Mostrando entradas con la etiqueta panificadora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta panificadora. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2015

HAMBURGUESA ASTURIANA (HAMBURGUESAS CASERAS III)


Otra de las hamburguesas que más nos gusta en casa... da un poco de trabajo, pero la verdad es que merece la pena. Está im-pre-sio-nan-te!

No es que sea complicada, sino que como lleva bastantes ingredientes hay que estar un ratito en la cocina, pero ninguno de ellos es difícil ni laborioso.
 
Además de la carne de hamburguesa, lleva: cebolleta confitada, champiñones, queso azul, manzana salteada y huevo frito.

 
Queda una hamburguesa súper sabrosa, con contraste dulce-salado, muy jugosa... ¡si no fuese porque son las 8 de la mañana ahora mismo me preparaba una!
 
Por supuesto podemos pasar de alguno de los ingredientes,  o añadir algún otro que nos guste... pero os recomiendo probarla así, al menos una vez, y luego ya la tuneáis a vuestro gusto.

Para acompañar, siempre unas patatas fritas, en este caso con piel.

Voy a tener que crear la etiqueta hamburguesa, vamos ya por la tercera. Pinchando aquí  podéis ver las otras dos publicadas.

Las cantidades que os pongo son para 4 hamburguesas

Ingredientes:
Para los panes de hamburguesa:
- 150 ml de leche (usé entera)
-1 huevo pequeño
-15 ml de aceite de girasol
-275g de harina de fuerza
-1 cucharadita de sal 
-1 cucharadita de azúcar 
-1/2 sobre de levadura seca de panadero
-sésamo (opcional)

Para la hamburguesa:
- 500 g de carne de ternera picada
- 4 lonchas de bacon
- sal
- un huevo pequeño
- pan rallado (una cucharadita pequeña)
- mostaza de dijon

Acompañando a la carne:
- cebolleta caramelizada
- champiñones salteados
- queso azul
- manzana salteada
- huevo frito

Para acompañar:
- patatas fritas

Os pongo el orden en el que las hice yo:

Primero preparamos la carne de hamburguesa. Hay que hacerlo al menos un par de horas antes, mejor si es de un día para otro, estarán mucho más sabrosas.

Salamos la carne, y añadimos el bacon muy finamente picado. Luego añadimos la mostaza de dijon, el huevo batido y la cucharadita de pan rallado, para que ligue todo.

Formamos las hamburguesas y guardamos en la nevera hasta que vayamos a utilizarlas.

La verdad es que como están tan de moda podemos encontrar hamburguesas ya preparadas muy buenas, yo normalmente compro unas de vaca asturiana que están para chuparse los dedos. Así que este paso podemos saltárnoslo perfectamente si conseguimos unas buenas hamburguesas "de confianza".


Para hacer la masa de lo panes, yo utilicé como siempre la panificadora:
Introducimos en la cubeta los ingredientes (excepto el sésamo) en el orden en que están en la receta: primero los líquidos y luego los sólidos.
Ponemos el programa masa, y esperamos a que acabe.
Últimamente (porque tengo la pani medio estropeada) estoy utilizando el programa masa para pasta, lo pongo 2 veces seguidas y luego dejo que repose un par de horas, va muy bien también para las masas.

Para hacer la masa a mano, haremos un volcán con la harina. Hacemos un hueco en el centro, y ponemos el resto de ingredientes (otra vez excepto el sésamo). Vamos integrando poco a poco, hasta tener una masa manejable.
Si es necesario, añadiremos un poco más de harina, pero muy poco a poco.
Formamos una bola y dejamos reposar hasta que doble su volumen, sobre un par de horas.

Cuando la masa haya levado (a mano o a máquina), formaremos los bollos.
Dividimos la masa en 4 partes iguales,  y formamos los bollos redondos.
Los pintamos con huevo o leche, y si nos gusta les ponemos semillas de sésamo por encima.

Dejamos que vuelvan a levar sobre la bandeja de horno en la que los hornearemos. Esta vez es más rápido, con una hora es suficiente.
Debemos dejar bastante separación entre ellos, crecen bastante en el levado y luego al hornear todavía más.

Calentamos el horno a 190ºC, y cuando esté a punto metemos los bollos unos 20 minutos, hasta que estén doraditos.
Reservamos.


Para hacer la cebolleta confitada, ponemos un chorrito de aceite en una olla al fuego suave.
Picamos la cebolleta en 4 partes y laminamos.
La introducimos en la olla, añadimos sal, y dejamos que se vaya pasando muy poco a poco, confitándose lentamente.

La cebolleta como es más tierna se hace antes que la cebolla, así que en unos 20 minutos estará lista.

Si queremos podemos añadirle a mitad de cocción una cucharadita de azúcar moreno y un poco de vinagre de Módena, pero no es imprescindible. La hace más aromática, pero está muy buena también sin nada.

Salteamos con un poco de aceite unos champiñones naturales laminados, y reservamos.

Salteamos también (esta vez con mantequilla, le queda genial) una manzana cortada en gajos finos. Podemos utilizar la que prefiramos, a mi para esto me gusta bastante la jonagored.

Freímos un huevo (en este caso era de casa, así que mejor imposible), y finalmente hacemos las hamburguesas a nuestro gusto.


