos.

Colocamos una boquilla fina (yo la 2 de wilton) y empezamos haciendo los detalles más delicados: letras, contorno de dibujos, puntos, ...

Es importante no tener prisa, esta es una técnica muy sencilla pero hay que ir poco a poco y con cuidadito, para que quede bien.


Esperamos un rato hasta que se solidifique (si es verano os recomiendo meterlo en la nevera, si no nos eternizamos) para continuar con el siguiente chocolate.

Como véis, yo utilicé primero el chocolate negro, luego el blanco, y para terminar el chocolate con leche.

Vamos rellenando poco a poco, hasta que esté toda la superficie cubierta.

Es importante que cada "capa" solidifique antes de continuar con la siguiente, para que las líneas no se mezclen y queden bien definidas.

Si queremos hacer un diseño más vivo, podemos teñir el chocolate blanco con colorantes especiales (con base de aceite) o utilizar gotas de chocolate  que podemos encontrar en algunas tiendas de diferentes colores (y sabores): naranja, rosa, verde,...



Una vez esté terminada toda la decoración, la meteremos al menos una hora en la nevera para que la lámina de chocolate sea fácil de manejar.

Cuando queramos utilizarla, la despegamos con cuidado del acetato (se hace muy fácilmente) y le damos la vuelta cuidadosamente (si tenemos la precaución de hacerla no muy fina, se maneja genial con las manos).
En este momento seguro que si hay silencio, se puede oír nuestro corazón palpitando.

Podemos ponerla sobre cualquier tipo de tarta: de galletas y choco,  de bizcocho, una tres chocolates como esta,... donde sea!

Tengo pendiente decorar unas galletas con esta misma técnica, tienen que quedar muy bonitas y sobre todo ricas... pocas cosas combinan tan bien como las galletas y el chocolate.

Ya os contaré! ;-)