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lunes, 19 de noviembre de 2012

PASTA RELLENA (DE QUESO Y BACON)


¡Otra espinita quitada! ¡Estoy en racha con las espinitas!
Desde que me lancé con la pasta casera  estaba deseando prepararla rellena. En varias ocasiones iba a hacerla pero por unas cosas o por otras finalmente cambiaba de planes y no terminaba la misión.
Pues bien, este sábado por fin me decidí, nada podía interponerse entre la pasta rellena y yo: era "el día".

Pinchando aquí podéis ver un paso a paso que hice la anterior vez que publiqué pasta casera, ya veréis qué facilita es, sobre todo si tenéis una máquina para pasta.
La mía fue muy barata pero funciona perfectamente, estoy muy contenta con ella.

Es bastante sencilla, pensaba que me iba a dar un poco más la tabarra pero qué va, y eso que como no tengo raviolera hice las "empastadillas" una a una, que es lo que puede ser un poco más tedioso, pero el resto va rodado.

Podemos rellenar la pasta casi de cualquier cosa (verduras, carne, pescados y mariscos, quesos) y acompañarla con nuestra salsa preferida, o simplemente con un chorrito de aceite de oliva.

Las cantidades que os pongo son para 2 personas, si queréis hacer para más sólo hay que multiplicar, como siempre.

Ingredientes:
Para la pasta:
- un huevo
- 100 g de harina de trigo
- una pizca de sal

Para el relleno:
- 75 g de bacon
- 100 ml de nata líquida
- 75-100 g de queso rallado
- una pizca de orégano

Para acompañar:
- salsa de tomate
- nata líquida
- queso rallado

Os pongo el orden de cómo me organicé yo:

Primero hice el relleno, para que estuviese frío a la hora de rellenar la pasta.

Picamos muy finamente el bacon y lo doramos ligeramente en una sartén, pero sin pasarnos para que no quede duro, ya que contrastaría mucho con el resto del plato.
Una vez esté pasado añadimos los 100 ml de nata líquida, el orégano, y dejamos que reduzca unos 5 minutos. Apagamos el fuego y reservamos.

Cuando esté frío picamos el queso rallado (si, muy fino, para que quede lo más compacto posible)  y lo mezlcamos con el bacon y la nata.
Tiene que quedar con una textura lo suficientemente suave para que podamos manipularlo al rellenar las empanadillas pero que no esté muy blando para que no se "desparrame".
Si vemos que lo necesita, podemos añadir un poco más de queso o nata, para compactar o aligerar la mezcla.

Reservamos el relleno hasta que lo vayamos a utilizar.


Mientras enfría la primera parte del relleno (el bacon y la nata) podemos preparar la masa de la pasta, que también necesitará reposo.

Hacemos un volcán con la harina y en el centro ponemos la pizca de sal y el huevo. Yo suelo ponerlo batido, pero creo que no hace falta.

Vamos mezclando con los dedos o con una cuchara de madera, hasta que ya sólo podamos hacerlo con las manos.
Por supuesto si queremos podemos hacer este paso a máquina, pero es tan sencillo que creo que no merece la pena limpiarla para el trabajo que nos ahorramos.

Bien, una vez tengamos la masa bien mezclada, amasamos un poco hasta que quede perfectamente lisa.
Dependiendo del tamaño del huevo podemos necesitar más o menos harina, hay que ir tanteando, pero es muy fácil de arreglar añadiendo un poco más de harina o unas gotitas de agua si hace falta (mejor quedarnos cortos y añadir harina que pasarnos y tener que añadir líquido, como en todas las masas).

Hacemos una bola con la masa, la envolvemos en film y la metemos en la nevera al menos 30 minutos.

Pasado este tiempo la estiramos con la máquina o con un rodillo, y hacemos unas tiras largas pero no mucho, para que sean manejables.
En en enlace que os puse al principio hay unas fotos de como se hace este paso, por si les queréis echarle un ojo.

Como os decía yo no tengo raviolera, así que hice la pasta con forma de mini empanadillas.

 
Con la parte de atrás del molde podemos cortar un círculo de masa del tamaño exacto para nuestra empanadilla, esto está genial. Tardé en descubrirlo pero ahora lo uso siempre, es super cómodo.

Ponemos el disco de pasta en el molde y sobre éste una porción de relleno en el centro. Cerramos, apretamos bien, volvemos a abrir... y tachaaaaan! ¡Empastadilla lista!
En alguna web leí que se podía espolvorear el molde con harina para que no se pegase, pero luego se me ocurrió enharinar la pasta, es mucho más rápido y queda mucho mejor.