Montamos la hamburguesa:

Primero ponemos la carne, luego la cebolleta caramelizada, los champiñones, queso azul al gusto (no demasiado, para no matar el resto de sabores), la manzana salteada y por último, coronando la torre de placer, el huevo frito.

No necesita ningún tipo de salsa más, así tal cual está perfecta, muy sabrosa y melosa.

Para acompañar, esta vez hice unas patatas fritas con piel (importante limpiar bien la piel antes de picarlas).

Como os advertí al principio, son bastantes pasos, pero una vez que probamos el conjunto nos olvidamos de toda la "cacharrada" que vamos a tener que fregar al acabar... merece la pena.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

PAN DE JAMÓN

 
¡Una semana más nos vamos de viaje "virtual" de la mano de Bake The World! Esta vez a Venezuela, con un pan navideño, pan de jamón.
 
Sin duda por estas latitudes nos parece (o al menos a mi me lo parecía) muy raro como comida típica de Navidad... pero teniendo en cuenta el clima de ese paraíso tiene mucho más sentido.
De hecho cuando lo probamos comentamos en casa que estaba muy bien para llevar a la playa en verano, es muy práctico y puede ser comida única.
 
El relleno más clásico es de jamón, aceitunas rellenas de pimiento y uvas pasas. También se le puede poner un poco de bacon, yo como soy muy fan del bacon le puse también unas lonchas.
 
Para hacerla seguí esta receta de Comedera.com, y no me arrepiento en absoluto. Queda una masa muy tierna y sabrosa, un pelín dulce pero no demasiado... ¡perfecta!
 
Ingredientes:
Para la masa:
- 140 g de agua
- 80 g de leche entera
- 1 huevo
- 400 g de harina de trigo (tuve que añadir una cucharada más)
- 8 g de sal fina
- 20 g de azúcar
- un sobre de levadura de panadero (o una pizquita menos)
- 10 g de mantequilla
 
Para pincelar (almíbar):
- azúcar moreno
- agua
 
Para el relleno:
- 150 g de bacon
- 250 g de jamón cocido
- 75 g de uvas pasas (sin semilla)
- un bote de aceitunas rellenas de pimiento
 
Como supondréis los que os pasáis por aquí a menudo, suelo hacer las masas en la panificadora, y esta vez no iba a ser menos.
 
Simplemente tenemos que poner todos los ingredientes para la masa en el orden que os pongo, y escoger el programa que solamos usar.
 
Yo suelo usar el de masa para pasta, que amasa durante 15 minutos. En este caso puse todos los ingredientes menos la mantequilla, y amasó los 15 minutos.
A los 5 minutos más o menos de empezar, cuando ya están todos los ingredientes bien mezclados suelo abrir la tapa para ver la consistencia de la masa, ya que aunque siempre hagamos la misma receta no siempre queda igual.
Como estaba muy pegajosa, añadí una cucharada colmada de harina.
 
Cuando acabó el programa dejé que reposara unos 10 minutos, añadí la mantequilla cortada en trozos pequeñitos y volví a escoger el mismo programa, otros 15 minutos de amasado.
 
Una vez acaba, os recomiendo no abrir la tapa, para que no se pierda el calor del motor, ya que viene genial para el levado.
 
 
Si hacemos la masa a mano, haremos un volcán con la harina y en el centro iremos poniendo el resto de ingredientes. Mezclamos bien, y luego amasamos durante 8-10 minutos, hasta que la masa esté elástica y manejable.
 
Formamos una bola, la tapamos con un paño y la dejamos reposar.
 
A partir de aquí los pasos son comunes.
 
 
Entre hora y media y dos horas después, nuestra masa estará bien levada. Al llevar azúcar sube genial.
 
Desgasificamos la masa, y con ayuda de un rodillo la extendemos con forma cuadrada lo más fina que podamos.
 
Encima ponemos el relleno: bacon (previamente lo pasé por una sartén para quitarle un poco de grasa), jamón cocido, pasas (sin semillas) y aceitunas rellenas de pimiento.
 
No debemos poner relleno hasta el borde, para que la masa se pegue y el relleno no se desparrame. Aunque la verdad es que como no lleva queso ni nada que se funda, tampoco habría problema.
 
Enrollamos el pan, dándole forma de barra. Os aconsejo no apretarlo mucho, ya que tiene que volver a levar y luego vuelve a crecer durante el horneado.
Si lo apretamos, no le dejamos espacio para que leve a sus anchas, y quedará más compacto.
Sometemos las puntas para formar el borde redondeado.
 
 
Lo ponemos sobre la bandeja del horno y tapamos con un paño. Si queremos, podemos hacerle alguna decoración o corte a la masa. Yo estiré tanto la masa que luego con el cuchillo la corté del todo, y se veía el relleno.
 
Queda un pan gigante, ocupaba la diagonal de la bandeja del horno, y no sobraba ni un centímetro por cada lado.
Creo que para la próxima lo voy a repartir en 2 pequeños, para nosotros es más cómodo.
 
Dejamos reposar una hora, para que vuelva a levar.
 
Precalentamos el horno a 220ºC, con calor arriba y abajo. Horneamos durante media hora aproximadamente, hasta que veamos que está dorado por todas partes.
Hay que ser pacientes, ya que en el centro tarda bastante en pasarse. Si vemos que se dora antes de tiempo, lo taparemos con papel de aluminio.
 
