Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Enero nos invita a preparar todo un clásico de la gastronomía francesa, Masa de Hojaldre.
Tarde o temprano iba a tener que enfrentarme a la masa de hojaldre casera... y el combate fue el domingo pasado!
Bueno, la vedad es que exagero un poco, no fue un combate en sí mismo, pero yo me preparé para él como si fuese a vida o muerte. De hecho, hice sólo media receta de la original que nos ponían, por si no era capaz de dominar la masa.
Tengo que decir que al final se portó muy bien, supongo que sería porque ese día hacía bastante frío.
Creo que además de tener un hijo, plantar un árbol, y escribir un libro, todo el mundo alguna vez en su vida debería tener que hacer hojaldre casero... una experiencia única!
Como no tenía ninguna receta demasa de hojaldre, seguí la que nos facilitaron desde Whole Kitchen, que es la de Pierre Hermé.
La verdad es que me pareció que llevaba demasiada mantequilla,cuando la repita le pondré menos, quizás un 30% menos.
Sobre todo lo noté en el horneado, se hacían unos pequeños charcos de mantequilla alrededor de las cañas.
Eso sí, de sabor buenísimo, cuando estaba caliente (no pude evitar probarlo, claro!jijiji) estaba un poco grasiento, pero pasadas un par de horas, estaba delicioso.
Incluso al día siguiente, estaba tenial, muy crujiente y sabroso.
Vamos con la explicación, que no me quiero extender más.
Hice algunas fotos del paso a paso, espero que os sirvan si os animáis a hacer masa de hojaldre casera.
Ingredientes:

- una pizca de sal
- 200 ml de agua fría
- 125 gr de harina de trigo (normal)
- 75 gr de harina de trigo (fuerza)
- 250gr de mantequilla a temperatura ambiente.
Empezaremos poniendo en un bol el agua fría y la sal, removiendo para que esta última se disuelva.
Fundimos 40 gr de los 250 gramos que utilizaremos en total.
En otro bol (o sobre la encimera, si preferimos), ponemos los dos tipos de harina, y añadimos el agua salada y la mantequilla fundida.
Amasamos bien y hacemos una bolita con la masa. Envolvemos en un film, y la guardamos en la nevera un par de horas.
Pasado este tiempo, sacamos la bola, le hacemos un corte en forma de X, y estiramos la masa para que quede en forma de cruz.
Es importante dejar la parte central de la cruz más gruesa.
Os aconsejo enharinar un poco la superficie de trabajo, lo justo para que la masa no se pegue.
Ponemos el resto de la mantequilla sobre esta parte central, y solapamos la masa para "encerrarla".
Con el rodillo aplastamos con cuidado el "ladrillo", y lo estiramos hasta que sea una lámina. Lo ideal es que quede lo más rectangular posible, para que el doblado sea perfecto.
Si se sale la mantequilla en algún punto (ocurre muy fácilmente), espolvoreamos una pizca de harina para sellarla.
Doblamos esta lámina en 3, como si cerrásemos un tríptico de papel. Acabamos de dar la primera vuelta.
Giramos la masa 90 grados, y volvemos a estirar con el rodillo, hasta formar otra lámina. Esta ya va a tener mucho mejor aspecto que la primera vez, ya veréis como va mejorando vuelta a vuelta.
Doblamos otra vez en 3. Esta es la segunda vuelta.
Envolvemos en film la masa, y la llevamos dos horas a la nevera, para mantener la mantequilla "en su sitio".
Una vez pasen estas dos horas, la giramos 90º, estiramos con el rodillo y haremos otras dos vueltas, exactamente igual que las dos primeras.
Film, y a la nevera otras dos horas.
Pasadas las dos últimas horas, volvemos a dar otras dos vueltas, que serán la quinta y la sexta.
Y nuestra masa está lista! Podemos usarla fresca (aguanta sobre una semana bien envuelta en film en la nevera) o congelarla, como prefiramos.
La verdad es que es un trabajo muy poco pesado, se estira (literalmente,jiij) en el tiempo, pero entre vuelta y vuelta podemos dedicarnos a lo que queramos.
Queda una masa buenísima, creo que en las fotos se verán perfectamente las laminitas...mmmm!
Yo la utilicé para hacer unas cañas rellenas de crema pastelera, que nos encantan!
Os dejo
aquí la receta de la crema, es la que hago casi siempre.
Las horneé unos 15 minutos a 180º, y al sacarlas del horno las pincelé con mermelada de melocotón, cuando aún estaban calientes.
Una vez estén bien frías, podemos rellenarlas... y disfrutarlas! Rico, rico!