Vamos haciendo una tras otra, sin prisa pero sin pausa, ya veréis como es mucho más rápido y entretenido de lo que parece.

Como hay bastantes recortes de masa, volvemos a mezclarlos y los pasamos otra vez por la máquina de rodillos para aprovechar toda la masa, aquí no se tira nada.

Las ponemos en un plato o fuente enharinada, para que no se peguen, hasta que vayamos a utilizarlas.
Con las cantidades que os puse salen unas 40.


Cuenta la leyenda que la pasta fresca se puede guardar de un día para otro o incluso congelarla hasta un mes, pero no lo he probado nunca, así que no os lo puedo asegurar.

Para pcocerla ponemos una olla al fuego con abundante agua con sal (no demasiada sal, ya que la pasta ya lleva).
Cuando hierva a borbotones introducimos la pasta y la dejamos unos 3 minutos, no necesita más.

Escurrimos y emplatamos.

A mi como más me gusta la pasta es con salsa de tomate o con tomate y nata, como en este caso.

Simplemente calentamos en una sartén la salsa de tomate (mejor si es casera) y cuando hierva añadimos un chorrito de nata líquida, una pizca de orégano y un poquito de nuez moscada recién rallada.
En verano suelo ponerle también unas hojas de albahaca en el último momento, le quedan genial, sabe a "Italia 100%".


Por encima un poco de parmesano o grana padano rallado... ¡y a disfrutar como si no hubiese mañana!

La mezcla de queso, bacon, y la suavidad del tomate con la nata combinan a la perfección. Es un plato muy equilibrado de texturas y sabores, os recomiendo probarlo.

Ahora estoy deseando prepararla con un montón de rellenos distintos, creo que voy a tener que hacer una lista para no olvidarme de ninguno.
El próximo reto con la pasta será hacerla de colores, espero no tardar tanto como con la rellena, menuda delicia me estaba perdiendo.

Por último os dejo como siempre una foto del mordisco... creo que no hay nada más que decir. ¡Rico riquísimo!


viernes, 18 de febrero de 2011

PASTA FRESCA AL HUEVO

Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Febrero nos invita  a preparar todo un clásico de la gastronomía italiana, Pasta Fresca.

Si alguien hace un par de años me llega a decir que iba a acabar haciendo pasta fresca en casa, lo tomaría por loco... y ahora aquí estoy, ¡con maquinita y todo!

Me gustaría saber cuantos kilos de pasta he comido en mi vida... muchísimos, sin duda! Es mi comida favorita, así que cae al menos una vez a la semana... a veces dos.
Si viviese sola, posiblemente serían tres.

Esta es la receta más básica de pasta fresca al huevo, pero pueden añadirse un montón de ingredientes distintos para hacer pasta de sabores (¡y colores!): tinta de calamar, espinacas, remolacha,...

La primera vez que hice pasta en casa (hace unos meses) me encantó, y eso que era amasijo de tallarines gordos y un poco pegajosos. Aún así me parecieron un éxito.

La segunda vez ya me quedó bien, y desde entonces siempre perfecta, una vez que das con la proporción de humedad de la masa es súper sencilla de hacer.

Al parecer es bastante fácil de hacer también sin la máquina, estirando con un rodillo la masa hasta dejarla bien fina. Así que si os llama lo de hacer pasta fresca que no os eche para atrás lo de no tener maquinita (que no deja de ser como un rodillo a manivela).

Ingredientes (por persona):
- un huevo
- 100 gr de harina

Para acompañar:
- espárragos trigueros
- champiñones frescos
- langostinos
- salsa de soja

Como véis, los ingredientes no pueden ser más sencillos: un huevo y 100 gramos de harina por persona.

Hacemos un volcán con la harina, y añadimos el huevo en el centro (yo lo bato siempre antes, para que quede bien repartido).
Amasamos bien, hasta que la masa absorba toda la harina.
Como toda la humedad la aporta el huevo, depende mucho del tamaño del mismo la cantidad de harina.
Si el huevo es pequeño, pondremos 90 gramos de harina, y si es muy grande, unos 110.
Tiene que quedar una masa húmeda pero no pegajosa, si está pegajosa es imposible de estirar.
Hacemos una bola con ella y la envolvemos en film. Dejamos que repose media hora (si hace calor, mejor en la nevera).
Pasado este tiempo, la sacamos del film y la espolvoreamos con harina.

Ponemos la máquina en la posición con los rodillos más separados (en la mía, nº 1), y pasamos la masa.

Espolvoreamos con un poco más de harina, y retiramos el exceso pasando la mano o un pincel.
Doblamos en dos, y volvemos a pasar por la máquina en la misma posición. Repetimos 3 o 4 veces.