Mientras se hornea preparamos un almíbar de azúcar moreno para pincelar nada más salir del horno. Parece que es un punto básico para que sea un pan de jamón "del bueno".
Desde luego le da un brillo y un tono espectacular.
 
 
Esperamos a que enfríe... ¡y nos lanzamos!
He de decir que nosotros no esperamos a que enfriase del todo y lo probamos tibio... y estaba muy bueno. Pero con unas horitas de reposo incluso ganó.
 
Me ha hecho ilusión hacer esta receta, ya que una de mis mejores amigas (de esas de "desde siempre y para siempre") es venezolana. Menos mal que estamos a 400 km y no puede juzgar el pan de jamón! jijijiji! ¡Al menos de momento!
 
¡Va por ti, Betty!
 

viernes, 31 de octubre de 2014

"PIDE" TURCO

 
Otra receta de pan internacional de la mano de Bake the World, tienen una mano especial para escoger las recetas estas chicas.

Este mes viajamos virtualmente a Turquía, y elaboramos un pide turco (o pide turca, lo he visto escrito de las dos formas).

Es una especie de pizza alargada, supersabrosa, que nos ha encantado en casa.
Lo mejor es que cuando lo probamos dijimos: sabe a turco. Y es que es cierto, aunque por el aspecto puedas pensar que se parece a la pizza que todos conocemos (y amamos), la mezcla de ingredientes y especias lo hace totalmente diferente, muy sorprendente desde primer mordisco.
 
Generalmente se hace con carne picada (a mano o a máquina) de oveja, cordero o ternera. Yo no como cordero (ni oveja, aunque nunca se me había dado el caso de tener que rechazarla), así que estaba claro: la mía iba a ser de ternera.
Eso sí, utilicé queso rallado de oveja, para que le aportase ese regustillo tan especial que tiene al pide.
 
 
Para hacerlo he seguido la receta de Hands in dough, un blog que os recomiendo visitar (está en castellano, no os dejéis engañar por su nombre). Una pena que no haya entradas desde 2012, aunque si lo visitáis os daréis cuenta de que es por un buen motivo.
 
De todas las recetas que vi esta era de las más sencillas, con ingredientes que todos tenemos en la despensa, y con un resultado impresionante.
¡Nos los acabamos en un visto y no visto!
 
Ingredientes:
Para la masa:
- 100 ml de agua
- una cucharada pequeña de aceite de oliva
- una cucharada sopera de yogur natural
- 225 g de harina de trigo de fuerza
- 6 gramos de sal
- medio sobre de levadura de panadería o 1/2 cubito si es fresca
- una pizca de azúcar
 
Para el relleno:
- aceite de oliva
- 1/2 cebolla
- pimiento rojo y verde al gusto
- un tomate pequeño
- sal
- 250 g de carne picada
- especias al gusto (le puse comino, cúrcuma y pasta harissa)
- queso viejo de oveja (rallado)
 
- opcional, si queréis que pique: cayena, especias o pasta harissa 
- opcional: mozzarella, para darle cremosidad
 
Para estirar la masa: harina de trigo, semolina o sémola de trigo.
 
 
Empezaremos preparando la masa, para que mientras leve podamos preparar con calma el guiso de relleno.
 
Yo como siempre hice la masa en la panificadora, sin más que poner todos los ingredientes en la cubeta en el orden en que os los pongo y escoger el programa masa.
 
Si tenéis que hacerlo a mano, como siempre os digo, después de mezclar todos los ingredientes no os olvidéis de un buen amasado, ya que es muy importante para el desarrollo de la masa.
Muchas veces al hacer la receta a mano es necesario añadir más harina para poder amasar, ya que si no se pega muchísimo al principio a las manos. Os recomiendo añadir la mínima posible, ya que si no luego se notará en el resultado final. 3 de paciencia por una de harina. ;)
 
Mientras dejamos que nuestra masa leve (hora y media o 2 horas), vamos preparando el relleno.
 
 
En un recipiente al fuego (yo lo hice en una sartén, pero puede ser un cazo, una olla, o lo que queramos) ponemos un poco de aceite de oliva a calentar.
 
Podemos poner directamente las verduras crudas en el pide, pero a mi personalmente me gusta que estén blanditas, así que las añadí al relleno ya cocinadas.
 
Añadimos la cebolla y los pimientos picados a nuestro gusto. A mi me gustan finos, pero puede ser como más os gusten.
Pasado como un minuto, añadimos el tomate pelado y picado en trozos. Acabará desapareciendo casi del todo.
 
Damos unas vueltas, que haga chup chup, y cuando empiecen a ablandarse las verduras añadimos la carne picada.
 
Añadimos entonces también las especias y por último la sal, siempre menos cantidad de la que le solamos poner cuando no hay especias.
Es mejor quedarnos cortos y rectificar, que pasarnos y que quede demasiado fuerte.
 
En cuanto esté lista la apagamos, ya que como luego va a ir al horno corremos el riesgo de que esté  demasiado seca.
De hecho lo mejor es dejarla un poquito cruda, para darle el remate final en el horno.
 
Reservamos
 
 
Cuando la masa esté a punto, bien levada, desgasificamos y nos preparamos para formar el pide.
 
Yo la estiré con una mezcla de harina, semolina y sémola de trigo, que me encanta como queda sobre todo en los bordes de las masas.
 
Directamente sobre el papel de horno en el que luego la horneé, para poder moverlo sin que se deforme. Viendo vídeos en YouTube se ve que los expertos la hacen sobre una mesa y luego lo pasan al horno simplemente cogiéndola con las manos y estirando... Por lo que pudiese pasar, ni se me ocurrió probarlo.
 
Podemos hacer los pides del tamaño que queramos, individuales o para compartir.
Yo dividí la masa en dos partes, aunque en tres tampoco hubiese quedado mal.
 
Bien, pues con las manos o con un rodillo (os recomiendo con el rodillo, para que quede más homogénea) estiramos la masa de forma ovalada.
Extendemos el guiso de carne sobre la superficie, dejando un borde de unos 2-3 centímetros.
 
Doblamos los bordes sobre los laterales y formamos los "cuernos" de los extremos, dándole su forma característica de canoa.
 
Para rematarla sólo nos queda  rallar un poco de queso de oveja (o al gusto) por encima.
 
Yo le puse también un poquito de mozzarella, pero sólo 1/4 de bola para cada pide. Le queda muy bien, sin aportar mucho sabor sí que aporta cremosidad.
 
 
Sin más la llevamos al horno bien precalentado, a unos 220ºC. Los hice sobre la piedra de hornear, aún llevando el papel de horno por medio quedan genial.
 
Cuando veamos que están hechos las sacamos del horno... cortamos en porciones... y a disfrutarlos!
 
Como os decía al principio sabe "a turco", si os gusta la comida turca tenéis que probar esta receta.
 
Sin duda es una alternativa estupenda a la pizza, más ligera (depende de la cantidad de ingredientes que le pongamos, claro) y muy sabrosa.
 
 
El primer pide lo hice siguiendo la receta original, pero al segundo le puse menos guiso de carne, añadí más queso rallado (mezcla de 3 quesos especial gratinar) y unas tiritas de bacon (nada ortodoxo, cierto)... y estaba también de muerte.
 
Este se parecía más a una pizza tradicional. No sabría decir cual está mejor, los dos nos gustaron mucho.
 
Sin duda lo repetiremos, porque tanto la masa como el relleno nos encantó. Os animo a probarlo y contarme qué os parece, a ver si os gusta tanto como a nosotros.
 

martes, 29 de abril de 2014

PIZZA DE QUESO DE CABRA Y CEBOLLA


Por fin puedo volver a la propuesta mensual de Bake The World! Y lo estaba deseando, además la vuelta es con una de mis platos favoritos, la pizza.
Desde que tengo el horno nuevo lo único que he hecho en él ha sido pizza... ¡mirad si me gusta o no!

Como ya había publicado otras pizzas (boloñesa, de chorizo picante,  y estas variadas), decidí hacer una que últimamente se ve bastante en las pizzerías y que está muy buena.

Es un pizza sin ningún misterio, pero muy original, un poco diferente a las pizzas que solemos tomar (al menos yo).
Además lleva muy pocos ingredientes, perfecta para la gente a la que no le gustan muy cargadas pero sí sabrosas.

Podemos utilizar cualquier tipo de queso que tenga "presencia" (yo le puse rulo de cabra) y cebolla o cebolleta (en este caso caramelizada, pero podemos ponerla cruda cortada muy fina).

Ingredientes:
Para la masa:
- 135 ml de agua
- 275g de harina de trigo de fuerza
- 6g de sal fina
- 1/2 sobre de levadura de panadería

Para la cebolla caramelizada:
- 1 cebolla dulce
- un chorrito de aceite de oliva
- una pizca de sal
- una pizca de azúcar (opcional)
- reducción de vinagre de módena (opcional)

Además:
- salsa de tomate
- queso de cabra (rulo)
- mozzarella rallada

Empezaremos haciendo la masa, con un par de horas de antelación para que repose y leve.

Yo la suelo hacer en la panificadora, no puede ser más sencillo:  en la cubeta ponemos el agua, encima la harina, la sal y la levadura de panadería.

Podemos poner el programa masa (con varios amasados y levados), o si preferimos, el de masa para pasta.
Yo pongo este último, que dura 15 minutos. Cuando acaba dejo reposar la masa unos 10 minutos y vuelvo a poner el mismo programa, en total son 30 minutos de amasado.
Una vez que acaba, dejo la masa en la cubeta sin abrir la panificadora, para que no se pierda nada del calor del motor.
En hora y media de reposo está perfecta, pero como siempre hay que vigilarla, que si hace calor estará antes.

Para hacerla a mano, en un bol o sobre una superfice lisa pondremos la harina. Espolvoreamos la sal y la levadura, y en el centro hacemos un huequecillo y añadimos el agua.
Vamos mezclando poco a poco hasta que quede una masa homogénea, y luego amasamos durante unos 8-10 minutos.
Hacemos una bola, tapamos con un paño y dejamos reposar unas dos horas.

Tanto si la hacemos a máquina como a mano, las cantidades son aproximadas, ya que podemos necesitar un poco más de harina o de agua, dependiendo de la humedad de la primera.


Mientras reposa la masa, haremos la cebolla caramelizada.