Una vez la hayamos pasado estas 3 o 4 veces, vamos reduciendo el espesor (como máximo de 2 en 2 posiciones) pero sin doblar la masa.
Yo  como os decía suelo dejarla muy fina, en la última posición de la máquina.

Es importante espolvorear con harina si vemos que le hace falta, para que quede muy fina y nada pegajosa (fue lo que falló la primera vez que la hice).

Vamos haciendo láminas de pasta, y las ponemos sobre la encimera enharinada o sobre un paño limpio también espolvoreado con harina.

Cuando tengamos toda la pasta estirada, cambiaremos la manivela de rodillo, para cortarla en tallarines o espagueti, como prefiramos.

Según vamos cortando cada lámina de pasta, ponemos los tallarines a secar sobre un secador especial de pasta de madera o, si no tenemos, como en mi caso, sobre un palo de escoba bien limpio apoyado en dos respaldos de sillas.

Sólo unos minutos, mientras recogemos y ponemos a calentar el agua es suficiente.

Para cocerlos ponemos una olla grande al fuego con agua y sal.

Cuando hierva a borbotones introducimos la pasta. El tiempo dependerá de lo fina que sea, pero si como yo hacéis la más fina, con un minuto es suficiente.
Queda súper bien, blandita pero sin romperse... rica, rica!

Para hacer el acompañamiento empezaremos salteando los ingredientes en orden, según necesiten más o menos tiempo de preparado: trigueros, champiñones, y por último los langostinos.

Cuando esté listo, añadimos salsa de soja y la pasta y removemos bien, para que la pasta coja todo el sabor.

Así de fácil! Y si como yo sois un poco ratoncitos, podéis añadir un poco de parmesano rallado, aunque no es imprescindible.

Fijaos lo finos que quedan los tallarines aún después de cocidos:

jueves, 18 de noviembre de 2010

ÑOQUIS DE PATATA

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Noviembre nos invita a preparar todo un clásico de la gastronomía italiana, Ñoquis de Patata.

Menuda alegría me llevé al ver la propuesta salada de este mes! Este es otro de los platos a los que les tenía miedito, y la verdad es que no ha sido para tanto!

Simplemente hay que organizarse un poco, no vale para unas prisas, pero un día que tengáis un ratito os animo a probar a hacerlos, están buenísimos!

Los hice acompañados con una salsa de bacon, nata y tomate que nos gusta mucho para acompañar la pasta, así que con los ñoquis tampoco podía fallar.

En casa nos introdujo en "el mundo del ñoqui" una hermana de mi abuelo que vivía en Argentina, cuando venía a Galicia nos los preparaba y nos chupábamos los dedos.
Hacía muchísimos años que no los probaba, qué recuerdos me trajeron!

Ella los hacía con carne guisada, poniéndolos ya cocidos entre la salsita...mmm! buenísimos! Para la próxima los preparo así, a ver si me quedan tan ricos como a ella.

Incluso mi padre le había hecho una "ñoquera" de madera, para darles la forma (a ver si cuando vaya a casa de mis padres la busco y os la enseño, que es un objeto único).

Bueno, que me desvío del tema!
El caso es que me apetecía hacerlos con la forma típica de ñoquis, con sus característicos surcos, así que viendo algún vídeo en YouTube de cómo se les daba foma con la ñoquera, se me ocurrió probar pegando unos palos de brocheta dejando algo de espacio entre ellos, para que se marcase más la forma.

Primero probé a pegarlos con celo, con la idea de probar con alguno y si funcionaba pegarlos luego con cola o loctite, pero me fui calentando y al final los hice todos así! Resistió perfectamente, el invento! Estoy por patentarlo! jaajajaj!

Hacerlo es muy fácil, simplemente tenemos que poner algo entre los palitos para separarlos y que no se muevan (yo troceé uno y fui poniendo cachitos).
Lo más cómodo es poner primero el trozo de celo sobre un superficie lisa, y luego ir "montanto" los palitos. Es muy sencillo, en un minuto tenemos la pseudo-ñoquera lista.

La receta que os pongo es para 2 personas.

Ingredientes:
Para los ñoquis:
- 500 gr de patatas (enteras y con piel)
- 150 gr de harina de trigo
- 1 huevo pequeño
- sal, nuez moscada

Para la salsa:
- 50 gr de bacon troceado
- 100 ml de nata
- 300 gr de tomate frito
- queso parmesano
- albahaca, orégano

Empezaremos por lavar las patatas y cocerlas enteras y con la piel. Yo las hice al vapor, así quedan bien sequitas.