Yo utilicé cebollas dulces de Fuentes, son las que más me gustan para caramelizar, ya que son muy suaves.
Pelamos y picamos la cebolla. Podemos darle la forma que queramos, yo la parto a la mitad y luego hago medias lunas (como medio aro).

En un cazo ponemos un chorrito de aceite (no hace falta ni que cubra el fondo) y lo calentamos a temperatura media.
Añadimos la cebolla , la sal, y damos unas vueltas para que se rehogue. Tenemos que evitar que la cebolla se dore, simplemente queremos que lentamente se caramelicen su azúcar.

Mantenemos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que estén blandas. Poco a poco veremos como se va volviendo melosa, muy suave.

Podemos dejarla tal cual, pero a mi personalmente me gusta ponerle una pizca de azúcar (como media cucharadita de postre) y un chorrito de reducción de vinagre de módena. Le dan un toque agridulce buenísimo.

Cuando esté a nuestro gusto, apagamos el fuego y reservamos. Según sea la cebolla tardará más o menos, en este caso tardó sobre 50 minutos.


Una vez esté la masa levada, podemos empezar a hacer nuestra pizza.

Yo en este caso repartí la masa para dos individuales, y una la hice con chorizo de pamplona picante y bacon, que es de las que más triunfa en casa.

Como ya os había comentado en alguna ocasión, yo tengo una "piedra" para pizza, una de las mejores compras que he hecho.
El entrecomillado es porque no es realmente una piedra, es cerámica. Pero funciona genial, si os gusta la pizza os animo a compraros una, la diferencia es más que notable.

Estiramos la masa a mano o con un rodillo. Si queréis dejarla bastante fina, como en este caso, es más fácil hacerlo con un rodillo sobre una superficie enharinada.

Un ingrediente que me encanta para estirar la masa en vez de utilizar harina es la semolina... queda perfecta, como las de pizzería, con un crujiente perfecto.

Como os decía estiramos la masa a nuestro gusto, y tenemos dos opciones: o montar la pizza y luego trasladarla a la piedra (lo ideal pero algo difícil) o sacarla piedra cuando esté bien caliente, poner la masa y montar la pizza muy rápidamente, que es como yo lo suelo hacer, para que no pierda calor la piedra.

Si la hacemos en una bandeja de horno, método tradicional: montamos la pizza y luego la metemos en el horno.

Es importante que la piedra esté muy caliente, yo la caliento en la rejilla en la guía más alta del horno al grill a 270ºC, al menos 15 minutos (porque es fina, si fuese una piedra "de verdad" sería al menos una hora).

En este caso le he pueso un poco de salsa de tomate casera, unos trozos de rulo de cabra, un puñado de mozzarella rallada y por último la cebolla caramelizada
.

Las pizzas finas es recomendable no cargarlas demasiado, ya que si no la masa se humedece y se rompe.

Si queréis que os queden los bordes alveolados, dejad al menos 3-4 cm sin ingredientes en todo el contorno (si no con el peso de los mismos no se forman).
Siempre que hago una pienso: hoy la dejo con mucho borde... ¡y luego se me olvida!. Es que me ciego a echar ingredientes, no tengo remedio.

Dependiendo de lo fina que sea y de lo caliente que esté el horno tardará más o menos en hacerse, en este caso fueron unos 8-9 minutos.
Suelo poner calor abajo (con la piedra abajo del todo) y grill.


Y ya sólo nos queda disfrutarla... está impresionante. O más.

Aunque llevé bastante los ingredientes al borde, donde menos cayeron se formaron unos pequeños alveolos, me encanta cuando quedan bien.

Tenía unas hojitas de rúcula para acompañar, pero con la prisa de que no se enfriase demasiado al hacer las fotos y poder comerla calentita se me pasó ponérselas... seguro que le quedaría genial.

Si es que por eso no hay más recetas saladas en este blog... no puedo con la comida fría.

Pues nada, aquí os dejo esta estupenda pizza, seguro que muchos ya la conocéis pero no la habéis hecho en casa, os animo a hacerla y comprobar lo bien que queda.


martes, 29 de octubre de 2013

PAN DE MUERTO


Un mes más participo en la propuesta de Bake the World. Y además con muchas ganas, porque este era un pan dulce que me llamaba muchísimo.

Es un pan típico mexicano, que se prepara para el Día de Difuntos (2 de noviembre, aún llegáis a tiempo).
Toda la estética del Día de los Duertos siempre me ha llamado muchísimo la atención, sobre todo las Catrinas, me encantan.

La receta es de un vídeo de youtube, podéis verlo aquí. Está genial, y podemos ver todo el proceso de principio a fin.
Es muy útil para ver cómo se forman las bandas que atraviesan el pan, los "huesitos".
La bola de arriba simboliza una calavera, por cierto.

Hilmar también nos propone dos recetas, y las dos con una pinta deliciosa, por si les queréis echar un ojo.


He de decir que a mi me quedó bastante regulero. De sabor muy bueno, pero la masa casi no levó en el reposo, aunque sí en el horneado.

Además algunos de los huesitos quedaron bastante churro, pero bueno, para la próxima quedarán mejor.

Con las cantidades que os pongo me salieron 2 panes de muerto como el de la foto.

Ingredientes:
- 125 ml de leche entera
- 3-4 huevos
- 550 g de harina de trigo
- 1 sobre de levadura de panadero
- 150 g de azúcar
- 6 g de sal
- 150 g de mantequilla
- ralladura de naranja (opcional)

 Para decorar:
- mantequilla fundida
- azúcar blanco o teñido



Es importante para las recetas de masas levadas que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente, así nos quedará una masa mucho más agradecida.

Como siempre (o casi), he hecho la masa en la panificadora. Es super cómodo y limpio, así que a no ser que me apetezca especialmente amasar, siempre la utilizo.

No puede ser más sencillo: ponemos en la cubeta todos los ingredientes en el orden que os indico, excepto la mantequilla (como siempre, primero líquidos y después sólidos).
En principio según la receta harían falta sólo 500 gramos de harina, pero despues del amasado vi que quedaba demasiado blanda y añadí otros 50.

Escogemos el programa masa para pasta (amasa 15 minutos) y esperamos a que acabe. Dejamos reposar unos 10 minutos, añadimos la mantequilla en trocitos y volvemos a poner el mismo programa.
Al principio parece que nunca se va a mezclar, pero sí, poco a poco se van integrando y va quedando una masa tersa y firme.

Cuando haya acabado, sin abrir la tapa de la panificadora, dejamos que repose un par de horas. Con el calor del motor sube un poco la temperatura del interior, lo que es perfecto para el levado.


Si vamos a hacer la receta a mano, os recomiendo echarle un ojo al vídeo que os puse en la introducción, os lo resumo:
hacemos un volcán con la harina, abriendo un pequeño hueco en la parte central.
Añadimos la leche mezclada con la levadura,  y luego los huevos batidos.
Si le queréis poner ralladura de naranja, os recomiendo ponerla también con los líquidos, para que aromatice más la masa.

Alrededor de la harina ponemos el azúcar, la sal, y por último en el borde del todo la mantequilla cortada en trocitos pequeños.

Poco a poco vamos mezclando, siempre de interior a exterior. Cogiendo pequeños pellizcos de harina y mezclándolos con la parte líquida, hasta llegar lentamente al borde.

Como hemos puesto la mantequilla en el contorno, la tocaremos menos tiempo y no le dará tiempo a coger temperatura y fundirse. Me ha gustado este truquillo de Max, así podemos poner todos los ingredientes desde el principio y no tener que añadir luego la mantequilla cuando tenemos las manos super pringadas, como suele ser en este tipo de recetas.

Una vez están todos los ingredientes integrados, amasamos unos 8-10 minutos, hasta que la masa se vuelva muy manejable.
Al principio puede ser desesperante, pero poco a poco se va volviendo mucho más agradecida.

Hacemos una bola, la ponemos en un bol o una bandeja, y la dejamos reposar un par de horas.


He de decir que mi masa apenas subió. Supuestamente tiene que doblar volumen, pero qué va, aireó un poco pero nada más.

Como veía que aquello no iba a mejorar, me decidí a formar los bollos.

Dividí la masa en dos partes iguales, y a cada una le quité una porción para hacer los huesitos y la calavera.

Hice una bola con la porción grande para formar el pan, y luego la pequeña la dividí en tres (dos más grandes que la otra).
Con las dos grandes, hacemos un rulo de masa, y con los 3 dedos centrales de la mano presionamos y giramos para marcar los huesitos.
Como cuando hacíamos un rulo de pastilina, pero con los dedos abiertos para dejar unas partes más gordas que otras. (Os recomiendo ver el vídeo, queda mucho más claro que con mis explicaciones).

Ponemos los huesitos sobre nuestro pan, y luego hacemos una bolita pequeña para la calavera, que lo coronará.

No es obligatorio poner 4 huesitos (2 tiras), según el tamaño del pan podemos poner más. Siempre en número par, claro.

Una vez tengamos formados nuestros panes, pincelamos con huevo y los llevamos al horno a 180ºC, hasta que estén doraditos.
Cuando los horneé crecieron bastante (menos mal, porque ya pensé que los iba a tener que tirar).

Al sacarlos, mientras están aún calientes, pincelamos con mantequilla fundida y espolvoreamos con azúcar, que formará una costra riquísima.
Yo le puse azúcar blanco, pero podemos teñirlo de rojo o rosa, que es muy típico también.


Y en cuanto dejemos reposar un poquito nuestro pan... ¡ya podemos disfrutarlo!

Es un pan dulce muy aromático, muy rico y que se conserva muy bien con el paso de los días.

Tengo que volver a hacerlo, porque aunque de sabor me encantó, de textura no quedó todo lo bien que debiera (es lo que tiene dejar las cosas para el final, no da tiempo a repetir el experimento si no sale bien, jijiji)

¡Un saludo a todos, y a panarrear como locos, que estamos en época de encender el horno!


lunes, 29 de abril de 2013

PAN DE PERRITO: #MEGAPERRITOS


Si hace unos días inauguraba el mes de abril con los aritos de cebolla, hoy quiero clausurarlo con este delicioso pan de perrito que los acompañaba.