Cuando están cocidas las ponemos sobre un plato, y pasados unos minutos (los suficientes para no quemarnos) les quitamos la piel.
Las pasamos por el pasapurés (o las pisamos con un tenedor) y las dejamos enfriar.

Una vez hayan enfriado, las ponemos sobre una superficie lisa y hacemos un hueco en el centro.
Ponemos en ese hueco la harina, y hacemos otro pequeño hueco, en el que pondremos el huevo, la sal y la nuez moscada.

Mezclamos todo (sin amasar mucho, lo justo para mezclar todos los ingredientes).

Partimos la masa en 4 ó 5 trozos, y hacemos unos rulitos de 1,5-2 cm más o menos de diámetro.

Para que sea más cómodo, enharinaremos bien.

Cortamos trozos de unos 2-3 cm, procurando que sean todos del mismo tamaño para que tarden lo mismo en hacerse.

Los vamos pasando por la ñoquera: ponemos un trocito en la parte superior, y con el dedo pulgar presionamos y empujamos hacia abajo, haciendo que "ruede" por los palitos.

El pulgar quedará marcado en el ñoqui, dándole forma de "U", lo que hará que se hagan más uniformemente.

Cuando los tengamos todos formados, ponemos una olla con abundante agua al fuego, y cuando hierva echamos los ñoquis.

Se irán al fondo, y en principio cuando suben a la superficie es que ya están listos, pero yo os recomiendo dejarlos un par de minutos más, quedan mejor de textura (aunque de aspecto empeoran un poco, se deshacen un pelín).

Los escurrimos o los sacamos con una espumadera, y reservamos.

Para la salsa, empezamos haciendo el bacon a la plancha (sin nada de aceite) en una sartén bien caliente.

Cuando está tostado, añadimos la nata, y damos unas vueltas para que coja todo el sabor.

Añadimos después el tomate, y las hierbas que más nos gusten (yo soy muy de albahaca y orégano). Dejamos unos 3-4 minutos removiendo de vez en cuando y apagamos el fuego.

Ya tenemos el plato listo!

En un plato sopero ponemos la mitad de los ñoquis, y salseamos y ponemos un poquito más de orégano y unas lascas de queso parmesano... rico, rico!

martes, 21 de julio de 2009

ESPAGUETI NEGRO CON LANGOSTINOS

Hoy os traigo una receta muy sencilla pero muy rica y vistosa. Tiene como ingredientes principales dos de mis básicos preferidos: la pasta y el marisco, en este caso espagueti negro y langostinos.
Eso si, hay que tener en cuenta a la hora de hacerlo para otras personas la aversión que tiene alguna gente hacia la comida negra u oscura. A mi personalmente me encanta.

Ingredientes:
- Espagueti negro (unos 80-90 gr por persona).
- Langostinos (unos 8-10 por persona).
- Salsa de tomate casera.
- Nata (opcional).
- Ajo, orégano, albahaca fresca,...
- Aceite de oliva picante (opcional).




Siempre empiezo pelando los langostinos, y salándolos y adobando con sal, ajo y aceite de oliva, dejándolos un ratito para que maceren y cojan bien todo el sabor.

Ponemos a cocer la pasta en abundante agua hirviendo con sal, según las instrucciones del paquete.
El color negro intenso se consigue con tinta de sepia, y además tiene un pequeño porcentaje en su composición de pescado.

Mientras se cuece la pasta, ponemos a calentar una sartén con un poco del aceite de maceración de los langostinos.
Cuando está bien caliente, ponemos los langostinos, y doramos por ambas caras, pero sin pasarlos demasiado, luego con el tomate acaban de hacerse. Si no, quedarán demasiado duros.

Añadimos salsa de tomate casera ( en mi caso llevaba ajo, cebolla, sal, un pelín de azúcar y aceite de oliva), las hierbas que más nos gusten, y damos unas vueltas para que los sabores se mezclen bien.

Podemos dejarlo así tal cual o añadir un chorrito de nata, yo esta vez le puse porque tenía abierta, pero no es imprescindible.

Cuando esté la pasta la escurrimos, a mi me gusta volver a ponerla un poco en la olla (con el fuego apagado o muy bajo) para que se evapore bien el agua y quede sequita.

Emplatamos el espagueti, y ponemos la salsa y los langostinos por encima. Rociamos con un poco de aceite picante (yo tengo siempre una botellita con aceite de oliva y unas cayenas dentro)... y a disfrutar!

Como os había dicho, es un plato muy sencillo, pero muy rico. Y como siempre, os animo a probarlo!