Buscando por la red recetas de pan de perrito me di cuenta de que suele tratarse de un pan de leche normal. Y como tengo mi favorito entre los favoritos, enseguida decidí hacer el pan de leche de Dan Lepard (o pan Pepito, como nos gusta llamarle)
No sé si lo conocéis, es una pasada. Yo lo hago de vez en cuando en molde de pan, y está buenísimo. De hecho desde que lo probamos no compramos pan de molde, si tenemos antojo de sandwiches hago este 100% natural y muchísimo más rico.
Lo parto en rebanadas y lo congelo, luego para los desayunos voy sacando y directamente al tostador, queda perfecto.

Tengo que agradecerle el descubrimiento a María José, maestra panadera y amiga (de ahí lo de pan Pepito), aquí os dejo su pan, no puede ser más sencillo de hacer.
Perfecto para principiantes. Y para veteranos.


Lo de #megaperritos es porque aunque en las fotos no lo parezcan eran enormes. De hecho no están puestos sobre un plato, sino sobre una fuente. 

Unos 30 cm de bollo y casi los mismos de salchicha. Que por cierto, las compré en Makro en frasco de cristal y estaban super buenas, pena que no me acuerde de la marca. Cuando vuelva espero reconocerlas, porque son de las que hay que repetir.

Ingredientes:
- 250g de harina floja (de repostería)
- 250g de harina de fuerza
- 1 sobre de levadura de panadero en polvo (o un cubito de la fresca)
- 1 cucharada de azúcar
-  8-10g de sal
- 350ml de leche entera
- 25g de mantequilla derretida (y un poco más para pincelar)







Cuando hago esta receta como pan de molde, sigo siempre las indicaciones de MJosé para hacerlo a mano, pero esta vez como estaba un poco más vaga de lo normal, decidí probar la receta en la panificadora y quedó muy bien.
He de reconocer que no tan bien como a mano, pero el levado fue diferente, cosa que influye en el resultado final.

De todas formas más que aceptable, que da un pan blandito pero consistente, no se rompe aunque se humedezca y es muy tierno.



En la panificadora lo hice como siempre: primero puse los ingredientes líquidos: la leche y la mantequilla derretida.

Luego añadí la harina, el azúcar, la levadura de panadero y la sal.

Un par de programas de masa para pasta (amasa 15 minutos cada vez, dejé reposar la masa unos 10 minutos entre programa y programa), y luego la dejé levando una hora más o menos, sin abrir la tapa, para aprovechar el calor del motor de la panificadora.

Pasada esta hora, saqué la masa con cuidado y la dividí en 4 partes iguales.
Quería bollos grandes, pero es que quedaron gigantes. Demasiado grandes, así que para la próxima lo dividiré en 6, y aún así no serán nada pequeños.


Enharinando un poco la encimera, a cada parte le di forma de rectángulo alargado que luego doblé  en tres (para que quedase todavía más largo y estrecho), para darle la forma a los bollos.
Podéis hacerlo como soláis, a mi este método me gusta mucho, la miga queda muy bien con los plegados.

Los puse sobre un papel de hornear en la bandeja del horno, los cubrí con un paño y a esperar otra hora de levado.
Pondremos la parte tersa hacia arriba (es decir, el borde de la masa hacia abajo).

Pasado este tiempo, habrán crecido ya bastante.

Introducimos en el horno precalentado a 210ºC unos 5 minutos, y luego bajamos el calor a 180ºC.  Vemos como siguen creciendo, ahí fue cuando me di cuenta de que me había pasado tres pueblos con el tamaño.
Pero más vale que sobre que que falte, ¿no? Caballo grande...

Dependiendo del tamaño de los bollos y del horno tardarán más o menos, estos míos tardaron unos 20 minutos en total.
Mi horno sólo tiene calor abajo y grill, así que los puse sólo con calor abajo y en el último momento un golpe de grill para que cogiesen colorcito.

 
Cuando los saquemos del horno, los pincelaremos rápidamente con mantequilla derretida.  Esto hace que la corteza quede blandita y brillante, además de muy sabrosa.

Los dejamos enfriar sobre una rejilla, teniendo la precaución de no manipularlos demasiado cuando están aún calientes.
En cuanto estén tibios, ya podemos disfrutarlos.

En este caso yo los hice para perritos, pero puede hacerse cualquier bocadillo: pollo completo, bacon, vegetal con bonito... con todos ellos tiene que estar prefecto. Es que soy yo muy fan de los bocadillos, no sé si se nota. jiijijji.
Incluso para hacer unas medias noches variadas tiene que quedar genial, y con poquísima materia grasa.


Pronto (espero, ya no puedo prometer nada) publicaré esta misma receta pero con amasado a mano y horneada en molde, si sois paneros os encantará, os lo prometo.

Como siempre os animo a probar este pan, de una forma u otra, está buenísimo sea como sea.

Y por hoy nada más, muchas gracias a los que os pasáis por aquí de vez en cuando, y a los que me dejáis comentarios, os agradezco que me dediquéis un poquito de vuestro tiempo.


jueves, 13 de septiembre de 2012

BOLLOS PREÑAOS II (DE TRIGO, CENTENO Y MAÍZ)


Una receta salada, que ya va tocando. A veces la gente se sorprende cuando le digo que en general los postres son más fáciles de fotografiar que la comida "salada". Y no sólo por el colorido y lo apetecibles y bonitos que puedan ser, sino sobre todo porque la comida caliente es (al menos para mi) imposible que quede decente en unas fotos.
Con el vapor que desprende, parece que estamos en el Londres de Jack el Destripador. 
Tendré que empezar a hacer una ración extra para el blog, que sé que muchos preferís las recetas saladas.
Así que no os penséis que en casa nos alimentamos sólo con cosas dulces y panes... no,no! ¡Comemos (casi) de todo!

Bueno, pues después del rollo viene lo bueno: la receta. Había publicado ya una receta de bollos preñaos (si queréis verla, pinchad aquí) hechos con pan enriquecido con huevo.

Esta masa no es más que una modificación del pan básico de trigo (receta aquí), simplemente sustituyendo 100 gramos de harina de trigo por 50 de centeno y 50 de maíz. 
Queda un pan mucho más potente, que combina genial con el chorizo, sobre todo si es un poquito picante.

Ingredientes:
- 400 g de harina de trigo de fuerza
- 50 g de harina de centeno
- 50 g de harina de maíz
- 350 ml de agua mineral
- 10g de sal
- 1 sobre de levadura seca de panadero (o un cubito de fresca)
- 1 cucharadita de miel

-chorizos de buena calidad, si son caseros mucho mejor




No es ninguna novedad: hice la masa con la panificadora. A estas alturas ya es un clasico, pero como siempre os pongo las dos formas de hacerlo.

Si tengo tiempo suelo hacer un prefermento con 50 gramos de harina de trigo, 100 ml de agua, la miel y el sobre de levadura seca. Lo mezclamos todo en un bol (cuidado, crece bastante) y lo dejamos reposar al menos una hora en un lugar cálido. 
Estos ingredientes los apartamos del total de los de la masa, no se suman a mayores.

Para hacer la masa con panificadora, tenemos que poner los ingredientes en este orden: agua, sal, harinas (trigo, centeno y maíz en este caso) y por último el prefermento si lo hemos hecho, y si no el sobre de levadura seca y la miel.
Programa masas, y a esperar a que nos avise cuando esté lista.

En verano a veces en vez del programa masas utilizo el de masa para pasta dos veces, y luego la dejo reposar una hora sin abrir la tapa. En este programa amasa durante 15 minutos (como lo pongo 2 veces, en total son 30), y luego con el calor que hay en la pani del funcionamiento la masa leva muy bien también.
En invierno imposible, ya que con el frío que hace tardaría muchísimo en levar.

 
Si la hacemos a mano, empezaremos haciendo un volcán con las harinas. Yo suelo hacer estos primeros pasos en un bol, es muy cómodo.
Añadimos en el centro la sal, y mezclamos un poco con la mano o una cuchara. Luego añadimos el agua, la miel y el prefermento, y mezclamos bien.
Si no hemos hecho el prefermento, calentaremos ligeramente el agua, y desharemos en ella la levadura y la miel para que se repartan bien por toda la masa.

Podemos empezar mezclando con una cuchara, aunque como en cualquier masa el trabajo final será con las manos. Una vez esté manejable, la pasamos a la encimera y amasamos durante al menos 10 minutos.
Posiblemente necesitemos espolvorear harina para trabajarla al principio, intentaremos añadir la mínima posible para que no quede muy dura la masa.

Una vez esté la masa lista, la ponemos en un bol tapada con un paño y la dejamos reposar hora y media (mejor 2 horas en invierno) alejada de corrientes.

A partir de aquí, los pasos son comunes.


Una vez la masa esté levada, espolvorearemos una pizca de harina sobre la encimera, y volcamos la masa con cuidado.
Extendemos con un rodillo, y con un cuchillo muy afilado vamos cortando rectángulos del tamaño apropiado para envolver los chorizos.
Lo que hice esta vez fue extender la masa muy fina, lo más que pude, y luego le di dos vueltas al envolver el chorizo, para que la grasa no se escapase por las juntas.

Estos eran de tamaño medio, así que puse los chorizos enteros. Si lo preferimos, podemos cortarlos en trozos o incluso en rodajas, para hacer bollitos más pequeños.

Una vez tenemos formados nuestros bollos, los ponemos sobre una bandeja del horno y dejamos levar una hora.


Pasado este tiempo, los metemos en el horno precalentado a 180º unos 20 minutos, aunque dependerá del tamaño del bollo y de lo tostados que nos gusten. A mí, como podéis ver, me gustan claritos y blanditos.
Si queremos podemos hacer algún dibujo con una cuchilla antes de introducirlos en el horno, o incluso pincelar con huevo o aceite (yo esto último no lo hice, me gustan más "al natural").

Cuando veamos que están (como la masa es fina, se pasan enseguida, cuando la grasa del chorizo empieza a salirse ya suelen estar listos, es que el calor ha penetrado hasta el centro), los sacamos del horno y los dejamos 5 minutos sobre una rejilla para que enfríen.

Con esta receta salen bastantes, os recomiendo hacer la mitad si no sois familia numerosa.
Esta masa aguanta regular la congelación (que no mal, ojo, yo siempre congelo alguno), así que es mejor comérselos todos en los dos primeros días sin pasar por la nevera ni el congelador.

Por fin, la foto del mordisco. Creo que lo dice todo, sobre todo a esta hora... ¡rico riquísimo! ¡A disfrutarlo!